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Entrevistas

Buscando el Fruto perfecto

LA NUEVA GENETICA DE LOS ARÁNDANOS

 Es un hecho innegable…la carrera por llegar con el mejor arándano a Estados Unidos no la corremos solos, se sumaron dos a la competencia: Perú y México. Uno mucho más cerca de la meta; el otro, con fruta más temprana. Entonces tenemos un desafío importante si queremos continuar siendo el primer exportador de arándanos a nivel mundial.

Y en eso están las distintas compañías exportadoras de arándanos, universidades internacionales y  también los principales viveros del mundo; en lograr genéticamente el “fruto perfecto”. Fruto que no sólo tiene que ser del gusto del consumidor, que exige algunas características, sino también del productor que pide otras. Por de pronto, que tenga una buena post cosecha para llegar mejor y más lejos, y luego una producción temprana, para abastecer en esa época del año en que aún no contamos con fruta para exportar.

Un concepto clave que no podemos olvidar, es que Norteamérica tiene un consumo per cápita de 1 kilo de arándano al año, considerablemente mayor a los 70 gramos que consume cada europeo. Hay una enorme brecha ahí, más importante aún, si discurrimos que la población europea es el doble de la norteamericana. “Tenemos que ver la oportunidad que Chile en el mercado europeo y asiático”, señala Patricio Fernández, Gerente Técnico y  de Operaciones para Latinoamérica de Fall Creek, uno de los viveros más importante de arándanos a nivel mundial, con una producción de 25 millones de plantas al año y más de 120 hectáreas de vivero, además de la representación y licencia de variedades genéticas que han sido introducidas al mercado nacional. Variedades que buscan, así como todo programa genético, la mejor planta para el tipo de clima y terreno que el productor posee.

Entonces, agrega Fernández, cuando hay otros actores que aparecen en el escenario como Perú y México, eso quiere decir que Chile va a tener una competencia temprana en fruta, porque ellos producen más temprano la fruta que nosotros. “En la medida que los productores de arándanos incorporen nueva genética en sus plantaciones que tenga mejor post cosecha, para mejorar el arribo de la fruta al mercado europeo y asiático, podrán contar con una nueva opción de mercado”.

Entrevistamos a tres voces autorizadas para hablar de genética de arándanos: Patricio Fernández de Fall Creek; Raúl Olivares, Subgerente de Producción de Driscolls y Pilar Bañados, Gerente de Investigación y Desarrollo de Hortifrut.

Los tres coinciden en algo: la nueva genética de los arándanos se centra en un potencial de producción superior, mejor sabor de la fruta, una superior post cosecha. Y por último, una producción más temprana. Entonces a las tres o cuatro variedades tradicionales que se producen en Chile: Duke, Brigitta y Legacy se han ido sumando una serie de otras variedades que la genética ha permitido engendrar.

Variedades de Fall Creek

Hace dos años se liberaron en el mercado chileno unas siete variedades, que recién esta temporada, están produciendo el fruto necesario para una buena cosecha.

Por más de 100 años, explica Patricio Fernández, los arándanos que se producían a nivel mundial eran de alto requerimiento de frío. Hace ya unos 30 años, comenzó el mejoramiento genético a hacer hincapié en el mediano y bajo requerimiento de temperaturas para avanzar de la zona central hacia el norte de Chile o en los sectores costeros y con el fin de que algunas zonas más cálidas del mundo pudieran plantar arándanos.

Lo que es importante aclarar, explica Fernández, es que el mejoramiento genético consiste en hacer cruzamiento de genes, y no modificación genética. Por eso, en promedio, lograr una nueva variedad puede tardar entre 12 a 14 años.

En Fall Creek tienen variedades nuevas como Top Shelf, Blue Ribbon, Cargo, Last Call y Ventura. Se caracterizan por tener un potencial productivo superior, porque su fruta tiene mayor firmeza, porque la cicatriz del pedicelo al cosechar es pequeña, porque tiene mejor sabor y más tamaño.

Ahora, hay que considerar, aclara Fernández que nunca una variedad se va a comportar bien en todas las zonas geográficas. “El punto está en encontrar la variedad adecuada para su sitio geográfico”, aclara.

Las variedades Top Shelf y Blue Ribbon son las variedades que Fall Creek considera una buena opción para Chile porque son de requerimiento medio de frío y son flexibles. “Se pueden plantar desde Osorno por el sur hasta Talca y Curicó por el norte”, señala.

En cuanto a su precocidad, es cierto, son más precoces. Incluso el primer año de la plantación ya se puede probar la fruta. Eso quiere de decir que su potencial de rendimiento se alcanza dos años antes que las variedades tradicionales. Además, todos los programas de mejoramiento genético a nivel mundial, tienen mayor producción en su rendimiento, producción que se traduce en un 20 a 30% más de fruta. Sin embargo, agrega, es importante considerar que todas las variedades hay que validarlas en la zona, para generar una consolidación en el tiempo, al menos unas tres temporadas productivas.  “Por eso en Fall Creek lo que hacemos es una invitación a probar las variedades y que conozcan su comportamiento”, dice Patricio Fernández.

Sabemos también que el hecho de contar con poca mano de obra es un problema a nivel mundial, no obstante no hay variedades aptas para que la cosecha sea mecanizada, más aún en Chile, porque la fruta chilena requiere viajar por vía marítima y nosotros estamos muy lejos de los mercados que requieren del fruto fresco.

La cosecha a máquina, señala Fernández, es para la exportación de frutos congelados, ahora Fall Creek sí cuenta con una variedad recomendada para la cosecha mecanizada, pero para proceso congelado. La variedad se llama Clockwork, se mantiene mejor luego de una cosecha con máquina por sus características organolépticas, pero nunca para exportación de fruto fresco. “Si algún agricultor quiere hacer un huerto sólo para la industria de congelado esta variedad es para eso”, explica.

La invitación es a que el agricultor vaya generando un recambio varietal. Las 15.560 hectáreas plantadas oficialmente con arándanos, el porcentaje con variedades más evolucionadas es muy poco. La región del BioBío  hoy es protagonista en volumen de producción y en superficie plantada y reúne todas las características para tener variedades tempranas, de media estación o de fruta tardía.

Driscolls: el deleite de una buena fruta

Raúl Olivares, Subgerente de Producción de Driscolls nos explica que hay una inquietud de toda la industria del arándano para lograr una mejor calidad de las plantas a través de los programas de mejoramiento genético.

La mejor calidad de las plantas apuntan a varios factores señala Olivares, siempre considerando que el objetivo final, es mejorar la productividad del negocio. De esta forma, se busca satisfacer los gustos del comprador de la fruta: buen sabor y buena apariencia, lo que en Driscolls llama el Deleite, es decir, que el fruto produzca un deleite al consumirlo;  pero también hay características que exige el productor: firmeza, post cosecha y productividad.

Las características fisiológicas que se buscan, apuntan a variedades más tempranas y con menos o más requerimiento de frío para las distintas zonas. En cuanto a la productividad, es un hecho que las nuevas variedades comienzan con producciones comerciales a una edad más temprana.

Entre las variedades que destaca se encuentran Mayra, que tiene la característica de ser muy temprana, no requiere de frío, especial para la zona del secano costero. A modo de ejemplo, al primer año esta variedad tiene una producción de 3.000 kilos por hectárea y al año siguiente 7.000 kilos y eso corresponde ya al 40% de su potencial productivo. También está Stella Blue, que es una variedad temprana y el año pasado debutó Barbara Ann que sería la reemplazante de la tradicional Elliot.

Existen diferentes tipos de plantas especiales para cada zona en el programa de Driscolls. Por ejemplo la variedad Sweet Jane es ideal para Coihueco, Yungay, El Carmen, es decir, toda la zona de precordillera. Es el equivalente a la tradicional Duke pero con mejor calibre y sabor. Para el Secano Interior está Mayra, Kirra, Arana y Stella Blue.

Las nuevas variedades, agrega Raúl Olivares, son más caras porque es necesario pagar el royalty a la empresa que las produjo, sin embargo la inversión se recupera al segundo año por la temprana producción, con las plantas tradicionales el retorno de la inversión se recupera a partir del cuarto año.

La comparación de valor es la siguiente. Duke que es la más plantada en Chile vale alrededor de US$1,3 la planta, una de las variedades genéticamente mejoradas puede costar entre US$ 3,5 y 4, en cualquier programa genético.

Olivares coincide con Patricio Fernández en cuanto a la competencia de México. “México puede llegar al mercado estadounidense en tres días, nosotros en cuatro semanas, por eso el tema de la postcosecha es un punto importante en las nuevas variedades”, agrega. Además, hay nuevos actores, como Perú, California y África del Norte, que llegan con una fruta más temprana porque existen nuevas variedades que no requieren de frio para su producción.

Hortifrut, nuevas variedades y asistencia técnica

En Hortifrut cuentan con varios programas de mejoramiento genético que ofrecen nuevas variedades para el productor nacional. Variedades que además van acompañadas de un programa de asesoramiento técnico para lograr sacar el mejor provecho a la nueva genética y clubes especiales para variedades como Rocío.

¿Qué más se busca en estos frutos mejorados? Que sean frutos de buen sabor, con un buen balance azúcar- acidez, más granes, firmes y crocantes, cuenta Pilar Bañados. Por supuesto, y muy importante, que sean productivas y  resistentes a plagas y enfermedades.

Hortifrut tiene la licencia exclusiva para las Américas de las variedades Rocío y Corona de Royal Berry, un programa español de los socios de Hortifrut. La variedad Rocío es la más temprana de Chile en cuanto a su cosecha, comienza en agosto hasta mediados de noviembre dependiendo de la zona. Se encuentra plantada entre Quillota por el norte y Los Ángeles por el sur. Es una variedad muy firme, puede viajar perfectamente 50 días postcosecha, explica Pilar Bañados, Gerente de Investigación y Desarrollo de la empresa. Además se caracteriza por producir un fruto de un calibre promedio de 16 mm, crocante, firme, con muy buen sabor; hoy día, es considerada la mejor variedad temprana de arándanos a nivel mundial.

La otra variedad de ese programa, es Corona con fruta de tamaño jumbo, sobre los 18 a 20 mm y de excelente sabor. Es más tardía que Rocío y su período de cosecha va de noviembre a diciembre. Su requerimiento de frío es medio y se encuentra plantada entre la Sexta y Octava Región. Corona tiene una alta productividad y además una planta vigorosa.

En general, explica Pilar, las producciones de las nuevas variedades son precoces ya que han modificado varias prácticas de manejo de los huertos para lograr que las plantas produzcan fruta a partir del primer año. Las proyecciones para sus variedades y sistemas de cultivo, son que a los 12 meses de plantado el huerto se produzcan entre 3 y 5 toneladas por hectárea, al segundo año, 7 a 9 toneladas, al tercer año 12 a  15 toneladas y al cuarto, 22 ton/há y más. Y es que el sistema productivo también apunta a aumentar la densidad de plantación, a mejorar las condiciones del suelo y a trabajar de la mano con el productor en aspectos puntuales de cada uno.

Por otra parte, el programa Berry Blues, propio de Hortifrut, tiene dos nuevas variedades para zonas de baja acumulación de frío o ultra bajo frío: Daybreak y Prelude. Para temprano y con medio requerimiento de frío, es decir, ideal para la zona central hasta Los Angeles y Temuco, están Robust, Temptation y Bliss, todas ellas en pruebas en Chile. Por último, el programa también tiene una nueva genética tardía, para zonas de más frío: Keepsake y  Sensation.

“Acompañamos al productor con técnicas específicas para la nueva genética, porque hoy el agricultor toma decisiones sobre qué plantar con muy poca información”, señala Pilar. Hoy día las variedades de todos los programas salen al mercado cada vez más rápido, con menos información y datos, y con muy poca experiencia productiva en ellas. Es por eso que Hortifrut trata de complementar esta realidad con buenas plantas y jardines varietales donde los productores puedan ver, probar las nuevas variedades y escoger ellos mismos. Con asistencia técnica permanente, incluso formando clubes de variedades. “Nuestra preocupación es que al productor le vaya muy bien, personalmente visito nuestros lugares de prueba fuera de Chile y estoy a cargo, junto al equipo de I&D y de Producción de la pruebas en Chile, de modo de proveer al productor con la máxima información posible”, agrega.

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