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Entrevistas

FELIPE REYES CORVALÁN, DE AVÍCOLA COLIUMO: EL CÍRCULO VIRTUOSO DEL MAÍZ

“Felipe Reyes ha dedicado su vida profesional a la avícola Coliumo que tiene su centro de producción en San Carlos. 1.100 hectáreas de las cuales 540 están destinadas a maíz para alimentar a las gallinas. Su récord de producción ha sido 182 quintales por hectárea”

La vida de Felipe Reyes ha girado en torno a las gallinas y la avicultura. Desde su niñez estuvo relacionado con estos animales. Su padre Patricio Reyes Bolton era avicultor de la zona de San Antonio y sus cinco niños fueron criados “bajo el rigor”, como cuenta Felipe. Pelaban gallinas, ayudaban en todo lo relacionado al negocio. Y cree que fue precisamente por ese sistema de educación y trabajar con su padre la razón por la que le gustó el negocio, la tierra, los animales y los desafíos para hacer crecer la avícola.

Y así fue, hoy es dueño de Huevos Coliumo, una avícola que comercializa su producción desde de la Octava Región hasta Punta Arenas, parte de la Quinta y Región Metropolitana. Para desarrollar bien su producción Felipe paralelamente se desarrolló en la agricultura. Hoy cuenta con un total de 1.100 hectáreas. La gran mayoría en San Carlos y es ahí donde está concentrada la producción de la avícola. Cultiva 540 hectáreas de maíz, todas destinadas a alimentar a sus gallinas donde obtiene rendimientos de 182 quintales por hectárea en un cultivo que lleva más de 20 años sembrando.

Es un campo tecnificado, se ve a simple vista. Silos para secar y guardar maíz, maquinaria de última tecnología, galpones de postura modernos, grandes, ordenados y por sobre todo limpios. Olor a guano no hay. Y no es que el viento no corriera a favor nuestro. Todo el guano fresco se aplica de inmediato en la tierra con un pulverizador en forma de lluvia por lo que no existe acumulación de desecho y, por ende, tampoco olores.

Felipe Reyes, con sus 50 años recién cumplidos reconoce que ha sido un trabajo arduo para lograr todo este crecimiento. “Siempre me interesó el negocio, conocí el tema desde pequeño, lo vi como una buena opción porque dominando el rubro y teniendo el mercado, se transformaba en algo atractivo. Si tú no sabes producir, no funciona; si no sabes comercializar, tampoco. Entonces, tienes que dominar esas dos claves y puede funcionar, pero requiere mucho sacrificio”. Sacrificio que parecer ser la tónica de quienes han logrado el éxito de su proyecto: un costo familiar por el tiempo que hay que dedicarle al negocio. Felipe con su señora Scarlett Mauret llevan 28 años casados y tienen tres hijas, Constanza, Javiera y Antonia la menor ad portas de egresar de veterinaria, las otras dos ya recibidas. “Me perdí parte de su niñez por el trabajo, una avícola demanda presencia todos los días, no se puede dejar de atender las aves, ni de vender los huevos. Produces un huevo y tienes que venderlo todos los días. Esto no tiene Pascua, Año Nuevo, etc.” Aunque reconoce que ha logrado conformar un buen equipo tanto en el área productiva como en la comercial, permitiéndole tener una vida familiar adecuada.

 

LA HISTORIA

Para comenzar la historia de la Avícola Coliumo y por ende de Felipe hay que remontarse a su padre, quien era avicultor de la zona de San Antonio, hasta que el año 1979 le ofrecieron un campo en las cercanías de Tomé, San Carlos de Coliumo. Lo remató porque la propiedad contaba con instalaciones avícolas, plantaciones forestales y potreros con aptitud ganadera. Después del remate un trabajador lo acompañó a recorrer el fundo y recién ahí descubrió que el deslinde este y oeste era una preciosas playas de arena blanca con una vista soñada al mar.

Felipe vivió su niñez en el campo de San Antonio, hasta que se trasladaron a Coliumo. Estudió Ingeniería Forestal en la Universidad de Concepción, Campus Chillán, pero se retiró y comenzó a trabajar con su papá, porque “Don Pato”, como Felipe le dice, ya se estaba retirando del negocio. Trabajaron juntos desde el año 88, primero comenzó a explotar las plantaciones forestales y luego a administrar la avícola. Felipe llegó a hacerse cargo de la avícola cuando esta tenía 25.000 aves. Al cabo de dos años había, al menos, doblado la cantidad y producción. De ahí en adelante el crecimiento fue exponencial.

A la zona de San Carlos, Ñuble, llegaron el año 91, cuando compraron el Fundo El Porvenir, campo que tenía aptitudes agrícolas y ganaderas. Su padre le entregó en usufructo el campo y comenzó a trabajarlo con ganadería, formó un criadero de raza Angus y cultivos tradicionales. Trigo en un comienzo.

En cuanto a los cultivos “Al poco tiempo me di cuenta de que este campo era maicero, por el clima, por los nuevos híbridos que empezaron a llegar al país, y considerando que el ciclo del cultivo es en un periodo de ausencia de lluvias, lo que le permite a la planta, teniendo un riego adecuado, expresar todo su potencial, lo que no ocurre en cultivos invernales que en estos suelos están generalmente con exceso de humedad”, explica.
En 1998 tras un viaje a Europa, y analizar las fábricas y equipos automatizados de postura, Felipe inició la producción de huevos en San Carlos.

Además señala “Vi la integración de la avicultura con el maíz, en que se produce ahí un círculo virtuoso: la gallina produce los huevos, sale un subproducto que es el guano que se usa de inmediato y que permite fertilizar de buena manera el suelo, producimos maíz para alimentar a las gallinas y así tengo el círculo completo del proceso en un sólo lugar”.

Entonces comenzó a probar con siembras de maíz, cada año se fue superando y aprendiendo del cultivo. Hoy siembra 540 hectáreas y no hay grandes secretos en el cultivo, dice, solo conocer bien las condiciones de su suelo, clima, riego y elegir el híbrido adecuado.

Felipe llegó a hacerse cargo de la avícola cuando esta tenía 25.000 aves. Al cabo de dos años había doblado la cantidad y producción. De ahí en adelante el crecimiento fue exponencial.

Para completar el círculo de producción, hace cuatro temporadas instaló una planta de secado con la capacidad para secar 30 toneladas por hora. El ahorro ha sido considerable, no hay costo de flete, ni pago por servicio y además la planta funciona a leña, leña que tienen en los campos de Coliumo.

Hoy Felipe Reyes, en sociedad con sus hijas, cuenta con cuatro fundos en San Carlos, de la carretera a la costa. El Porvenir con 200 hectáreas, 150 de ellas destinadas a maíz y 40 a ganadería. La Merced con 70 hectáreas de maíz. Trilico con 500 hectáreas de las cuales la mitad son para maíz y el resto para ganadería. Verquicó con 150 hectáreas, 70 de cultivo y 80 para animales y por último arrienda el campo a sus hermanos en Coliumo con 240 hectáreas, 100 de ellas para ganadería, y el resto forestal. Además ahí funciona la antigua avícola donde trabaja la gente que comenzó con su papá.

 

NO HAY SECRETOS EN EL MAÍZ

Prácticamente nos da una clase de todo lo que hacen ellos en el campo en torno al cultivo, muy transparentemente nos detalla cómo trabaja y aunque reconoce que tiene una ventaja por sobre otros agricultores gracias a la fertilización con guano, también aclara que sus suelos son difíciles y, por lo tanto, se convierte en un constante desafío lograr buenos rendimientos.
La primera vez que sembró maíz fue en 1993, sin gallinas todavía. Contaban con suelos complicados, pero tenían agua y los rendimientos comenzaron a ser aceptables.

Del total de superficie de maíz, 420 hectáreas se encuentran bajo pivote y 120 regadas con carrete.

La temporada la inician con la cosecha del maíz anterior y el picado de rastrojo, inmediatamente aplican en GAP (Guano de Ave de Postura), aproximadamente unas 25 toneladas por hectárea. Junto con la aplicación incorporan el rastrojo con equipos de disco y en algunos casos verticales especializados como Rubin o Smarag, en los primeros 15 cms.

“No justifico el subsolado otoñal en suelos pesados ya que los potreros se compactan solamente por el efecto de la lluvia, al menos esa es mi experiencia en estas tierras”, aconseja. Este año probará subsolando un potrero en otoño y en la siembra utilizando un equipo llamado Dolomit que es un arado vertical tipo subsolador que entierra 40 cms. y va entre el tractor y la rotofresadora. “Veremos cómo resulta”, dice.

Están destinando unas 150 hectáreas de rastrojo de maíz a praderas suplementarias, en este caso avena, que permite sacar un silo bolsa aceptable para uso invernal en ganadería. Este uso invernal del suelo es posible gracias a la maquinaria que permite realizar la cosecha en un corto tiempo y así poder sembrar el maíz en buena fecha.

El período de siembra, dice Felipe, se inicia de acuerdo a las condiciones de humedad y la temperatura del suelo. En suelos muy húmedos deben usar vertedera ya que la labranza vertical con mucha humedad no funciona bien.
En caso de usar labranza vertical se realiza con un arado de tiro de 9 puntas, de 4,5 metros de ancho con un tractor de 370 hp, a una profundidad de 40 a 45 cms. este tractor permite tener un avance para una máquina sembradora de ocho hileras.
La preparación de la cama de semilla, se inicia con una rastra corta de 5 metros de ancho a 12 kms. por hora y la terminan con el conjunto de arado vertical y rotofresadora, este conjunto se compone de un arado vertical entre el tractor y la rotofresadora que permite descompactar el suelo de la pasada de rueda de tractores. La siembra propiamente tal se realiza con una sembradora Monosem de tiro de 8 hileras con True Guide, sistema de guiado satelital que se comunica con el autopiloto del tractor, a una velocidad de 7 a 8 kms. por hora, está especialmente diseñada para funcionar a esas velocidades en suelos pesados, incluso puede sembrar en suelos limosos en forma directa.
Con estos pasos Felipe obtiene un suelo profundo descompactado y una cama de siembra óptima para el cultivo.

El período de siembra, dice Felipe, se inicia de acuerdo a las condiciones de humedad y la temperatura del suelo. En suelos muy húmedos deben usar vertedera ya que la labranza vertical con mucha humedad no funciona bien.

 

LA FERTILIZACIÓN

Felipe nos explica que el maíz responde muy bien a la fertilización cuando se le entregan las condiciones adecuadas: suelo suelto, riego en cantidades óptimas y control de maleza. “Cumpliendo con eso fertilizamos de acuerdo a análisis de suelo y tablas de aporte de uso de GAP. La idea es no sobre fertilizar, esto es que el fertilizante usado sea lo que el cultivo requiere y así ayudar a la no contaminación del medio ambiente, aguas, etc., y además poder rentabilizar el cultivo”, indica.

Para lograr una fertilización óptima Felipe tiene dos asesores, uno experto en el tema propiamente tal y otro en guano de gallina que cuenta con tablas nutricionales, pero lamentablemente los análisis de suelo no muestran en forma inmediata los resultados de la aplicación de GAP porque su efecto no es inmediato. El guano libera sus aportes en el transcurso de tres años aproximadamente. “Entonces funcionamos con dos tablas: una es la tabla base de fertilización con GAP y la otra la tradicional por lo que hacemos una media entre ambas a medida que vamos sacando muestras de suelo, teniendo claro que no son totalmente representativos”, señala Felipe. Y agrega que usan muy poco fósforo y potasio. En cuanto al nitrógeno usan como máximo 500 kilos por hectárea de urea.

 

RENDIMIENTOS

Su récord en rendimiento promedio ha sido 182 quintales por hectárea, la temporada 2015 y 2014.

“Hay campos en los que tengo excelentes rendimientos a pesar de que los potreros tienen 35 cms. a 30 cms. de profundidad de suelo. Tengo claro que la realidad mía es muy diferente a la realidad de un agricultor tradicional porque cuento con el guano de ave, pero también es una realidad que yo tengo suelos delgados, complicados, porque son retenedores de humedad, cuesta que entre la maquinaria, pero a la vez presentan constantes desafíos para mejorarlos”, comenta.

El rendimiento este año en promedio fue de 170,4 quintales por hectárea. Tiene siete pivotes que riegan el 80% de la superficie del maíz sembrado. “Fue un año de rendimientos más bajos porque las condiciones de siembra no fueron las adecuadas, debido a las lluvias de inicio de temporada que atrasó las siembras en 25 días”.

El riego tecnificado ha venido a suplir por un lado la escasez del recurso humano y permite usar la fertirrigación. Además los campos de Felipe son terrenos de muchas lomas que sería imposible de regar sin pivotes.

 

LA  AVÍCOLA

La avícola, sus galpones de postura, el sector de crianza y el packing de huevos son impresionantemente automatizados. Todo con tecnología europea. Las gallinas están separadas, las blancas de la de color.

Acá el proceso comienza con las pollas que se compran de un día para ser criadas hasta que comienzan a poner huevos. Eso es aproximadamente entre 15 y 16 semanas cuando pasan a los galpones de ponedoras.

La raza de aves de postura que utilizan es Hy Line, genética con un desarrollo impresionante. Los cruzamientos han ido mejorando la postura, disminuido la agresividad del ave, el tamaño del ave, etc.

La gallina tiene una vida comercial bien delimitada. A las 115 semanas, la postura no es comercial, y se envían a rendering que producen harina de carne para alimentación animal. Así es como cada cierto tiempo sale un lote de gallinas y entra el lote de crianza programado para su reemplazo.
El alimento que entregamos a las gallinas lo producimos en base a un 62% de maíz; el resto son proteínas vegetales importadas de Argentina, Estados Unidos y otros subproductos del maíz que le dan más color al huevo. Pero claramente la base es el maíz. De ese alimento los campos de Felipe Reyes producen el 80%, el 20% restante debe comprar porque crecieron en población animal principalmente.

 

LA CRIANZA DE ANGUS

Otro rubro importante en los campos de Felipe Reyes es la crianza de animales Angus. ¿Por qué esa raza? Por varias razones. Es una raza que se comporta bien, explica, los norteamericanos vieron que dentro de las razas carniceras comerciales la Angus era la que mejor infiltraba la grasa, con lo que se obtiene una terneza y sabor del gusto de los principales mercados mundiales. Además la hembra Angus es muy buena madre, muy rústica, produce buena leche, alimenta bien a sus crías y saca terneros muy pesados y eso hace que el negocio sea más rentable para el criancero. A los 12 meses ya se están inseminando porque pesan 280 kilos.

Así el año 92 fue a Victoria a comprar las primeras 50 terneras Angus del criadero Ontario de Roberto Vinet. Al año siguiente de Osorno trajo unas hembras inscritas del criadero de Ricardo Hevia y ahí empezó con el criadero de animales.

Si bien por tiempo y espacio el ganado se ha ido reduciendo año a año, aún tiene 450 madres, de las cuales saca terneros que se venden criados de 320 kilos algunos a engorderos o bien, los de menor calidad, a la feria.

El ganado se alimenta con empastadas, que cumplen un doble propósito, además de la alimentación permite darle otro uso al guano de gallina. “Las praderas me ofrecen potreros con un piso de pasto muy adecuado en invierno cuando hay mucha lluvia, entonces obtengo un suelo firme que permite el paso de la maquinaria, carros de 15-18 toneladas de guano, que son pesados”.

De esta forma Felipe puede darle un uso adicional al guano y  así evitar la acumulación de éste. “El guano siempre es un tema que está en la palestra, en los medios de comunicación se han visto problemas que se presentan en diversos productores, más aun los que están cerca de Santiago o de una comunidad y lógicamente se siente olor sobre todo en el proceso de estabilizado en guaneras,  y durante el proceso de secado se produce una emisión de gases, olores fuertes  y moscas”, explica. La gracia es que en este caso, en el mismo campo está la producción avícola por lo que se dispone de guano fresco e inmediatamente se aplica en los potreros. Entonces según las condiciones del suelo se aplica en las praderas en periodo de lluvias o se destina a potrero agrícola si las condiciones de humedad lo permiten. Así la emisión de olores del guano es bajísima.

 

En fin ¿cómo se proyecta más adelante?

“Las cosas se van dando solas, yo no estoy  buscando crecer mucho más, pero nuestro huevo lo piden mucho y se ha comercializado bien. Con mis hijas estamos ideando nuevas formas de producir de acuerdo a los nuevos tiempos, la idea es seguir desarrollándonos en lo que nos apasiona y ser más eficientes cada día”.

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