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Fernando May Colvin

 “PARA SER AGRICULTOR HAY QUE TENER CIERTA CUOTA DE CREATIVIDAD”

Fernando May Colvin ha tenido una trayectoria innegable en el mundo de la agricultura de nuestra zona. Ha sido gestor de muchas obras importantes, ha ocupado cargos relacionados en el área, ha sido alcalde, seremi, e incluso profesor de geografía en un liceo vespertino. Pero por sobre todo ha sido un agricultor innovador. Y es que según él mismo señala, para ser agricultor hay que tener cierta cuota de creatividad. Hoy, a sus 88 años, hace un recorrido de lo que ha sido su vida laboral, una vida no sólo ligada al agro sino que también al servicio público.

Sin duda alguna podemos afirmar que la sensibilidad social fue el hilo conductor de su vida profesional. Sensibilidad que adquirió desde muy joven con dos hechos que le permitieron descubrir el mundo real: el servicio militar y su participación en un censo local.

Nieto de franceses, un inglés, y una chilota, Fernando May Colvin tiene una mezcla de razas importante en su genética, razas que sin duda se han manifestado en su gusto por el trabajo, en su  sensibilidad social y, por cierto, en su creatividad y vanguardia. Es hijo de Fernando May Didier, un colono francés que llegó siendo un niño a la zona de Traiguén. “Mi padre fue un “self made man”, como los gringos dicen, o sea un hombre que se construyó a sí mismo”, cuenta.  Su padre nunca fue a un colegio y como una manera de devolverle a la vida todo lo que le entregó, decidieron en familia, donar parte del fundo El Mono para que se instalara ahí, lo que conocemos como la Universidad del Bío-Bío. Y es que, ¿hay un destino más útil y noble que donar un terreno para la educación? Yo creo que no, se pregunta y responde él mismo.

“Mi abuela era chilota, una mujer muy linda, de piel blanca, ojos y pelo muy negros, yo admiraba a mi abuela”, cuenta don Fernando. Su abuela se enamoró de un inglés, que llegó a trabajar a Chiloé. Él era anglicano; ella, católica, tan católica como los chilotes suelen serlo.  En una misma ceremonia lo bautizaron, lo confesaron, le dieron la comunión, la confirmación y lo casaron…. “cómo habrá estado de enamorado ese gringo”, se ríe. Y agrega: “es interesante esa pareja, porque no se podía dar ninguna posibilidad estadística que dos personas tan diferentes fueran un matrimonio: hablaban idiomas distintos, religiones distintas, comidas distintas; pero tenían algo en común: los dos eran isleños. “Mi abuelo de una isla de Inglaterra que se encuentra en el Canal de la Mancha; entonces ambos tenían una forma de ver la vida distinta, los isleños son entrenados para la supervivencia”, explica. Ellos fueron los padres de su mamá, la famosa escultora Marta Colvin de quien piensa que heredó cierta sensibilidad oculta.

Su formación profesional

Tuvo una formación privilegiada, llegó a los 12 años a estudiar a Santiago, luego que el terremoto del año 39 derrumbara su casa. Estudió el equivalente a la enseñanza media en el colegio San Ignacio de Alonso de Ovalle donde se licenció con la distinción de “excelencia perpetua”, los jesuitas son muy dados a ese tipo de adjetivos explica.  Luego estudió agronomía en la Universidad Católica. “Entonces yo salí formado para tener una personalidad muy distinta a la que en realidad soy… ¿por qué? Por dos razones muy claras”, agrega.  Primero, hizo el servicio militar como voluntario en el Grupo de Artillería a Caballo n°2, donde salió como Subteniente de Reserva con la tercera antigüedad. “O sea yo soy oficial de ejército”, señala. Fueron dos veranos donde pudo compartir con compañeros que venían de distintas ciudades, que tenían otra forma de vivir, de pensar, de reaccionar y eso fue una verdadera depuración para don Fernando. “Después de haber sido educado en un mundo cubierto de algodones, descubrí que en la vida había gente que lavaba sus calcetines en la noche y los secaba en una ampolleta para ponérselos al día siguiente, gente de ese nivel de rigor y que a pesar de todo seguía estudiando, con un grado de sacrificio heroico”, cuenta aún impresionado. El servicio militar le permitió conocer esa otra realidad que era tan ajena hasta ese minuto en su vida.

“Yo quedé enamorado del ejército hasta que apareció Pinochet y echó a perder las cosas”,  agrega.

El segundo hecho que marcó su vida fue cuando llegó definitivamente a Las Pataguas, otro fundo familiar que tienen hasta el día de hoy y queda cercano a Coihueco. Llegó con todos los sueños de un joven recién titulado que viene a trabajar el campo familiar. Seguramente llamó la atención por su dedicación en Las Pataguas, estaba desde temprano trabajando, tractoreaba de noche con tractores sin luz y con ruedas de fierro. Entonces lo llamaron para trabajar en el censo. Recorrió cada propiedad del sector y se dio cuenta de la pobreza que había en la comuna de Coihueco y  de las bajas posibilidades que tenía la gente para surgir. La gente tenía un chancho, un par de gallinas, un peral o un membrillo y sería todo. “No había más, era un mundo de subsistencia y todo con un tierral bárbaro, porque Coihueco es una zona de Trumao”, recuerda.

“Creo que esos dos hechos fueron los que gatillaron en mí esa sensibilidad social que marcó mi trabajo el resto de los años”, indica.

El tranque Coihueco, un hijo más

En 1951 se casó con Huguette Boullón con quien estuvo casado 64 años. Hace unos pocos meses ella falleció. Tuvieron una hija, dos hijos, diez nietos, seis bisnietos y un tranque. Si un tranque…. Porque el tranque Coihueco lo considera como un hijo más. Tardó 18 años en verlo nacer, tres presidencias, para ser más concreto.

En 1957 descubrió la hoya hidrográfica del Estero Pullamí, y vio que era factible construir un tranque para regar 5 mil hectáreas, en ese momento comenzó con la campaña para su ejecución. “Descubrí que en esa hoya era posible hacer un muro de tierra y acumular toda el agua para después regar. Así los lugares tierrosos desaparecieron en Coihueco  y esos caballos o carretelas con las que andaban los agricultores de la zona, los cambiaron por unos estupendos 4×4”, comenta. Y obvio, si con el agua se pueden hacer milagros, más aún en agricultura.

Definitivamente, comenta, el tranque trajo mucha riqueza a la zona. Fue un proceso lento que partió con el Presidente Carlos Ibañez del Campo, después vino Jorge Alessandri, con él se hizo una licitación y empezó la construcción. El problema fue que la empresa encargada quebró por lo que hubo que volver a empujar el proyecto. Nuevamente, fue recibido en La Moneda, ahora por Eduardo Frei Montalva, se llamó nuevamente una licitación y se terminó de construir el año 70 cuando fue inaugurado. Hoy se riegan del orden de unas 4 mil hectáreas en la zona.

Construirlo fue una cosa, ahora lograr convencer a los agricultores de la zona que se inscribieran para tener agua, fue otro desafío. Tuvo que salir con un funcionario de Obras Públicas que estaba a cargo del Tranque a ofrecer el agua a los pequeños propietarios. Agricultores que, por cierto, jamás habían regado, ni sus padres, ni sus abuelos. “Y no había caso que quisieran tener agua, era una cosa impresionante, salíamos a rogarle, pero las mujeres ayudaban porque les brillaban los ojos de sólo pensar que podían tener una huerta, o tener un jardín que no se secaran sus flores”, recuerda.

Diez años demoraron en tener el listado completo de regantes. Diez años, y es que era una época donde la gente tenía menos información, aclara, no sabían de embalses, ni de tranques, sólo sabían que si alguien tenía un canal, regaba. “Tuvimos que enseñarles lo que era un compuerta, que había que hacer turnos, es decir, toda una cultura sobre el riego, hoy muchos son muy buenos y prósperos agricultores”, nos cuenta.

Su veta de Profesor y La U del Bio Bio

El año 1963 colaboró en la formación del Liceo de Coihueco. Supo que un grupo de profesores quería formar este liceo y llegó a caballo a Coihueco, se presentó frente a ellos y les ofreció colaboración. ¿En qué podía ayudar este agricultor? Profesor de Geografía vespertino. Como había viajado por Europa y tenía muchas diapositivas de sus viajes, pudo hacer clases un poco más dinámicas. Aprendió mucho porque tenía que estudiar para preparar las clases. Lo más aburrido definitivamente: corregir pruebas.

Llevaba a los profesores del Liceo de Chillán para tomar exámenes, hasta que el liceo se oficializó como tal.

Es claro…. el tema de la educación es un área importante en la familia May Colvin.  En conjunto decidieron donar parte del fundo el Mono para la Universidad de Chile, “porque en palabras textuales mi padre creía que la Universidad de Chile era tan firme como el Nevado de Chillán”, pero no fue así: Pinochet decidió dejarlo como un Instituto, el Instituto Profesional de Chillán, Iproch, que muchos años después se fusionó con la Universidad del Bío- Bío de Concepción.

Fue miembro de la Junta Directiva durante 23 años, tiempo durante el cual incluso presidió la Universidad.

Cargos públicos y ayuda social

En 1965  fue nombrado Director Zonal de Indap. En lo social, logró organizar la zona en comités y cooperativas campesinas con sus federaciones. “Todo desapareció con Pinochet. Hubo un decreto que imponía perseguir a todos los dirigentes de sindicatos, cooperativas y comités. Así descabezaron las organizaciones campesinas hasta el día de hoy. Eso fue terrible porque el fin era que la gente se reuniera, compartirá experiencias, se ayudaran y pudieran salir adelante”, explica. Hoy el rey mercado tiende a la destrucción de una cooperativa, el sistema actual no es compatible con una asociación campesina de este tipo, señala don Fernando.

En el año 1970 fue elegido alcalde de Coihueco hasta 1973. “Tres meses después del Golpe de Estado fui reemplazado por un alcalde elegido a dedo”, recuerda.

Entonces en esos años, a petición del obispado, formó y presidió el Departamento de Acción Rural (DAR) que se especializaba en dar asistencia técnica a los parceleros de la reforma agraria. Esa fue una gran movida del obispo de esos tiempos, José Francisco Cox, indica. Cuando fue el Golpe de Estado, la reforma Agraria estaba en pleno proceso, explica don Fernando. Y continúa contando que era un momento muy crítico, porque Allende había echado a perder las cosas politizando terriblemente el sentido de la Reforma. Como el Gobierno Militar no le tenía ninguna simpatía al sistema, entregó las parcelas a aquellos que ya aparecían como dueños jurídicamente hablando post reforma, pero no les dio ninguna asistencia, ni acceso a créditos. “Entonces esos hombres que estaban acostumbrados a tener sueldos y previsión, se vieron parados en medio de un portero y quedaron marginados de la asistencia técnica y de los recursos”.

La idea del Obispo Cox fue dar un sello de Iglesia, “ayudábamos a los que les había tocado parcelas y los invitábamos que vinieran con un cordel, sí con un cordel y se iban de vuelta a su tierra con un caballo tirado por el cordel, los llamamos los caballos sicológicos porque con ellos comenzaban sus trabajo en el agro. Fue una excelente experiencia porque la gente empezó a entender que eran dueños de esas tierras y que tenían que trabajarlas aunque nadie les pagara”, señala.

La Reforma Agraria toca su puerta

“Yo creo que lo que sufrió el parcelero que recibió la tierra con la reforma Agraria, fue equivalente a lo que sufrió el expropiado. Al menos el patrón quedó con una reserva de tierra y tenía la experiencia y los recursos; el parcelero nada, sólo un pedazo de tierra”, enfatiza. Y lo comenta con conocimiento de causa, Fernando May también fue expropiado y dos veces, quizás como pocos en Chile. Su fundo Las Pataguas de casi 1.000 hectáreas quedó en una reserva 160 há. de acuerdo a la ley que existía durante el gobierno de Frei padre. Con Allende lo volvieron a expropiar, ahora con un sentido totalmente político, ya que era Presidente de una radio que criticaba mucho al gobierno de Allende. Habló con Bernardo Leighton que tenía buena llegada con los allendistas, y “consiguió” que le dejaran la mitad: 80 hectáreas.

Entonces, explica, se vio obligado a buscar cultivos que fueran altamente rentables. “Lo natural es que un ser humano prospere en su vida, consideraba antinatural bajar el estándar de vida de mi familia, entonces descubrí las frambuesas”. Junto a una agrónoma de apellido Suzuki, hizo una campaña con el fin de plantaran este tipo de berries en la zona, daba charlas sobre el tema y podía demostrar con su experiencia que se ganaba plata. Con un pequeño sitio se podía rentar un millón de pesos.

Así, en la década del 80, cofundó una firma exportadora de berries. Andes Austral, que fue pionera en las exportaciones de frambuesas, moras, espárragos y hongos congelados. Creó en promedio 400 puestos de trabajo diarios. Luego de 10 años, la vendieron a Frutícola Olmué.

Con el gobierno de Aylwin, retornó su actividad social y política. Fue Seremi de Agricultura y el año 2000 es electo nuevamente como Alcalde de Coihueco por cuatro años.

En constante innovación

Fernando May fue uno de los primeros del país en plantar arándanos. Cuando todo el mundo hablaba de los blueberries que aún no se conocían como arándanos, don Fernando decidió importar 100 plantas desde Estados Unidos. Las plantó en Las Pataguas, durante tres años se dieron mal, estuvo a punto de quemarlas hasta que un agrónomo le dijo que la podara bien abajo, pero nunca dieron mucho. Se las llevó  a su huerta y hacía mermeladas con las frutas. Entonces ya se había disparado el mercado de arándanos en nuestro país. “Fui de los primeros en tener arándanos en Chile, pero no tuve frutos hasta que la carrera estuvo corrida”, se ríe.

También tuvo un par de hectáreas de caquis, pero luego de dos envíos a Europa se dio cuenta que el cultivo no tendría buen destino. No tenía el volumen para exportar solo y que alguien recibiera la fruta en el puerto.

Hoy tiene arándanos, espárragos, trigo y maíz en Las Pataguas y junto a su hijo Fernando trabaja en el campo. Su hijo ve todo el tema de empresa y él el área agronómica.

Sus fichas están puestas en un nuevo cultivo: el maqui. Tiene un convenio con la Universidad del Bío- Bío  para poder resolver los misterios de las innumerables propiedades de este fruto. El tema agronómico no ha sido fácil. Domesticar un fruto silvestre toma su tiempo. Calcula que pueden demorar unos 20 años. Para empezar el maqui tiene árboles machos y árboles hembras, las hembras dan el fruto. Debido a esto, hay que ir seleccionando matas porque al haber polinización cruzada ningún individuo es igual al otro, así como los hombres. “Tenemos que ver cuáles son las matas que dan las frutas más grandes y con menos cantidad de pepas. Así obtener plantas con mejores y más frutas para que la cosecha también rinda más” indica.

Y agrega: “Nosotros no sabemos qué árbol es el mejor o ayuda a generar ese maqui más grande. Tenemos que ir suprimiendo los polinizantes, para ir dejando las mejores matas. En Las Pataguas cada maqui tiene su RUT, si es macho o hembra, qué clase de fruta dio, etc.

Desafíos de la agricultura actual

Para don Fernando la agricultura se enfrenta en este minuto a la necesidad de producir lo más posible por unidad de superficie. Una hectárea ya no puede dar en trigo 50 quintales, tiene que dar 90 quintales, si no, ya no es negocio. Hay que sacar más por superficie, no queda otra.

“El problema está en que el agricultor ahora compite con agricultores de otros países y ellos están bonificados, pero nosotros no tenemos esa ventaja, ni media subvención”, señala.

Otro problema es la mano de obra tan escasa, eso es un freno a la inversión de frutales por el peligro de quedarse sin trabajadores. Va haber un abandono de los campos, pronostica, porque todas las escuelas rurales se están cerrando, a la gente la llevan y la traen en bus  a la ciudad, “el internado que yo fundé ya no tiene razón de ser, no tiene alumnos internos. La idea era que la escuela fuera la solución de todos los problemas de ese barrio, para la junta de vecinos, para hacer reuniones, era para la comunidad. Hoy a los niños los desapegan de su ambiente, pierden tiempo en su viaje. No va a ver quien trabaje en el campo” finaliza.

Mucho que contar en un par de páginas, una vida muy dinámica y dedicada al agro como pocos, en resumen toda una inspiración para las futuras generaciones

3 Comments

  1. JAMES DERRY
    Posted on 8 noviembre, 2015 at 10:05 pm

    Muy interesante. Yo vivo en la Isla de Vancouver, Columbia Britanica, Canada. Una rama de la familia Colvin exista aqui a Cowichan. Cerca de 1882. los 4 hermanos Colvin (Robert, Thomas, Henry, y James) salieron las Islas Shetland de Inglaterra. Durante una parada del barco en Chile, James no regresso al nave. Los otros tres hermanos continuarion para California y Canada. No se si Don Fernando conoce esta historia de su familia.

    • Antonieta Soto Says :
      Posted on 1 diciembre, 2015 at 9:44 pm

      Le acabo de escribir para contarle para que lo lea.

      • JAMES DERRY
        Posted on 20 diciembre, 2015 at 11:20 pm

        Gracias Antonieta.

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