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Entrevistas

BEBIDA FERMENTADA DE ARÁNDANOS: UN EMPRENDIMIENTO REFRESCANTE PARA EL VERANO

Está realizada con el método francés tradicional para hacer champaña, conocido como champenoise.

Verano, relajo, sol y bebidas refrescantes. Son elementos que se conjugan por sí solos. Por lo mismo, el mercado de las bebidas alcohólicas y analcohólicas se ha abierto cada vez más, dejando espacio para nuevos emprendimientos.

Con esta idea rondando, la empresaria chillaneja Verónica Barra tenía la inquietud de una nueva bebida. Era el año 2013, veía cómo muchos arándanos se perdían y pensaba en cómo darle valor agregado. Su pensamiento inicial era fabricar una especie de vino de arándanos. Tenía varias muestras de este anteproyecto, pero nada la convencía.

Decidió juntarse con su amiga y tecnóloga en alimentos, Gloria Lillo. Ambas se conocían como apoderadas del colegio de sus hijos y ahí generaron lazos de amistad y confianza que les permitió asociarse y llegar finalmente a una idea concreta: bebida fermentada de arándanos, hecha con el método francés tradicional para hacer champaña que se conoce como champenoise.

Su primera intención fue gasificar el jugo fermentado de arándanos, pero quedaba casi como una cerveza y las socias tenían en mente algo más elegante. Así fue como decidieron hacerlo con el método tradicional y contactaron a un enólogo, Edgardo Candia, que las asesora. “Ha sido un excelente socio, hemos trabajado harto”, puntualiza Verónica Barra.

Si bien básicamente la bebida que conocemos como un espumante, por ley ningún producto que no venga de la uva puede llevar ese nombre. Por lo tanto, se presenta como una bebida fermentada de arándanos. Su nombre es Kaykün, labrar la tierra en mapudungún, y que hace referencia al trabajo con el fruto. Se colocó en una botella champañera transparente para que el color característico azuloso se destaque a primera vista.

 

CONVERSAR Y DISFRUTAR

“La idea de esta bebida nació cuando buscamos qué era lo que estaba consumiendo el adulto joven. Este público gasta en alcohol y a la vez se preocupa por su salud y bienestar, en especial las mujeres. La idea entonces fue potenciar tres cualidades atractivas: una bebida alta en antioxidantes, baja en calorías y baja en grado alcohólico”, explica Gloria Lillo.

Por su parte, Verónica Barra agrega: “Es un reemplazo sano para los alcoholes más duros. Una alternativa que además abra un espacio para socializar, para conversar y olvidarse del estrés laboral. Es una forma divertida y fresca de consumir alcohol, que permite prolongar la conversación”.

Además, siguiendo la inquietud inicial de Verónica con los arándanos sin cosechar, lograron darle el valor agregado a este producto. “Ese descarte nos sirve porque mientras más azúcares tenga la fruta, mejor. Trabajamos con los azúcares libres del berry. La bebida no tiene nada agregado, todo natural”, explica.

También señala que todas las líneas de financiamiento que se abren al emprendimiento, obligan a dar valor agregado a nuestras materias primas.

 

LA DANZA DE LAS BOTELLAS

Con la nueva idea tuvieron que partir por cambiar los primeros equipos, porque ya no tenían que gasificar. Vieron distintos proveedores, hicieron rendir los recursos y finalmente, completaron una moderna planta piloto para espumantes. “Tenemos hasta un congelador para desborrar y hacer el degüelle de las botellas”, cuenta Gloria entusiasmada.

Las socias reconocen que todo el proceso productivo ha sido un trabajo interesante. Desde diseñar los cajones y los atriles, hasta aprender el método champenoise. Este método se caracteriza por realizar una fermentación del zumo de frutas en la botella. Como para esto se debe agregar levadura, las botellas se van inclinando y rotando progresivamente para que la levadura llegue hasta la tapa y no quede en la bebida. Cuando este proceso termina, la boca de la botella se congela y se realiza el degüelle para extraer la levadura. Allí recién se coloca el corcho. “Participar del proceso de dar vueltas las botellas constituye un auténtico baile”, explica Gloria Lillo.

 

FINANCIAMIENTO

Para realizar este proyecto las socias se adjudicaron un Proyecto FIA a fines del 2013. Comenzaron su ejecución a mediados de 2014 y finaliza en marzo de 2016. Además, en noviembre de 2015 se ganaron el Portafolio de Innovación de Innova Bío Bío. Fueron a España y son reconocidas como una de las diez empresas más innovadoras de la región. Asimismo han postulado a un Profo para otros proyectos que tienen en carpeta.

“Como experiencia ha sido gratificante estar en la última etapa, ver el producto terminado, etiquetado. El emprendimiento en la provincia es una experiencia enriquecedora. Se aprende mucho porque las bases de los proyectos son exigentes, rigurosas y te demandan una ejecución distinta a la que estábamos acostumbradas”, explica Verónica Barra.

Ahora les queda la etapa final: realizar el lanzamiento de la bebida. Paralelamente trabajan en una página web a la que esperan agregar un carro de compra. Mientras tanto, ya cuentan con clientes que piden la bebida como regalo institucional, planean tener un punto de venta en Chillán, participar en ferias gourmet y muchas proyecciones más.

Por supuesto que la exportación del producto también está en la mira, y en este sentido tienen ya planificado un viaje a China en marzo.

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