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Entrevistas

el riesgo de una primavera lluviosa en frutales

Richard Bastías Dr. en Fruticultura, especialista en cerezos de la Universidad de Concepción, estima que en este frutal se pueden prever bajas de producción de 30 a 40%.

Exámenes de fertilidad permiten, a inicios de temporada, planificar y aplicar correcciones que marcan diferencias claras a la hora de cosecha.

El docente e investigador Richard Bastías Ibarra de la Universidad de Concepción, doctorado en Fruticultura, confirma la opinión general de los agricultores que la producción frutícola en variedades que están en flor, como cerezas, arándanos y manzanos, que representan a más del 50% de la producción de frutas en la Región de Ñuble, se van a ver afectadas este año en rendimientos por una primavera en exceso lluviosa y con bajas temperaturas. En este escenario el profesional destaca tecnología disponible, para enfrentar la situación, y salir mejor parados del trance.

“Lo principal tiene que ver con la polinización. Como estamos justo en floración. Las abejas que son los agentes polinizadores, requieren de temperaturas óptimas de 18º Celsius hacia arriba, para cumplir bien su tarea que además se ve complicada con las precipitaciones”, señala, agregando que una de las consecuencias “va a ser bajo cuajado de frutos por mala polinización”.

En su análisis para tema de las lluvias extemporáneas, existe tecnología preventiva y curativa, como aplicaciones antifúngicas. Pone énfasis en botritis y monilia, que son hongos que en condiciones de humedad y calor pueden traer serios problemas en arándanos y cerezos. O la Venturia en manzanos. “Hemos tenido dos a tres semanas con precipitaciones altas y después períodos de altas temperaturas entonces eso es especial para enfermedades fungosas”.

También destaca técnicas que aumentan la cuaja del fruto, como la aplicación foliar de boro y reguladores u hormonas, que extienden la vida del óvulo de la flor, con lo que se amplía la ventana de tiempo, para el accionar de las abejas. Con estas acciones se puede bajar el daño de las primaveras frías y lluviosas. Como una de las soluciones más efectivas, pero a la vez de más alta inversión, menciona la cobertura de techos.
La opinión del experto es que va a ser un año de menos producción de frutas y que en estas situaciones, las enmiendas y manejos, si bien encarecen los costos de producción, se justifican plenamente en lo económico. Señala que se aprecia que en los últimos tres años las lluvias, se están concentrando más en primavera, lo que es un fenómeno climático que hay que tener en cuenta.

Afirma que en esta situaciones se debe apoyar al frutal en temas de polinización y fertilización: “El tema fitosanitario es manejable, solo que encarece costos. Pero lo que cuesta manejar es el tema de la polinización y fecundación de la fruta. La lluvia altera el vuelo de las abejas e impide la polinización, pero también las bajas temperaturas asociadas con la lluvia afectan las fecundación de las flores, ya que estamos en días bastante frescos. Hay que tener en cuenta que con buena polinización y no adecuada fecundación, no ganamos nada y quedamos con 0 frutas. En la fecundación un factor clave es la temperatura”.

 

BAJA PRODUCCIÓN DE CEREZOS
En el tema de los cerezos, que es su especialidad, señala que además de las condiciones climáticas hay otro factor que hace prever que el año viene malo. “La carga de fruta en general viene baja a nivel nacional. En cerezos la fertilidad normal debe ser de entre 4 a 5 primordios florales, o flores por yema. Este año los análisis que hemos hecho en la zona y otros de la Sexta Región, indican que el índice de fertilidad es de solo 2 a 3 de flores por yema. Ya viene baja la floración… si a eso se agrega baja polinización uno perfectamente puede estar hablando de un 30 a 40% menos de producción de cerezas”.

Comenta que esta información se entregó tempranamente a los productores y se debe, en parte, al desgaste que tuvieron los árboles el 2017, en que hubo una producción extraordinaria. Comenta que se exportaron del orden de 180 mil toneladas de cerezos, el doble que en 2016. Otra factor que se suma es el estrés de verano, que implicó que los árboles tuvieran pocas reservas “eso se notó en este año, en una fertilidad de yemas bajita”.
El análisis de fertilidad, señala, es un buen instrumento para tomar decisiones en fruticultura y consiste en abrir las yemas prematuramente y determinar el potencial de flores que trae la planta: “Hacer un análisis de yema no cuesta mucho. Se puede hacer en mayo y uno ve cuánta flor viene dentro de la yema, eso permite medidas correctivas con tiempo”.

Respecto a las expectativas, da cuenta que en cerezos se puede esperar este año de 8 a 10 toneladas de fruta por hectárea, pero no de 11 a 15 como proyectan algunos agricultores. En todo caso los más afectados serán los pequeños productores que normalmente están con promedios de 5 toneladas por hectárea“. Ahí se va a producir un problema económico importante”.

En lo que respecta a heladas señala que la precordillera es lo más sensible: ”Hace unas semanas hubo un evento de heladas. La temperatura aquí en Chillán era de 2 grados y en Coihueco registramos de 10 a 15% por ciento de daño por helada. Pistilos necrosados. Estas lluvias de primavera siempre generan riesgo de heladas, porque después de la lluvia se produce enfriamiento evaporativo. Los cerezos son muy sensibles a heladas, basta con 0 grados para estar en riesgo”.

 

TECHOS PLÁSTICOS

Una tecnología trascendente para minimizar daños en cerezos y llegar a aprovechamiento máximo de los índices de fertilidad, es el uso de techos en los huertos: “Si mis primordios por yema son bajos, se abren los techos antes de floración para cubrir la flor de la lluvia. Eso ayuda bastante. Pero solo llegamos a cerca de un 40% de la superficie total de cerezos en Ñuble con techo. En la Región deben haber unas 1.300 a 1.500 Has., y esto significa el 12% de la producción frutícola de Ñuble. Tenemos zonas de pequeños productores como en Quillón, donde hay una buena superficie de cerca de 400 hectáreas, pero no hay techos, porque es una inversión grande de 20 a 30 mil dólares por hectárea. Pero un año con lluvia que afecte un 40% de la producción de flor y si después viene lluvia en cosecha que haga perder otro 40% por partiduras, tenemos 80% de pérdidas, que con techo podíamos reducir a un 5% en total… se justifica la inversión.

Huerto Empresarial de Cerezos 3X3X10

Richard Bastías señala que hay consenso en que un núcleo productivo empresarial de cerezos se construye en una lógica de 3 hectáreas de superficie, 3 dólares de retorno por kilo y un mínimo de 10 toneladas de producción de fruta.

Inversión Justificada

Las aplicaciones para enfrentar un año como este en cerezos, comenta Richard Bastías, implica una inversión máxima de 600 dólares, pero permite salvar casi una tonelada de fruta, lo que equivale a 3 mil dólares a precio de mercado.

“Un año con lluvia que afecte un 40% de la producción de flor y si después viene lluvia en cosecha que haga perder otro 40% por partiduras, tenemos 80% de pérdidas, que con techo podíamos reducir a un 5% en total, se justifica la inversión”.

 

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