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Entrevistas

AGRÍCOLA HÜNE: TRABAJO CODO A CODO

“Los hermanos Ernesto y Erich Hüne llevan más de 40 años trabajando en sociedad,   juntos suman más de 400 hectáreas que poco a poco han ido plantando con frutales. Hoy se asociaron con unos alemanes e integraron a sus hijos en esta nueva empresa que tiene la capacidad para procesar alrededor del 10% de los arándanos que se producen en Chile.”

Ernesto y Erich Hüne Moeller son hermanos, tienen apenas un año y medio de diferencia, de niños compartieron pieza, fueron al mismo colegio, incluso en algún minuto fueron compañeros de curso. Ambos son agrónomos, de la misma universidad, la Universidad de Concepción. Los dos trabajaron en IANSA y ambos trabajan hace más de 40 años juntos  en lo que hoy es Agrícola Hüne. Su mamá,  que quedó viuda cuando Ernesto, el mayor, tenía apenas tres años y el menor Gerardo 6 días, debió haberlos criado con un fuerte sentido de familia, lo que les ha permitido llevar cuatro décadas trabajando juntos logrando construir toda una empresa en torno al agro. Empresa que sigue creciendo y que como ellos mismos esperan,  sus nietos lograrán ver todas las tierras plantadas de frutales. Porque hacia eso van encaminados, a reconvertir completamente su agricultura a una fruticultura de exportación.

 

Las decisiones las toman en consenso, las tareas están bien divididas: actualmente uno se encarga de los cultivos tradicionales y el otro de los frutales. Si uno se equivoca en su área, nadie se lo va a sacar en cara. Uno es más tradicional para las decisiones, no le gusta endeudarse; el otro prefiere los cultivos nuevos, los desafíos y entonces así logran el equilibrio. Ambos supieron que había que apretar el cinturón durante muchos años para poder ir comprando tierras, que hoy se están plantando a pasos agigantados con frutales (principalmente arándanos y cerezas).

Así, el año 72 los hermanos Hüne comenzaron con un arriendo de 17 hectáreas camino a El Peral, hoy tienen alrededor de 400 hectáreas cultivadas, sólo 80 de ellas son arrendadas. Más un Packing con dos líneas con una capacidad para procesar un millón de kilos en la temporada. Además, este año, formaron una nueva empresa: Agrícola El Álamo donde no sólo forman parte los dos, sino que además sumaron a Christian, hijo de Ernesto y Andrés, hijo de Erich. Junto a Agrícola Sauerburger y Agrícola Hüne compraron un Huerto y un Packing en funcionamiento lo que suma un total de 10 líneas con la capacidad de procesar en dos turnos alrededor de 10.000 toneladas de arándanos en la temporada, es decir, aproximadamente un 10% de los arándanos que se producen en Chile.

 

TODA UNA HISTORIA LIGADA A LOS ÁNGELES

Pero la historia comienza desde mucho antes, cuando su abuelo materno, don Ernesto Moeller, alemán que llegó a Los Ángeles para saber de las inversiones que había realizado un primo suyo con una herencia que le había prestado. El abuelo de los Hüne había nacido en Alemania, pero trabajaba en Estados Unidos como ingeniero eléctrico para la firma Siemens. Las inversiones que había hecho su primo en Chile estaban ligadas a la sociedad Molinera El Arrayán que era uno de los más prósperos molinos a comienzos de 1900. Le gustó Los Ángeles, su clima y su gente, se retiró de la sociedad del molino y comenzó con una fábrica de ladrillos en un predio de 14 hectáreas, que luego amplió gradualmente a 175 hectáreas, al comienzo de secano, más tarde llegó el riego del Canal del Laja, que Ernesto Moeller junto a muchos otros angelinos contribuyó a construir.

El abuelo materno de los Hüne se casó en Alemania, regresó a Chile, y tuvo dos hijos: Carlos y Marta. Marta es la madre de los tres hermanos Hüne: Ernesto, Erich y Gerardo, el último abogado y los dos primeros dueños de la Agrícola Hüne. Su padre era un alemán aficionado al esquí que llegó a Los Ángeles a trabajar en una cadena de ferreterías. En una salida al volcán Llaima tuvo un accidente grave que luego derivó en una neumonía y falleció cuando Marta había tenido a su hijo menor hacía 6 días. Y de ahí en adelante la historia de vida de los dos mayores se desarrolló en forma muy similar.

 

CARRERA PROFESIONAL

Ernesto egresó de la Universidad de Concepción el año 66 y se hizo cargo del campo que su madre había heredado. Como el fundo estaba muy cercano a la ciudad y había dos ferias agrícolas, su madre vio una buena opción de negocio: arrendar talaje por días para aquellos animales que no se vendían y que tampoco eran retirados.

Poco a poco fueron armándose de capital, que como reconoce Ernesto, fue de gran ayuda que el fundo estuviera ad portas de la ciudad y que más tarde se pudieran vender terrenos a buen precio.

La carrera profesional de Ernesto se desarrolló en Empresas IANSA desde el año 68 hasta el 97. El primer año como agrimensor a honorarios, el año siguiente fue contratado como agrónomo sectorial en la Planta de Los Ángeles, cargo en el que se desempeñó por diez años. En 1978 fue trasladado a Chillán donde le ofrecen hacerse cargo de la Planta, tema no menor porque tenía que ver no sólo la parte agronómica, sino que administrativa e industrial. “Fue un gran desafío y lo asumí hasta el año 92”, cuenta. Desafío que no debió haberlo hecho nada de mal si estuvo en el cargo 14 años. Y dicen sus ex colegas que tenía buen manejo con la gente y buen criterio en las decisiones.

Al fin el año 92 vuelve a Los Ángeles ahora a cargo de la Gerencia Regional Sur entre Los Ángeles y Rapaco en La Unión, a los dos años le suman Chillán y el 97 se retira de la empresa.

 

A PASO FIRME

 

Todo este tiempo en forma paralela con su hermano Erich, que también trabajaba en IANSA de Los Ángeles como jefe del Departamento Agrícola, estuvieron a cargo del campo de su mamá. Llevaron adelante una lechería que llegó a tener 300 vacas, muy premiadas y con grandes récord de producción. “Nuestro récord más alto fue tener durante tres días seguidos 40 litros por vaca en promedio”, señalan. Pero como la lechería estaba en el campo de su madre, casi encima de la ciudad, las moscas comenzaron a complicar el sistema. Hubo que tomar una decisión: trasladarse. Compraron otro campo para ese destino, pero al final la decisión fue cerrar la lechería porque ya no era negocio. Las frutas ya habían comenzado a demostrar la verdadera rentabilidad.

Pero partamos desde el comienzo del trabajo en conjunto. El año 72 le ofrecen una parcela de 17 hectáreas para arriendo. El arriendo estaba a nombre mío, explica Ernesto, pero todo era un saco común. Ahí sembraron todos los cultivos tradicionales que el suelo permitía. Al poco tiempo arrendaron la parcela de al lado que eran 25 hectáreas más, a medias con Erich. Una vez que fueron propietarios de esas tierras comenzaron a diversificarse en cultivos.

Lo primero no tradicional que plantaron fueron tres hectáreas de frambuesas, que durarían muy poco, por la dificultad de conseguir la mano que se requería. Posteriormente se dedicaron al rubro Espárragos, partiendo con un vivero y posterior plantación, rubro que finalmente fue un fracaso en ese momento porque la tierra era muy húmeda para esta especie.

 

 

Luego migraron a las manzanas con 22 hectáreas, más praderas y remolacha. Mientras tanto iban comprando tierras cercanas a las que tenían camino a El Peral.

El año 97 pusieron nuevamente Espárragos en otro predio a raíz de un GTT que promocionaba ese cultivo, esta vez con éxito por las características del suelo.

Todo este tiempo trabajaron en sociedad Ernesto y Erich, pero no una sociedad formal, explica el mismo Ernesto, sino más bien con un sistema de compensación a quien tenía más hectáreas, como una especie de arriendo de superficie. “Todos los ahorros los invertíamos, el sistema en casa era bien restringido como tiene que ser, porque nada se consigue gratis, fuimos bien controlados y empezó un periodo largo de compra de tierras: cuando tenía plata yo compraba, cuando tenía plata Erich lo hacia él”. Así fue el trabajo y la organización hasta que hace 7 años había muchas tierras repartidas y muchos arriendos de uno y de otro y formaron la Agrícola Hüne que arrienda las tierras a cada uno.
En total son: 400 hectáreas con un mix de cultivos que para esta temporada están organizados de la siguiente forma: 100 hectáreas de remolacha, 100 hectáreas de trigo candeal, 20 hectáreas de avena, 12 hectáreas de maíz, 18 de achicoria, 50 de arándanos, 15 de cerezos y 32 de espárragos. Mayoritariamente se riega bajo pivote (cinco en total), el resto es con Carretes (dos), Cobertura Total (uno) y Goteo (en los frutales).

 

EL ORDEN ANTE TODO

El año 96 nació en Los Ángeles un centro de gestión  a iniciativa de la SNA y de Codesser que llegó a congregar a  60 agricultores, incluso algunos de Ñuble. En  ese centro de gestión se planificó un sistema muy ordenado para llevar costos y en base a los números de cada temporada  y de cada agricultor se tomaban las decisiones, así, explica Ernesto, “nosotros decidimos arrancar los manzanos y comenzar tímidamente con los arándanos”. El centro hoy persiste sólo con cuatro integrantes de Los Ángeles. Como herencia quedó un sistema metodológico y ordenado para llevar los costos.  Cada rubro tiene su detalle “un trabajo de chino”, pero es la única manera de tomar decisiones acertadas, agregan.

ARÁNDANO EL CULTIVO ESTRELLA

Poco a poco han ido avanzando en las plantaciones de frutales, con una visión a largo plazo y seguramente como dice Ernesto algún día sus nietos verán todo plantado. Erich también está convencido de eso, que hay que hacer un cambio sustancial en la agricultura chilena. Luego de un viaje a China y otro a África, tiene la película más que clara. “Soy un convencido de que tenemos que darle un enfoque totalmente distinto a la agricultura, e ir reemplazando los cultivos tradicionales por frutales”, señala Erich y agrega “tenemos un posición geográfica privilegiada y contamos con las mejores condiciones de suelo, agua y clima para producir fruta y alimentar al Hemisferio Norte que más la consume y que más poder adquisitivo tiene”.

Es tan grande el abismo que hay entre un cultivo y otro que nuestra venta bruta por hectárea de trigo fue durante la temporada pasada de $1.300.000 y la venta bruta de los arándanos fue de $25.000.000 por hectárea, señala Ernesto. Claro, hay más inversión, más riesgo, más exigencias porque el mercado pide certificaciones etc. pero en el retorno no hay comparación.

Una vez que ya contaban con suficiente superficie de arándanos y habían exportado exitosamente con las empresas tradicionales, quisieron dar el primer paso que fue construir un packing. Luego de analizar las diferentes alternativas optaron por construir, hace ya seis años, un packing con una capacidad que supera el 1.000.000 de kilos de proceso donde el aporte de Agrícola Hüne sería de 500.000 kilos.

Variedades tienen muchísimas, en un solo predio más de doce y en otro, cuatro variedades de última generación. Es así que pueden mantener otorgando trabajo toda la temporada que parte en noviembre y termina en marzo. Para las variedades tardías invirtieron en mallas para evitar que la fruta se quemara con el sol.

Un hecho a destacar es que en todos los huertos de Arándanos,  las variedades tempranas tienen control de heladas, así como también la totalidad de las plantaciones de cerezos. También todos los huertos tienen festuca en las entrehileras, lo que permite un trabajo más limpio, tanto para la maquinaria como para los trabajadores, además de tener una mejor presentación.

EL ÁLAMO CRECER MÁS

Y se presentó una gran oportunidad. Existía un campo, cercano al de ellos con plantaciones de arándanos de un  agricultor norteamericano que decidió venderlo. Primero se los ofreció a sus vecinos,  una empresa alemana  (Agrícola Sauerburger) que tenían el Packing Alaska, cuyo representante en Chile le propuso  a los Hüne asociarse. Así nació “Agrícola El Álamo” donde, por  una parte, la integran Ernesto, Erich con sus hijos Christian y Andrés y por otra, la Agrícola Sauerburger y  su representante en Chile Francisco Novales.

En total sumando el Packing de Agrícola Hüne, más el Packing Alaska y el nuevo Packing de El Álamo juntan 10 líneas con una capacidad de proceso de  115 toneladas al día, en dos turnos. Así se obtiene un volumen total de 1.300 toneladas de producción propia más alrededor de 8.700 toneladas de servicios a terceros en la temporada, es decir, cercano a  un 10% de los Arándanos que se producen en Chile, siendo la prioridad el fruto fresco.

El hijo de Ernesto, Christian es agrónomo también, especialista en Economía Agraria y con una experiencia de más de 20 años de trabajo en banco por lo que fue quien diseñó la estrategia de compra y del negocio. Andrés, por su parte, es hijo de Erich, agrónomo también recién egresado y está a cargo de la parte agronómica de la nueva agrícola El Álamo.

¿Cómo visualizan el tema de la fruta en nuestra región, no falta mucho para ser un Curicó?

Nos falta, pero tenemos grandes fortalezas para crecer señala Ernesto,  tenemos buena tierra, no pedregales como en la Séptima Región, y tenemos agua en la Provincia del Bío Bío, el resto es solo trabajo.

Hasta la fecha no han exportado solos, esperando hacerlo a través de Agrícola El Álamo esta temporada, al menos una parte (a Europa y Estados Unidos). En cuanto a las cerezas, cuyo destino es principalmente China, se exportarán parte a través de una empresa de Ñuble.

Y bueno claramente esto no termina aquí, los Hüne pretenden  seguir creciendo no solo en superficie, sino reconvirtiendo  todos sus cultivos tradicionales hacia los frutales “porque es ahí donde está la verdadera rentabilidad de la tierra”, señalan.

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