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Entrevistas

CARLOS ETCHEPARE, ECONOMISTA Y DIRECTOR DEL CANAL RURAL SATELITAL: “No hay que insistir en el individualismo, hay que juntarse para sobrevivir”

“El Estado no tiene que ayudar al productor a ser cada vez más ineficiente  con los subsidios, porque si no yo me convierto en dependiente del Estado y eso no es bueno porque al final el productor termina haciendo lo que el Estado quiere”.

El economista visitó Chillán y Los Ángeles en el marco de una charla organizada por COPEVAL en conjunto con CORFO.

¿Sabía usted que en el mundo tenemos acumulados 220 millones de toneladas de maíz y 250 millones de toneladas de trigo, stock que alcanza para cubrir el 35% del consumo mundial de ese grano? ¿Que el mundo lleva cuatro años con producciones récord y que el precio, a no ser que haya una catástrofe climática importante, no va a aumentar? ¿Qué el Hemisferio Norte produce el 80% del maíz del mundo y el 90% del trigo? ¿Qué China es el principal consumidor, pero al contrario de lo que pensábamos  no vino a comprar lo que necesitaba de trigo o del maíz  si no que lo produjo? ¿Qué el motor de crecimiento del mundo está centrado en los países emergentes y que la clase media es la que más crecerá en los próximos años, clase que  mejoró su dieta y que en caso de una crisis no dejará de comer bien y por lo tanto hay que producir alimentos para ellos?

Sobre eso y la realidad del mercado de los granos a nivel mundial conversamos con el director del Canal Rural Argentino, Carlos Etchepare, quien es economista y periodista y lleva 20 años trabajando en el medio de comunicación ligado al agro argentino. Canal que esperan en algún momento tener una bajada local y analizar con programas nacionales, proyecto que aún está en carpeta.

Argentina es un mercado grande, sin duda alguna.  Cuenta con 33 millones de hectáreas que se cultivan, el 80% de ellas son arrendadas, y el Gobierno hasta Cristina Fernández se quedaba con el 25 a 35% en impuestos a la exportación de los granos que producían. Hoy, el gobierno de Mauricio Macri, en quien los argentinos tienen todas las esperanzas, ha retirado estos impuestos a excepción de la Soja. La agroindustria (agricultura y su valor agregado) es el sector que produce más del 60% de las divisas que ingresan en Argentina.

Y ahí está la preocupación de Chile ¿qué pasará con el precio de nuestros granos si Argentina, estimulada por una nueva política agraria, produce más y el precio baja e ingresa a Chile?

Yo creo que independiente de lo que haga Argentina cada uno tiene que hacer lo que sabe hacer de manera competitiva. Hoy el mundo se ha vuelto más competitivo que nunca y tienes que ser muy competitivo en tu producción para que puedas hacerlo bien.  Un antecedente importante es que Argentina no dejó de exportar nunca durante el Gobierno anterior y eso es un dato que hay que tener en cuenta. De hecho en la etapa anterior se han batido récord de exportaciones, lo que ocurría es que la administración de las exportaciones que hacía el Gobierno era claramente perjudicial para los productores porque, por un lado, el Gobierno lo que  hacía era acumular la mercadería por mucho tiempo en manos de los exportadores y eso le quitaba precio a los productores; y eso sumado a los impuestos  a la exportación que eran de 20 al 35%, o sea, una tercera parte del precio de exportación se lo llevaba el Estado y eso incidía en los precios del consumo interno , porque el consumo  interno no tenía necesidad de pagar más porque el precio  lo ponía el exportador.

Ahora esas condiciones adversas no impidieron que durante estos años,  Argentina creciera. Durante el gobierno anterior creció de 60 millones de toneladas de granos a 120 millones, es decir,  duplicó, porque también es cierto que el productor para poder subsistir tuvo que ser más eficiente porque tenía que producir más para quedar con ingresos razonables si el Estado se quedaba con una parte de sus ingresos, explica Etchepare.

Claro, hoy Argentina no tiene impuestos de exportación y con el nuevo Gobierno creció, pero no un crecimiento espectacular.  “La interrogante es saber si el productor va a seguir creciendo, es decir, si frente a un incentivo el productor va a responder.  El problema es que  Argentina no está preparada para crecer más por su falta de logística e infraestructura de almacenaje  y movilización, para más volumen no estamos preparados. Y eso en definitiva es un costo y el mercado mundial al que vuelve este productor  es un mercado muy distinto al  que tuvimos en  la etapa anterior, no es de un maíz de US$300, sino de US$130 o un trigo de US$400, sino de US$160 y eso se suma a los altos costos: Argentina  por ejemplo,  tiene el  combustible más caro de la región”, señala Etchepare, quien no cree que vaya a haber un crecimiento tan alto, al menos no una explosión productiva en el corto plazo.

Pero en general existe esa preocupación del crecimiento de la producción argentina…

Probablemente  la preocupación de ustedes tiene que pasar por las políticas que nuestro Gobierno, muy tímidamente por ahora porque no tiene recursos para hacerlo, intentará hacer para fomentar el valor agregado y ahí sí probablemente tengamos un tipo de crecimiento, pero lo ideal es combinarse para que el otro país no se perjudique.

Respecto al valor agregado de sus productos ¿Cuáles son las novedades en eso a nivel mundial?

Fundamentalmente pasa por la bioenergía. Nosotros tenemos problemas muy serios  de abastecimiento de energía y el mundo también, creo que por ahí va el futuro. Por otro lado está el tema cárnico porque la demanda  a nivel mundial por la proteína ha crecido mucho. La carne tiene un papel fundamental en el valor agregado por el desarrollo de China, pero Argentina ahora  no produce suficiente carne para abastecer esos mercados entonces es ahí donde tenemos que apuntar a la producción de carne de todo tipo.

También, cuenta Carlos, el Gobierno argentino impulsará una política de exportación  con un subsidio a la exportación de harina, como producto con un valor agregado al trigo, eso creo que puede complicarlos un poco a ustedes, concluye.

Si usted dice que uno tiene que hacer lo que es bueno para hacer, en ese sentido nosotros en los granos no tenemos cantidad, ¿nos diferenciamos entonces en calidad  o especializándonos en otras especies?

Yo creo que la especialización es un camino alternativo. Ahora ustedes tienen un tema que tiene que ver en el consumo interno y esto es válido para la producción de toda la zona. En América Latina, los agricultores, en general, están acostumbrados a producir lo que quieren o pueden, no lo que el mundo demanda o necesita.  Ustedes tuvieron un gran acierto cuando se dedicaron a la fruta y a cierto tipo de berries porque se dieron cuenta que ahí había una demanda insatisfecha y un mercado que estaba dispuesto a pagar por ese producto.   Pero el productor  generalmente dice: este año voy a sembrar trigo y no sabe si el mundo quiere trigo y qué trigo quiere.  Luego que tiene el trigo se pregunta qué hago con él y ahí nos encontramos con que el mundo no lo quiere porque apareció un trigo similar más barato o, como ocurre actualmente hay demasiada oferta en el mundo. Lo mismo pasa con el maíz y con cualquier grano.

“Me parece que la mejor  forma de diferenciarnos es ver lo que el mundo quiere y producirlo, de  esa manera nos  iría mucho mejor que produciendo por impulso”, enfatiza Carlos.

¿El problema es que con la rotación de cultivo algunos se ven limitados?…

Sí, la rotación es importante, pero yo te voy a contar que cuando las cosas andan mal como estuvimos en Argentina, la rotación de cultivo pasa a segundo plano por la cuestión económica. Cuando el agricultor ve que el bolsillo no le da, deja de lado la rotación o busca otras alternativas similares en cuanto al efecto sobre la tierra, pero con mejores perspectivas de renta.

¿Cuántas hectáreas están cultivadas en Argentina?

Por condiciones naturales, hay en Argentina hectáreas que se cultivan dos veces en el mismo ciclo. El sector agrícola, principalmente lo que son los granos hoy ocupa unos 33 millones de hectáreas.

¿Y el porcentaje de la agricultura en relación al PIB?

Depende porque tú sabes que las estadísticas en el último tiempo están muy  cuestionadas en Argentina, pero están  en el orden del 10 a 12%.

LOS CAMBIOS EN EE.UU.

¿Cómo va a influir la elección de Trump en la región en general?

Tenemos que tener claro por un lado cómo va a influir en  EE.UU. para adentro y cómo va a ser para afuera. A mí no me cabe duda que  EE.UU. hacia adentro va a estar mejor, porque el objetivo de Trump es fortalecer  la política interna de los EE.UU., pero eso va a traer un coletazo negativo para el mundo, porque si trata de fortalecer  internamente su producción, es perjudicial para nosotros sobre todo en el caso de Argentina que había previsto una política de mayor intercambio a partir de la exportación de nuevos productos que estaban cerrados para nosotros.  Por eso yo sostengo, aún más después de las elecciones de EE.UU. que  si esta región  no se integra puede tener serias dificultades en lo que es el futuro  más allá de los problemas  que cada país tiene. 

Si hubiera que hacer un orden de rentabilidad a nivel internacional en los granos ¿Qué pondrías primero?

Es difícil porque depende de los costos de cada país, pero el que más rinde es la soja, en segundo lugar maíz.

Nosotros tenemos una comercialización  muy informal en el mercado del trigo ¿Ustedes están regulados?

Ese es un problema importante de ustedes,  por supuesto  que todos los países quieren desarrollar su propia producción y me parece bien que se haga, pero también hay que desarrollar  el sistema comercial, porque si no se hace muy difícil, porque terminas trabajando para los compradores que ponen el precio.  Para que el mercado funcione tiene que haber competencia y para que haya competencia tiene que haber equilibrio y para que haya equilibrio tiene que haber transparencia y para que haya transparencia tiene que haber normas que se respeten. No puede haber informalidad. Es cierto que en la Argentina nos queda por mejorar, pero en ese sentido tenemos todo armado, todo estandarizado, hay bolsas, hay mercado, hay instrumentos comerciales. Hay políticas de estandarización de la calidad y se paga en función de la calidad. Todo con contrato  que es imprescindible para desarrollar el mercado.

¿Cómo ves el tema de la agricultura en Chile, cuáles son nuestros pro y nuestros contras?

Yo creo que el principal contra que tienen es la naturaleza y eso es inmanejable. Ahora si el objetivo es abastecer el mercado interno, está bien que lo desarrollen,  si el productor no puede producirlo en condiciones competitivas y el comprador puede traer de afuera más barato, no veo porqué no puede  hacerlo. Lo que debemos lograr es que el Estado me ayude a ser eficiente para poder seguir produciendo solo y no para persistir en la ineficiencia, ya que persistiendo en la ineficiencia me convertiré, en un Estado-dependiente. Si no soy competitivo mejor me reconvierto.

En la Argentina, por ejemplo,  tenemos fruticultura con muchos problemas.  Es uno de los  rubros que está muy mal en Argentina y no podemos competir con ustedes en muchos sectores como ese. Insisto en lo importante de la integración regional valorando lo mejor de cada país y complementándose. Es la única manera de enfrentar con éxito los desafíos actuales.

Ahora claramente la fortaleza de Chile está en la fruta, ahí les ha ido bien. Nosotros hablamos de Chile, entre otras cosas,  por su modelo frutícola o forestal o pesquero, no por su producción de trigo, señala Etchepare.

“No hay que insistir en el individualismo, hay que juntarse para sobrevivir”, concluye.

¿Arriendo o dueño de la tierra? ¿Puede el que arrienda tierra para producir vivir bien en Argentina?

El 80% de las tierras de Argentina están bajo contrato de arrendamiento. El dueño del campo vive bien si es lo que quieres saber.  El que arrienda va al resultado. Antes ambos iban al resultado o a porcentaje que era una manera de compartir el riesgo, pero cuando el precio de los commodities año 2008-2009 alcanzaron niveles importantes en el mundo, y el campo era buen negocio en Argentina aparecieron otro  tipo de inversores a trabajar los campos, es decir, empresas que se conformaban con menos renta, y que necesitan mucha superficie y eso generó un alza del valor de la tierra y ofrecieron otro tipo de contrato, pagaban en sumas fijas por la tierra y se distorsionó el sistema. Actualmente el valor de una hectárea de arrendamiento  en las zonas  más importantes en Argentina es de  unos US$400/500. El valor de venta está en los 20 mil dólares la hectárea en secano.  En algunos rubros como la soja son cuatro los que viven del campo: el dueño del campo, el que lo arrienda,  el que lo trabaja o contratista y el Estado, entonces el negocio para cuatro ya no da.

En fin la solución de la zona, si es que queremos potenciarnos es olvidarnos del individualismo, hay que juntarse para sobrevivir, sumando nuestra producción de soja de América del Sur, o nuestras exportaciones de maíz, son mayores que las de Estados Unidos y por lo tanto podemos presionar en el precio, o al menos abastecernos entre nosotros y así cada país puede exportar lo que es su fortaleza producir.

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