X

Entrevistas

GUSTAVO COBO, CONSULTOR: ÑUBLE ES LA PUERTA DE ENTRADA DE LOS CEREALES EN CHILE

“Ve con preocupación que en Chile se requiere abordar la extensión agrícola con una mirada más moderna de los cultivos. Se necesita aterrizar toda la información que entrega la ciencia y la tecnología, digerirla y ponerla a disposición de todo tipo de agricultor”.

“Hay que transferir nuevos conocimientos respecto a la adaptación del cambio climático, sin duda el mayor desafío, de cómo producir alimentos más sanos y con trazabilidad, tal como ya se exigen en otros rubros”.

No se puede entender la agricultura moderna sin la ayuda de la química, pero al mismo tiempo no se entiende el gasto de millones de dólares en nitrógeno, por ejemplo, olvidándose que las plantas necesitan más de 15 elementos, que las raíces juegan un rol fundamental y que es en el suelo donde debemos invertir. Hay que cultivar “plantas felices”, porque al igual que el ser humano, una planta que está en equilibrio puede enfrentar mejor las situaciones de estrés a las que será sometida durante su vida. Así grafica el consultor especialista en cereales, Gustavo Cobo, el estrés de los cultivos, quien agrega: “el tema es cómo focalizamos el gasto y le sacamos el máximo de provecho a la genética de las plantas de una manera racional, sustentable y que genere una mejor rentabilidad”.

“Todas las plantas tienen un potencial genético y nosotros con mejores prácticas agrícolas podemos acercarnos a ese potencial. Sin embargo, es lamentable ver cómo se gasta y gasta en productos cuando la rentabilidad de los cereales es tan acotada, más aún ahora que estamos sujetos a nuevos eventos climáticos: alzas de temperaturas, más radiación solar, lluvias extemporáneas”, indica el especialista. Es un hecho entonces que, para lograr el máximo potencial genético de una planta, es necesario adecuarse a estas variaciones climáticas que hoy enfrentamos: “no podemos seguir tratando a los cultivos igual que siempre”, enfatiza.

Por otra parte, con las nuevas condiciones climáticas, la Octava Región y en especial Ñuble, se han transformado en la puerta norte del cultivo de cereales en el país.

QUÉ QUIEREN LAS EMPRESAS

¿Qué cereales se dan mejor en esta zona en cuánto a rendimientos y a calidad?

Esta zona presenta un gran potencial para todos los cereales. Si bien hay que hacer algunos cambios en los manejos, la zona de San Carlos hacia el Sur es la puerta de entrada de este rubro.

No estamos viviendo buenas temporadas en los cereales. Los precios están bajos y hay que mejorar la comunicación entre los productores y la industria. Si se conoce con anticipación los requerimientos de calidad de los molinos, es posible ajustar manejos y producir los niveles de proteína según sean trigos suaves o duros por ejemplo.

¿Falta información al respecto?

Falta información y también coordinación entre los actores. Se podrían promover nichos de mercados para ciertas variedades y usos específicos, tal como se hizo al sur con las variedades galleteras. El potencial de esta región es inmenso, pero hay que cambiar el esquema de trabajo y la industria que demanda los productos finales debe entregar señales en cuanto a sus necesidades o requerimientos de calidad, veo a los agricultores muy inconformes con esta falta de información. La genética de hoy es potente y no podemos manejar una variedad igual que otra, porque sus potenciales son diferentes.

Esta región tiene excelentes profesionales, universidades, empresas de análisis de suelo, de riego, y presencia de todas las compañías químicas, pero el problema es que aún  se cometen errores básicos en el manejo del cultivo en muchos casos, dice Cobo.

Y ¿cuáles son esos errores básicos?

El manejo de las condiciones del suelo. Por una parte, el nivel de compactación, y este es un problema transversal en Chile. Además, hay que preocuparse de los balances químicos y físicos del suelo. Es importante recordar que las plantas beben los nutrientes a través de las raíces, por lo que se hace necesario, que exista un espacio adecuado para recibir la solución de elementos.

Conceptos como Capacidad de Intercambio Catíonico, Suma de Bases y relaciones tipo K:Mg o Ca:Mg, así como la importancia de elementos muchas veces olvidados como Azufre, Zinc o Manganeso, por nombrar algunos,  deben ser considerados en la planificación de cualquier cultivo, epecialmente en los cereales.

En ese sentido, señala, la genética de los cereales está orientada a lograr raíces muy fuertes, con mucha potencia en la extracción de nutrientes, ya que se sabe que es importante  darle a la planta todas las facilidades desde el comienzo, porque el rendimiento será mucho mejor.

NO TODO ES EL CLIMA

¿El cambio climático ha afectado el rendimiento o calidad de los cereales?

Ambos. Hoy vemos condiciones de pluviometría muy variables, aunque este año estamos en una fase neutra como dicen los expertos. El año pasado tuvimos un déficit  de 25% de lluvias en la zona central y centro sur, vivimos temperaturas extremas y observamos una  enfermedad que, si bien está descrita en Chile, es propia de climas más tropicales y cuyos síntomas se detectaron en la zona de Los Ángeles, justamente debido a condiciones de humedad y altas temperaturas en ciertos estados fenológicos de la planta. Del mismo modo tuvimos porcentajes muy  altos de Punta Negra en algunas variedades de candeal.

Es cierto que el año pasado los rendimientos cayeron en trigo, agrega, cerca de un 15% a nivel nacional, e incluso los candeales en la Región Metropolitana bajaron en un 40%, pero no todo es producto del clima, también hay fallas en el manejo, indica el consultor.

¿Qué características tiene una planta que está sufriendo estrés?

Una planta con estrés es una planta triste, porque gasta energía en mantenerse en desmedro del rendimiento final. Tenemos varios tipos de estrés, los del tipo biótico causado por organismos vivos como insectos, patógenos, malezas y los del tipo abiótico causado principalmente por el clima, que son los que más complican, como la falta o exceso de lluvias, aumento de temperaturas, radiaciones más altas. Nosotros no podemos manejar el clima, pero si podemos monitorearlo o medirlo y tomar decisiones con esa información en mano.

Una planta que está preparada, con una buena raíz siempre va a ser una planta que va a resistir mejor y para ello existen productos que ayudan a mejorar su condición explica Gustavo Cobo.

¿Qué productos existen hoy en el mercado para apoyar a las plantas en el estrés?

Existen tres grandes grupos; los  aminoácidos, los bioestimulantes y los fertilizantes foliares. Los aminoácidos son el componente principal de las proteínas y permiten mantener la estructura y funcionamiento de la planta, es un engranaje muy potente que permite que la planta funcione como corresponde. Los bioestimulantes, en tanto, están basados en macro y micronutrientes y algunas fitohormonas balanceadas, hay algunos muy interesantes derivados de algas como Ascophyllum nodosum por ejemplo. Las plantas funcionan con hormonas que están presentes en las  distintas etapas del desarrollo de la planta. Por último, los abonos foliares son herramientas potentes, pero no suplen lo entregado por la raíz y hay que saber usarlos en el momento adecuado. Bioestimulantes aplicados a la semillas, basados en microelementos como Zinc , Manganeso  y Molibdeno han demostrado ser muy útiles para potenciar desarrollo radicular.

“Sabemos que la planta se va a estresar, podemos suponer cuándo, pero sólo suponer, lo que sí podemos predecir es cuándo la planta cambiará de estado (ej. Inicio Macolla o encañado) y evitar en forma preventiva que se estrese. Ahí es donde debemos actuar y focalizar el uso de los productos. No todos actúan de la misma manera sobre la fisiología de la planta, de ahí la importancia de un buen diagnóstico”, señala.

“Se necesita aterrizar toda la información que nos entrega la ciencia y la tecnología, digerirla y ponerla a disposición de todo tipo de agricultor, porque cada uno, según su nivel, tiene habilidades distintas”.

OJO CON LA TRAZABILIDAD EN LOS CEREALES

¿Qué necesita una planta para enfrentar bien el estrés?

Una buena preparación de suelo, con un buen balance químico y físico y obviamente partir con semillas de óptima calidad. En la siembra hay que conocer lo que necesita la variedad que estoy sembrando, para adecuar el manejo de malezas y el manejo fitosanitario, porque no se trata de aplicar cualquier cosa. La pregunta es si el agricultor ¿prefiere aplicar de manera preventiva o curativa?  Hay variedades que genéticamente son resistentes a enfermedades, sin embargo, le aplican igual fungicidas lo que resulta en un gasto innecesario. Existe desconocimiento o la gente quiere asegurarse.  También hay diagnósticos errados, como los pulgones que hoy vuelan más temprano porque hay mayor acumulación de temperatura debido al cambio climático, por eso es aconsejable usar insecticida a la semilla, por ejemplo.

¿Qué otro problema visualizas en la agricultura actual?

Veo con preocupación que en Chile se requiere abordar la extensión agrícola con una mirada más moderna de los cultivos. Se necesita aterrizar toda la información que nos entrega la ciencia y la tecnología, digerirla y ponerla a disposición de todo tipo de agricultor, porque cada uno, según su nivel, tiene habilidades distintas.  Hay que transferir nuevos conocimientos respecto a la adaptación del cambio climático, sin duda el mayor desafío, de cómo producir alimentos más sanos y con trazabilidad, tal como ya se exigen en otros rubros. Según se afirma al 2050 seremos en el mundo 9 mil millones de personas, así que necesitamos más que duplicar la producción de alimentos, pero con menos agua, con menos suelo y consumidores cada vez más exigentes.

TECNOLOGÍA PARA PREVENIR

La tecnología, ¿permite una mejora en la toma de decisiones?

La tecnología debe ayudarnos a volcarnos en lo básico y eso implica por ejemplo análisis de suelo bien hecho e interpretado por quien corresponde. Sólo con eso se mejora la rentabilidad vía aumento de producción y calidad. Hoy la tecnología nos permite monitorear todo, pero el desafío es cómo aterrizar esa información para tomar decisiones. Para eso formamos una empresa que se llama Biotagro SpA donde estamos promoviendo un modelo que integra variables de clima, con variables biológicas de las plantas y que nos permite predecir estados fenológicos. Lo maravilloso de las plantas es que su lenguaje se puede traducir en fórmulas matemáticas o algoritmos, que nos permite saber cuándo el cultivo va a llegar al próximo estado fenológico, y poder así tomar decisiones con anticipación. Como ejemplo, el año pasado la cosecha de los trigos venía 15 días adelantada para una zona, avisamos y efectivamente así ocurrió. El caso de los árandanos fue drámatico en este sentido.

Este modelo se puede aplicar a cualquier cultivo, incluso a frutales, porque  el sistema maneja una gran cantidad de información (BigData) proveniente de los cultivos, productores, variables climáticas, y en base a toda esa información, realiza recomendaciones o alertas a través de mensajes. 

Hemos vivido en el mundo dos grandes revoluciones agrícolas; la revolución verde, la revolución biotecnológica y ahora la  tercera, de las Tecnologías de Información y Comunicación (TICS) y data aplicadas a la agricultura. Chile no puede quedar fuera.

Leave a reply

Connect with:



Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *