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Entrevistas

MOSQUITA DE ALAS MANCHADAS, LA NUEVA PLAGA QUE AMENAZA A LA FRUTICULTURA CHILENA

“Las larvas de la Drosophila Suzukii se desarrollan al interior del fruto, alimentándose de la pulpa, lo que genera que el fruto se vuelva no comercializable. Esta plaga ha demostrado tener una rápida expansión, una fecundidad típicamente alta y un ciclo vital de corto período de tiempo”.

Los radares del SAG se alertaron durante el primer semestre del 2017. Después de tres temporadas de montar una red de vigilancia permanente en la frontera argentina, se produjo un hallazgo que hoy tiene en alerta a la fruticultura chilena. A través del sistema de vigilancia específico que mantenía el SAG para la detección de Drosophila Suzukii, una variedad de las mosquitas del vinagre, que ya había hecho ingreso en Argentina, se capturaron insectos adultos en trampas ubicadas en zarzamoras a orillas del Camino Internacional Villarrica-Pucón que procede del paso fronterizo Mamuil Malal, en plena zona turística de las regiones de La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos.

Estos ejemplares fueron ratificados por laboratorios oficiales del SAG a fines de mayo de 2017, y posteriormente durante el mes de junio recién pasado se encontraron más ejemplares en estos mismos lugares. ¿El porqué de la expectación? Hasta la fecha en que se hallaron estos ejemplares,  la mosquita de alas manchadas, llamada así porque el macho presenta manchas características de color oscuro en sus alas,  estaba catalogada como una plaga cuarentenaria ausente del territorio nacional.

“El SAG recién está trabajando con las primeras detecciones, por lo que todavía se desconoce la distribución y delimitación que la plaga pueda tener en estas regiones y a nivel país.(…) Esperamos que la plaga esté circunscrita a estas regiones, pero considerando el comportamiento que ha tenido a nivel internacional, las características agroclimáticas de nuestro país y la amplia variedad de hospedantes preferentes que existen en Chile, se estima que la dispersión dentro del territorio nacional es inevitable y tratará de adaptarse a las áreas microclimáticas que más le acomoden”, informó el SAG.

Originaria de Asia, la Drosophila Suzukii, comúnmente llamada Drosófila de alas manchadas, corresponde a una especie de mosca de la familia Drosophilidae, que a diferencia de las mosquitas del vinagre a las que pertenece, no se alimenta de fruta en descomposición ni sobremadura, sino que colocan sus huevos preferentemente sobre fruta sana, indica el entomólogo de INIA Quilamapu, Luis Devotto. “Eso la diferencia y supone un peligro mayor para la fruticultura, porque en un huerto de exportación, si cosechas la fruta cuando corresponde, nunca vas a tener fruta en descomposición o fruta sobremadura, a menos que se haya caído y no se haya retirado, lo que en la práctica elimina el riesgo de tener mosquita del vinagre. Pero con Suzukii, la fruta que es atacada es la fruta que está en desarrollo o a punto de cosecharse”, agrega el entomólogo. 

“Los huevos dentro de la fruta se desarrollan en larvas que se alimentan de la pulpa. Los daños se generan por el efecto del hábito de alimentación de las larvas dentro de la fruta, y por el daño mecánico de la ovipostura de la hembra, impidiendo que el fruto pueda ser consumido ni comercializado por la descomposición posterior que presenta. Esto genera eventuales pérdidas de producción en cultivos de fruta que es preferentemente hospedante de la plaga, tanto en cultivos comerciales como también en huertos caseros”, agrega Rodrigo Astete Rocha, jefe de la división de Protección Agrícola y Forestal de SAG.

Los huevos dentro de la fruta se desarrollan en larvas que se alimentan de la pulpa. Los daños se generan por el efecto del hábito de alimentación de las larvas dentro de la fruta, y por el daño mecánico de la ovipostura de la hembra, impidiendo que el fruto pueda ser consumido ni comercializado por la descomposición posterior que presenta.

VIAJANDO POR EL MUNDO

La plaga llegó en el año 2008 a Estados Unidos y a Europa. En ambas áreas se dispersó rápidamente en el transcurso de pocos años. Se ha detectado también en países de Sudamérica, como México (2011); Brasil y Uruguay (2014); y Argentina (2015). Considerando lo anterior, se cree que lo más probable es que haya ingresado a través de la constante llegada de turistas que visitan cada vez más nuestro país desde los distintos continentes, quienes traen consigo, en forma ilegal y subrepticia, frutos de algunas especies hospedantes infestados por D. Suzukii.

Estudios y evaluaciones realizadas en países que presentan la plaga, muestran que la drosófila de alas manchadas puede alimentarse de un amplio rango de frutas, tanto comerciales como silvestres, aunque por ser una plaga de reciente detección en Chile, se desconoce por ahora cuál podría ser su preferencia de hospedantes en nuestro país, ya que su comportamiento se adapta a las condiciones locales donde se presenta. Pero en los

países en los cuales se ha presentado, tiene preferencia por distintas especies de berries como moras, frambuesas, frutillas y arándanos, pero también tiene preferencia por especies de carozos, y dentro de estas últimas se destacan las cerezas como una de las principales especies que prefiere, así como ciruelas, damascos y duraznos.

También se ha presentado afectando frutos de la vid. Además de ello hay especies como caqui, higos; y eventualmente manzanas, peras y otras, que también han sido afectados por la plaga, indica Astete.

MEDIDAS

Ahora, recién aparecidos los primeros ejemplares, el plan de acción que lleva adelante el SAG contempla en el corto plazo y como primera instancia conocer la dispersión que esta plaga pueda tener en las regiones en las cuales se ha presentado, lo que implica delimitar su presencia. Para ello, el SAG ha reforzado el sistema de vigilancia en las zonas en las cuales la plaga se ha detectado y continuará reforzando la vigilancia en el resto de estas regiones y a nivel país.

Realizadas las primeras conversaciones de la mesa público – privada de D. Suzukii, se determinó que por el actual nivel de distribución de la plaga en el país, las distintas localidades donde se ha detectado y su entorno, al hallarla en frutos de zarzaparrilla silvestre, a lo que se suman las características de comportamiento que ha presentado la plaga en otros países, su erradicación se considera como una opción técnicamente no viable en los lugares en los cuales se ha detectado hasta ahora, dada las características agroecológicas, por lo que es importante evaluar en lo inmediato la delimitación de la plaga a nivel local, regional y país para definir los hospedantes de Drosophila Suzukii en Chile y consecuentemente las acciones de manejo contra la plaga a nivel país.

Para esto, el SAG informó la instalación de una alta densidad de trampas con un atrayente específico para la mosca de alas manchadas, colocando cerca de 1.000 trampas adicionales alrededor de cada punto de captura, y hasta un radio de 1 kilómetro trazado desde cada detección, así como el análisis de la fruta en el área comprometida.  En Chile, hasta el momento, no hay ningún predio afectado ya que las detecciones han sido en áreas turísticas que están colindantes a áreas silvestres, y sólo algunas detecciones en áreas urbanas.

Pero no sólo importan las acciones desde la autoridad. En forma paralela, recalcó Astete, “es primordial que los productores de huertos comerciales y caseros de las especies hospedantes principales, y también las instalaciones en que se procesa fruta hospedante, se efectúen acciones preventivas de manejo contra la plaga referidas principalmente al control cultural como limpieza del huerto y monitoreo de la plaga, lo que implica además la atención a la eventual presencia del insecto en estas áreas. 

“El control, es efectivo, pero va a significar que muchos agricultores que hoy no hacían aplicaciones de insecticidas, como cerezos, que está bastante libre de insecticidas en esta zona, van a tener que aplicar necesariamente y verán incrementados sus costos”.

“Cualquier persona que considere o sospeche haber encontrado Drosophila Suzukii en su huerto, predio, árbol casero, etc., debe informar inmediatamente al SAG más cercano de su localidad”.

“Cualquier persona que considere o sospeche haber encontrado Drosophila Suzukii en su huerto, predio, árbol casero, etc., debe informar inmediatamente al SAG más cercano de su localidad”, agregó Astete, aunque teniendo presente que la identificación de la plaga debe obligatoriamente efectuarse en laboratorios especializados, ya que a simple vista puede confundirse con muchas especies de otras Drosophilas existentes en el país. “Por ende, la idea es que nos ayuden a encontrarla, pero sin llegar al pánico de creer que cada mosca pequeña revoloteando es Drosophila Suzukii”.  Por ello, destacó el jefe de la división de Protección Agrícola y Forestal del SAG, es relevante que “si existe sospecha fundada de su presencia en un huerto o patio, colectar los ejemplares sospechosos de manera adecuada (como lo indica el SAG) y ponerlos a disposición de manera inmediata a la oficina del Servicio más cercana para realizar el diagnóstico correspondiente”.

No obstante, la gravedad que implica la llegada de una nueva plaga al país, la mosquita de alas manchadas ya está presente en los principales mercados de exportación a los que llega Chile, por lo cual hasta el momento no existen implicancias mayores en lo relativo a exportación de frutas, ya que estos destinos comerciales también tienen presencia de la plaga. “Suzukii ya está en los principales mercados que reciben fruta chilena, así que no va a suceder lo que pasó con Lobesia, si se detecta la plaga no se van a cerrar mercados”, destacó el entomólogo Luis Devotto, quien indicó que con un control adecuado y con una buena revisión en los packing, no debería llegar fruta dañada a los contenedores. “Si se implementan los controles que establezca el SAG, los agricultores van a tener el insecto a raya”, indicó el investigador. “El control, es efectivo, pero va a significar que muchos agricultores que hoy no hacían aplicaciones de insecticidas, como cerezos, que está bastante libre de insecticidas en esta zona, van a tener que aplicar necesariamente y verán incrementados sus costos”.

Y aunque de momento no hay buenos controladores biológicos para esta plaga, indicó el entomólogo, de acuerdo al SAG no hay requerimientos de fumigaciones para Estados Unidos, ya que el país tiene la plaga presente.

Si se implementan los controles que establezca el SAG, los agricultores van a tener el insecto a raya.

DAÑOS

Los daños que podría causar a la industria frutícola nacional podrían ser de diversa envergadura, pero va a depender principalmente del comportamiento de la mosquita de alas manchadas en las distintas áreas en las cuales se presente e intente adaptar para establecerse, ya que por ejemplo, se desconoce si los frutos silvestres existentes podrían ser potenciales hospedantes de la plaga, ya que la mayoría no están citados entre las especies hospedantes en literatura internacional. Además, tiene una alta tasa de fecundidad y un corto período de tiempo en cada ciclo de vida, registrándose hasta 15 generaciones del insecto en un año, lo cual hace que hasta el momento y a nivel mundial, a pesar de las investigaciones, no se haya logrado el desarrollo exitoso en técnicas de erradicación, aunque sí, se ha alcanzado -en mayor o menor grado- el manejo integrado de la plaga en los huertos para evitar o disminuir en gran medida las pérdidas productivas.

Luis Devotto, entomólogo de INIA Quilamapu, indica que recién ahora, con la llegada de la plaga, se hace un barrido de toda la información existente en otros países y que ha tenido éxito y se inicia la validación de estos métodos, ya que tanto la plaga como sus métodos de control pueden tener variaciones en su comportamiento. “Pero la falta de certeza es parte del sistema; sería un contrasentido haber traído Suzukii para saber cómo se comportaría y con eso generar un riesgo que hasta la fecha no existía. Habría sido muy útil contar con esa información, pero solo con la plaga presente en el país se puede validar cómo se va a comportar aquí”.

Aspectos generales para un buen manejo y control de la plaga

En base a la situación particular de su predio, se debe realizar un análisis de riesgo, en base a una mirada intra y extrapredial.  Esto significa conocer su entorno y así poder identificar, controlar o eliminar los focos o potenciales focos de infestación, para lo cual debe considerar:

  •   Si tiene zarzamoras o arbustos silvestres de bayas, ya sea como cerco vivo o de manera silvestre.
  •   Si los vecinos o huertos colindantes tienen frutales de bayas; como mora, frambuesa, frutilla o bayas nativas como maqui, mosqueta, cerezos, otros.
  •   Si usted o sus vecinos tienen frutales dispersos, huertos abandonados o plantas hospederas en las inmediaciones de zonas boscosas.
  •   La distancia en que se encuentra un  potencial foco productivo, casero o silvestre.

 

Control cultural

Saneamiento o profilaxis del huerto, para prevenir la proliferación de la plaga y disminuir los potenciales daños de producción.

La eliminación de cualquier fruta que ha caído en el suelo y cualquier fruto infestado que queda en las plantas en el huerto puede reducir las poblaciones de moscas que podrían infestar los cultivos del próximo año o variedades de maduración más tardía.

Cosecha periódica y frecuente de la fruta, que no se pasen los huertos. Cosecha temprana de la fruta puede ser importante en la reducción de la exposición de fruta a la plaga. Por lo que se debe comenzar la cosecha tan pronto como sea posible.

  • Cosechar los frutos sobremaduros.
  • No dejar sustrato (frutos) en la planta una vez terminada la cosecha.
  • Eliminar la fruta del suelo.
  • Mantener libre de malezas el huerto y sus alrededores.
  • Permitir aireación al interior de la planta, permitiendo que entre el sol.
  • Evitar que se generen pozas en el huerto.

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