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Entrevistas

Ácidos fúlvicos y húmicos: permiten aumentar la capacidad productiva del campo

Los ácidos fúlvicos y húmicos se extraen de un material orgánico fósil denominado leonardita principalmente, y en menos grado del humus de lombriz. Toda la literatura indica que son potentes aliados de la agricultura y en Ñuble contamos con un investigador especialista en el tema, que durante la última década se ha transformado un referente internacional validando el uso de estos componentes. Se trata del investigador de INIA Quilamapu Juan Hirzel Campos, agrónomo doctorado en fertilidad de suelos y manejo nutricional de plantas, quién señala que los ácidos húmico-fúlvicos, tienen la virtud de mejorar el suelo, desarrollar mejor las plantas y hacerlas más resistentes a condiciones de estrés.

“A nivel de campo en INIA hemos evaluado unos 5 a 6 productos húmico-fúlvicos en los últimos 10 años. En algunos de ellos repetimos evaluación durante varios años. Lo que hemos observamos, en general, es un incremento en la masa de raíces de 10 a 15%. Principalmente las raíces finas, que hacen el trabajo hormonal, es decir que son la maquinaria importante de trabajo de la raíz. A nivel aéreo hemos observado del orden del 20 al 30% de aumento de masa foliar, respecto a los controles sin aplicación. Hemos visto también incremento de calibre de fruta, mejoras en la cuaja, mejoras en la sanidad de la planta y en la defensa frente al estrés ambiental”, señala el especialista.

Nos comenta en este último aspecto, que plantas tratadas con estos ácidos debido a su aumento de raíces, presentan en los tiempos más calurosos del verano, un grado menos de temperatura en las hojas que plantas no tratadas. Esto ocurre porque la planta aumenta su capacidad de absorción de agua, con lo que se refrigera y se defiende del estrés ambiental. También la raíz en su función hormonal, ayuda a las plantas tratadas con la resistencia al frío.

“Los ácidos húmicos y fúlvicos tienen muchas ventajas que van asociadas a la fertilidad del suelo y la productividad de las plantas. Productos hay varios, que están en manos de distintas empresas. Hay distintas concentraciones y solubilidades. Diferentes grados de fineza en la extracción, y marcas. Distintos precios” afirma Hirzel recalcando que: “El productor tiene la posibilidad de elegir como usarlo y lo importante es que lo emplee”.

 

APLICACIONES

“Básicamente se aplica al suelo. Se emplea en período previo al crecimiento de la raíz en frutales como arándanos, cerezos, manzanos, kiwis, nogal, avellano, europeo, ciruelo, peral y otros. Se debe aplicar en primavera (fines de septiembre o inicios de octubre), antes que comience el crecimiento inicial de la raíz. Esto ayuda a que despierte la raíz. Si la raíz despierta con mayor actividad, tiene mayor acción hormonal y ello potencia la cuaja, tenemos mayor cantidad de frutos por planta y frutos de mayor tamaño asociado al mayor número de células por fruto, con ello estamos ganando en productividad”.

Agrega que un segundo período de aplicación de estos productos debe realizarse al término de la cosecha. “Cuando a una planta le sacamos todos los frutos, baja la capacidad de trabajo porque descansa (Baja la actividad fotosintética). Entonces aplicar un ácido fúlvico o húmico en ese período va a aumentar la actividad de las raíces, y con ello incrementa la acción hormonal, estimulando una mayor fotosíntesis. La planta crea más carbohidratos de lo que haría en un ambiente normal y por lo tanto va a generar muchas más reservas para la siguiente temporada”.

El investigador agrega que si bien se aplica básicamente a suelo, también se pueden hacer aplicaciones de complemento vía foliar, para lo que se requiere de un producto mucho más diluido: “Hablamos de concentraciones de 0,1 o 0,2%. Es decir 100 ó 200 cc o gramos por cien litros de agua. Se aplica una vez por semana y actúa como bioestimulante, es decir gatilla fenómenos o procesos internos de la planta que ayudan a que esta se defienda mejor del estrés ambiental, por ejemplo del exceso de temperatura, de radiación, falta de agua, ataques de patógenos. La planta se defiende mucho mejor de cualquier factor biótico o abiótico que la esté afectando y que puede reducir su desempeño”.

“Hay mayor desarrollo de la masa de raíces y de la parte aérea. Mejor productividad, mejor calidad y vida post cosecha. Los ácidos húmico y fúlvico tienen muchas ventajas que van asociadas a la fertilidad del suelo y la productividad de las plantas”.

 

HUMUS DE LOMBRIZ

Húmicos y fúlvicos también pueden ser aportadas con humus de lombriz nos aclara que: “La leonardita es la fuente por excelencia, y otra es el humus de lombriz que también es natural, pero que tiene una composición diferente. En humus de lombriz cuando hablamos de kilo a kilo, no es tan potente como la leonardita. Regularmente con una leonardita de buena calidad y alta concentración, tenemos que aplicar 20 a 25 kilos por hectárea en cada aplicación. Si viene en formulación líquida la dosis es cercana a 50 litros, ya que cuando un sólido se transforma en líquido se debe bajar la concentración para que sea soluble”.

La leonardita es materia fósil natural de más de 10 mil años que se genera en la naturaleza, en ambientes fríos y húmedos que están en el cordón del Hemisferio Norte y se concentra en países como Canadá, Estados Unidos , Alemania, Francia, algo hay en España, en China y Rusia, explica Juan Hirzel. “El compuesto fósil natural se llama leonardita. Es por esencia el yacimiento natural del humus que se ocupa con fines agrícolas. Para extraerla y hacerla útil para la agricultura se requiere una extracción básica”.

 

LA VIDA DEL SUELO

“La materia orgánica es un recurso que se va agotando en el tiempo, en la medida que no se realizan las labores necesarias o adecuadas para mantener o aumentar este componente del suelo. La normalidad de los suelos agrícolas del mundo, es que la materia orgánica vaya decayendo producto de la continua agricultura. Del exceso de agricultura convencional, sin prácticas de manejo sustentables. Sin agregación de compuestos ricos en materia orgánica”, comenta el investigador.

“Normal es el uso de químicos, la predación constante, la mecanización. Cada vez que uno trabaja con maquinaria el suelo, está degradando la materia orgánica, porque activa la degradación, la materia orgánica sufre tasas más rápidas de degradación que lo que ocurre en la naturaleza. Cuando se pierde materia orgánica en el suelo se reduce la capacidad de hacer producir, es decir se pierde fertilidad del suelo, agrega que si no contáramos con técnicas de mejoramiento genético (producción de nuevas variedades de especies de semillas o de propagación vegetativa), fertilizantes, pesticidas y manejo, la producción natural sería más baja debido a que hay menos materia orgánica en el suelo.

 

TAMPONEADO O EFECTO BUFFER

Otra particularidad de los ácidos fúlvicos y húmicos es que cuentan con moléculas que tienen una propiedad de adquirir o bloquear sustancias externas: “Como los ácidos húmicos son moléculas carbonadas de larga cadena, tienen muchos radicales expuestos. Mucha carga expuesta. Cuando estas cargas llegan al suelo pueden reaccionar con las cargas libres, ya sea de pesticidas, compuestos tóxicos, de nutrientes que estén en exceso. Los puede capturar y bloquear, eso es un buffer, es la capacidad de tamponear de regular el exceso de algún elemento que podría ser nocivo o dañino”

 

 

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