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Entrevistas

Cebollas: La nueva embajadora de los campos de Ñuble

“El cambio climático brindó una nueva oportunidad de cultivo de exportación: la cebolla, la experiencia de los socios de Frutemu ha sido exitosa, y han podido mecanizar el cultivo con una baja del 20% de los costos”.

Oportunidades nuevas se están analizando: tal vez ajos y zapallos sean las próximas novedades.

Con el envío de cebollas desde los campos de Ñuble, los agricultores de la zona han innovado en la exportación agrícola, Sergio Belmar, gerente de Frutemu, destaca que esta es una nueva arista de un negocio que se inició y desarrolló entre los años 2000 y 2003, con el procesamiento y exportación de manzanas de guarda de los primeros socios, 6 agricultores que se sumaron a una apuesta por entregar mejores rentabilidades a los productores a través de un fuerte desarrollo en gestión y comercialización.

“Esta empresa se creó como un desarrollo de guarda de manzanas de los socios de la empresa, que inicial- mente era 6 agricultores y que querían vender su producto en mejores condiciones que las que presentaba el mercado”, con un pago a muy largo plazo en relación a la fecha de entrega de la fruta. “Lo que se buscaba era encontrar alternativas de comercialización más convenientes, por lo que al inicio se construyeron dos cámaras de guarda”, comenta Belmar. Desde esa fecha, recuerda, se ha vivido un crecimiento bastante diversificado con un alto impacto para los mismos agricultores, que a la fecha, suman unos 70 productores de especies como espárragos, arándanos, cerezas, manzanas y cebollas. “Como estrategia, uno de los lineamientos de Frutemu era bus- car nuevas alternativas para los productores. Por eso partimos con manzanas y fuimos agregando procesos, los que comenzaron con los espárragos, haciendo un corte calibrado para la industria del congelado. Hacia el 2008, se incorporan nuevas cámaras de frío y más líneas de procesos para dar servicios a nuevos cultivos, como las cerezas, a las que se les da servicio de enfriado”.

Belman indica que las manzanas fueron el punto de partida a través de la prestación de servicios, pero a poco andar, “vimos que los negocios estaban bastante dirigidos y los precios fijados por las grandes empresas; nos dimos cuenta de que podíamos desarrollar mercados y mejorar los precios para los productores. Al mismo tiempo, y mientras estábamos haciendo ex- portaciones, los cambios varietales en manzanas y el cambio en los gustos de los consumidores nos dejaron un poco fuera del negocio, aunque continuamos dando servicios. Por eso, apuntamos a un modelo de negocios distinto, donde fuera el productor el que está vendiendo. Descontando los insumos, logística y comisiones, se logran precios superiores a la media.

LA OPORTUNIDAD

Por otro lado, indicó Belmar, “la búsqueda de nuevas oportunidades así como el cambio climático, “nos obligó a mirar qué podemos producir en la zona que antes no se hacía y llegamos a la cebolla”. Para sacar adelante el cultivo, se contrataron asesores y se inició el desarrollo y validación de ensayos de varietales de guarda, tanto en predios de los productores como en la Escuela Agrícola de San Carlos y aunque ya se está produciendo hace cuatro temporadas, se siguen realizando ensayos cada año. “Hemos tenido altos y bajos. Este negocio se pensó para la exportación, porque si bien los mercados externos también son fluctuantes cuando hay sobreproducción, las fluctuaciones no son tan marcadas como en el mercado interno, y es que a pesar de que exista sobreproducción, igual podemos entrar en ciertas ventanas por estar en contra estación”, comentó Belmar. Pero eso requiere constancia y no dejar de abastecer este mercado, en orden a generar lazos de confianza, los que cuenta Belmar, se rompen cuando los agricultores prefieren abastecer el mercado interno si los precios están mejores. “Tenemos que asegurar la entrega, porque ya ha ocurrido que si estaba mejor el precio interno, no se satisfacía al cliente europeo.

Eso, finalmente hizo que le rubro de la hortaliza y la cebolla perdiera competitividad frente a otros pro- veedores más serios. Nuestro compromiso es entregar siempre, pero el año pasado fue un año terrible para la cebolla, muy malo, pero permanecimos y enviamos el programa que teníamos con Europa y eso nos permite seguir posicionados”.

AJOS Y ZAPALLOS

¿La receta para lograrlo? “Como que- remos permanecer en nuestros mercados afuera sin dejar de ser competitivos, la estrategia de largo plazo fue mecanizar la cosecha de cebollas, de manera tal de bajar los costos de producción. Trajimos la primera cosecha- dora a escala de medianos producto- res y con eso hemos logrado disminuir aproximadamente un 20 por ciento los costos totales del cultivo y se sigue trabajando para llegar a reducir a la mitad los costos de cosecha. Eso, representa un ahorro importante, si se considera que actualmente producir una hectárea ronda los 4 millones 200 mil pesos. Hoy, las cebollas de Ñuble llegan a los mercados de Inglaterra, Holanda, Esta- dos Unidos y Brasil, además del merca- do interno, con el foco de aprovechar- las ventajas comparativas de producir en contra estación fuera, y en la interna, aprovechar las capacidades de la planta y de los productores, trabajando con producto desde mediados de septiembre hasta junio”.

 Así, en Frutemu se encienden los motores a full en septiembre, fecha en que se inicia la temporada de espárragos, durante la segunda quincena has- ta la primera semana de diciembre; la segunda quincena de noviembre enlazan con arándanos que este año llega- ron hasta febrero. En febrero también se inicia la prestación de servicios en procesos de manzana, que duran has- ta mayo o junio; pero paralelo a eso, en marzo llega la cebolla para continuar trabajando hasta junio. “Nuestro objetivo como empresa es buscar alternativas, desarrollar beneficios para los productores y buscar nuevas alternativas por lo que estamos permanentemente investigando y analizando; ahora, viendo la posibilidad de incorporar ajos y zapallos de un tamaño medio, que se puedan comercializar en supermercado”.

VARIEDADES DE COSECHA TEMPRANA

En lo técnico, los ensayos apuntan a buscar las mejores variedades de guarda y de cosecha temprana que les permitan aprovechar la ventana comercial en Europa que es entre marzo y abril. Actualmente, las variedades que se están produciendo son Cobra y Cinxia, en un programa en que participan 8 agricultores en 30 hectáreas, con un pro- medio de rendimiento de 65 toneladas por hectárea, y extremos de 40 y hasta 88 ton/ha.

Para eso, los agricultores reciben asistencia técnica especializada, la logística, materiales y traslado; la cosechadora y cuando se quieren probar nuevas variedades en campo, la semilla y lo más importante, se asegura la colocación del cultivo.

 

EL CULTIVO DE LA CEBOLLA

“Es un cultivo que exige mucha dedicación; su mayor problema es la maleza por lo que requiere un número importante de micro aplicaciones en diferentes estadios de la planta”, indica Belmar.

Para la siembra, no se realizan almáci- gos, sino siembra directa, que también incide en los costos, evitando la mano de obra para el desarrollo de plantines y su posterior siembra planta a planta.

El mercado, se caracteriza por la diversificación de calibres de los mercados los que manejan en base a la densidad de siembra. En el caso de Europa, se piden calibres sobre los 90 milímetros de diámetro. Brasil quiere una cebolla mediana y pequeña, de 90 milímetros hacia abajo; Estados Unidos pide una cebolla aún más pequeña, 50- 70; hay distintos mercados para distintas categorías con un buen potencial en Europa, que pide calibres más grandes, lo mismo que el mercado interno.

Francisco Perales, Ingeniero Agrónomo de Frutemu, indicó que el clima y suelo de la zona es muy favorable para cebolla. La siembra, se realiza con una dosis de semilla que busca llegar a 400 mil plantas por hectárea, lo que significa una densidad de 10 plantas por metro lineal. Aunque hay algunas siembras que son dirigidas dependiendo de los mercados, explicó, el promedio es asegurar 10 plantas por metro porque “nunca se sabe cómo van a venir los mercados, la cebolla es muy cambian- te. El año pasado la ventana de Europa fue muy pequeña y la mayor demanda vino de Brasil, que pide un calibre diferente”.

 

Uno de sus problemas sin embargo, es el control de malezas, por lo que desde que la planta presenta su hoja bande- ra se inicia un trabajo con subdosis de herbicidas. Además, manejo de enfer- medades, como control preventivo de hongos y curativos en su momento. En plagas, el trips y la mosca delia son las mayores molestias.

En cuanto rotaciones, la recomendación es cada tres o cuatro años. Pero por ser una zona de cultivos tradicionales, las rotaciones van sobre remo- lachas o trigo. “Para cebollas, este es un suelo prácticamente virgen, por lo que no tenemos mayor problema con enfermedades, lo que representa una ventaja comparativa sobre nuestros colegas del norte”. Sin embargo, este año se vio una presión mayor de mildiú, debido a las condiciones climáticas del año y las variaciones térmicas que se han dado desde febrero.

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