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Entrevistas

EL MILAGROSO AVELLANO EUROPEO

  Un milagro. En 1995 había 15 hectáreas de avellano europeo en Chile. En la actualidad, sobrepasan las 20 mil. Es la firma italiana Ferrero la impulsora del explosivo desarrollo de la producción de esta planta arbustiva que fue introducida como semilla al país hace cerca de 200 años por inmigrantes italianos. Durante décadas este fruto seco estuvo dormido sin expansión comercial, principalmente por no existir un poder comprador. Pero Ferrero tenía en la mira a Chile, y comenzó a finales de los 90 a adquirir predios e implementar huertos para comenzar con una producción que hoy se exporta a Italia y Brasil, los principales destinos. 

La industria de alimentos es el principal demandante, especialmente para la elaboración de pastas, chocolates y otros. Por eso a Ferrero le interesaba aumentar su capacidad compradora de avellano, al ser el tercer productor europeo de dulces y el sexto del mundo en el sector de dulces y chocolatería.

Lo anterior es ratificado por el investigador de INIA-Quilamapu, Pablo Grau, quien recuerda que el Talón de Aquiles del avellano era justamente la ausencia de un comprador. “Esto cambió radicalmente a inicios de 2000 y ahora Ferrero ofrece condiciones únicas para los productores. No existe ningún rubro en Chile, ni de cultivos anuales, ni de frutales, en el que el productor sepa mediante un contrato (con Ferrero) el precio que se le pagará en tres, cinco o diez años. Eso explica la demanda y el interés que existe en plantar avellanos entre los productores, que en promedio poseen 30 a 40 hectáreas”, precisa Grau. 

  A ello se suma que este cultivo, en comparación con otros frutales, tiene la ventaja de requerir escasa mano de obra. “Es todo mecanizado. Para un huerto de 25 hectáreas, tenemos dos personas permanentes”, apunta Grau, con experiencia productora en Bulnes. 

 

“Es todo mecanizado. Para un huerto de 25 hectáreas, tenemos dos personas permanentes”

Mecanizado. Concepto que también está ligado a Ferrero, principal adquisidor de máquinas cosechadoras. “Toda la maquinaria está destinada a la cosecha, limpieza y secado de avellano. Este tipo de maquinaria irrumpió con fuerza en Chile a partir de 2005. Principalmente está siendo adquirido por productores de 10 hasta 800 hectáreas. Si un productor tiene 500 hectáreas, requerirá entre 5 a 6 unidades de máquinas”, comenta Alejandro Leiva, management de Facma Chile, controlada por una empresa italiana del mismo nombre, y líder en venta de maquinarias agroindustriales. 

  El precio de una máquina cosechadora es de $50 millones, y el de una planta de limpieza y secado para una superficie de 100 a 200 hectáreas: $150 millones. “Si un agricultor invierte en esta maquinaria, significa que ya tiene huertos en producción, por lo tanto, el retorno económico es inmediato”, dice Leiva, agregando que la tecnología ha permitido reemplazar máquinas impulsadas por tractores, por un auto-propulsada con cabina. “Una máquina nuestra es capaz de cosechar 50 hectáreas con rendimientos de 5 a 6 hectáreas al día”, puntualiza el representante de Facma. 

  Asimismo, el costo de plantar un huerto de avellanos, sin considerar el suelo, es cercano a $4 millones 500 mil por hectárea. Y la mantención es de $1 millón 200 mil por hectárea.

 

VARIEDADES & PRECIOS

Desde Maule hasta Los Ríos son distintas las variedades de avellano europeo que se producen. Grau las enumera de acuerdo a su relevancia y prevalencia asociada a los precios: La Tonda di Giffoni (italiana) es la mejor pagada por Ferrero.  “Luego vienen las variedades americanas tales como la Lewis, Yamhill, Jefferson, y en tercer nivel la Barcelona, que es la que menos se está plantando en Chile”, dice categórico el ingeniero agrónomo del INIA. 

  El precio de esta temporada flúctua entre 2,48 USD/Kg y 3,14 USD/kg. dependiendo de la variedad y calidad. Ello, dista de lo ocurrido en 2014. “Hace tres o cuatro años hubo un problema de heladas en Turquía y pagaron US$9 dólares el kilo. Fue una locura”, dice Grau. 

 Precisamente, el precio actual está basado en una fórmula de granos de Turquía: Es el líder mundial de producción de avellanos, con 50 mil hectáreas y 650 mil toneladas: 1 tonelada por hectárea. “El precio está basado en el turco. Cualquier persona sabe cuánto paga Ferrero. El precio es de dos dólares y poco más, que es el contrato mínimo”, agrega Grau. 

  Al contrario de lo que pudiera ser una regla inamovible, existe una real posibilidad que surjan nuevos poderes compradores.

Jorge Mohr, del Grupo Hijuelas, lo tiene claro. “A nivel mundial Ferrero compra entre un 25% y 30%, y a nivel local compra prácticamente la totalidad de la fruta chilena. Pero hoy por hoy, en la medida que uno tiene calidad de fruta, y variedades que se encascaren con un buen porcentaje de pepa, permite que nuevos poderes compradores empiecen a aparecer e interesarse por esa calidad”, dice.

  De hecho, hay empresas austríacas, alemanas con las que están en contacto directo para generar relaciones comerciales, e incluso ya están exportando fruta. “También en términos de precio, al ser de buena calidad, entra perfecto en los niveles de precio internacionales. Con calidad de fruta, se puede optar a diversificar su poder de compra. Sin calidad de fruta, se tiene que optar al que le compra a nivel local”, sintetiza.

  El Grupo Hijuelas posee la licencia de la Universidad de Oregón de EE.UU, creadora de la variedad Yamhill, en respuesta a una enfermedad causada por el hongo Anisogramma, la cual, para tranquilidad de los productores locales, no está en Chile. “Afortunadamente el avellano tiene muy pocos enemigos naturales en Chile, con muy pocas plagas y enfermedades. Esa es una de las razones por las que Ferrero prefirió venirse a Chile y no a otro país”, subraya Grau. 

 

  Por ende, tienen la licencia para comercializar las nuevas variedades de avellanos europeos en Chile, con plantaciones en desarrollo en las regiones del Maule, Bío bío y Los Lagos.

“La Yamhill ha demostrado tener buenos potenciales productivos y es de muy buena calidad de pepa. Esto es la relación pepa-cáscara, porque lo que finalmente la industria a nivel mundial consume, es la  pepa. Tiene buena precocidad y con muchos kilos los primeros años, es un arbusto más compacto que la variedad Barcelona e incluso que la Tonda di Giffoni. Tiene una calidad de fruta muy buena, y eso se refleja en las mejoras de precio que ha ido poniendo el mercado a nivel local esta temporada”, complementa Mohr. 

 

 

  De todos modos, es una dinámica reciente. Eso sí, hay una tendencia. Oregón posee un clima similar al del sur de Chile. “Pensando que todos los cultivos de nueces se dan bien en Curicó, Talca, y de ahí hacia el sur es donde empiezan las similitudes climáticas con Oregón. Lo que hemos visto en los últimos años, en la medida en que uno trabaja en Chillán, precordillera, que es un poco más frío, y en la medida en que uno se empieza a mover hacia el sur, el comportamiento de estas variedades es mejor. Expresan mejor su potencial, la calidad de la fruta se da dentro de los parámetros esperados, o incluso mejor”. 

  De esta variedad existen dos mil hectáreas plantadas. “Habrá otras mil hectáreas al año, por lo que las proyecciones son reales y auspiciadoras”, agrega Mohr, quien estima que llegó la hora para que la zona sur se sume a la realidad de la zona centro. 

  “De a poco, comienza a ser una alternativa real producir avellana, pero no con variedades tradicionales como Barcelona y Giffoni, las cuales son de un clima un poco más cálido. Sobre todo Gifonni tiene problemas en la medida en que uno la produce hacia el sur. Por eso no hubo crecimiento explosivo como lo que uno vio en la Séptima y Octava regiones hace años atrás”. 

 

 

  Lo concreto es que Yamhill es la que más se ha plantado de las variedades nuevas. “Hay otras variedades que es la Jefferson que anda bien, que reemplaza a Barcelona que es una variable propósito con una buena alternativa para vender en cáscara, y Jefferson es lo que se liberó en Estados Unidos como variedad de reemplazo a Barcelona. Algo se ha hecho, pero no en grandes volúmenes. Después hay un montón de variedades nuevas que tenemos que empezar a validar, y conocer: Western, McDonald y Sacagawe”.

  Grau sostiene que es vital disponer de algún tipo de subsidio del Gobierno para incrementar la superficie plantada, “porque en Ñuble no son tantas las alternativas frutícolas como en la zona central de Chile, donde hay clima favorable. Aquí sería muy interesante un apoyo estatal a los productores para que pueda plantar esta especie”. 

 

LA VOZ DE AGRICHILE

El gerente de AgriChile, Camillo Scocco afirma que “Chile cuenta con un potencial excepcional para la producción de avellano europeo, principalmente porque produce en contra estación de los países del Hemisferio Norte. Según algunas estimaciones se podrían alcanzar las 30 mil en 2020”, adelantando que en dos años, Chile se podría consolidar como un importante productor a nivel global, cuando todas las plantaciones alcancen su plena producción. “Durante el 2018, como también en los próximos cinco años, el aumento del volumen de la cosecha recibirá un fuerte impacto por la entrada en producción de nuevas plantaciones y la mayor madurez de algunos huertos”, explica Scocco.

 “AgriChile está ofreciendo 2,48 USD/kg. de fruta en cáscara variedad Barcelona (fruta puesta en nuestro centro de secado) bajo rendimiento, calidad y humedad estándar, y 3,24 USD/kg. de fruta en cáscara variedad Giffoni”, comenta Scocco, junto con definir que los precios han bajado aproximadamente un 15% respecto a los precios ofrecidos en 2017.

“Chile cuenta con un potencial excepcional para la producción de avellano europeo, principalmente porque produce en contra estación de los países del Hemisferio Norte. Según algunas estimaciones se podrían alcanzar las 30 mil en 2020”

 Camillo Scocco, gerente de AgriChile.

 Scocco plantea que como todo el sector agrícola a nivel global, uno de los desafíos es continuar promoviendo el desarrollo sustentable de los cultivos de avellano europeo, lo que ha sido prioritario para AgriChile. “Al ser un país netamente exportador, es fundamental promover las mejores prácticas, aún yendo más allá de lo que establece la ley, con el fin de adelantarnos y responder a las exigencias de otros mercados”. 

  Sobre Ñuble, es categórico:” Actualmente, el avellano europeo se ha posicionado como uno de los frutos de mayor crecimiento en las regiones donde se produce, principalmente en el Maule, Bío bío y La Araucanía, sumándose paulatinamente la Región de Los Ríos y Los Lagos. En este sentido, creemos que la futura Región de Ñuble presenta condiciones óptimas para seguir desarrollándose”. 

  “Turquía e Italia presentan condiciones bastante favorables y una historia en la producción de avellano europeo que hacen muy difícil que otro país les pelee el liderazgo en el corto plazo. Sin embargo, Chile ha ido creciendo en calidad y cantidad, lo que permite prever que de seguir así, en el mediano plazo podría ocupar un lugar relevante en el escenario global, por debajo de Turquía e Italia”, concluye Scocco. 

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