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Entrevistas

Innovación regional: Las raíces como base de mejoramiento de suelos agrícolas y material de construcción

¿Qué tienen en común un aislante de calidad superior para la construcción y un sustrato mejorador de suelos? No es una adivinanza ni pregunta de ingenio. La respuesta es: raíces. Los dos son producto de la innovación realizada por Roberto García, y que hoy son la carta de presentación de Rootman, empresa ubicada en Duqueco, Los Ángeles, que nace al buscar un uso productivo para las raíces.

Como dicen, la crisis es la madre de la oportunidad y ese es el inicio de Rootman. Dedicado a la producción de forraje hidropónico para ganado de leche, Roberto García se encontró en medio de la crisis lechera que obligó a muchos productores a bajar la cortina y, por ende, su negocio.

Con los aprendizajes hechos en Dinamarca, en un posgrado en Economía Alternativa, donde vio muchos materiales alternativos usados en paneles, decidió buscar un uso a las raíces de los cultivos hidropónicos, lo que logró con creces. “En ese momento me pregunté: ¿qué uso puedo darle a las raíces? Nadie las está usando como material hoy en día”, comenta García, gerente de la empresa. Hoy, la estrella de Rootman es el colchón radicular, un producto 100% natural, renovable, biodegradable, rápido de producir, resistente al fuego y que ha demostrado capacidad térmica superior a los utilizados en la industria y que provienen fundamentalmente de derivados del petróleo.

El colchón se logra a través de cultivo hidropónico con germinación acelerada usando como base gramíneas forrajeras como avena, cebada o centeno y para el proceso productivo del colchón radicular no requieren de herbicidas ni pesticidas en su fase de cultivo. Al darle la forma al momento del crecimiento, se logran paneles del tamaño requerido, los que pueden ser utilizados en construcción, como sustitutivo de tableros fabricados a base de madera como tableros OSB, aglomerados de partículas, o como sustituto de cualquier tipo de tablero de construcción para la separación de ambientes, debido a su capacidad como aislante térmico y acústico y sus propiedades ignífugas.

Un colchón de 5 cm de espesor, tarda una hora en ser consumido por el fuego, contra los segundos que toma el mismo fuego en atravesar un panel de plumavit o uno de lana mineral.

 

EFICIENCIA TÉRMICA

permite obtener las mismas capacidades que otros productos, pero con mucho menos espesor, lo cual facilita y economiza de manera sustancial su traslado y almacenamiento. Además, tiene absorción sonora. Sus propiedades se han demostrado usándolo como material de construcción en paneles SIP, tanto en una casa modelo en las dependencias de la empresa, como en una construcción en Santa Olga, para una casa afectada por el gran incendio de enero del 2017. “Actualmente estamos buscando un inversionista que quiera masificar esta tecnología. Esto es 100% chileno, está patentado y para su implementación requiere de inversiones que son muy inferiores a una planta de paneles convencionales”, indicó Roberto García.  Además, con un proceso enteramente nuevo, que les permitió generar condiciones de crecimiento distintas a las tradicionales. Mientras lo habitual es tener un desarrollo de 70 por ciento follaje y 30 radicular, hoy la proporción es la inversa y cercana a 80 por ciento raíces y 20 por ciento follaje.

“Queremos que estas ideas salgan y sean aprovechadas, porque son eficientes y tienen una excelente respuesta, pero no queremos iniciar el proceso de producción”, comentó Rodrigo Cancino, gerente de Investigación y Desarrollo de Rootman, ya que la experticia en mercados, vías de distribución y fuerza de venta no son lo suyo. La investigación lo es.

 

TAMBIÉN COMO SUSTRATO Y MÁS

Pero el sentido de la innovación no paró ahí, ya que la materia prima de inicio es grano de cereales y sus raíces. Un nuevo uso para las mismas fue como sustrato mejorador de suelos, un elemento que tiene excelentes resultados en la agricultura, especialmente en cultivos indoor de alto rendimiento, ya que además de ser un buen sustrato en camellón, puede usarse como base de trasplante sin tener que realizar el trasplante propiamente tal. Basta con sentar la planta en el camellón para que siga su desarrollo.  Incluso, lo han usado como base para la realización de almácigos, a través de seedballs, de forma redonda, que también pueden usarse como vehículo para la reforestación de áreas de difícil acceso.

Los sustratos son desarrollados a partir de colchones radiculares obtenidos mediante cultivo hidropónico. Permite mejorar el suelo al darle resistencia contra la erosión y gracias a su permeabilidad, capacidad de aireación y capacidad para almacenar y suministrar agua y nutrientes a las plantas. Sus características químicas y de PH facilitan la disponibilidad de nutrientes asimilables para las plantas, como nitrógeno, potasio, fósforo, azufre, calcio, magnesio y hierro entre los macro elementos y cobre, zinc, sodio, manganeso y boro entre los micro elementos.

Junto a Rodrigo Cancino, su socio en Rootman, García sigue adelante con la innovación. La intención de ambos es continuar con la investigación de las propiedades, principios activos y posibilidades de las raíces, por ejemplo, a través de las áreas de farmoquímica y dermocosmética. Para el desarrollo de las primeras fases, que incluyen la patente del material y del proceso de producción, han contado con el apoyo de FIA y más tarde de Corfo. Como parte de su proceso de expansión de investigación sobre las propiedades radiculares, ya han suscrito convenios con el Centro de la Innovación en Madera de la Universidad Católica y otro con la Universidad del Bío Bío e Inacap, en orden a seguir adelante con su pasión.

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