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Entrevistas

BALLICAS RESISTENTES: EL PASTO QUE YA NO QUEREMOS

Si la adaptación al cambio o a las dificultades ha sido una herramienta en la evolución del ser humano, y si la teoría de la Evolución comprueba que los seres vivos se han adaptado a lo largo de los siglos, si los virus y bacterias han logrado vencer a los antibióticos en los últimos años, ¿qué hacía pensar que las plantas o malezas, al fin y al cabo, no iban a desarrollar una resistencia a los herbicidas?

Aunque algunos no se atreven a señalar categóricamente que sí existe una resistencia por parte de  las ballicas, lo cierto es que esta gramínea está siendo cada vez más difícil de controlar en la zona centro sur y sur, especialmente Bío Bío donde se vieron las primeras señales hace ya unos 25 años atrás.

Ahora bien, cada uno de nosotros puede sacar como conclusión si es resistencia o no el tema de la ballica. Basta saber ¿cuándo una maleza es resistente?

Bueno fuimos a la fuente más especializada en este tema, Nelson Espinoza, Ingeniero Agrónomo y Magíster quien nos explicó que una maleza es resistente cuando deja de ser controlada por el mismo herbicida que antes la controlaba, y esta característica es heredable, esto es, la resistencia se transmite a los descendientes.

“La resistencia surge en una planta dentro de una población de malezas, por ejemplo una ballica, que sobrevive y se reproduce después de haber sido expuesta a la acción de un herbicida al cual la población original de ballica es susceptible. Al cabo de pocas generaciones o algunos años, la proporción de plantas de ballica resistentes al mismo herbicida se incrementa rápidamente. Estas plantas resistentes se conocen como biotipos resistentes y se caracterizan por sobrevivir a dosis más altas que las requeridas para obtener un control comercialmente aceptable y porque no presentan características anatómicas y morfológicas que permitan diferenciarlos de las plantas susceptibles”, señala.

Es fácil reconocer estos biotipos que desarrollaron la resistencia: entre la tercera y cuarta semana después de la aplicación del herbicida, se ven plantas que han sobrevivido frente a una población de malezas muy afectadas o muertas por acción del herbicida.

Ahora la razón por la cual estas plantas son inmune al efecto de los herbicidas está asociada al uso frecuente de un mismo herbicida o herbicidas con el mismo mecanismo de acción. Por esto, señala Nelson, para prevenir la resistencia deben rotarse herbicidas con diferente mecanismo de acción.

La resistencia a los herbicidas puede ocurrir producto de mutaciones genéticas poco comunes, y la frecuencia de individuos resistentes antes de la utilización del herbicida puede ser tan alta como 1 en 10.000  y 1 en 100.000, en los inhibidores de ALS y ACCasa, respectivamente, por lo que las malezas evolucionan resistencia rápidamente, en un periodo de 2-4 años y 6-8 años, en los casos antes mencionados. Por el contrario, para glifosato la frecuencia de individuos resistentes puede ser tan baja como 1 en 1.000 millones, por lo que el periodo es mayor, alrededor de 20 años, tal como ocurrió con la ballica en Chile, explica el Ingeniero Agrónomo.

MÁS DE DOS DÉCADAS CON EL PROBLEMA

Y la pregunta que uno se hace, ¿lo que sucede con la ballica es resistencia?

No hay ninguna duda que es resistencia a herbicidas, ya que la investigación así lo ha demostrado. Los primeros biotipos de ballica evolucionaron resistencia a herbicidas ACCasa a principios de la década del noventa y se detectaron principalmente en las regiones del Bío Bío y La Araucanía. Por lo tanto, podemos señalar que estamos conviviendo con ballicas resistentes por más de 25 años.

Los problemas comenzaron en la región del Bío Bío (parte sur de la precordillera) en ballica y hacia los herbicidas ACCasa, los cuales eran ampliamente utilizados por los agricultores para controlar malezas gramíneas en cultivos anuales extensivos como trigo y raps. Sin embargo, explica Nelson, casi simultáneamente también se detectaron biotipos resistentes en la pre-cordillera y valle central de la Región de La Araucanía y en el secano interior de la Región de Los Lagos. “Esto tenía su explicación, ya que había mucha similitud en el tipo de agricultura con cultivos extensivos que realizaban los agricultores, caracterizada básicamente por una rotación muy corta a base de trigo y avena o trigo-avena y raps, lo que implicaba un uso frecuente de los herbicidas ACCasa para controlar gramíneas. Por lo tanto, puede señalarse con certeza que las bases estaban dadas para que estos herbicidas comenzaran a fracasar. Posteriormente (a principios del 2000), llegaron al país los herbicidas ALS (Hussar y Vulcano, entre otros) que poseen un diferente mecanismo de acción, lamentablemente al poco tiempo también comenzaron a fracasar debido a características inherentes a los propios herbicidas, pero fundamentalmente porque el tipo de agricultura continuaba siendo la misma y extremadamente dependiente de los herbicidas”, señala Nelson Espinoza.

Las bases estaban dadas para que el problema surgiera: el sistema de producción se había simplificado, los agricultores cambiaron el barbecho mecánico con arados y rastras por uno químico que era de menor costo producción y menor dependencia del clima para preparar las semillas, pero eso tuvo un costo y alto.

CULTIVOS QUE PUEDEN GANAR ESTA CARRERA

Hay ciertos cultivos, explica el experto, que están mejor adaptados para competir con las malezas resistentes. Por ejemplo, las especies arbustivas y arbóreas, por su mayor altura, compiten muy bien a partir del segundo año. La papa también puede ser una buena opción por permitir el control químico y además mecánico entre las hileras. El maíz tiene un crecimiento suficientemente rápido, además su altura y la época del cultivo le permiten dejar atrás a las malezas. Sin embargo, esto no es posible en cereales, principalmente en trigo debido a que las variedades tienen poca altura (alrededor de 1 m de altura), crecen lentamente en otoño e invierno y poseen hojas cortas y angostas que retardan el cubrimiento del suelo y los hace ser poco competitivos.

Lemerle et al. (1995) en Australia encontraron que frente a una misma cantidad de plantas de ballica el rendimiento de grano fue afectado un 8% en avena  y 31% en trigo, lo que demuestra que la avena fue más competitiva que el trigo con la ballica.

Por lo tanto, en una estrategia de control integrado de ballica en avena es importante que en campo esta cualidad de la avena pueda expresarse plenamente sembrándola en la época y dosis de semilla recomendada, y fertilizándola correctamente, entre otros factores.

Cuadro 1. Habilidad competitiva de diferentes cultivos con ballica (Lolium rigidum).

Cultivo

Disminución  porcentual rendimiento causada por ballica (300 plantas/m2)

Posición del cultivo

respecto a la habilidad para competir con ballica

Avena

8%

Primero

Triticale

17%

Segundo

Raps

20%

Tercero

Trigo

31%

Cuarto

Cebada

33%

Quinto

(Adaptado de Lemerle y colaboradores, 1995).

PRE O POST: ¿Estrategia de control o de prevención?

Ambas estrategias son muy importantes. En campos donde todavía no existe resistencia, deberían adoptarse medidas preventivas, tales como uso de semilla certificada, limpieza cuidadosa de la maquinaria agrícola, rotación de cultivos caracterizada por la diversidad de especies, métodos de control de malezas empleados, épocas de siembra, uso de herbicidas con diferente mecanismo de acción, etc.

Ahora si en el campo la resistencia es una realidad, las medidas corresponden a las que se analizan a continuación:

Antes de la siembra: del trigo, triticale, avena y raps las estrategias para controlar ballica son quema del rastrojo, labranza del suelo, doble golpe (glifosato primero y paraquat después), clethodim y paraquat.

La quema del rastrojo puede ser muy eficaz para disminuir el número de semillas de ballica existentes en la superficie del suelo. En el país la quema controlada del rastrojo es legal. No obstante, en los últimos años un número creciente de agricultores no lo quema e incorpora total o parcialmente en el suelo, lo que tiene aspectos positivos y negativos. 

La labranza superficial del suelo es útil para disminuir la cantidad de semillas de ballica del suelo debido a que estimula la germinación. Para esto se requiere planificar y tiempo, ya que debe cultivarse el suelo con bastante antelación a la siembra. Una vez emergida la ballica  puede controlarse con un rastraje liviano o vibrocultivador, glifosato, clethodim o paraquat.

Después de la siembra: la estrategia recomendada es el uso de herbicidas residuales y adecuado manejo del cultivo para que las plantas puedan competir eficazmente con la ballica.

Ahora es un hecho que hay condiciones que puede favorecer la eficacia de los herbicidas en general. Por ejemplo, la existencia de humedad en el suelo es fundamental para la acción de los herbicidas suelo-activos o pre-emergentes, ya que requieren movilizarse en los primeros cms y ser absorbidos por las semillas de malezas durante la germinación. Estos herbicidas también requieren una buena distribución en el suelo durante la aplicación, por lo que la presencia de paja, capotillo, malezas emergidas u otros, pueden afectarla. “En nuestro país, afortunadamente todavía no se ha confirmado la resistencia de las malezas, incluyendo ballica, a este tipo de herbicidas y sería realmente catastrófico llegara a ocurrir, ya que actualmente constituyen una de las herramientas más importantes para controlar las malezas resistentes a ACCasa, ALS, glifosato y Hormonales”.

LA EXPERIENCIA DE LOS AGRICULTORES

Quienes se han visto más afectados por las ballicas resistentes son los agricultores de la zona precordillerana de la Octava Región. Entrevistamos a José Luis Viñuela, de Pueblo Seco, Ñuble y a Cristián Rioseco de Santa Bárbara , Bío Bío. Ambos se han visto de alguna u otra forma afectados por la presencia de estas malezas.

José Luis Viñuela, es Ingeniero Civil de profesión y hace más de veinte años está dedicado a la agricultura, principalmente con cultivos tradicionales: trigo, avena y raps. Las extensiones no son menores, unas 1.200 hectáreas de siembras.

Reconoce que el tema de las ballicas ha estado presente desde que comenzó en el rubro, sin embargo, hace unos ocho años, empezó a ver resistencia en los herbicidas post emergentes y eso ha ido exponencialmente en aumento, tanto así que afirma que “hoy no hay ningún herbicida post emergente que sea capaz de controlar ballicas en un campo del sector y que tenga cultivos tradicionales y de haber, su control no sobrepasa el 5% de la maleza, por lo  tanto, cuando sale ballica ya no hay nada más que hacer”, afirma.

Es aplicado en lo que hace, tiene claro el esquema y estrategia que hay que usar, aunque considera que no hay recetas para este tema porque hay un sinnúmero de factores que influyen.

La estrategia parte desde la cosecha anterior dice José Luis, primero  hay que decidir la forma en cómo se deshace de los rastrojos del cultivo. Las opciones son variadas: enfardar, incorporar o quemar. “Yo he usado todas dependiendo de las circunstancias. No obstante, este año hay una sensibilidad mayor con las quemas producto de los incendios que vivimos en el verano”.

Por ejemplo, explica, este año incorporaron el rastrojo de raps que, en general, es bastante más amigable para manejarlo y las labores que se efectuaron fue un trabajo en profundidad con el escarificador o jimpa, luego pasaron el incorporador de rastrojos y obtuvieron una cama de semillas bastante razonable y un suelo lo suficientemente expuesto como para que los herbicidas hagan su trabajo. Ahora bien, en el raps hay una amplia paleta de post emergencia porque es un cultivo de hoja ancha, por eso es una buena opción en la rotación para  el control de la ballica. Sin embargo, tiene sus restricciones “nosotros determinamos que el raps no se puede volver a repetir antes de cuatro años por un hongo que afecta al cultivo y en eso somos muy estrictos”. Otro tema, el raps tiene una fecha límite para sembrar que es abril, más tarde estarían hipotecando su rendimiento señala.

Con el rastrojo que va para raps, de trigo principalmente, el tratamiento que decidió José Luis para esta temporada es diferente:  el 100% del rastrojo quedó picado y repartido post cosecha, luego se dio vuelta con una vertedera a no más de 15 cms para dejar el suelo expuesto con el fin de que el producto a aplicar haga su efecto y quede una buena cama de semillas para el raps.

En general, reconoce José Luis, donde se va a sembrar trigo, tiende a quemar porque las estrategias de control frente al trigo son limitadas, por lo tanto, así se asegura una menor presencia de ballica.

En cuanto a la rotación la secuencia que ha usado José Luis es raps- avena- trigo- avena-  raps y ha sido bastante efectiva.

¿Qué tan importante es el barbecho químico?

Muy importante, pero va de la mano con un retraso en la siembra al máximo que se pueda para permitir, que las lluvias ayuden a la emergencia de las ballicas.

En resumen, en general los pasos podrían ser: mover la tierra o quemar si se puede, esperar las lluvias para el barbecho químico con glifosato, sembrar lo más tarde que el cultivo permita sin sacrificar rendimientos, aplicar  un pre emergente, ojalá al día siguiente de la siembra o máximo al tercer día, y por cierto, con humedad en el suelo, y por último aplicar otro sello o pre emergente a los 30 ó 40 días posteriores a la siembra.

Cristián Rioseco, es agricultor de Los Angeles, con más de 48 años dedicado al rubro.  El fundo El Corcovado es un campo de secano, un suelo trumao con una buena cantidad de agua lluvias: 1.600 mm al año aproximadamente.

Cristián se refiere al génesis del problema: a mediados del siglo pasado en la zona precordillerana comenzó a sembrar una Ballica Wimmera traída desde Australia y esa ballica silenciosamente fue semillando año tras año hasta generar un banco de semillas importante. En un comienzo señala Cristian ese pasto lo podían controlar bien con herbicidas, pero poco a poco comenzó a mostrarse resistente hasta llegar al día de hoy en que “prácticamente no hay ningún herbicida  que controle la ballica post emergente”, afirma.

En cuanto a la estrategia, “sabemos que en post emergencia no hay poco que hacer, entonces la estrategia será la integración de varios procedimientos y decisiones que el agricultor debe tomar”.

¿Qué factores propiciaron la mayor presencia de estas ballicas? hay quienes culpan a la no quema e incorporación del rastrojo

Ni lo uno ni lo otro, años atrás quemando y no incorporando apareció la resistencia a la ballica.

Y entonces ¿aconseja la quema o incorporación?

Yo voy por la incorporación, pero no soy fundamentalista, hay años en que las condiciones no te permiten otra solución que quemar. Por ejemplo este año por condiciones climáticas se me tendió toda la avena, entonces no me queda otra opción que quemar.

Las variadas estrategias para un buen control de ballica Cristián las enumera de la siguiente forma:

1.- Prevenir la existencia de ballicas en el cultivo anterior.

2.- Quema de rastrojo, ojalá temprano en la temporada porque a mayor calor más afecta a las semillas.

3.- Si se incorpora, hacerlo temprano y dejar lista la cama de semillas, ojalá dos meses antes sin mover hasta el barbecho químico y la siembra.

4.- Si el clima es favorable, hacer dos aplicaciones de barbecho químico.

5.- Retrasar la siembra al máximo dentro de las recomendaciones de la variedad.

6.- Aumentar la dosis de semilla.

7.- Elegir una variedad más competitiva por rapidez y tamaño.

8.- Usar variedades Clearflied.

9.- Aplicar pre emergente a continuación de la siembra.

10.- Aplicar sello a los 25 días.

11.- Controlar malezas alrededor de los cultivos para evitar que semillen.

 

¿Y QUÉ DICEN LAS QUÍMICAS?

Las químicas coinciden que, para hablar de resistencia, la maleza debió dejar de ser controlada eficazmente por un herbicida que habitualmente la controlaba. Y una vez descartados factores como clima, dosis y forma de aplicación se deben evaluar con pruebas de laboratorios en Chile y en el extranjero la resistencia del biotipo.

Los primeros indicios, explica Patricio Cerda, Subgerente Técnico Zona Sur de Arysta LifeScience, fueron detectados en la precordillera del Bío Bío, a un graminicida selectivo conocido como Iloxan y de ahí en adelante, el tema fue en ascenso.

Pablo Jara, Representante Zonal de Ventas de la Octava Región de Syngenta, es claro en reconocer que al menos hace 10 años se comenzaron a hacer referencia en ensayos sobre la resistencia a  las sulfanilureas, desde hace seis el tema se complicó a nivel agrícola y los últimos cuatro años el tema ha sido severo.

Patricio Cerda estima que al menos 300 mil hectáreas están afectadas con esta situación y geográficamente el problema va desde la Región del Bío Bío, La Araucanía en su totalidad, y amplias zonas de Los Ríos, Los Lagos y Maule.

Pablo Jara de Syngenta señala que los focos complicados se encuentran en Yungay, El Carmen y Pemuco, la zona de Mulchén con una situación bastante severa, Santa Bárbara y Huépil. La zona de Ñuble, en todo caso ha tenido un buen control porque adoptó las nuevas tecnologías relativamente rápido, aclara.

“El problema real lo vemos en los cereales, porque como no se puede hacer selectividad, hay opciones más limitadas para el control y esta situación se agrava más con la avena”, comenta Jara.

Las razones de esta resistencia pueden ser múltiples, Pablo Jara, piensa que el uso indiscriminado de grupos químicos incorrectos, principalmente estimulados por el valor, y en las dosis no adecuadas fueron determinantes en la situación que hoy se vive.

“La falta de rotación en los cultivos, donde se usan los mismos herbicidas o mismos modos de acción, fueron presionando a una selección de los biotipos de ballica más resistentes.  También factores como sub dosificaciones de los herbicidas y aplicaciones con malezas muy desarrolladas, labranzas mínimas o cero pueden haber influido”, señala Verónica Soffia, Gerente de Desarrollo Técnico y Regulatorio de Arysta LifeScience Chile .

Los factores son causantes de la propagación de ballicas resistentes fueron múltiples dice Patricio Cerda de Arysta LifeScience ,  la intensificación de los cultivos anuales, muchas llegando al monocultivo, el uso  de maquinaria  que traslada malezas de un campo a otro, incluso entre regiones distintas como las máquinas cosecheras, la polinización cruzada de las ballicas  lo que transmite los genes de resistencia  entre poblaciones de ballicas distantes, el traslado de granos contaminados con semillas, de una región a otra.

En promedio el daño causado en los cultivos es de un 30% menos de rendimiento, dice Patricio Cerda, aunque hay casos extremos donde la pérdida ha sido total y no quedó otra opción que enfardar la producción. En ese sentido agrega Pablo Jara, la competencia entre la ballica y el trigo dependerá de qué tan temprano entre la maleza y la carga inicial que tenga el potrero, ahí es mejor optar por otro cultivo en la rotación porque si el suelo está muy infectado, es mejor preferir un cultivo que permita un control más efectivo.

Ahora es claro que la única forma de hacer frente a una ballica es a través de una estrategia.  “Ya no hay un solo producto estrella. Ahora han cobrado relevancia el uso de dobles sellos o herbicidas residuales usados al momento de sembrar o inmediatamente después de la siembra”, señala el agrónomo de Syngenta.  Aunque que también, agrega, la nueva estrategia que han empezado a implementar y ha tenido excelentes resultados es el doble barbecho químico, uno en base al glifosato y otro con desecante.

“Frente a aplastante realidad de que los herbicidas postemergentes  en trigo,  no logran controles de ballicas efectivos, sin duda el uso de herbicidas  suelo-activos o pre-emergentes de las malezas han constituido una herramienta clave para manejar técnica y económicamente el problema de las ballicas resistentes, sin los cuales hoy no sería posible producir  ya que permiten eliminarlas o contener su población antes de que emerjan”, agrega Patricio Cerda.

En resumen, concluye el agrónomo de Syngenta, la estrategia debe constar de los siguientes pasos: barbecho simple o doble, doble uso de sellos o herbicidas residuales, y el uso de herbicidas específicos de post emergencia (DEN Y FOP).

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