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Entrevistas

Fernando Bórquez, Seremi de Agricultura: “La Región de Ñuble tiene que tener una mayor superficie regada”

 Regresó por una mañana al que fue su segundo hogar durante muchos años, y por ello, recibió el cariño de docentes y alumnos al finalizar la Clase Magistral con la que se dio por inaugurado el año académico en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Concepción (UdeC), sede Chillán.

  Fernando Bórquez Lagos, fue decano (1999-2001) y director general del Campus Chillán UdeC (2004-2012). Por eso le fue tan grato reencontrarse con sus ex colegas y volver a recorrer los jardines universitarios. Allí, hizo un alto en su nutrida agenda, para conversar con GRUPOAGRO sobre las expectativas que ha generado su designación como seremi de Agricultura del Bío Bío, y los desafíos que enfrenta el territorio ñublensino camino a convertirse en septiembre de este año, en la Decimosexta Región del país.

¿Estaba en sus pronósticos convertirse en secretario regional ministerial de Agricultura?

  La verdad es que este mismo cargo me lo habían ofrecido en anteriores oportunidades, pero yo pensé que a esta altura ya estaba fuera de combate. A lo mejor me consideraron por mi trayectoria gremial y académica. De igual forma, hay un contraste, porque yo no estoy involucrado en el ámbito político, y me declaro más bien un profesional independiente. Después de las elecciones, los primeros en conversar conmigo fueron integrantes de la Asociación de Agricultores, y posteriormente, los distintos partidos políticos, y curiosamente, había un consenso en mi nombre. Eso es una satisfacción personal tremenda. Pero también, me pone la vara bastante alta, y vamos a tratar de pasarla. 

Hay un eje que será prioritario y es brindarle  al pequeño y mediano agricultor, posibilidades de desarrollo basada en tres aspectos: Financiamiento adaptado al sector, asistencia técnica actualizada y de buen nivel Y construir alianzas para la comercialización de los productos.

 

Imaginamos que ese consenso se mantendrá para que usted sea el primer seremi del agro en Ñuble.

  En principio, así está conversado, pero es un nombramiento presidencial, sin embargo, cualquiera sea la situación, me corresponde instalar la Seremi de la nueva Región. Ello, no está exento de dificultades, porque no solo se trata de instalar la oficina de la Seremi, sino que todos los servicios del agro (Indap, SAG, Conaf) que dependen de la Seremi de Agricultura. Por eso, habrá que desarrollar una correcta coordinación considerando además que existen ciertas limitaciones de recursos. Pero lo tenemos que concretar, y esperamos conformar un equipo del mejor nivel en un área que es fundamental para Ñuble, porque el agro es el que tiene que levantar y proyectar a la nueva región. 

De todas maneras, existe una base provincial…

  Claro, en eso no partimos de cero. Indap, la Conaf, el INIA están instalados aquí. Tenemos una base bastante sólida, pero lo que hay que hacer es instalar todas las direcciones regionales y ver cómo las vamos a organizar y coordinar, pero la base para trabajar está toda. Ahora esta base no dependerá de Concepción.

¿Cuál será su impronta como seremi?

  Uno de mis desafíos más relevantes es hacer todo lo posible para lograr que tengamos una Región de Ñuble con mayor superficie regada. Eso es fundamental para el sector agrícola. Un segundo aspecto, está relacionado con la agricultura de los pequeños y medianos campesinos, que conforman la mayor parte del sector. 

  Hay un eje que será prioritario y es brindarle  al pequeño y mediano agricultor, posibilidades de desarrollo basada en tres aspectos: financiamiento adaptado al sector, asistencia técnica actualizada y de buen nivel; y un tercer aspecto es construir alianzas para la comercialización de los productos. Muchas veces se produce, pero a pequeña escala, la comercialización tira por tierra todo el trabajo avanzado. Con estos tres aspectos bien coordinados, podemos lograr la gran meta que se ha planteado el Gobierno y del cual soy partícipe. Al sector rural tenemos que darle mejores condiciones de vida. 

Punilla y otros embalses son claves…

  Punilla va a demorar varios años, entre la construcción y otras variables. Se está trabajando en la ingeniería del tranque Diguillín; y se están haciendo los primeros estudios para lo que sería un tranque en el Río Chillán. Con esos tres proyectos funcionando, esperamos en 2030, serán cien mil hectáreas nuevas de riego, las cuales sumadas a las que tenemos, van a cambiar absolutamente a Ñuble. Vamos a crecer mucho más.

¿Habrá entonces diversificación de los cultivos?

  Creemos que sí en los cultivos de producción intensivos, tales como la fruticultura y en otros donde hay que ser ingeniosos, innovadores, e incentivar.

¿Ñuble puede transformarse en potencia frutícola?

Sin duda, Ñuble será una potencia frutícola. Yo espero que sea más que una potencia frutícola. A lo mejor no vamos a destronar a la Sexta Región, la cual tiene mejores condiciones, pero uno de los aspectos interesantes es la presencia de pequeños agricultores, y ahí es donde hay que innovar. Los pequeños agricultores  tendrán que modificar sus sistemas productivos, por la menor rentabilidad de los cultivos básicos o tradicionales, e incursionar en rubros más intensivos como fruticultura, horticultura y otros que requieren innovación y emprendimiento como la apicultura donde ya hay avances, la floricultura no han sido abordados. En lo forestal también se está avanzando en orden a otorgarle valor agregado.   

¿También hay que darle un nuevo impulso a la ganadería?

Sí. La lechería fundamentalmente está en el sur, pero aquí también tenemos potenciales que rescatarlos. La ganadería está en manos de pequeños agricultores.  Habrá que evaluar sistemas de protección al sector como hubo antes, pues la producción nacional se ha estancado los últimos años.   El caso de la leche, es el mercado más irregular, a nivel internacional. Aquí en Chile estamos en manos de dos empresas que manejan el 70% de la producción, pero hay cosas que desarrollar entre todos, sobre todo, con una buena asistencia técnica, y exigiendo a los productores que cumplan sus compromisos. Creo que hay pequeños productores que tienen una capacidad enorme de emprendimiento y ellos debieran tener algún tipo de trato especial. Es lo que yo llamo: “Un caballo pidiendo riendas”. Hay casos particulares como productores de frutillas de El Carmen que están trabajando muy bien y pueden avanzar. Lo mismo pasa con algunos productores de uva vinífera en la zona del Itata. Hay muchos casos similares que son excepciones, pero que tienen que irradiar sus proyectos hacia otros productores. 

¿Existe alguna proyección o lineamientos con el  INIA-Quilamapu?

La información que posee INIA tiene que llegar a ciertos sectores. Cuando hablo de asistencia técnica de calidad, creo que es válido tanto para el INIA como para las universidades que tienen que comprometerse a capacitar a todas las personas que están directamente relacionados con los agricultores en los campos.

¿Dónde estará instalado el énfasis de su gestión?

Habrá una preocupación por las provincias que están más atrasadas. Arauco es una zona de mucha pobreza, hay movimientos sociales que se originan al no existir una estructura productiva clara. Ahí se necesita mucha ayuda. En Bío Bío también hay sectores que requieren de lo mismo, y aquí en Ñuble también. La pobreza no solo se mide por la cantidad de plata que se gana, sino por la calidad de vida que lleva, en cuanto cumple con sus aspiraciones. En el sector rural, las aspiraciones son más bajas, y por lo tanto, a veces, son más felices que los que están viviendo en la ciudad. Lo ideal es que el habitante del campo no esté vedado al acceso a una buena educación, salud, a vías de comunicación, al área digital, y que su actividad agrícola sea rentable. 

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