X

Entrevistas

CULTIVO DE TOMATE CON CONTRATO PREVIO: EL LADO INDUSTRIAL DE LAS HORTALIZAS

 “Precio fijo en pesos, asesoría técnica, prestación de servicios y los insumos necesarios para el cultivo del tomate, son algunos de los servicios que entrega la empresa Sugal Chile para sus productores”

El mundo está lo suficientemente globalizado como para que una sobreproducción de un cultivo en el Hemisferio Norte afecte de inmediato los precios locales, o como para que una catástrofe natural al otro lado del mundo, traiga ganancias para nuestros agricultores. El mundo se ha globalizado y eso implica competir con agricultores más allá de las fronteras, pero también ha permitido que lleguen a nosotros oportunidades que antes no existían.
Por ejemplo, las nuevas generaciones no conciben comer sin ketchup o pizza sin salsa de tomate. Gracias a esta globalización nuestro país ha llegado a ser un importante productor de concentrado de tomate, producto que tiene su origen en el cultivo de tomate para procesamiento industrial. Una opción de cultivo con contrato que además de asesoría, prestaciones de servicios, abastecimiento de plantas e insumos, entrega un seguro agrícola contra eventos de la naturaleza que aseguran, al menos, el costo de producción.
Sin duda una alternativa de cultivo que ha tenido buenos resultados sobre todo en la zona de San Carlos.

Hace cuatro años se instaló en Chile una filial del grupo portugués Sugal, mediante la compra de dos plantas procesadoras de tomate industrial pertenecientes a Aconcagua Foods: una en Quinta Tilcoco (VI Región) y otra en Talca (VII Región), con una capacidad de producción (entre ambas) de 8.000 toneladas diarias de tomate.

El Grupo Sugal, es una empresa familiar que tiene una historia bastante relacionada al ámbito agrícola. En Portugal son grandes productores de olivos, tomates, viñedos y otros rubros. Además tienen dos plantas procesadoras en su país y otra en España, y es la única empresa del rubro con operaciones en ambos Hemisferios. Pero, ¿qué es lo que produce Sugal Chile? Su producto es un concentrado de tomate que ocupan otras empresas para elaborar un producto final al consumidor como ketchup, salsa de tomate o salsa para pizza, explica el Gerente Agrícola de Sugal, Antonio Concha, en ambos Hemisferios.

En Chile, además de productos derivados del tomate, la empresa produce pulpas concentradas de diversas frutas, como duraznos¸ peras, manzanas, etc.

 

Realidad mundial

A nivel mundial se producen 40 millones de toneladas de tomate industrial en materia fresca, de los cuales Chile genera cerca de un millón, es decir, solo el 2,5% de la producción global.

No obstante, gran parte de los países productores son también consumidores. El principal es Estados Unidos, que genera, específicamente en California, 10 millones de esas toneladas, es decir, el 25% de lo que hay en el mundo, las que principalmente son para consumo interno.

Chile es en realidad un país menor en el rubro, pero tenemos la ventaja que somos el principal productor y exportador del Hemisferio Sur, y eso hace la diferencia porque si pasa algo en el Hemisferio Norte, podemos reaccionar mejor.

Nuestra producción se distribuye de la siguiente manera, señala Concha: cerca de un 75% se vende en el mercado latinoamericano donde los compradores más importante son Argentina, Brasil, Centro América y México; un 15% va con destino a Asia (Corea del Sur y Japón) y el 10% restante a otros destinos. Los chinos, a diferencia de otros cultivos, son importantes productores y fuertes competidores también, porque no son grandes consumidores de tomates.

 

Suelo y agua

En Sugal sólo cultivan tomates industriales, todas sus variedades son de origen norteamericano, señala Antonio Concha, “mucha de la genética del tomate proviene del desarrollo que han hecho algunas de las empresas más típicas de productos finales, como por ejemplo Heinz o Campbells”.

Se caracteriza, en general, por ser un tomate más pulposo que el tradicional, más concentrado y con mayor cantidad de sólidos solubles. Su color es intenso, más firme que las variedades de consumo fresco y de menor tamaño. Una gran característica, indica Concha, es que son variedades “determinadas”, o sea, la planta tiende a desarrollarse en una forma bastante homogénea y con una cuaja bastante uniforme, lo que es ideal para la cosecha mecanizada, “Y dado que igual hay una diferencia de tiempo entre el primer fruto y el último, el primero tiene la suficiente resistencia para estar firme cuando el último madure”.
Como todo cultivo de tomate, prefiere los suelos francos, de buen drenaje (porque es una planta algo sensible a enfermedades radiculares), y un suelo que permita regar bien, ya que requiere de un buen abastecimiento hídrico.
“En general el tipo de riego determinará el consumo de agua. En un riego por goteo, el consumo de agua es de alrededor de 5.000 a 5.500 metros cúbicos por hectárea por temporada, en cambio en un riego por surco tradicional, con todas las pérdidas e ineficiencias, es alrededor de 11.500 m3/ha” Entonces eso también te lleva a que los requisitos del suelo tengan relación con el riego, es decir, que tenga un buen abastecimiento de agua, sea un suelo parejo que permita regar bien, de buen drenaje, etc. Todo lo que tenga que ver con hacer o no un buen riego, indica Concha.

Es cierto, hacia la costa en general son zonas más protegidas en términos climáticos, o en un lecho de un río donde hay microclimas, pero hay que tener una buena habilitación de riego.
Alrededor de un 20% de las hectáreas cultivadas están contratadas bajo sistema de riego por goteo, sistema de riego que permite importantes ventajas en la producción, y en términos de mecanización del cultivo se planta y cosecha en forma mecanizada. La empresa se encarga de gestionar toda la maquinaria necesaria con los prestadores de servicios respectivos.

 

Contrato, insumos y servicios

Como es un cultivo industrial se firman contratos previos con precio en pesos fijos. Los contratos se firman a partir de junio y julio, e incluyen bonificaciones dependiendo de las distancias, de la calidad, del tipo de riego, de las fechas de producción, etc.

El valor promedio incluido bonificaciones del año 2015 fue de aproximadamente 45.500 pesos la tonelada.
En Chile el promedio de producción es en torno a las 93 y 95 toneladas por hectáreas. Ñuble, la zona de San Carlos, tiene muy buenas características para producir porque cuenta con suelos con bastante buen drenaje, trumaos y normalmente con buen abastecimiento de agua.

Una limitante a considerar en la elección del suelo es la presencia de piedras, ya que las máquinas cosechadoras trabajan a ras de suelo, y las piedras son un problema para la calidad y eficiencia de la cosecha. También se deben trabajar bien los suelos para que tengan pocos terrones y hacer un buen control de malezas para no tener dificultades al cosechar.

La producción de Sugal Chile, estimada este año, es de alrededor de 480 mil toneladas de materia prima final a pago productor, es decir, ya descontados los defectos.

El tomate se trasplanta. Las siembras se hacen en viveros externos que prestan servicio a Sugal y al productor se le entrega la planta terminada, lista para la plantación que también es mecanizada.

 

San Carlos zona óptima para el cultivo

Normalmente la superficie plantada por la empresa es de 5.500 hectáreas, que están distribuidas en un 55% en la Sexta Región, 45% en la Séptima y este año en la Octava hubo 40 hectáreas con dos productores de San Carlos.
Se podría decir que lo más al sur que se ha plantado es San Carlos en Ñuble, zona que ha entregado toneladas por sobre la media nacional, que es de 95 toneladas por hectárea. Más al sur se puede, pero las ventanas de trabajo y de producción se acortan demasiado. “El tomate se planta, dependiendo de la zona, desde mediados de septiembre a fines de noviembre porque requiere que no haya heladas. Y dado que se desmejora bastante en cosecha si sufre de lluvias, entonces lo que genera un poco la limitación para nosotros hacia el sur es el hecho de que te encuentras con ventanas más cortas de producción, porque para escapar de las heladas, se debe plantar desde fines de octubre en adelante, pero no se debiese sobrepasar de mediados de noviembre, dado los mayores riesgos de lluvias a principios de abril”, nos cuenta el Gerente Agrícola de Sugal.

En las condiciones que se produce en Chile, es un cultivo poco sensible a enfermedades y plagas, sin embargo tiene un programa de aplicaciones más o menos importante. En la primera etapa, las aplicaciones principalmente están pensadas en bacteriosis, después viene la etapa de prevención de insectos y finalmente fungicidas para aquellos hongos que pueden generar pudrición. “Tenemos un equipo técnico bien potente y el productor está permanentemente guiado en el desarrollo de su cultivo”, señala Concha.

La mano de obra que ocupa es mínima. Se calcula que en la cosecha necesita aproximadamente 2.5 jornadas-hombre por hectárea, lo que es bajo en comparación con las frutas u otros cultivos.

La cosecha es entre fines de enero y mediados de abril, dependiendo de la fecha de plantación.

En fin, una buena alternativa para quienes no quieran trabajar sin contrato y tampoco utilizar tanta mano de obra en sus campos.

Leave a reply

Connect with:



Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *