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Entrevistas

Hugo Faiguenbaum, Ingeniero Agrónomo y Asesor de Cultivos: LABRANZA, NUTRICIÓN Y RIEGO, UN TRIÁNGULO VIRTUOSO

Nuestras grandes fortalezas a nivel mundial: el clima que es uno de los mejores del mundo, si no el mejor; la disponibilidad de agua para riego (85% de la superficie mundial de maíz es de secano), y la baja presencia de enfermedades que presenta el cultivo en el país.

Nuestro clima, nuestra disponibilidad de agua y nuestra condición fitosanitaria, entonces, nos favorecen en gran medida, y son factores determinantes para ocupar el segundo lugar a nivel mundial en el ranking de rendimientos por hectárea. Sólo somos superados por los Países Bajos, que se sitúan en el primer lugar, con un rendimiento de 128,4 q/ha como promedio de las temporadas 2013 – 2014 y 2014-2015. En ese mismo período, Chile alcanzó un rendimiento promedio de 125,0 q/ha. Sin embargo, debido a las excelentes condiciones ya señaladas, Chile debería estar claramente en un nivel superior. Aunque razones pueden haber varias, para Hugo Faiguenbaum, ingeniero agrónomo, profesor de de las universidades de Chile y Católica, especialista en cultivos y asesor, hay un hecho claro: en Chile tenemos en general falencias importantes en el manejo del suelo, del riego y de la fertilización y nutrición de las plantas.

En Chile, en general, no se fertiliza bien, ya que la mayor parte de los productores utiliza mezclas estándares que no consideran los aportes del suelo. Al no hacer análisis de suelo, la realidad es que se fertiliza a ciegas. En muchas ocasiones, con la misma mezcla que se decide aplicar, se está subfertilizando y/o sobrefertilizando, y/o dejando de aplicar algún elemento que se requiere. Poner demás para asegurarse, también es ineficiencia. Hay mucha inconsistencia en la fertilización. Si a estas ineficiencias, se suman problemas de compactación de los suelos y/o déficit o excesos de agua durante el desarrollo del cultivo, los efectos serán muy negativos. El suelo debe estar bien aireado, debiendo aumentarse la porosidad en el perfil a través de la preparación del suelo, de modo que las raíces tengan el oxígeno suficiente para absorber los elementos minerales.

Por otra parte, un exceso de agua, también afectará la aireación, en tanto que un déficit no permitirá que las raíces crezcan y se activen lo suficiente para lograr una buena absorción de los nutrientes. “En definitiva, cualquiera de los factores nombrados afecta la nutrición de las plantas, pero si confluyen como problema, dos de los factores mencionados, o en el peor de los casos los tres, estaremos atentando en importante medida contra el crecimiento y rendimiento de las plantas”, señala Faiguenbaum.

 

¿Qué usos tiene el maíz en Chile?

En Chile se siembra básicamente maíz para tres diferentes usos: el más importante, para grano seco, que en esta zona se cosecha en promedio con porcentajes de humedad que varían entre 17% y 21%. En la temporada que acaba de terminar, debido a que las siembras se realizaron más tarde y a que se vinieron antes las temperaturas más bajas y las precipitaciones, las humedades de cosecha fueron entre 3% y 5% más altas. Un dato importante: Chile no es capaz de autoabastecerse de maíz y por ello importamos aproximadamente la mitad del grano que se requiere, señala Hugo. En segundo lugar en importancia está el maíz para ensilaje de plantas completas, que se siembra principalmente en las regiones de Los Ríos y de los Lagos, aunque también se produce en las otras regiones maiceras del país. “El ensilaje de maíz es muy considerado por los veterinarios para nutrir las vacas, sobre todo en lechería, por su porcentaje de almidón, digestibilidad y contenido de materia seca. Hoy hay aproximadamente 12.000 hectáreas para maíz de silo, sólo en  esa zona”, agrega. Otro uso es el ensilaje de grano húmedo, también para alimento animal, que se cosecha en promedio con un 30% de humedad en los granos. Estos se muelen y se embolsan en mangas, desde donde el producto va siendo sacado para su utilización.

 

¿Cuántas hectáreas de maíz tenemos en Chile?

En grano, como promedio de los últimos 5 años se han sembrado unas 100 mil hectáreas para grano y unas 20 mil hectáreas para silo.

¿El promedio de rendimiento en Ñuble?

No hay estadísticas confiables de rendimientos por región, pero te puedo dar una estimación mía. El rendimiento promedio en Chile es de alrededor de 125 quintales por hectárea de grano seco y el promedio en la Octava está ligeramente sobre ese nivel, siendo mayor al promedio que se obtiene en la Séptima, y similar al que se obtiene en la Sexta. Estos buenos resultados en la Octava Región se producen a pesar de que se dispone de un período más corto para el cultivo, lo que obliga a elegir variedades de menor período de desarrollo y que tienen un menor potencial de rendimiento.

¿La razón? 

En las regiones VI y VII hay más pequeños productores, hay menos hectáreas regadas por pivote y hay menos hectáreas de suelo trumao dedicadas al cultivo (sólo hay trumaos en la VII Región, pero son menos hectáreas que las dedicadas al cultivo en la VIII Región). Respecto del tamaño de los productores, el maíz en Chile es un cultivo de pocos grandes productores, muy pocos. Quizás algo más de 1.000 puede ser un número certero. Mil agricultores grandes, es decir, de más de 50 hectáreas; a eso se le llama grande en Chile, aunque productores de 50 has. deberían considerarse como medianos. En la Octava Región hay más productores grandes, y eso ayuda a subir el rendimiento porque los niveles de tecnología, de maquinaria y de fundamentos técnicos son más altos.

En la Octava, por otra parte, hay una mayor cantidad de hectáreas bajo riego por pivote y una mayor participación de ellas sobre la superficie total de maíz de la Región. Esto también hace una diferencia. El riego por pivote, per se, es más eficiente que el riego por surco, y permite además fertilizar y aplicar herbicidas u otros productos con mayor eficiencia. En la VI Región hay muy pocas hectáreas bajo pivote.

Entonces, afirma Faiguenbaum, y en consecuencia con el análisis realizado, en Ñuble podemos tener rendimientos promedio cercanos a los obtenidos en la VI Región, y de todos modos mejores que en la Séptima. Y eso que el límite para sembrar maíz grano en Chile está al sur de la VIII Región, en particular la zona de Los Ángeles.

 

LA ELECCIÓN DEL HÍBRIDO CORRECTO

La pregunta que me hicieron muchos maiceros ¿privilegiamos un hibrido más tardío con mayor humedad a cosecha, pero más rendimiento, o un hibrido más precoz con menor potencial de rendimiento, pero en que el costo por secado será menor?

No hay una receta exacta, porque se trabaja por localidad y ahí se toman las decisiones. Pero hay un axioma, una verdad innegable: los híbridos más largos rinden más. Siempre lo que debe buscar el agricultor es un equilibrio entre el rendimiento y la precocidad, esa es la manera de decidir el hibrido. Como el maíz, en el caso de VIII Región no presenta enfermedades, no tengo que preocuparme por la susceptibilidad a tal o cual enfermedad al elegir la variedad. Acá yo busco el híbrido de la precocidad que me permita pagar menos secado y a la vez que sea de alto potencial de rendimiento. Y esa búsqueda no es fácil, porque la gente no siempre está bien informada y muchas veces toma decisiones equivocadas. Faiguenbaum agrega que “los grupos de precocidad más recomendables de maíz grano para la VIII Región, son los intermedios y los semiprecoces. Los intermedios, que son más largos, sólo deben considerarse en localidades más temperadas y en las que puede sembrarse más temprano; estos lugares se ubican en general en la parte norte de la VIII Región. Al elegir un hibrido más largo, puedes terminar cosechando a fines de mayo o en junio con suelos muy húmedos en los que hay que entrar con máquinas que compactan mucho, y dejando una alta cantidad de rastrojo. Con eso estás hipotecando, a la vez, la preparación del suelo de la próxima temporada”. El elegir un hibrido más tardío de lo aconsejable para cada lugar, puede tener entonces importantes costos asociados, implicando pagar más por el secado, y complicaciones importantes en la preparación del suelo para el siguiente cultivo. Incluso, explica, hay maíces que quedan en pie porque no se logra entrar al potrero. Entonces no es sólo la humedad. “En esta zona uno debería cosechar a fines de abril como máximo. Mayo definitivamente no debería ser mes de cosecha”. Por ello que las variedades semiprecoces tienen un importante lugar en la Octava Región, ya que son más cortas y con ello recomendables para localidades más frías y/o casos en que la caída de lluvias no deja entrar al suelo a sembrar. En suelos arcillosos, que además de ser más fríos ofrecen mayores dificultades para entrar a sembrar y a cosechar, muchas veces se acorta el período disponible para el cultivo, lo que hace aconsejable el uso de variedades semiprecoces.

En definitiva, más allá de la precocidad elegida, el profesor Faiguenbaum aconseja a los productores hacer sus propios ensayos, de modo de evaluar distintos híbridos bajo sus condiciones de suelo, de clima y de manejo. “Por lo menos, yo hago mis propios ensayos porque los híbridos pueden adaptarse muy bien a una condición, pero no necesariamente a otra”.

¿Se puede repetir maíz sobre  maíz durante varios años?

Sí, se puede. Hay productores en Chile que llevan 30 años haciendo maíz sobre maíz, pero depende de algunas cosas, especialmente de la presencia de enfermedades. Sin embargo, en esta zona afortunadamente no hay mayores problemas y se puede repetir el cultivo por muchos años en la medida que manejes bien la preparación del suelo, la nutrición y todos los aspectos productivos en general.

¿Algún consejo para la preparación de suelo? 

Un punto central en Chile es la compactación de los suelos, problema que impide maximizar el crecimiento y profundización de las raíces. Para solucionar este aspecto es indispensable soltar el suelo, descompactarlo, airearlo en profundidad. Y la mejor forma de lograrlo es subsolando los suelos cada 2, 3 ó 4 años, según se trate de suelos más arcillosos (mayor frecuencia) o de suelos trumaos o arenosos (menor frecuencia).

 

ENFERMEDADES

¿Qué enfermedades afectan al maíz en la zona de Ñuble?

Prácticamente ninguna, lo que es una condición muy favorable para el cultivo en esta zona. Yo diría que en Chile hay cinco enfermedades de cierta importancia, que se presentan básicamente entre las regiones VII y Metropolitana: carbón común, carbón de la panoja, fusariosis en la caña, fusariosis en los granos y roya.

Fusiariosis en los granos, enfermedad que ha tomado más importancia en los últimos 2 a 3 años, deja el grano blanco y el comprador puede rechazar una partida. El problema es que para esta enfermedad, que se ha presentado básicamente en la VI Región sur y en la VII Región, no hay control químico. Hay que estar alerta a su posible entrada a la VIII Región.

 

FRENTE A UN AÑO SECO

Considerando las proyecciones en cuanto al pronóstico de lluvias para este año, y el déficit que se ve en las cuencas hidrográficas de la región, no es un tema menor saber cuál podría ser el híbrido que mejor se adapta a los tiempos de sequía. Faiguenbaum, aclara que ante todo no hay que olvidar un tema básico: el maíz es un cultivo de riego y en Chile no hay posibilidades de realizar cultivos para grano sin riego. Por otra parte, no hay estudios suficientes en el país que permitan saber cuáles variedades podrían responder mejor frente a una condición de déficit hídrico.

Claramente el maíz no es un cultivo tolerante a la sequía, por el contrario es un cultivo exigente en agua. “Ahora no soy de creer 100% en lo que se anuncia, porque ha habido pronósticos errados. Cautela dijo yo. No puedo afirmar que será un año seco”.

Ahora bien, quienes tienen riego por pivote necesitan menos agua para regar porque la eficiencia en la entrega del agua es mucho mayor que si riego por surco.

¿Cuánto se necesita de agua? 

Dependiendo del período de desarrollo de la variedad, el maíz consume entre 6.000 y 7.000 metros cúbicos de agua por hectárea. Pero en un riego por surco, para lograr los 6.000 m³ que requiere el maíz, debes entregar 12.000 o 14.000 m³, en cambio al regar por pivote para los mismos 6.000 m³ que requiere usar el cultivo, puedes lograr el objetivo con tan solo 8.000 m³. Está claro que el pivote es más eficiente en la entrega porque es una aspersión que permite que el agua se distribuya e infiltre en forma mucho más uniforme.

En cualquier caso, la estrategia para preparar el suelo un año seco debe considerar con mayor razón un subsolado del suelo, porque éste así lograr almacenar más agua.

 

NUTRICIÓN  DE PARTIDA

Hoy se recomienda el uso de fertilizantes partidores o arrancadores, que como su nombre lo indica, funcionan favoreciendo una partida más rápida y más vigorosa del maíz. La gracia está, en que entregan en la línea de siembra y no al costado, dado que el fósforo, uno de los principales elementos de estos fertilizantes, tiene muy poca movilidad.

¿Cuál es su opinión de los partidores o mezclas de arranque para los maíces?

Son necesarios, pero bajo ciertas condiciones. La gracia que tienen es que otorgan los elementos precisos para la nutrición a partir de la siembra y hasta el estado de cuatro hojas. Entonces, las plantas en sus primeros estados captan de inmediato el fósforo necesario y tienen una nutrición de partida muy eficiente, más aún considerando que estos fertilizantes habitualmente tienen zinc y algo de nitrógeno. Sin embargo, no siempre es necesario usar estos arrancadores, considerando que hay suelos que presentan niveles altos a muy altos de fósforo.

Entonces claro, depende de los niveles de ese mineral presentes en el suelo y de qué tan temprano sea la siembra, porque si es muy anticipada, el suelo esta frío y las raíces no absorben bien los elementos nutricionales en frío, especialmente el fósforo. Con estos productos, al localizarlos en las hileras de siembra, las plantas se nutren mejor y con mayor rapidez favoreciendo un crecimiento inicial más rápido.

¿Qué inclemencias del tiempo deberían preocuparnos para el cultivo?

No muchas. El clima, como lo señalé, es nuestra gran fortaleza para el cultivo, aunque en la Octava Región es algo más limitante. Un problema puede ser la presencia de una helada para quienes siembran temprano. El otro problema, también para los que adelantan la siembra, son las bajas temperaturas en el suelo que afectan la nutrición de las plantas y la partida o inicio vigoroso del cultivo. Un tercer problema, que puede ocurrir en esta zona, es que las temperaturas disminuyan anticipadamente a principios de otoño y/o que se adelantaran las precipitaciones. Pero en general no veo mayores problemas climáticos, sobre todo si se siembran los híbridos de la precocidad adecuada para cada condición.

¿Errores típicos del agricultor?

Hay cosas que se dejan de hacer o que se hacen mal por desconocimiento y prácticas agrícolas que se realizan con ineficiencia. Algunos dicen, pero llevo tantos años haciendo el cultivo, pero puede que lleve muchos años haciéndolo con niveles de eficiencia bajos o regulares. ¿Acaso garantiza el tiempo que lleves con el cultivo, que lo hagas bien? Siempre hay cosas que se ignoran y/o que no se hacen bien y que es posible mejorar.

Hay una plaga en la zona a la que se le da poca importancia: arañita bimaculada. Se instaló en muchos lugares en la Octava Región; secan las plantas en forma anticipada siendo un factor que baja los rendimientos. Primero hay que reconocer que el problema existe, y una vez encontrada la evidencia en campo, determinar la manera de controlarla.

Queda mucho por crecer y mejorar los rendimientos en maíz, cultivo que es y seguirá siendo una opción importante para muchos agricultores de Ñuble. Y a aprovechar, de la mejor manera, el clima, la mecanización, la tecnología de riego y la sanidad que tiene el maíz en la VIII Región, maximizando la eficiencia productiva.

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