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Entrevistas

FAMILIA GUZMÁN: MODERNIZACIÓN EN EL AGRO TRADICIONAL

Patricio Guzmán tiene recuerdos vagos de su padrino, don Cirilo Godoy. Tenía apenas dos años cuando murió; el mismo que fue padrino de su padre, don Bolívar Guzmán, el mismo que les dejó el fundo Santa Isabel de herencia y que los Guzmán lo han mantenido hasta completar la cuarta generación en estas tierras. Pero no sólo los dueños han permanecido ahí, también muchos de sus colaboradores y trabajadores llevan cuatro generaciones trabajando juntos. La fórmula no es otra que seguir el modelo que don Cirilo tenía, exigencia pero a la vez una gran preocupación por su equipo de trabajo, tanto así, que realizan giras tecnológicas, invierten en la educación de ellos y de esa forma hay una continuidad en el sistema de trabajo y en la tierra. Pero eso no es lo único interesante de la familia Guzmán. Quizás lo más destacable es que fueron muy visionarios y para evitar la típica división de las tierras, conformaron un directorio al cual se le rinde cuenta y está compuesto por Jorge (presidente), Bolívar y Gabriela Guzmán, además de Hernán Martínez y Luis Bastidas. De esta forma, hay un ente regulador, fiscalizador y un consejero externo que valida el trabajo que principalmente realiza Patricio Guzmán Acuña, veterinario de profesión, y su hijo Patricio Guzmán Henzi, ingeniero comercial. Y como detrás de todo gran hombre hay una gran mujer,  Vivian Henzi, que si bien es óptico,  se sumó al trabajo, su genética suiza impregnó en su ADN  el orden por lo que apoya desde la década del 90 con el tema de tesorería y cuyo aporte fue valorado por su suegro. 

Pero lo interesante no termina ahí, han reconvertido cientos de hectáreas desde lo forestal a lo agrícola, cuando nadie apostaba por esas tierras, con paciencia, trabajo, tecnología y dedicación hoy cultivan sobre ellas con excelentes rendimientos. Y para terminar con su presentación, los Guzmán han hecho el proceso a la inversa, cuando todos quieren avanzar hacia la fruticultura, ellos la dejaron de lado y se concentraron en lo que han sabido hacer bien: los cultivos tradicionales.

Nos recibieron en familia, tal como trabajan, en una linda oficina de Agropecuaría Santa Isabel, en las cercanías de Los Ángeles, y en una mesa de directorio donde sesionan mes por medio. Conversamos sobre su trabajo, su participación gremial y de las perspectivas del agro en la región. Es gente de bajo perfil, no le gusta mucho contar su historia, pero es una historia más que destacable y con un gran aporte en la zona de Los Ángeles. Don Bolívar era un hombre multifacético y muy avanzado para su época, participó en todas las áreas que la sociedad exige: agrícola, gremios, caritativas, sociales e incluso comunicacionales porque fue uno de los fundadores del diario La Tribuna. Desde los siete años quedó a cargo de su padrino que no tenía hijos y trabajó el campo desde la década del 50 hasta el año 1993. Dos de sus seis hijos, Jorge y Patricio se sumaron al equipo en la década del 80 cuando estaban las cosas muy complicadas por  la crisis, pero con esfuerzo, trabajo y apoyo de amigos pudieron salir adelante.

RECUPERAR TIERRAS FORESTALES

Hoy cultivan más de 1.000 hectáreas distribuidas principalmente entre remolacha azucarera, achicoria industrial,  y como rotación trigos, cereales, además de semilleros de canola, carinata y girasol. Recién están partiendo con plantaciones de avellanos luego de haber dejado de lado hace algunos años la fruticultura en sus huertos de cerezos, era un huerto productivo, con riego y rentable, pero decidieron arrendarlo a terceros hace un tiempo. La razón por la que optaron por el avellano es simple: es un fruto que no requiere mucha mano de obra, es mecanizado,   y la operación podríamos definirla como similar a la agricultura tradicional, señala Patricio hijo.

  Abandonaron la fruticultura por varias razones, pero la gota que rebasó el vaso fue la capacidad que puede tener un par de personas para paralizar una cosecha si no se cumplen las demandas que ellos exigen. Bajo esas condiciones es mejor no incursionar en el área, comenta Patricio Guzmán padre.   La legislación actual tampoco facilita las cosas, comenta Patricio hijo, también  el trabajo es muy intensivo,  en mano de obra y  en capital. “Nosotros tuvimos manzanos, cerezos, frambuesas, pero hay que saber especializarse, y nos hemos enfocado en aprovechar las oportunidades de la reconversión  de terrenos forestales, en eso hemos ganado experiencia” comentan. Entonces pasaron de un total de casi 20 cultivos, con un uso de maquinaria intensivo e inversión altas en la misma área, a concentrarse en los cultivos que hoy manejan y así maximizar los recursos que tienen.

  En cuanto a los cultivos tradicionales han tenido la osadía y paciencia de reconvertir más de 500 hectáreas desde el área forestal al agrícola,  las primeras reconversiones empezaron el año 88 y el modelo ha sido exitoso. Han incorporado tecnología de riego, ha sido un lento aprendizaje pero se logra, dicen. Al menos se tarda unas seis temporadas en recuperarlo y la fertirrigación ha permitido controlar las distintas variables en suelos principalmente arenosos.

  Es cierto, afirma Patricio, hay todo un mito en torno a los bosques: que no se puede hacer nada en esos terrenos, que matan la zona,  pero son terrenos con ventajas por un tema de ubicación, están bajo cota de agua,  caminos, conectividad, son muchos los factores por los que vale la pena invertir en ellos. Y claro podría ser más fácil recuperar un terreno agrícola abandonado por tiempo, pero están más lejos y la cercanía influye en la decisión de inversión.

EL EQUIPO DE TRABAJO

Hoy cuentan con un equipo de 40 personas aproximadamente y como habíamos mencionado muchos han permanecido tres o cuatro generaciones en la empresa, contrariamente a lo que sucede donde los jóvenes quieren migrar a las grandes ciudades, en Santa Isabel se van a estudiar y regresan. Claro, los tiempos han cambiado, la evolución en los campos ha sido enorme, comenta Patricio Guzmán,  “en tiempos de mi padre el trabajo era más intenso, más largo,  hoy al contrario es más importante sacar provecho de las tecnologías y saber ocuparlas”.

Vivian también participa en la gestión del equipo de personas, han organizado giras tecnológicas al sur, luego de finalizar las cosechas de manera que tanto trabajadores como sus señoras conozcan lugares diferentes y sepan la tecnología que se aplica en otras empresas agrícolas. También han financiado becas de estudio principalmente en Nueva Zelanda y Alemania, con temáticas como  manejo de pivotes, telemetría, entre otros. “Porque uno puede tener terrenos, máquinas, agua, pero si no tienes gente, no puede hacer nada”, acota Patricio Guzmán Henzi.  El tipo de trabajo ha cambiado, antes se trabajaba de sol a sol,  ahora hay menos gente, pero más capacitada y que trabajan ocho horas, por eso se debe ser más eficiente, agrega.

EL DIRECTORIO

La empresa familiar ha crecido exponencialmente en el tiempo, tal como ha crecido la familia, ya no están sólo los seis hijos de don Bolívar, porque se han sumado los nietos, yernos y nueras.

¿Cómo han manejado ese tema?

“Fue un gran mérito de mi padre”, asegura Patricio Guzmán. “Fue muy visionario y moderno, es lo que hoy las universidades recomiendan: evitar que se atomicen las empresas y fomentar el crecimiento.  Mi padre comenzó a formar sociedades entre todos los hermanos, en un comienzo con los dos que apoyamos en la crisis del 80: Jorge y yo para luego sumar al resto como socios. Con esto formamos un directorio que en un comienzo funcionaban muy amateur, rendíamos cuenta y era un signo de transparencia”.

Con la llegada de Patricio hijo, ingeniero comercial que había realizado un magíster en Nueva Zelanda ese tema tomó un rumbo más definido. Se contactó a un experto en empresas familiares: Jon Martínez,  que si bien en un comienzo hubo reticencias de financiar algo que no se veía tan rentable,  entregó toda una asesoría para dar estructura a la empresa familiar que es hoy, donde participan en la propiedad todos los hermanos, algunos en la gestión, y otros en el directorio. El directorio en representación de los accionistas es informado, a través de reportes y balances auditados por empresas externas, información que procesa, aprueba anualmente y posterior es presentada a la junta de accionistas. “Nos hemos enfocado mucho en ese tema para que funcione bien”, explica Guzmán.

El directorio actual está formado por cinco integrantes, tres de la familia y dos directores externos. Sesiona mes por medio y las decisiones se toman de la manera más racional posible, porque hay compromisos que cumplir, “primero debemos asegurar sueldos, pago a proveedores, compromisos con bancos,  por lo que hay que mantener ingresos relativamente estables, y eso obliga a una planificación clara y luego se presenta al directorio lo que se va a hacer en la temporada”, acota Patricio hijo.

En términos prácticos, Jon Martínez ayudó a separar la empresa familiar de la familia, clarificando que es una familia empresaria . El hito que aportó Martínez es que se asume que nadie es dueño de la propiedad ni del tractor ni de la oficina, sino que de una fracción de una sociedad, dejando a la familia en otra instancia, que es el Consejo de Familia, el que debe promover valores, transmitir la historia y hacer cercano a sus miembros para que estos sepan y valoren lo que han recibido y a la vez acrecienten el  sentido de pertenencia y el legado de las generaciones anteriores. Si una quinta generación se quiere integrar al futuro habrá que verlo,  depende de las cualidades que tenga y si puede ayudar en la gestión, de lo cual sin duda don Bolívar estaría orgulloso.

EL LADO GREMIAL

Patricio Guzmán Acuña ha tenido una vida gremial bastante activa. Es parte del Directorio de Canalistas del Laja  hace más de 30 años y Presidente de la Asociación durante los últimos 12 años. Es una agrupación centenaria que administra el agua de 2.100 regantes y abarca una superficie de 55.000 hectáreas.  Ser parte del Directorio le ha permitido aportar a la sociedad con su experiencia en el agro  y colaborar en resolver problemas,  porque las decisiones que ahí se toman son trascendentales a la hora del riego.

Durante los últimos años, Patricio, junto al Directorio del Laja,  han tratado de tener un riego sustentable en el tiempo  porque durante décadas se hizo un uso indiscriminado del agua de la cuenca del Laja y se han generado graves problemas producto de  malas decisiones básicamente del Estado que no hizo lo que correspondía. Por ejemplo, en el siglo 19 se otorgaron concesiones de agua las cuales muchas no se usaron en la Cuenca del Laja y en el Código de Aguas se señaló que eso se extinguía  y el Estado no se hizo el trabajo de ir a los conservadores y eliminarlas. Un caso es el canal  Zañartu en la zona,  hoy hay una oportunidad hidroeléctrica y quieren hacer uso del agua que nunca ocuparon, cuando siempre usaron 13 a 15 metros cúbico quieren usar los 45 metros cúbicos que tienen inscritos, el problema está en que el resto de los agricultores y el Estado, que si la usaban, hicieron inversiones considerando esa agua.

Luego en la década del 50, el Estado concretó acuerdos con Endesa para utilizar  el Lago Laja, basado en información pluviométrica distinta a la actual , señala Guzmán y hoy tenemos déficit de agua por esos derechos otorgados que hay que ordenarlos, en eso han estado trabajando señala.  “El año pasado logramos por fin  cambiar un convenio de uso de aguas del Laja con Endesa,  que mucho tiempo se consideró difícil de lograr, pero la nueva administración de la empresa ha sido más proclive a hacer un uso más racional del agua, ajustar las curvas de demanda tanto de riego como de energía y ese convenio se firmó recién en diciembre del 2017”.

En esto insiste que el Estado debe ser responsable, asegurando la disponibilidad de agua para riego, energía, turismo y consumo humano, reconociendo la escasez de agua en la cuenca, no aumentando la actual extracción hacia el proyecto Laja-Diguillin, ya que de aumentar la superficie regada en zonas actualmente de rulo, precariza aún más la seguridad de riego que depende del rio y lago Laja.

Ahora bien, considera que el tema de la Reforma del Código de Agua es como dispararse en los pies,  en vez de modernizar el sistema, caducar los derechos antiguos no utilizados y los especulativos, hacer inversiones en obras de riego, viene a complicar la situación y en ese sentido todo quien trabaje en el campo, sea agricultor, forestal, fruticultor, etc. debe participar  en las asociaciones de canalistas y en los gremios que corresponden para mejorar lo que haya que mejorar.

¿Cómo visualiza el agro en la región?

Soy bastante optimista, creo que el tema de la fruticultura ha avanzado mucho en esta región,  tenemos el clima, buenos suelos, si administramos bien el agua, el potencial es grande. Es importante cuidar lo que tenemos y ponerse de acuerdo, que la iniciativa tanto privada como publica, sume fuerzas para hacer las cosas bien y racionalmente.

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