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Entrevistas

En San Rosendo, Valle del Bío Bío: El único Malbec Centenario

“La viña Clos des Fous  produce con el Malbec de San Rosendo, el Tocao, un vino que fue considerado entre los 100 mejores del mundo el año 2016 por un afamado crítico norteamericano”.

“Se estima que las viñas están hace más de 130 años en San Rosendo, y la gracia de este Malbec es que ha estado aislado de toda intervención moderna”.

Seguramente la Carmela de San Rosendo  sabía que existía una uva que la llamaban  “La Burdeo”, pero nunca imaginó que en su pueblo natal, la uva que daba más color al tinto era Malbec  y no cualquier Malbec, sino que una cepa que debió haber llegado a la zona hace “al menos” 130 años con los colonos franceses que arribaron al valle del Bío Bío.  Ahora, además de la data de las viñas,  la importancia radica en que hay un clon específico  de Malbec  que quedó aislado en San Rosendo y totalmente a salvo de cualquier intervención moderna, que no fue seleccionado genéticamente,  no salió de un vivero, sino que proviene de una plantación espontánea y eso en Chile se da muy pocas veces.   A partir de este hallazgo, además,  queda derribado el mito de que del Valle del Itata al sur sólo se podía plantar uva País o Moscatel de Alejandría. Hoy con esas uvas se elabora un vino de la viña Clos des Fous, Tocao (2013) que ha recibido muchos reconocimientos: entre ellos ser considerado por un afamado crítico como uno de los 100 mejores vinos del mundo el año 2016. De Viñas Inéditas, Terroir Sonoro Malbec, El Perseguidor ha recibido también alta puntuación en la CAV y  Tartufo Malbec ha recibido 92 puntos en la guía Descorchados.

El hallazgo, como suele suceder, fue una casualidad,  cuando a Juan José Ledesma, Ingeniero Agrónomo y viñatero, llegó a la zona de San Rosendo para asesorar a pequeños agricultores que necesitaban mejorar los vinos que producían. “Me bajo de la camioneta y lo primero que veo es una planta de Malbec, mejor dicho no una, sino unas 300 y pregunto: ¿qué hacen con el Malbec?, la primera respuesta fue de qué Malbec  nos habla, nosotros le decimos burdeo porque le da color al vino”. Claro le aportaba más fuerza en el color que la uva País, pero también generaba un problema porque era una uva demasiado alcohólica, muy pesada, entonces ya habían arrancado más del 60% de las plantaciones de esa variedad en la zona.

La sorpresa fue aún mayor cuando preguntó quién lo había plantado, y la respuesta fue que al menos tres generaciones hacia atrás, las viñas ya existían,  entonces las plantas tenían como mínimo unos 100 años. “Las viñas no se pueden datar exactamente  porque no tienen anillos de crecimiento visibles, pero si se puede estimar su edad a través de las generaciones que estuvieron en esas tierras, aunque encontramos papeles de inscripción de los viñedos de más de 100 años y eso ya es un dato bastante preciso”, señala Juan José.

Por supuesto la búsqueda continuó. La Municipalidad de Yumbel y de Laja se sumaron, y encontraron  más plantas de  Malbec,  no tantas, pero al menos unas 40 hectáreas en total. Pocas para lo que se supone que hubo, pero algo es algo.

MALBEC DE 130 AÑOS

Aunque reconoce que no es especialista en Malbec, Juan José  considera que esta cepa del Valle del Bío Bío es mucho más jugosa, tiene una profundidad aromática  mayor que otros Malbec, es más fresca, tienen mejor acidez y eso la hace muy atractiva enológicamente.

El Malbec de San Rosendo es un vino estructurado, sin ser duro, un vino que se toma joven, a los dos o tres años ya está evolucionado.  Es un vino que tiene muchas capas aromáticas, se hace un vino complejo con mucha facilidad. “Es un tremendo vino”, agrega Juan José Ledesma. En Viñas Indómitas, Juan José  produce dos vinos con Malbec: el Perseguidor y Tartufo, ambos con excelente puntación.

Si tuviéramos que caracterizar al Valle del Itata y al del Bío Bío en una sola palabra; la adecuada para el Itata  sería la diversidad.  “En el Itata existen extremos para la misma variedad, uno puede encontrar un Cabernet muy suave en un sector y muy duro en otro, a lo menos hay tres clones de País, de Alejandría, hay muchas variedades que ni siquiera están en el registro de los mismos productores”. El Bío Bío, en tanto,  es una zona que ha estado muy aislada, hay joyas que se han mantenido como en un invernadero, protegidas, con un patrimonio genético muy antiguo que se ha trabajado de manera independiente, con volúmenes de vinificación acotados, no más de 4.000 litros. El problema es que hay poco, se arrancaron muchas de estas plantaciones, pero en su momento fueron abundantes, incluso es posible encontrar plantas de Malbec bajo los pinos.

Hoy la uva se vende a un excelente precio, se espera que este año llegue a los 900 pesos el kilo.

LA LLEGADA DE LOS FRANCESES

A partir de 1850 en Chile se instala el paradigma  de que no hay posibilidades de plantar cepas de tinto, excepto la País, al sur  del Maule, paradigma que impone la industria del norte, explica Juan José, teoría que se traspasó en varias generaciones  e incluso era uno de los paradigmas en las universidades.  Por lo tanto el único origen posible de estas plantas no tiene que ver con el norte, sino con Concepción, ciudad que fue la puerta para la migración francesa  al sur de Chile desde 1800.

La pregunta es dónde están esos franceses ahora. Juan José explica: el apellido más común en Yumbel es Betancourt y el segundo es Ruminot  “los franceses están ahí, sólo que ahora son chilenos”.

Pero además, la forma en que se manejaron por años estas parras no tienen que ver con la forma en que se trabajaba en la zona central, es más, ni siquiera tiene que ver con el manejo que se hacía en el valle del Itata, son propias del país galo y de otras zonas de Europa, pero no española que es el patrón con que se utilizó en la zona central. Incluso las bodegas en las que se guardaba el vino son diferentes, señala Juan José, en la zona central normalmente las bodegas son de adobe con tejas, en la zona de San Rosendo son de piedra y eso es netamente francés.

EN LA BÚSQUEDA DE NUEVAS CEPAS

Ledesma está ahora en un nuevo proyecto con el fin de encontrar nuevas cepas en la zona de Laja y Yumbel. La idea es hacer un barrido en la Región del Bío Bío, ojalá en la mayor superficie que se pueda. Hasta el momento ya han encontrado por lo menos cinco variedades que no estaban catastradas, entre ellas una variedad española muy antigua que en teoría nunca debió estar ahí. Además se han encontrado otras cinco variedades que son NN, ahora, aclara Juan José, hay quienes piensan que son mutaciones, y efectivamente podría ser, pero una mutación ocurre en una planta y no en 20 que están plantadas de manera regular. 

Viña Clous des Fous  y su afamado Malbec

Francois Massoc, estudió Enología en Francia, en la más afamada región vitivinícola del país galo: Borgoña.  Hace casi siete años, junto a otros tres socios, crearon  Clos des Fous  con viñedos  que van desde Puchuncaví  hasta Traiguén, un total de 50 hectáreas de viñas de diferentes cepas. Partió como un proyecto artesanal, pero al poco andar el éxito arribó y con ello los reconocimientos internacionales.   Francois es cauto, considera  que los reconocimientos o premios son subjetivos, dependen  del gusto del jurado porque definitivamente los vinos no son comparables señala. “Los vinos son como los seres humanos, hay unos aspectos que le gustan más a unos que a otros”, indica.

En un comienzo, Clos des Fous trabajó con cepas como Pinot Noir y Chardonnay,  pero poco a poco se abrieron a nuevas variedades y combinaciones de ellas como  Cauquenina,  una mezcla de Carignan con País, que ha sido muy comentada.

La premisa es producir vinos de calidad por sobre cantidad. Lo exportan a todo el mundo, literalmente están presentes en los cinco continentes. De la cepa Malbec hacen 3.000 botellas al año, con la uva comprada en la zona de San Rosendo, y comprada, por cierto, a un muy buen precio.  El año pasado obtuvo un significativo reconocimiento:   el periodista especializado de vinos, James Suckling, eligió los 100 mejores vinos del 2016 y entre los destacados se encuentra  el Malbec de San Rosendo, Tocao 2013 de Viña Clos des Fous en el lugar Nº 71.

¿Y qué tal la cepa Malbec del valle del Bío Bío?

Extraordinaria. Son viñas viejas, de a lo menos unos 100 años. Sobre su llegada al valle hay diferentes teorías, pero la que más me convence  es que la trajeron los emigrantes que llegaron a la zona de Victoria, Traiguén y San Rosendo, que principalmente eran suizos y franceses y ahí la historia se junta con la de mi familia, yo vengo de una familia de inmigrantes franceses provenientes de Touluse, que es la zona del Malbec en Francia y seguramente alguno de esos inmigrantes trajo esas cepas hace más de 100 años.

El Malbec en Francia es un vino negro, muy oscuro por eso en San Rosendo la conocen como “La Burdeo”, porque la gente la usa para darle color a los descoloridos vinos País.

La característica de este Malbec, además de su suelo, es que son parras de muchos años  y que sean antiguas quiere decir que la planta encontró su equilibrio naturalmente, es una planta que ya no necesita riego,  no se necesita una fertilización sofisticada, las raíces han penetrado lo suficiente como para encontrar todo lo necesario para vivir. “Entonces es un planta sabia, que ya está entregando, hace un buen rato, lo mejor de ella”, agrega Francois.

Pero además hay detrás de esos frutos un trabajo particular, ofrecen un buen precio por la uva en la medida que el productor haga el trabajo que se le pide que realice, tampoco se trata de cambiar su sistema de vida, pero sí algunos consejos que les han permitido mejorar calidad y cantidad de su producción. Claro que la producción es bastante acotada en San Rosendo, sacan como máximo cuatro toneladas por hectárea, poco, si se considera que en  Colchagua pueden llegar hasta 20, pero  esa producción es más industrializada. “Nosotros valoramos la calidad por sobre la cantidad. Teniendo una uva de calidad, puedes hacer un mejor vino y lo puedes vender más caro,  aquí no hay magia, no hay talento, es solo trabajo”.

La gran diferencia del Valle del Bío Bío y del Itata con el de Colchagua está en lo industrializado que es la viticultura de la Sexta Región, escogieron una forma de producir vinos que es la que a ellos le acomoda, porque es más rentable, más cortoplacista, en tanto a Massoc y sus socios les interesa  favorecer a muchos pequeños agricultores y de alguna manera entregarle a la gente un incentivo para quedarse en el campo y no seguir con la migraciones a la ciudad. La producción es menor, pero la calidad muy superior por eso pueden vender a mejores precios sus vinos.

En general los vinos tienen una excelente crítica, pero la principal crítica viene desde el cliente, y esa es la que busca Francois. El vino se vende bien, entonces quiere decir que el cliente está a gusto.

Los vinos de Clos des Fous se consumen en muchos países, dan la vuelta al mundo con ellos, “entonces es muy gratificante que una botella de Cauquenina la tomen al otro lado del mundo, es una mezcla de varias viñas viejas  y se vende muy bien en bares especializados de Nueva York porque es un vino  sencillo, fácil de tomar. Nosotros cuando hacemos nuestro trabajo no estamos pensando en los críticos, ni en las medallas,  nosotros buscamos el efecto segunda botella, que sucede cuando el cliente está tomando y la encuentra tan buena que pide abrir la segunda”, acota.

En la Región del Bío Bío hay muchas oportunidades, pero hay que ser rigurosos y metódicos porque el que el Valle del Itata y del Bío Bío tengan condiciones favorables no implica que todos los campos sean buenos para producir vino. “A veces me llaman para que visite un campo porque su uva es dulcecita…. Pero no basta eso, la uva debe hacer un buen vino y eso no lo logra cualquier parra”.

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