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Entrevistas

CUMPLIR CON LA NORMA: INMIGRACIÓN EN LOS HUERTOS

Tendencia combina el aumento de inmigrantes con la escasez de mano de obra para el sector frutícola.

Según cifras del Gobierno, a julio del 2017 habían llegado más haitianos al país que  todo el 2016. Las estimaciones revelan que, en lo que va de 2017, al menos 50 mil haitianos han ingresado a Chile, y buena parte de ellos es para trabajar en el sector agrícola de la zona centro y sur. Y si no cree vaya a darse una vuelta a los huertos, o mejor aún, a las notarías de provincia donde los haitianos hacen fila para esperar que alguien pronuncie su nombre a viva voz para firmar un pre contrato laboral. El requisito: que la firma del papel sea la misma que tienen en el pasaporte. Mientras tanto miran relajados sus celular casi más modernos que el de los chilenos.

  No hemos ido acostumbrando a su presencia, es verdad. Cada vez vemos con menos asombro gente de color en las calles y si bien en un comienzo era visto como toda una novedad en un país que tiene mezcla indígena con español, hoy los inmigrantes pasaron a ser parte del paisaje. Llegaron con su idiosincrasia caribeña tan diferente a nuestras costumbres andinas, a enfrentar un clima adverso, un idioma distinto, entonces no es de extrañar que la integración haya sido compleja.

Su realidad es dura, pero vienen escapando de una pobreza aún más extrema. Haití cuenta con 11 millones de habitantes. La razón por la que escogen Chile es la situación económica de nuestro país y porque el Caribe ya le cerró las puertas desde hace un par de años. Su ingreso per cápita es considerablemente más bajo, más de la mitad de la población vive bajo el umbral de la pobreza y para qué mencionar la esperanza de vida… los aventajamos en 20 años.

Y en  ese contexto, la recolección de berries es una excelente alternativa de empleo temporal para los inmigrantes y una solución a la escasa mano de obra en el rubro.

En el año 2016, la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal UC proyectó una caída de 31 mil trabajadores en la oferta de empleo temporal para el sector agrícola en 2018, el estudio evidencia desafíos para el empleo estacional en la fruticultura en Chile, datos que tienen que ver con la migración a las ciudades, envejecimiento de la población y los salarios, que por tratarse de mano de obra no calificada, tienden a ser más bajo que en otras  actividades productivas.

Ampliar porcentaje de extranjeros

En un rubro que históricamente ha venido teniendo problemas de mano de obra, la contratación de extranjeros es una tendencia que se viene arrastrando hace varios años; incluso, en el año 2011 se hace una solicitud formal por parte de la Sociedad Nacional de Agricultura en cuanto a la ampliación de la cuota de extranjeros que pueden ser contratados en las obras agrícolas, ya que el tope, del 15 por ciento en una cuadrilla superior a 25 personas, se consideraba insuficiente para hacer frente a las necesidades del agro, especialmente del rubro frutícola, que desde noviembre, pone a competir los huertos por conseguir la tan preciada mano de obra para cosechar los berries, en una temporada que se arrastra entre noviembre y abril, aproximadamente.

Casi 7 años después,  el Gobierno acogió una de las inquietudes más sentidas del agro, cuando la Presidenta Bachelet envió en octubre el proyecto que actualiza la Ley de Migraciones del país, tras lo cual la iniciativa ingresó al Congreso.

El documento que modernizaría la actual regulación migratoria, aumenta el  límite actual que tienen las empresas en cuanto a la contratación de trabajadores extranjeros y de ser aprobado, las empresas podrán aumentar las dotaciones de extranjeros en su fuerza laboral contratada, de un 15, que es lo que actualmente permite la ley, a un 25%.

“Las empresas podrán aumentar las dotaciones de extranjeros en su fuerza laboral contratada, de un 15, que es lo que actualmente permite la ley, a un 25%”.

Manuel Saavedra, economista agrario,  destacó que la migración es un fenómeno que llegó para quedarse. “Hoy  hay muchos inmigrantes. Los que más nos llaman la atención son los haitianos, precisamente porque son de raza negra y se destacan, aunque numéricamente, sumando al resto de los extranjeros, peruanos, bolivianos, argentinos, colombianos y venezolanos,  se llega a una cifra de inmigración de 600 mil personas en los últimos 5 años, de acuerdo a la estimación oficial, pero la cifra real es más cercana a los 800 mil en total. Un número importante de estos inmigrantes son ilegales, que pasaron caminando por las fronteras abiertas o llegaron como turistas y no han trabajado normalmente. Un  7% de los inmigrantes no han logrado una visa de trabajo, pero en el caso de los haitianos esa cifra llega a un 50% , y ese es un problema que hay que resolver, porque nos vamos a encontrar con una cantidad cada vez mayor de inmigrantes haitianos ilegales, que no se puede contratar y que no se va a ir, porque no tienen a dónde volver”. La otra mitad, que no tienen problema porque está con permisos o porque está en sus tres meses de turista, no tiene problema para ser contratada y estos trabajadores han sido la solución para una gran infinidad de predios, destaca.

No obstante, el gran tope ha sido la normativa que impone el tope de 15% para trabajadores extranjeros, que afecta a empresas con una dotación sobre 25 personas. “Si tengo menos de 25, entonces mi plantilla puede ser completamente de inmigrantes”, comentó el especialista.

Y como nunca falta el ingenioso, hay productores con cuadrillas contratadas de menos de 25 personas, solo de inmigrantes. Incluso, comenta Saavedra, “me tocó conocer sobre el emprendimiento de un ciudadano haitiano, en la zona de Linares, que formó una empresa con una cuadrilla de 24 personas, todas inmigrantes. Un verdadero emprendedor”.

¿SON TAN TRABAJADORES?

  Sobre el trabajo de los inmigrantes, indica que hay muchos mitos. “He trabajado con muchos inmigrantes, en muchas latitudes de este país, y los haitianos en general no se caracterizan por ser muy trabajadores, pero sí amistosos.  A la gente le gusta eso, porque no van a ser conflictivos, porque vienen de un país que no tienen oportunidades y buscan insertarse en una sociedad que es infinitamente mejor que la de procedencia”.  Un punto adicional a considerar indicó Saavedra, es que en el caso particular de los inmigrantes provenientes de Haití y Bolivia, es que muchas veces se les contrata para cosechar fruta, rubro que registra la mayor demanda de mano de obra, “y hay que tener en cuenta que provienen de países donde la cobertura de servicios sanitarios es mínima, cuando no inexistente. Entonces hay que tener cuidado con las pautas de inocuidad e insistir en la higiene personal todos los días”.

REQUISITOS PARA CONTRATAR

Además de las restricciones de cuota en la participación de trabajo, existen varios requisitos para contratar a un inmigrante. Es así como la Asociación de Exportadores de Chile, Asoex, entregó una serie de indicaciones y actualización en torno a la normativa laboral para el trabajador de temporada en el mes de octubre, previo al inicio de la cosecha de berries.

Entre estas indicaciones, se encuentra por ejemplo, las modificaciones la Ley laboral, y como atañen o no a los trabajadores del agro.

También la cantidad de trabajadores extranjeros que pueden contratarse y cuáles son las condiciones para que estos puedan acceder a contrato. “Se tiene  que usar un formato especial porque como nuestra legislación al respecto es añeja, no se permite hacer un contrato si el trabajador no tiene visa de trabajo, y no se les puede dar visa si no tienen el contrato. Para desatar este nudo es que se realiza una adaptación a través de un contrato que necesariamente debe ser realizado ante notario, en que se establece que este contrato solo tendrá vigencia y validez después que obtenga el permiso o la visa”, explica Manuel Saavedra. Con este contrato, el solicitante se dirige a Extranjería para obtener su permiso y aunque es un trámite rápido, que no demora más de un día, en la práctica puede demorar mucho más, por la dificultad para conseguir hora de atención en extranjería. A eso se suma que este trámite, debe ser ante notario, “a diferencia de los contratos estándar y eso significa que la empresa o el extranjero debe costear de 8 a 10 mil pesos, solo por firmar el contrato”, indicó Saavedra.

Otro ítem que clarificó el experto en economía agrícola es lo que tienen que ver con las indemnizaciones a los trabajadores temporales. Al respecto, la Sociedad Nacional de Agricultura ha realizado una declaración atendiendo a que el agro sería el único rubro que tendría que indemnizar a trabajadores temporales.

Saavedra explicó que esta es una propuesta de Gobierno, que busca que los contratos de temporada tengan una indemnización equivalente al mes por año, pero proporcional al tiempo trabajado, pero de momento, sólo es una propuesta.

De la misma forma que el Estatuto del Agro, solicitado por los rubros ligados al área, solicitaron ante los anuncios de una reforma laboral, ya que se ha indicado, hay una serie de aspectos donde el trabajo agrícola es diferente al de otras áreas productivas. “Lo que pasa es que los legisladores han dado prueba de ser demasiado ingenuos al momento de redactar las leyes; al momento de firmarlas, muchos se han excusado argumentando que ni siquiera la leyeron (…) las condiciones propias de la agricultura les son absolutamente desconocidas. Porque lo que pasa en el trabajo agrícola de temporada es que  tengo una cuadrilla de trabajadores con una tarifa 100 pesos, por dar un ejemplo. Y de un momento a otro, me dicen, me da 120 o me voy al campo de al lado. Eso es completamente informal, no existe regulación ninguna  y si el productor no negocia, la gente se va a ir, porque mientras más escasez haya mano de obra, más poder de negociación tienen los trabajadores, sobre todo sabiendo que no me puedo quedar con la fruta en el huerto un día más. Se da una situación de mucha asimetría en el trabajo de temporada que se da vuelta durante la temporada de invierno, en que es completamente opuesta, pero son las reglas del  juego en la agricultura”, puntualizó Saavedra.

En el intertanto, ya se han aprobado modificaciones a la ley laboral, aunque en el caso de los temporeros, se mantienen las condiciones básicas de trabajo: contrato escrito, entrega de implementos de seguridad, pago de cotizaciones y cancelación del salario mínimo como piso.

“Los cambios de la reforma laboral poco afectan al trabajador agrícola, porque más allá de si son agrícolas o no, los trabajadores de temporada pueden hacer sindicatos, pero lo novedoso es que pueden negociar de manera colectiva, pero sólo si las labores duran más allá de un año. Entonces, no hay ninguna posibilidad de tener un movimiento sindical efectivo, fuerte, que revolucione las cosas mientras no negocien colectivamente. Lo que se puede hacer y siempre ha existido es un acuerdo con los trabajadores que es voluntario, no lleva al conflicto ni lleva a la huelga. Por lo que la reforma laboral no tiene mayor efecto y solo afecta a las empresas gigantes, a los chicos no los afecta”, agregó Saavedra.

Porque más allá de la reforma, las labores del campo están condicionadas por la disponibilidad de mano de obra y trabajadores dispuestos a trabajar en el agro, lo que “está condicionado por la oferta de los demás sectores productivos, y por eso, en esta temporada donde tenemos un desempleo relativamente elevado y en  la construcción realmente elevado, curiosamente tenemos una temporada sin ningún problema de mano de obra con mucha gente disponible. Pero si  la construcción mejora, muchos van a derivar a ese sector y vamos a volver a la tendencia global de país desarrollado, con menos gente para trabajar en el agro”, comentó Saavedra. El mismo nicho que hoy permite el ingreso de los inmigrantes.

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