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Entrevistas

“Exudación” un riego diferente que gana lugar en distintos cultivos

Su característica principal es el ahorro de energía por ser de baja presión.

Hace una década el sistema era desconocido por los profesionales del sur de Chile pese a ser una tecnología de los años 80.

Agrónomo Alberto Zaldívar de Chillán ha validado su uso en Ñuble en hortalizas, espárragos, invernaderos, berries y kiwis entre otros rubros.

Aún es raro hablar de riego por exudación en el ámbito agrícola, pese a tratarse de un sector cada vez más ávido en tecnología innovadora. El Agrónomo  Alberto Zaldívar, que ha dedicado gran parte de su vida profesional a esta técnica, como empresario y consultor, dice que otras fórmulas como el riego por goteo, a pesar de ser de mediados de los años 70 también demoró varios años en imponerse en Chile. Sus proyectos, sin embargo, han sido acogidos por concursos públicos de fomento del emprendimiento y la innovación, capitales semilla de Innova Bío Bío, que le han permitido validar comercialmente en Ñuble y otros puntos del país, este sistema de regadío en tomates, espárragos, invernaderos, frambuesas y kiwi, entre otros cultivos.

De partida nos señala que el riego por exudación no es la solución para todo, sino que una alternativa interesante de considerar, porque en muchas condiciones permite un ahorro significativo de energía ya que actúa a muy baja presión (riego por exudación requiere de 0,2 a 0,4 bar; el de goteo 15 bar). Con mínimo desnivel a la base de agua –basta con un metro y medio de la fuente al sistema – es en la práctica un riego sencillo. Funciona bien en terrenos de poca pendiente y con drenaje y ha resultado eficiente en proyectos de nivel comercial variado, competitivo con goteo y aspersión. Tiene más duración que las cintas de goteo (6 a 12 temporadas) y un valor comercial algo mayor (cinta goteo= $140/cinta exudación= $200 por metro). Respecto a los valores de instalación tiene costos de 1\3, con respecto a microaspersión.

LA EXPERIENCIA EN UN HUERTO DE KIWIS

Hasta aquí Zaldívar lo había aplicado a riegos normales, en hortalizas como papa, tomate y cebolla; en invernaderos; cultivos como porotos y flores; en espárragos y huertos de berries, pero su último proyecto puso a prueba el sistema con un cultivo de alta exigencia en agua como el kiwi. Desarrolló un proyecto para los hermanos Villagra, en el fundo Pite de Bulnes, para un huerto de 21 hectáreas: “Hicimos este proyecto en un huerto adulto que fue todo un desafío. Hubo que adecuar algunas cosas para dar algo más de presión, pero valió la pena por los resultados”, agrega que se sigue encantando con el riego por exudación ya que “este sistema de riego es utilizable en cualquier cultivo en hileras, o en platabandas, en cualquier tipo de suelo y zona geográfica”. Se trata de una cinta de poliéster (como el material de los cinturones de seguridad de los autos) que emite microgotas de agua en una línea, es más eficiente semi enterrada en el suelo, bajo un par de centímetros de tierra, que colocada superficialmente.

ÓPTIMO PARA LA FERTIRRIGACIÓN

El concepto de riego es diferente ya que se aplica en tiempos prolongados de varios días y su diseño permite que autorregule la emisión de agua, de acuerdo a la saturación del suelo. Como otras formas de riego presurizado, lo ideal es utilizarlo con fertirriego, la técnica que permite fertilizar a través del agua, para lo cual presenta ventajas sobre la cinta de goteo ya que más fácil de lavar, se obstruye menos y utiliza filtros más sencillos: “He aplicado hasta 3 mil kilos de fertilizantes solubles en un día de riego, sin problema”, dice Zaldívar.

La cinta da para hasta 150 metros por línea de riego, aunque lo ideal es unos 120, y se alimentan varias líneas con un pequeño estanque que se ubica a una altura determinada para lograr la presión que se requiere, por lo que la energía sólo se usa para levantar el agua hasta el recipiente.

Requiere de una mínima labor de mantención a través de cloración de la cinta para limpieza. Según Zaldívar, una vez terminados los cultivos, se retira y se reutiliza, con una vida útil de unos 10 a 15 años.

En marzo Zaldívar viajó a Paraguay en el concepto de su proyecto “Integración vertical e Internacionalización de Agroriego EIRL, con su sistema y tecnología de riego a baja presión mediante cinta exudante”, aprobado y cofinanciado por el Comité de Desarrollo productivo de la Octava  Región, que significó una inversión de $106 millones. Entre los  objetivos del proyecto está fabricar el emisor (cinta exudante) en Chile  y  promover  su  uso en países  de  Sudamérica como Argentina, Bolivia, Perú, Paraguay, Uruguay y Brasil.

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