X

Entrevistas

CON AGRICULTURA DE CONTRATO: ORAFTI SUMA TRES NUEVOS CULTIVOS A LAS OPCIONES DE ROTACIÓN

“Alimentos sanos, de alta demanda en países desarrollados”

“Libres de gluten y que retrasan la aparición del apetito por la gran capacidad de saciedad que entregan”

“Alimentos que apuntan al estilo de vida sana y natural son las nuevas opciones de cultivos que ofrecerá Orafti entre la Región Metropolitana y Los Ríos”

¿Sabía usted que el consumo de quinoa per cápita en Chile es de 200 gramos? Sí, 200 gramos, versus los 11 kilos de arroz que estima ODEPA que consumimos los chilenos y los 86 kilos de pan con los que nos alimentamos anualmente. Curioso que comamos tan poca quinoa, si consideramos que es un alimento propio de los Andes, que se cultiva desde Colombia por el norte hasta la zona central de Chile por el sur y que fue el alimento principal del Imperio Inca. Bajo su dominio llegó a Chile y se cultivó hasta el Itata hace al menos 4.000 años. Curioso porque sus propiedades nutricionales son altísimas, es la gran alternativa a los cereales libre de gluten, es el grano andino del cual el Hemisferio Norte se ha enamorado rápidamente. Tan alto es su valor nutricional que la FAO declaró el año 2013 como el Año de la Quinoa para potenciar su consumo porque esas bolitas color blanco crema, medias cristalinas tienen el doble de proteínas que el arroz, cuentan con todos los aminoácidos esenciales, contienen fibra, una buena fuente de ácidos grasos esenciales, hierro, calcio y lo mejor un alto grado de saciedad con baja cantidad. Pero comemos poco por dos razones: su precio aún es muy alto y segundo no sabemos cocinarlo. Quizás porque es poco conocido, pero puede ser usado tal como se usa y cocina el arroz.

Pero la novedad está en que Beneo Orafti se adjudicó uno de los Polos Territoriales de Desarrollo Estratégico que convocó el FIA. El proyecto se llama “Polo territorial de desarrollo de ingredientes funcionales y aditivos, a partir de granos ancestrales, para la industria alimentaria mundial” donde una serie de actores propiciarán el cultivo de tres granos, o mejor dicho semillas ancestrales: Quinoa, Chía y Alforfón o trigo sarraceno. Es un proyecto a tres años que comienza en octubre de 2017 y la meta es generar un modelo de sustentabilidad que permita a estos tres cultivos mantenerse en el tiempo. Y claro, todo apunta a potenciar la alimentación sana como es la tendencia a nivel mundial.

  Entonces ahora los agricultores de la zona centro sur tendrán tres opciones nuevas de cultivos con contrato en su rotación anual.

  Respecto a la quinoa señala el Gerente Agronómico de Orafti, Peter Guhl, el objetivo es convertirse en un poder comprador de quinoa a los productores y ofrecer a la industria alimentaria una materia prima con los más altos estándares de calidad. Los potenciales clientes serán las industrias de pastas, entre ellas Pastas Suazo, y panaderías de elite como Dilici que se han sumado al proyecto que presentaron a FIA. De esta forma Orafti asegurará trazabilidad y producción, y de paso, generar un impacto en el consumo de quinoa en Chile que por el alto precio es poco consumida, aclara Peter Guhl.

  Hoy se cultivan en Chile 600 hectáreas de quinoa aproximadamente y las zonas de mayor producción son la Región de Atacama y la  Región de O’Higgins. El proyecto de Orafti pretende alcanzar dentro de los tres años, 3.000 hectáreas de quinoa.  Este año 2017 realizará ensayos en distintos sectores, para de esta forma comenzar a resolver los desafíos técnicos del cultivo porque su forma de cultivo es muy precaria, y de paso avanzar en la industrialización.

  Respecto al tema industrial indica Guhl “la quinoa tiene bastante saponina que la hace incomible, necesita lavarse mucho y si generamos en un alto volumen se podría pensar en un subproducto y extraer esa saponina para otro fin”. En el mercado hay productos de limpieza como el jabón y shampoo que son en base a saponina, pero un gran cliente es la industria cuprífera, también tiene propiedades insecticida interesantes, comenta Guhl.

  Entonces Orafti busca entregar al mercado una materia prima estandarizada y de calidad y de paso, por cierto, ofrecer a sus agricultores una buena opción de rotación al cultivo de la achicoria.

“Una serie de actores propiciarán el cultivo de tres granos, o mejor dicho semillas ancestrales: Quinoa, Chía y Alforfón o trigo sarraceno”.

LAS OTRAS ALTERNATIVAS

  En cuanto al cultivo del alforfón o trigo sarraceno, la idea es ofrecer una alternativa a la harina de trigo con la ventaja que es libre de gluten además de contener D-fagomina que es una sustancia que retrasa la absorción de glucosa y la aparición del apetito. Es originario de Asia Central, los chinos producen el 55% del alforfón del mundo, también hay superficie importante en España y Francia. En Chile la experiencia es escasa, sólo en Valdivia hay una mini siembra y Orafti ha hecho ensayos del cultivo. El proyecto contempla alcanzar las 1.500 hectáreas de esta especie de cereal.

La otra opción es la Chía, una salvia nativa de México, Nicaragua y Guatemala. Su semilla se usa como alimento y es alta en fibra soluble. La Universidad de Chile a través de un proyecto FONDECYT logró la producción de semillas de chía especialmente entre Arica y Coquimbo.

  La chía al igual que las otras semillas datan de tiempos precolombinos, y en este caso era un alimento esencial en la dieta maya y azteca.

El consumo en Chile aún es bajo y se importa en su totalidad, se pretende a través de ensayos Orafti establecerlo como un cultivo en el país. Además de sus propiedades en omega 3 y 6 contiene un mucílago muy demandado en la industria alimentaria como espesante natural.

¿Cómo va a funcionar el sistema con estos cultivos?

  El modelo será el mismo que con la achicoria, señala Peter Guhl, en base a un contrato entre la empresa y el agricultor con la garantía de compra de su siembra. Claro que la oferta en espacio se amplía entre la Región Metropolitana y Los Ríos para estos cultivos. Orafti con el apoyo de  INIA y la Universidad de Concepción generarán los paquetes tecnológicos para el cultivo.

  “Vamos a introducir tecnología y agricultura de precisión en un cultivo que hasta la fecha tenía rindes en torno a los 700 kilos por hectárea y la propuesta es alcanzar los 4.000 kilos”, agrega Peter en relación a la quinoa.

En una primera instancia Orafti actuará como comprador y vendedor de estas materias primas, no obstante, hay temas que se van a ir ampliando en el área industrial como las certificaciones. El alforfón se debe procesar en un molino que no trabaje con cereales para certificar el “gluten free”, por ejemplo, en un molino que sólo produzca harina de arroz, para evitar contaminación.

  El proyecto tiene descrita una línea orgánica paralela a la convencional, por varias razones, pero la principal es porque no se puede desconocer el avance que ha tenido el cultivo de la quinoa en las zonas rurales en especial de la Sexta Región. “Y ese conocimiento ancestral vamos a recibirlo y potenciar el plus de orgánicos que algunos de los agricultores mantienen para enfocarse en ese nicho”, dice Guhl.

LA QUINOA: EL SÚPER ALIMENTO INCA

Sabemos que la quinoa está presente en nuestro territorio hace al menos cuatro milenios, que llegó con el imperio Inca, que fue reemplazada por los españoles por el trigo ya que con quinoa no se podía hacer el pan que ellos necesitaban.

  Hay cinco ecotipos de quinoa, de los cuales Chile posee dos, señala el Ingeniero Agrónomo y Coordinador del Programa de Mejoramiento Genético de Quinoa (PMG-Q) de INIA, Dr. Christian Alfaro. Uno de los ecotipos se cultiva en el altiplano y, el otro, en la costa o tierras bajas de la Región de O’Higgins , especialmente en el secano costero, lo que la hace muy particular porque es la única quinoa que se adapta a crecer a nivel de mar.

  Desde el año 2015, INIA lleva adelante un programa de mejoramiento genético de la quinoa cuyo objetivo general es “Desarrollar genotipos de quinoa de alto rendimiento potencial, adaptados a las diferentes zonas del país, tolerantes a plagas y enfermedades y que cumplan con las exigencias de calidad del mercado nacional e internacional”.  A lo anterior y como en todo proyecto se suman los objetivos específicos como caracterizar la colección nacional de quinoa, seleccionar germoplasma de quinoa para cada zona del país y estudiar la diversidad genética de la colección y accesiones disponibles.

  El trabajo de INIA ha sido a nivel nacional, Inia Rayentué coordina el (PMG-Q) desde Rengo en colaboración con INIA Intihuasi e INIA Quilamapu en la Región de Coquimbo y del Bío Bío respectivamente. De esta manera se realizan trabajos desde Atacama hasta Los Ríos con el fin de desarrollar variedades adaptadas de cada zona productora.

  Perú y Bolivia son los grandes productores de quinoa a nivel mundial y ellos tienen programas de mejoramiento genético hace décadas, cuentan con más de 40 variedades protegidas, señala Alfaro.  En Perú se estiman 100.000 hectáreas sembradas de quinoa y en Bolivia unas 80.000, aunque las estadísticas de la quinoa son complejas porque no siempre se incorporan en los censos agrícolas. Supuestamente el 2013 en Chile había 1.700 hectáreas de quinoa concentradas en Tarapacá y O’Higgins, no obstante, el año pasado FIA encargó otro estudio donde se estimó solo 600 hectáreas de quinoa concentrada en un 60% en la Sexta Región.

El precio internacional de la quinoa, indica Alfaro está entre los U$2 y U$4 el kilo. “Las proyecciones indican que la demanda va in crescendo ya que quienes comen quinoa son básicamente los países desarrollados como Europa, Australia, Canadá, Estados Unidos”, agrega Christian.

¿Qué tipo de suelo requiere la quinoa?

  Es muy versátil, esta especie se puede cultivar en suelos con pH cercano a 8 en el norte, y también en la zona de Cañete con pH cercano a 5. En términos de textura de suelo, se cultiva en suelos arcilloso, con siembras tardías, pero lo nuevo será llevarla a la precordillera, en el caso de la Octava Región aunque hemos tenido buenas experiencias preliminares en Cato y Pemuco. En suelos trumaos, en tanto, se están haciendo algunas pruebas y aunque puede funcionar bien podría haber una restricción con los límites de metales pesados, ya que, el aluminio podría llegar al grano.

¿Requerimiento hídrico?

  La quinoa es una especie que en general requiere poca agua, ahora cuánta no se sabe porque el cultivo hasta la fecha se ha realizado en secano. La experiencia internacional dice que entre 300-400 milímetros produce dos toneladas sin ningún problema distribuidos en tres riegos estratégicos.

¿Enfermedades de las cuales preocuparse?

  La principal enfermedad es Mildiu, la Peronospora farinosa que es el principal hongo que ataca este cultivo y que limita su producción hoy día en Perú y Bolivia. Es un problema serio, no obstante, hemos observado que la quinoa chilena, tiene tolerancia a esta enfermedad.   

Este trabajo lo lidera el Dr. Ricardo Madariaga desde Quilamapu que ya identificó el hongo, donde se están efectuando pruebas de fungicidas y de progresión de la enfermedad para determinar cuánto realmente puede impactar en el rendimiento.  Pero hay que tener claro, señala Alfaro, que la quinoa procesada es libre sellos, se considera un producto natural, por lo tanto, en la actualidad no se pueden recomendar fungicidas.

¿Presencia de plagas?

Estamos trabajando también en la identificación de especies, tenemos presencia de cuncunillas, algunas especies de pulgones que están chupando grano en el momento de maduración, cuando está dulce, pero no hemos determinado todavía su impacto.

¿Cuál es la temporada del cultivo?

  Nuestros primeros ensayos son de época de siembra en la Sexta y en la Octava Región. Estamos estudiando un amplio espectro de siembra, desde otoño a primavera para determinar la época óptima para cada zona. En la Sexta Región, la fecha tradicional de cultivo es primavera, más cercano al 10 de octubre y en la Octava Región, nuestros ensayos que ya van en el tercer ciclo, indicarían que, dependiendo de la zona, por ejemplo, el valle regado de la Octava Región, la siembra sería el 20 de septiembre con el fin de evitar las heladas, porque no es una especie tolerante al frío y se descalza.

¿Cuánto dura el ciclo del cultivo?

  Hay entre 120 días a 150 días entre siembra y cosecha. La siembra puede ser mecanizada, con máquinas usadas en la horticultura, puedes usar una siembra neumática donde las dosis de semillas sea en torno a los 600-900 gramos por hectárea, también se pueden usar máquinas con carro forrajero, pero ahí la cantidad de semilla aumenta.

  El gran cuello de botella del cultivo, señala Christian Alfaro, y que ha limitado su expansión es que no se han identificado herbicidas selectivos para la quinoa, la mayoría de las moléculas estudiadas afectan en mayor o menor grado a la quinoa, entonces hoy día, los productores en la Sexta Región hacen control de malezas manual y eso implica un costo relevante. Sin embargo, la mecanización e industrialización del cultivo da la opción de que empresas como Orafti innoven en control mecánico con equipos específicos.

  Para la Octava Región se están seleccionado materiales que ojalá estén maduros en febrero, señala Alfaro, porque en marzo puede haber lluvias que generen un riesgo de brotación en la panoja. La cosecha se realiza con máquinas cerealeras convencionales, con ciertos ajustes simples como la velocidad del avance y cambio de harneros. Lo importante, aclara, es que la quinoa esté madura, de forma homogénea, para que no tengas problemas de que la mesa se atore porque esta es una planta alta.  “Estamos hablando de por lo menos un metro veinte hasta metro cincuenta”, especifica.

¿Cuánto rastrojo genera y qué se puede hacer con él?

  Genera un volumen de rastrojo importante, no lo hemos medido, pero por el índice que cosecha, que indican los resultados preliminares (0.28-0.44), serían varias toneladas. Es un residuo que se puede tratar, incorporar, no es más duro que del maíz.

¿Cuántos son los rindes que tienen hasta el minuto?

  En la Sexta Región, en secano, el promedio son 1.500 kilos limpios por hectárea. En Perú los rendimientos son un poco más bajos, estamos hablando de mil kilos, porque ellos son extensivos.  La temporada pasada, en algunas zonas bajo riego alcanzamos en promedio 4.200 kilos por hectárea en nuestros ensayos estándar.

  Ahora para consumo directo es necesario escarificarla, por este proceso se elimina la saponina, un triterpeno que le confiere al grano un sabor amargo. Otra forma de procesar es el lavado y posterior secado a 12% de humedad.

2 Comments

  1. José Zúñiga
    Posted on 28 octubre, 2017 at 6:41 pm

    Hola estoy interesado en saber si se puede sembrar Quinoa en la séptima región

  2. Monika Says :
    Posted on 10 septiembre, 2018 at 3:00 pm

    Un excelente texto y bastante aconsejable.
    Enhorabuena

Leave a reply

Connect with:



Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *