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Entrevistas

El boom de los tés y las infusiones frutales: Desde Chillán y Quillón, emprendedores mezclan y prueban nuevos sabores

Llevamos tiempo sabiéndolo. En Chile, el té y el resto de las infusiones, siempre han llevado la delantera sobre el café. A pesar que este último está entrando con fuerza a nuestro país, seguimos siendo el mayor consumidor de té de Latinoamérica con unas 330 tazas al año per cápita, o sea, prácticamente una taza al día por habitante.

Esta bebida fue introducida al país por los ingleses que llegaron a Valparaíso durante el Siglo XVIII y según estudios recientes, tiene una penetración del mercado del 99%. Con estas cifras parece difícil atreverse a incursionar en este rubro, pero con imaginación y mucho trabajo, productores locales han logrado abrirse un espacio.

Sergio Maximiliano Barra y su esposa Erna Sandoval, socios del proyecto chillanejo MaxTe, así lo creyeron. Idearon un negocio pensando primero en sus hijos. “Queríamos dejarles un bien y además enseñarles que con esfuerzo y perseverancia, de muy poco se puede hacer algo”, contaron.

Comenzaron el octubre del año pasado vendiendo infusiones y después se atrevieron con el té mezclado con ingredientes frutales. “Para variar un poco el té común se nos ocurrió darle un toque diferente. Quedan bastantes
sabrosos y la gente nos ha dado opiniones muy favorables. De todos modos las infusiones siguen siendo más
requeridas. El público, aunque se atreve a probar mezclas de té, todavía se inclina más por el tradicional”, agrega Sergio Barra.

Afortunadamente esto está cambiando. El paladar de los chilenos, en general, se está refinando y la industria del té está creciendo, no porque haya aumentado el consumo, sino porque se están tomando variedades de mejor calidad. Parecido a lo que pasó con el vino un par de décadas atrás. Se dejó de consumir genéricamente el tinto y el blanco, para comenzar a diferenciar cepas y reservas.

En MaxTe compran, en Valparaíso, cinco variedades de té: negro, rojo, blanco, verde y azul que es más artesanal. “Para diferenciarnos de otras teterías los mezclamos básicamente con frutas. La idea es darle un toque natural, nada de aromatizantes, saborizantes o colorantes artificiales”, explica Erna Sandoval. Así, estudiando y probando, ya
ofrecen 23 variedades de té y 8 infusiones, entre las que destacan Thermal, After Eight, Chai y Dulce Otoño, en tés; Mango, Limón, Durazno, Rosa Mosqueta y Zanahoria en infusiones.

 

Infusiones naturales

Un precursor en la zona es José Francisco Unzueta, socio y administrador de Te Cuida. Su proyecto, dedicado a las
infusiones, deriva de otro inicial que era la producción de pasas de diferentes frutas como arándanos y cerezas.
“Buscando un producto de mayor consumo y notando la tendencia por productos sanos, fue que vimos la posibilidad de hacer un té de frutas y empezamos a fabricar infusiones de todo tipo, frutales y con hierbas tradicionales”, cuenta.

Te Cuida lleva seis años en el mercado. A la fecha tienen siete variedades frutales (Arándano, Berries, Cerezas,
Manzana, Maqui, Limón, Rosa Mosqueta) y cuatro hierbas (Boldo, Menta, Melisa, Manzanilla). Además complementan la venta con una línea de mermeladas y frutos secos. Su público objetivo está bien definido: las mujeres.

Sus primeras ventas las realizaron desde un local propio, ubicado en el camino que une Quillón con Nueva Aldea. “Desde ahí fuimos viendo la evolución y aceptación de la gente para después ya ofrecerlo en algunas tiendas de Concepción. Hoy tenemos distribución en la Región Metropolitana y Concepción, esperando abrir luego una sucursal en Chillán”, agrega Unzueta.

En Te Cuida gran parte de la fruta proviene de producción propia. “Hasta hace poco era el 100% pero el volumen nos ha ido ganando y hemos comprado algo de fruta localmente. Queremos en lo posible mantener esa línea: trabajar en la zona y crecer en el mismo lugar, no nos interesa movernos o producir en otras áreas”, enfatiza.
Paralelamente, la exportación es un tema que los atrae. En estos momentos están trabajando en envíos a Perú y Colombia que es donde han desarrollado algunos contactos.

En MaxTe todavía no piensan en el extranjero. Primero se debe fortalecer el mercado local. Sí han salido de Ñuble y tiene sus productos en ciudades tan lejanas como Antofagasta. Reconocen que las ferias han sido su gran promotor y que en ellas se hicieron conocidos.

Sergio Barra comenta que recién en octubre de 2014 se conformaron como microempresa. “Llevamos poco y tenemos todas las ganas de seguir creciendo. En muchas cafeterías por ejemplo les interesa vender té, pero no el de bolsita tradicional y ese es nuestro gran nicho de mercado”. La última novedad que introdujeron es una caja de madera con frascos pequeños, donde los clientes pueden sentir el aroma de las variedades y escoger el sabor a través del olfato.

“Otra cosa que nos favorece es que muchos cafés y restaurantes están creando sus emporios, donde tienen productos de la zona y eso nos favorece en la distribución, porque no tenemos un local
establecido para la venta”.

En cuanto al financiamiento, tanto en Te Cuida como en MaxTe los recursos han sido propios. La primera empresa pertenece a un conglomerado mayor, por lo que otras áreas han apoyado este crecimiento. “Somos un grupo de
empresas que desarrollamos la agricultura y sus derivados en nuestros campos. Todo se hace y fabrica en Quillón y parte de nuestra gracia es ésa, desde la máquina hasta el producto es hecho por nosotros”, enfatiza Jose Unzueta.

Los socios de MaxTe reconocen que no ha sido fácil. Han postulado a fondos pero no les ha resultado. Sin embargo, se mantienen optimistas. Mientras tanto, se proyectan en el tema de regalos corporativos.

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