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Entrevistas

CRISTIÁN JARA Y EL PINO PIÑONERO: Innovación en los cerros de Coihueco

¿Qué hacen dos exitosos abogados en los cerros de Tanilvoro Alto? “Nos casamos muy jóvenes, hace 38 años, terminamos de criar a nuestros 4 hijos, terminaron sus estudios y nos dijimos, ¿ahora qué? Los dos queríamos algo distinto, un emprendimiento, pero ligado a la naturaleza”, relata Cristián Jara mientras su mujer, Ingeborg Nilsson maneja por un camino que es casi más apropiado para un tractor que para una camioneta.

La respuesta, es en parte lógica y en parte inusual. Ambos, Ingeborg y Cristián, están disfrutando el retiro en Coihueco,  pero no es el retiro dorado que uno podría imaginarse,  con largas caminatas por el campo disfrutando el paisaje.  Sí, hay largas caminatas y sí disfrutan el paisaje,  pero mientras trabajan y recorren las hectáreas que componen un proyecto de inversión e innovación en  torno al cultivo de Pinus pinea, el pino piñonero,  cuyos frutos son hoy uno de los más caros dentro de los frutos secos y cada vez más escasos en la cuenca del Mediterráneo de donde es originaria la especie.

Pero esta no es la primera aventura laboral ni agrícola de Cristián Jara ni del matrimonio.  Abogado, académico de la Universidad de Chile, ex Gerente General de Sonapesca y Ministro Consejero Agrícola  de la Misión de Chile ante la Unión Europea en Bruselas y asesor del Ministerio de Agricultura, también había incursionado previamente en los rubros agrícola y forestal.

Los lazos familiares que lo unen a Chillán y Ñuble,  lo hicieron seguir cercano a estas tierras, a la precordillera, por lo que ama deambular entre cerros. Los valles planos no son lo suyo. “Mis bisabuelos, mis tatarabuelos, llegaron a manejar campos de pre cordillera, así que este tipo de terrenos terminaron siendo una especialidad familiar”, cuenta. “Mi padre, nació en Chillán, compró un campo en Los Queñes, a fines de los años 60, en plena época de transición hacia lo forestal, más tarde vendió parte a una forestal mediana. Hace 20 años, cuando muere mi viejo, nos hicimos cargo los herederos, y empezamos a ver alternativas. En la misma fecha me compré un par de campos medianos  y en esos tiempos teníamos un mix triguero, ganadero y forestal, siguiendo  la tendencia de los agricultores por diversificar”.

FRUTO PRECIADO EN EUROPA

De la vida con su padre en Europa, diplomático de profesión,  le quedó, entre otras, la vivencia de recorrer bosques donde disfrutaba estos piñones, similares en su denominación  a los de la Araucaria, pero de un sabor y aroma diferente; más tarde, como Agregado Agrícola en Bruselas, y representando a Chile en los grupos de trabajo de Agricultura y Comercio de la OCDE, tuvo un acercamiento a una forma diferente de hacer agricultura, particularmente en el manejo silvopastoral de los predios.

De vuelta en Chile,  teníamos la inquietud de qué hacer acá, y con otros  inversionistas belgas y chilenos, compramos este otro campo que da origen a “Agrícola Los Chacayes SPA”, que tiene en todo caso, un 52%  de inversión familiar, donde están presentes también su mujer y sus hijos.

Aquí, y en sus otros predios, su apuesta es hacer un proyecto que considere la innovación para el cultivo de avellano europeo en las zonas planas del campo, a las que incorporó riego gravitacional. Pero, ¿qué hacer en las laderas y terrenos desiguales que caracterizan la precordillera? La respuesta fue 20 hectáreas plantadas con Pinus pinea, más de 7.000 árboles. “Los investigadores del INFOR han desarrollado importantes esfuerzos, pero ahora corresponde que los productores recojamos el guante. En mi caso, decidí poner plantas de 2 años -y probé en siete sectores distintos- diferenciados por su disponibilidad de agua y calidad de suelo”,  relata Jara, ya que los estudios realizados por INFOR no incluyen los ricos suelos de trumao de la zona, indicó el ex diplomático. El Pinus Pinea es llamado también Pino Paragua, por lo que requiere espaciamiento. Como al mismo tiempo genera sombra, resulta ideal para un manejo silvopastoral. Con densidades de 7 x 7 o más, es perfectamente se puede compatibilizarlo con empastadas e incluso en el cultivo de papas y cereales.

Lo rentable del fruto, comenzó a avizorarlo mientras estaba en Europa.

Cristian Jara Taito, sabe lo que habla, conoce estás tierras desde niño, fueron las tierras que su padre compró mientras desarrollaba su carrera diplomática en Europa, son las tierras donde disfrutó sus veranos de niño junto a sus ocho hermanos, los cerros donde sus hijos han veraneado y donde hoy sus nietos ven las plantaciones que seguramente gozarán en el futuro.

“En la Toscana, fui con mi familia a una pequeña trattoria y quise comer pasta con pesto, pero el dueño me dijo que no había. No tenía piñones, y sin eso, agregó, no hay verdadero pesto. Así me di cuenta de que era muy apreciado en la gastronomía europea. Hoy, ese aprecio por el piñón en Europa  es cada vez más difícil de solventar, ya que el ingreso de una plaga ha ido mermando la producción, que ha descendido a  un 47 por ciento de lo que ha sido históricamente, de acuerdo a los últimos reportes agrícolas. La baja en la producción, que tiende a acentuarse, ha generado un creciente desabastecimiento, que se suma al alza  de la demanda por el mayor poder adquisitivo de los países con economías emergentes, lo que ha convertido al piñón en un producto de lujo. En este escenario, cabe destacar el rol que ha ido asumiendo Portugal, que ya suma 175.000 hectáreas de Pino mediterráneo  en plena producción.

CULTIVO EN CHILE

Así las cosas, hoy se abre una ventana para la producción nacional, gracias en parte a colonos italianos y españoles que al llegar a Chile hace más de 100 años, trajeron consigo sus enseres y también semillas para seguir preparando sus comidas tradicionales, según relata Jara. Estas dieron origen a grupos aislados de árboles y pequeños bosques entre la Cuarta y Undécima regiones, los que se asilvestraron y que hoy suman unas 100 has. de piñoneros silvestres, mostrando los buenos rendimientos que pueden obtenerse de esta especie, así como la variedad de áreas donde pueden darse  buenos resultados, ya que se ha visto que es un árbol que muestra buen crecimiento, excelente estado sanitario y una producción interesante aun sin ningún tipo de manejo.

Según cifras de Infor, en Chile existe una superficie potencial de 8,7 millones de hectáreas aptas  para el cultivo de la especie. De ésta, 1,2 millones de hectáreas serían de alta productividad frutal, y más de 3,6 millones de hectáreas de productividad media.

Otra de las ventajas que destacan los investigadores de este fruto, es que mientras en Europa los ejemplares de esta especie empiezan a producir a los 15 a 20 años, en Chile la producción se puede iniciar entre los 7 y 12 años según  el sitio, manejo y tipo de plantación.

Y mientras en Chile la comercialización de los piñones es baja, en establecimientos gourmet y a granel en el mercado de Chillán, donde tiene un valor de 50 mil pesos el kilo, en Europa el precio ronda los 45 euros por kilo, unos 32 mil pesos a granel, mientras envasado, puede llegar a costar 80 euros el kilo, lo que equivale a 58.000 pesos.

Cristián Jara trabajó en el sector pesquero por más de 20 años, luego fue Ministro Consejero Agrícola ante la ONU, por lo que su vida ha estado ligada al tema de la alimentación. Considera necesario que un país aproveche se espacio territorial, espacio que a su juicio Chile no saca  el debido provecho, sobre todo en el lado cordillerano. Si este país es angosto, la concentración de la población en el Valle Central, lo hacen aún más angosto, indica.

INFOR

Desde hace más de dos décadas, el Instituto Forestal, INFOR, ha realizado estudios en torno al Pinus pinea y en la actualidad, desarrolla varios ensayos para conocer mejor este cultivo y dar a conocer las oportunidades comerciales del piñón, el  “diamante de los frutos secos”.

Verónica Löewe, jefa de proyectos de INFOR, sostiene que “la producción mundial no alcanza a satisfacer el consumo, y en Chile la especie presenta condiciones fantásticas de crecimiento y producción. Hay una coyuntura de mercado internacional que permite que Chile se pueda convertir en un proveedor mundial importante”.

Hasta el año 2013 había 100 hectáreas de plantaciones muy fragmentadas en Chile, a las que se han sumado en los últimos tres años nuevas plantaciones orientadas a la producción de piñón, que sobrepasan las 650 hectáreas, concentradas entre el Maule y Bío Bío.

Entre los aspectos favorables a su producción está que la cosecha se realiza en invierno, cuando no hay problemas de demanda de mano de obra, y en contraestación respecto del Hemisferio Norte, aunque el piñón con cáscara mantiene su calidad sin merma al menos por cuatro a cinco años. La práctica habitual de los mayoristas es guardar stock de temporadas anteriores e ir vendiendo la nueva cosecha solo a medida que lo almacenado se termina. Pero con la disminución de los stocks, se ha llegado a la situación de tener visitas de compradores europeos ofreciendo precios atractivos por el producto sin descascarar, con el costo del transporte asumido por ellos.

Pero además de su valor comercial, el piñón destaca también por sus propiedades nutricionales, como fuente energética y con un 34% de proteínas, presenta un nivel mucho más alto que el maní y el piñón de araucaria (26%), la almendra (15%), el pecano y la nuez (10%), la avellana europea (8%) y la castaña (2%).

Respecto a vitaminas y minerales, es rico en fitoesteroles: 4.298 mg/kg, contra 2.210 del aceite de oliva; en polifenoles antioxidantes: ácido linoleico (Omega 6) y linolénico (Omega 3 y 6), contenidos que ayudan a prevenir las enfermedades crónicas no transmisibles y presenta ácido pinolénico, encontrado exclusivamente en piñones de pino, que estimula la producción de insulina. En este contexto, se le atribuyen propiedades benéficas en el tratamiento de úlceras y gastritis, enfermedades respiratorias, osteoporosis y otras afecciones.

“El hábito alimenticio no se puede cambiar, eso lo aprendí en LA ACTIVIDAD PESQUERA”, con esa clara premisa Jara decidió innovar en una plantación de frutos secos nuevos en Chile, pero que están insertos en la dieta europea hace siglos: el piñón del pino Piñonero; un exclusivo fruto el que el europeo come el tradicional pesto en las pastas y que hoy en día, tiene una limitada producción en el viejo continente”.

VERSATILIDAD

El pino piñonero es muy versátil, ya que puede ser cultivado en huertos especializados, empleando plantas injertadas, con lo que la producción se adelanta a los 6-8  años, a la vez que se homogeniza la calidad y se simplifica mucho el manejo, o bien puede ser complementario a otro tipo de cultivo agrícola. “Puede que un propietario con elevada capacidad de gestión y capital haga un huerto tipo frutal intensivo, con plantas injertadas, con riego, con manejo frutícola, pero también que otro mediano o pequeño propietario establezca plantas de semilla asociadas a ovejas o cultivos intercalados en la interfila durante los primeros años. Lo importante es que no existe una receta, pero puede diseñarse una plantación adaptada a la realidad y a lo que acomoda a cada uno”, agrega la investigadora.

Conocedor de todas estas ventajas, el matrimonio Jara Nilsson sigue recorriendo el campo, viendo cómo se desarrollan las plantas. Desarrollando su propia receta, preocupados de la fertilización, de preparar el suelo para seguir plantando nuevos cuarteles, de comprar mallas para cuidar los plantines de pino de los conejos.

Escuchando lo que dice el campo, disfrutando a los nietos cuando se juntan todos y soñando nuevos proyectos. Lejos, muy lejos de las leyes.  En su retiro en los cerros de Tanilvoro Alto.

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