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Entrevistas

COLLIPULLI RED SOIL: SIN LÍMITES

“Comenzaron con una sociedad de arándanos para exportar en conjunto, hoy cuentan con tres tipos de frutales y cerca de 10.000 hectáreas entre frutas y cultivos tradicionales, un packing con tres líneas independientes de procesos, una planta de secado de maíz y elaboración de aceite de canola, todo un éxito en la asociatividad e integración vertical del agro”

Han derribado todo tipo de mitos en la agricultura: opiniones adversas en cuanto a cultivos en la zona, lograron un modelo de asociatividad, pocas veces visto, que lleva más de 25 años y que incluso ha logrado pasar a la segunda generación en algunos casos; un sistema de integración vertical en la agroindustria que les permitió sumar fuerzas, materias primas y hectáreas para convertirse en los que hoy es Collipulli Red Soil.  Un grupo importante, moderno, con altos estándares de tecnología, con tres líneas independientes de packing instalados en 20.000 metros cuadrados construcción a un paso del simbólico viaducto del Malleco.  Manejan más de 1.000 hectáreas de frutas entre Malleco y Bío Bío y este año se instalaron en Ñuble para cubrir las ventanas de exportación de fruta que les faltaban. Su packing funciona 10 meses al año procesando arándanos, cerezas y manzanas. Secan más de 20.000 toneladas de maíz, propias y de terceros, en una zona donde la competencia es fuerte; y 25 mil toneladas de canola donde además producen un aceite que venden en el mercado nacional y están próximos a exportarlo embotellado. Hoy tienen en carpeta avanzar hacia la avena. Un ejemplo de integración vertical en su máxima expresión. Parecen imparables y lo son. Y es que, como afirma Edgardo Meynet, presidente del Directorio de Collipulli Red Soil, ante todo, son agricultores. Han estado al otro lado de la vereda y saben qué necesita leer el productor en una liquidación.

Conocen el potencial de su zona, están al tanto las deficiencias de la agroindustria y saben, por experiencia propia, los intereses de los agricultores.

Collipulli Red Soil o Huertos Collipulli como se conocía hasta hace poco, está integrado hoy por cuatro socios, o cuatro familias, mejor dicho: el grupo Meynet, representados por Edgardo hijo; el grupo Nickelsen, representados por la familia Nickelsen y Jequier; Grupo Schmidt, de Gerhard Schmidt y el Grupo Stegmann, de Harald Stegmann.  Son sencillos, transparentes y, por sobre todo, muy visionarios. Conocen el potencial de su zona, están al tanto las deficiencias de la agroindustria y saben, por experiencia propia, los intereses de los agricultores. Empatía dicen por ahí.  Así han logrado nivelar hacia arriba, como señala Edgardo, la competencia, la producción y los precios de los cultivos en los que participan. De esta forma, no sólo es beneficioso para los socios, sino para todos los productores de la zona. “Y no es que paguemos más, por el solo hecho se sumar un poder comprador, el nivel mejoró”, agrega.

LOS INICIOS

El punto de partida fue la necesidad de diversificar los cultivos tradicionales que manejaban hacia la fruticultura y así conseguir alternativas más rentables. Los unía un GTT de la zona que derivó en un Profo. “Visitamos huertos hacia el norte y hacia el sur y no sabíamos cuál podía ser la mejor alternativa para nosotros, pensamos en manzanos y pusieron el grito en el cielo los asesores, nos dijeron si estábamos locos tener manzanos en la zona…. Hoy es uno de los cultivos estrella. Finalmente nos quedamos con los arándanos”, recuerda Gerhard Schmidt. Entonces en 1992 inicia Huertos Collipulli como sociedad.  Hoy no sólo cuentan con los arándanos también manejan cerezas y manzanos y entre los cuatro suman cerca de 10.000 hectáreas entre frutas y cultivos anuales. Pero la zona de influencia con sus productores abarca 15 mil hectáreas aproximadamente afirma su gerente general, Cristóbal Duke.

Por supuesto, el comienzo de esta reconversión no estuvo exenta de problemas y como en todo ámbito pagaron el noviciado correspondiente, más aún considerando que a comienzos de los 90 tampoco había mucha información sobre el cultivo en Chile, señala Edgardo Meynet.  Hubo problemas con la elección de variedades, con la adquisición de plantas y la falta de conocimiento tuvieron que suplirla con asesorías y un agrónomo dedicado exclusivamente a los arándanos. “En un comienzo nos equivocamos con la elección de variedades, no eran las indicadas para la zona y a eso se sumó un segundo inconveniente que fue cambiar de variedades aptas para viajar en avión a los envíos en barco hacia China”. El obstáculo se solucionó con creces, tanto así, que desde este packing salió el año 2010, el primer envío de arándanos desde Chile hacia China y cuatro años más tarde los primeros arándanos orgánicos en llegar al gigante asiático desde nuestro país.  Dentro de la producción de arándanos un 20%, son orgánicos.

En un comienzo las exportaciones de frutas la concretaron a través de una exportadora, pero al poco andar se asociaron a una exportadora hasta que en la temporada 2009 cuando decidieron enviar la fruta de manera independiente. Sus comienzos, recuerda Gerhard fueron en una bodega muy pequeña en Collipulli, luego crecieron a una de mayor tamaño en Ercilla y el trampolín fue el packing que se construyeron el año 2011 y que cuenta con 20.000 metros cuadrados entre cámaras de frío y proceso, tres líneas que funcionan en forma paralela. Aquí no se desmonta una línea para procesar otro tipo de fruta, cada fruta tiene packing independiente.

Entonces es razonable ingresar al packing y sentir un aroma a fruta que impregna el ambiente, divisar cajas rojas por todos lados y sala tras sala de frío. Es realmente impactante las dimensiones que manejan, el orden y la organización del packing.  La capacidad de proceso es importante: 5 millones de kilos de arándanos por temporada, un millón y medio de kilos de cerezas y 30 mil bins de manzanas. 

Durante la última temporada las cajas procesadas alcanzaron volúmenes considerables: un millón de cajas de arándanos, 120 mil cajas de manzanas. En las cerezas el rendimiento fue menor por problemas climáticos adversos que se presentaron en la cosecha, alcanzaron sólo 70 mil cajas.

MERCADOS ALTERNATIVOS

La innovación y diversificación también apunta a los destinos a los cuales envían su fruta. Cuando iniciaron la exportación directa, consideraron una debilidad preocupante que más del 85% de la producción de arándanos en Chile se comercializara en Estados Unidos, entonces desde el inicio se propusieron exportar a mercados alternativos y no depender de un solo país comprador. “El objetivo fue enfocar todos nuestros esfuerzos tanto en el campo, como en el packing y el área comercial en el mercado asiático”, señala Cristóbal Duke. Es así como hoy un 30% de la producción de arándanos se entrega en Asia, 30% en Inglaterra, 20%  a Norteamérica. Las cerezas, en cambio, tiene un perfil similar al resto de la industria chilena en ese fruto. La gran diferencia está en que en ambos productos se entregan de manera directa a los supermercados en todos los programas de comercialización, excepto China. Las manzanas, en tanto, es un negocio más maduro y están presentes en casi todos los continentes.

SUMA EXITOSA

La sociedad lleva más de 25 años produciendo y comercializando fruta y ha funcionado bien, el modelo es simple, en la exportadora no hay socios, solo productores, señala Cristóbal Duke. Y eso de traduce en que se premia la calidad de la materia prima.

Si bien la sociedad se inició con el nombre de Huertos Collipulli, hoy adoptó la marca de Collipulli Red Soil. El cambio se debe a que una vez que comenzaron a exportar de manera directa quisieron diferenciarse de lo que hasta entonces había sido solo producción con Huertos Collipulli. Ahora se sumaba toda la cadena de la exportación frutícola. Collipulli significa “tierras coloradas” por eso agregaron el concepto de Red Soil- suelo rojo- color con el que además identifican sus cajas de embalaje de frutas.

La sociedad funciona en forma autónoma, independiente cuya misión de origen es entregar el mejor servicio a sus productores, que en un gran porcentaje son los mismos dueños, aunque también compran fruta a terceros con un fin estratégico: comercializar  durante un periodo más largo de tiempo, obteniendo así, volúmenes interesantes.

Pese a la diversificación hacia la fruta, los socios nunca dejaron los cultivos tradicionales, entonces contaban con materia prima en cantidades importantes como para avanzar en la industria del secado de maíz y de la producción de aceite de canola. Así lo concretaron hace dos temporadas con una planta de secado que implicó una alta inversión pero que tiene un doble uso; por un lado, secado de maíz con una capacidad de 20 mil toneladas la temporada y, por otro, la recepción de 25 mil toneladas de canola para elaborar aceite que es comercializado a la industria del salmón y también para consumo humano dado sus propiedades nutricionales. Mientras tanto, el aceite se comercializa a nivel nacional a granel, pero están prontos a lanzar una línea de embotellado que se venderá en Chile y el extranjero. 

La idea de la planta de maíz y canola se planteó como una solución a las cosechas propias, no obstante, al poco andar se dieron cuenta de la oferta de materia primera que había en la región y comenzaron a comprar a terceros. Hoy el 50%  y 60% de la canola y del maíz, que se procesa en la planta es comprada a terceros.

Parte del éxito de ambas plantas se debe, asegura Meynet, en el concepto de transparencia con el que trabajan y que se practica no sólo con los socios, sino también con todos sus productores. “Acá no hay diferencias entre socio y productor, son todos productores, hemos estado al otro lado de la vereda y sabemos lo que quiere leer un agricultor en la liquidación”, indica Edgardo.

La transparencia también es uno de los valores que inspiran la exportadora y en ese sentido Cristóbal Duke explica “en la fruta lo que manda es la calidad, si llega fruta de buena condición, independiente de quien sea el productor, esa fruta irá a los mercados más rentables por lo tanto se premia antes que nada la calidad”.

¿OTRO RUBRO?

Sí, estamos pensando en el tema de la agroindustria, avanzar hacia la avena, por un tema estratégico, ya que esta es una zona productora de ese cereal indica Edgardo Meynet, veremos si la próxima temporada, en las tierras rojas de Malleco, entre sus lomajes aparece una nueva planta de avena de Collipulli Red Soil…

One Comment

  1. ALONSO Reyes
    Posted on 17 agosto, 2017 at 8:49 pm

    Es como una cooperativa qué ayuda a todos los productores no importando su tamaño.asi se fortalecen todos y logrando un mejor precio para todos por el volumen de la producción.
    Muy bien los felicito.
    Muy buen artículo además

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