X

Entrevistas

EN FRUTALES ¿qué hacemos después de la cosecha?

El proceso comienza temprano, cuando la planta recibe señales que los días comienzan a acortarse, después del Solsticio de Verano, ese cambio en el fotoperiodo es una clara alerta para las plantas frutales, un aviso que luego será tiempo de descansar y entrar en receso. Mientras tanto y teniendo fruta presente, están ocupando gran parte de la energía que le aporta la fotosíntesis en alimentar y mantener el fruto en el árbol; hacerlo crecer, acumular azúcares, desarrollar color, lograr las características adecuadas de madurez. Entonces, cuando la planta entra en el periodo de receso, ha cesado la capacidad de acumular reservas que fueron producidas y acumuladas principalmente entre enero y marzo para especies como arándano y cerezo, y entre febrero y parte de abril para especies como manzanos y perales, o entre marzo y abril para especies como kiwi y viñedos. Estas reservas no sólo será la ración de combate durante el invierno (metabolismo basal en periodo de receso), sino que además la energía necesaria para brotar, florecer y cuajar. “El periodo de crecimiento inicial de la temporada (30 a 45 días) puede depender casi exclusivamente de las reservas, y será apoyado de manera importante por la producción de fotosintatos de la temporada cuando la temperatura del suelo se eleve sobre 12 a 14 grados dependiendo de la especie frutal, temperatura necesaria para el crecimiento de raíces y la extracción de nutrientes”, señala Patricio Morales, asesor en cerezos y manzanos.

Cuando comienza la primavera, las plantas despiertan a expensas de lo que acumula la temporada anterior, que se inicia desde poco antes del inicio de la cosecha hasta que se caen las hojas en otoño, al menos en el caso de las especies que tenemos en la zona, explica el Ingeniero Agrónomo,  en Fertilidad y Suelo y Manejo Nutricional de plantas del INIA, Juan Hirzel.  Durante ese periodo, el trabajo de la planta se refleja, además de alimentar la fase final de crecimiento de frutos, en acumular reservas para la próxima temporada, por lo tanto el programa de fertilización de un huerto comienza en la post cosecha, indica Hirzel, y se complementa o termina en la pre cosecha de la siguiente temporada. Una vez que las raíces comienzan a crecer en la primavera, la planta ya está preparada para absorber agua y así realizar el proceso de fotosíntesis de manera normal. A inicios de temporada ocurre la floración y brotación, con aparición de hojas nuevas de color verde pálido, que ocupan el agua de reserva acumulada en la madera para realizar fotosíntesis. Por ejemplo, el avellano europeo en estado de receso presenta un 50% de agua dentro de la planta.

Hay estudios que indican que cerca del 30 a 50% de los nutrientes que están presentes en una fruta cosechada provienen desde las reservas, a excepción del calcio en el fruto de arándano, donde un 50 a 70% provienen de las reservas acumuladas en la temporada anterior. Franco Novoa, Ingeniero Agrónomo, asesor de frutales y especialista en Nutrición Vegetal le otorga hasta un 60% del éxito de la cosecha a la fertilización post cosecha y un ejemplo claro es midiendo el almidón de la yema comenta. “En general con una mala post cosecha, la yema de arándanos no alcanza el 2% de almidón y con un buen manejo post cosecha llega al 4 ó 5% y ese es un gran indicador de la reservas de azúcares que tiene la planta. Existe una relación directa en que las yemas con mayor acumulación de materia seca, generan una mejor calidad de fruto, esto lo he podido determinar mediante análisis de yemas florales  en pleno receso de la planta. Uno debe pensar que la calidad del fruto se decide de 20 a 30 días posterior a la cuaja, periodo que se realiza gracias a las reservas principalmente de las yemas, después solo se llena o engorda el fruto”, indica. 

Pero cuáles son los nutrientes que debe tener si o si la planta para ese periodo: nitrógeno, fósforo, calcio y zinc. Los cuatros son elementos inductores del crecimiento y están asociados al metabolismo de la planta, indica Juan Hirzel. Sin embargo, hay otros elementos importantes, agrega,  como el magnesio que es el elemento central de la molécula de clorofila, por tanto inductor de la fotosíntesis, el azufre que está asociado a los aminoácidos y las proteínas,  el hierro y el manganeso que son transportadores electrónicos y catalizadores de la reacción química de la fotosíntesis y, por último, el boro que actúa transportando los azúcares. Todos tienen cierta función en el trabajo de acumular reservas. Ahora, si hay exceso de uno de ellos, señala  Hirzel, se pueden acumular como elementos tóxicos, tal es el caso del exceso de nitrógeno, cuyos principales metabolitos indicadores de exceso son la putrescina  y los aminoácidos de cadena corta (Acido glutámico y prolina, entre otros).

EL ANÁLISIS

¿Cómo medimos los elementos que faltan? Cada uno de los entrevistados propuso técnicas diferentes pero sí coinciden que el análisis foliar es la mejor herramienta para analizar nutrientes, siempre y cuando se sepa interpretar bien.

En el caso de los cerezos, el análisis  foliar se debe realizar en enero, y no es una fecha calendario, si no que corresponde a una cantidad de semanas post brotación, en general son 18 a 20 semanas de cualquier frutal, señala Juan Hirzel. “Ese análisis indica la nutrición del árbol de acuerdo a su tamaño y productividad, pero no es fácil de interpretar, porque si el árbol no crece y los nutrientes están dentro de los rangos esperados, las causas de la falta de crecimiento pueden ser muchas, y eso se debe interpretar como corresponde”.

Para que el muestreo sea representativo, indica el especialista del INIA, se pueden usar dos técnicas: un muestreo masal al azar, donde uno sugiere que haya un patrón de recorrido dentro del huerto y tomar las hojas de la altura de la cabeza del muestreador, por ambos lados de la hilera. Lo otro  aconsejable es  determinar hileras que serán muestreadas bajo un orden matemático arbitrario, cada 5 hileras y dentro de cada hilera cada 5 plantas por ejemplo, siguiendo esta pauta todos los años. Esta técnica permite comparar año tras año las mismas plantas, y realizar un seguimiento con menor variabilidad, de esta forma se puede identificar con mayor precisión la anomalía nutricional en caso de que ésta exista.

Pero ojo, porque si en un año hay mucha producción, lo normal es que el análisis salga deficitario en muchos elementos (efecto dilución), “si vemos una baja concentración de nutrientes respecto del estándar, y coincide con una alta producción no es necesario incrementar la fertilización, lo que hay que hacer es cambiar la distribución de la nutrición post cosecha. Entonces el productor debe definir cómo va a planificar la productividad para las siguientes temporadas de cosecha, dado que en una buena temporada el árbol manifiesta su potencial, y la estrategia de manejo nutricional para mantener esa producción anualmente,  o trabajar en un escenario con menos volumen que asegure calibre y calidad, será muy diferente”, señala Hirzel.

Para Franco Novoa,  el análisis de savia es el más preciso de los métodos de análisis,  y permite hacer un monitoreo constante porque basta una prensa de mano y un kit que mide el azúcar y el pH; también se puede hacer un índice de clorofila spad, para saber la reserva de nitrógeno.

Novoa señala que para el análisis foliar se debe tomar una hoja recientemente madura del tercio medio de la ramilla del año. Sin duda un tema importante es la sectorización, la media aquí no sirve, elegir plantas representativas del sector, y si es necesario subdividir. Muchas veces los cuarteles de riego no permiten realizar diferenciaciones en los programas de fertirriego, sin embargo, es posible reforzar  mediante la nutrición foliar o aportes de abono en cobertera.

Elemento

Post cosecha

Post cosecha

Nitrógeno

60%

40%

Potasio

30%

70%

Calcio

0%

100%

Magnesio

50%

50%

Elemento

Post cosecha

Post cosecha

Nitrógeno

20 – 30%

70 – 80%

Potasio

30%

70%

Calcio

50%

50%

Magnesio

30%

70%

USAR BIOESTIMULANTES

Conviene usar bioestimulantes, el ejemplo es simple, dice Hirzel,  supongamos que uno tiene una jornada de trabajo muy larga y durante muchos días, por supuesto, habrá un agotamiento de la capacidad productiva que requiere ser atendido con un activador especial. En la planta sucede lo mismo, luego de la cosecha termina agotada, y su siguiente actividad, al igual que el ser humano, es prepararse para el descanso, con baja o moderada capacidad de alimentación, pero debe hacerlo de manera óptima para asegurar una adecuada producción en la temporada siguiente, y para eso es el bioestimulante, es como un golpe vitamínico.

Hay básicamente dos tipos de bioestimulantes: en base a aminoácidos y en base a algas. Los que contienen aminoácidos  son más nutritivos y reverdecen más rápidamente a la planta, porque son compuestos nitrogenados de cadena corta. Es una forma de alimentar muy rápidamente a la planta con nitrógeno sin causar el daño que es posible que cause la aplicación de urea foliar en alta dosis por ejemplo. Los bioestimulantes en base a algas, no tienen el efecto vigorizante de los aminoácidos, pero reactivan el metabolismo de forma más ordenada y en mayor número de situaciones de estrés, dado su efecto inductor de síntesis hormonal, por lo tanto, se sugieren frente a un estrés más severo porque activan el metabolismo de manera más pausada, pero más sostenida que los aminoácidos.

La recomendación, dice Hirzel es: después de la cosecha dejar descansar la planta una semana para que se ordenen las funciones dentro de la planta (ajuste del trabajo con y sin fruta), y luego aplicar bioestimulantes foliares  una vez por semana, entre el 10 de enero y 28 de febrero, aproximadamente para especies de cosecha temprana, y durante las primeras 4 semanas de postcosecha en especies de cosecha intermedia o más tardía. Los principales elementos a aplicar deben ser: nitrógeno (urea bajo en biuret por ejemplo) y magnesio quelatado. Además se puede puede agregar Fósforo, Boro y Zinc en formulados del tipo multimineral.

La recomendación de Patricio Morales es usar bioestimulantes sobre todo frente a las  temperaturas que hemos visto los últimos veranos. Generalmente utiliza los de extractos de algas porque permiten reducir el estrés oxidativo. La recomendación en los cerezos, es que apliquen bloqueador solar siete días después de cosecha, y luego una vez cada 15 días mezclado con bioestimulantes en base a algas.

La recomendación de Franco Novoa es aplicar post cosecha un buen enraizante, dado que las más perjudicadas durante la etapa de crecimiento del fruto son las raíces. Se nos olvida que las raíces  viven  de los azúcares, ácidos orgánicos y aminoácidos producidos por las  hojas, las cuales han estado trabajando casi exclusivamente para los frutos, por ello mientras antes se recuperen,  mayor y mejor será la inducción floral  y la acumulación de reservas de las yemas durante la  post cosecha. 

CONSEJOS POST COSECHA DE PATRICIO MORALES

Fertilización: En el caso de los cerezos, señala Patricio Morales,  se utiliza el 60% del programa de fertilización en la post cosecha, aunque dependiendo de algunos nutrientes ya que el potasio es solo el 30%, claro que se debe considerar el porta injerto. En el caso del magnesio el 60% post cosecha y el 40% en la primavera, es decir, previo a la cosecha.

Poda: Hay que preocuparse de la poda, los niveles excesivos de sombra afectan el desarrollo de las yemas y también los niveles de fotosíntesis, entonces es importante hacer podas de verano donde se pueda aclarar la canopia y eso ayuda a que todas las estructuras  del árbol reciban luz. La poda debe ser entre enero y febrero y para los cortes gruesos es preferible sellarlos con pasta de poda, pensando más en plateado que en cáncer bacterial, señala Patricio.

Sistema de conducción: A mí me gustan los ejes porque funcionan mejor en la zona de Ñuble y Bío Bío, pensando en variedades como Regina y los porta injertos  de la serie Gisela 6 y 12 son las que mejor se adecuan a ese sistema de conducción. Ahora privilegio la alta densidad por sobre todo, es decir, un Gisela 6 a lo menos se debe plantar en 4 por 1,5 metros, que implican 1.666 árboles por hectárea. La alta densidad tiene varias ventajas: permite reducir el tamaño de los árboles,  por lo tanto deja un huerto más fácil de trabajar, al estar más cerca los árboles se protegen mejor, les permite evadir el estrés de mejor forma, enfrentar el viento, el huerto es más uniforme y la fruta con mejores calibre y color.

Riego: Yo soy de la escuela de riegos largos, pensando en que es la única manera de introducir  oxígeno en el perfil del suelo, porque la carga hidráulica del agua al pasar por el perfil arrastra más oxígeno, por eso recomiendo riegos largos y más alejados.

Bloqueadores solares: de todas maneras son importantes y se justifican, me inclino  por las Caolinas, que es una arcilla muy fina y que actúa como una barrera física muy eficiente. Los bloqueadores solares permiten que las plantas no gasten tanta agua en enfriarse, porque la prioridad de la planta caduca es siempre enfriarse, antes de llenar la fruta y hacer otros procesos como la síntesis de pigmentos.

Control de enfermedades y plagas: Generalmente recomiendo aplicaciones de fosfito de potasio en mezcla con antibiótico, lo que ayuda al cáncer en esta zona. Lo que sí hay que tener ojo con los ácaros fitófagos (que son las arañitas rojas y pardas) en los cerezos porque se alimentan a través de la savia de la hoja y debilitan el árbol y no tiene umbral de tope reproductivo, es decir, se reproducen exponencialmente cuando aumenta la temperatura y pueden llegar a desfoliar una planta.

CONSEJOS POST COSECHA DE FRANCO NOVOA

Riego: El riego es una ocupación constante, debe ser óptimo durante todo el cultivo.   Normalmente  programo el tiempo del riego de acuerdo a las características físico-hidráulicas del suelo, y la frecuencia correlacionar lo anterior con la transpiración de la planta. Sin embargo, en la práctica las calicatas determinan cuánto y cada cuánto regar. Es  importante que la lámina de agua no quede en la zona radical para no asfixiar las raíces, se debe cortar el riego 10 a 15 centímetros bajo la zona de mayor crecimiento radical. No busco un crecimiento excesivo de la raíz en profundidad, ya que me es más difícil controlar el crecimiento vegetativo o realizar cambios de la relaciones de nutrientes en la solución del suelo. 

Poda: Recomiendo la poda de verano o de luz, porque las yemas mal iluminadas tienen la mitad de las reservas orgánicas de las bien expuestas.  La poda de verano es muy importante para diluir el vigor y promover la  inducción floral de la yemas.

Bloqueadores solares: Son de gran ayuda porque permiten que el metabolismo  primario de la planta sea mejor.  El estrés por radiación  gatilla una menor producción de azúcares netos para el desarrollo del cultivo. Con su uso en post cosecha he visto muy buenos resultados,  por ejemplo, disminuir frutos dobles en cerezos la siguiente temporada o aumentar crecimiento de los brotes  en arándanos, con lo cual es posible aumentar la producción la temporada siguiente.  Dentro de los bloqueadores ojalá uno que no pinte la planta para  no afectar la fotosíntesis, una mejor opción son los bloquedores  en base a aceites  vegetales.

Sistema de formación de huertos: La tendencias son huertos peatonales y de alta densidad,  con plantas más pequeñas que permiten desarrollar madera  y yemas de  mejor calidad,  homogenizando la calidad de los frutos, así como permitir una mayor estabilidad de la producción en el tiempo.  En este sentido es muy interesante lo que está ocurriendo con el desarrollo de arándanos y cerezos en macetas.

Control de enfermedades  y plagas post cosecha:  el programa de nutrición de postcosecha es clave en el manejo de las  enfermedades y plagas durante esta etapa. Normalmente veo programas muy altos en nitrógeno mineral, lo cual trae consigo un incremento en las plagas y enfermedades, no advirtiéndolo tempranamente dado que  en post cosecha nos despreocupamos un poco del huerto.  Los productores orgánicos en este sentido tienen menos problemas al tener un manejo más integral, utilizando enemigos naturales para el control de plagas, promoviendo metabolitos secundarios para controlar enfermedades.  Hoy existe un amplio abanico  de Fitofortificantes  preventivos, que a su vez tienen un efecto metabólico directo en el desarrollo de las plantas, me refiero a productos en base a fosfitos, gluconatos, ácidos salicílico, jasmonatos, extractor de aceites vegetales, entre  otros.

Leave a reply

Connect with:



Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *