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Entrevistas

Juan Sutil, presidente de Empresas Sutil y accionista mayoritario de Frutícola Olmué:

“QUIERO REGAR CHILE”

Cuando le pregunto a Juan Sutil, al finalizar la entrevista, si le queda algún un sueño por cumplir me responde: “Sí, regar Chile”. Tal cual. Haber comenzado por eso entonces. Y es que así es el Presidente de Empresas Sutil: un huracán de ideas y de proyectos; pero lo más increíble de todo es que los concreta. Es rápido, entretenido para hablar, tiene sus ideas claras, se da el tiempo para contestar todas las preguntas que uno quiera hacerle y eso que corre contra el tiempo. En la mañana pasó por Talca, lo estaban esperando productores de frambuesas de la zona para una reunión, luego debía viajar a Temuco y perfectamente pudo terminar la semana en el norte del país. Son siete las compañías que Empresas Sutil maneja, con presencia desde Limarí por el norte hasta Puerto Varas por el sur y él es la cabeza de todas, aunque cuenta con un excelente equipo de apoyo.

Juan Sutil Servoin tiene 54 años y pese a haber logrado mucho en el mundo de los agronegocios, sus sueños no terminan aquí. Está ad portas de abrirse a la bolsa, lo que lo convierte en la tercera empresa del mundo agrícola en lograr ese paso, después de Hortifrut y IANSA.

A estas alturas sus metas son ambiciosas. No quiere irse de esta tierra sin dejar una institución financiera que provenga del agro, y ya la concretó: Banagro funciona como una institución financiera agrícola que conoce y entiende los riesgos del mundo del agricultor.

Ahora, después de haber dejado el rubro de los congelados cuando vendió su parte de Hortifrut, vuelve a Frutícola Olmué invitado por los hermanos Max y Rolf Hassler a ser parte del proyecto. Hoy maneja el 51% de lo que él llama Olmué 2.0. Cree firmemente que puede contribuir en el crecimiento de la industria del congelado, lo que implicaría un proceso de integración hacia la producción tanto propia como asociada, y entendiendo la producción propia, como una producción con el fin de lograr un modelo eficiente para transmitirlo a los agricultores.

Y entonces es enfático en explicar que cuando se van logrando niveles de integración en la industria, no necesariamente implica que la integración vertical sea una integración competitiva con el productor.  “Hacer integración significa que para poder ejercer liderazgo en la industria, tú tienes que tener el proceso más eficiente, la comercialización más eficiente y la transferencia tecnológica más eficiente, y para yo poder ser un modelo en el área, tengo que tener producción  donde yo pueda mostrarle a los agricultores con hechos: acá yo saco la mejor producción de frambuesas, acá saco la mejor producción de frutilla y arándanos y, por lo tanto, estás son nuestras prácticas, este es nuestro proceso de innovación permanente y esta es la ganancia cuántica. ¿Para qué? Para que el productor socio nuestro, lo adquiera y lo multiplique”, indica Sutil.

Pero uno de los fantasmas para los productores es que la empresa a la que entregan fruta decida hacer una integración vertical.

Evidente, pero el productor tiene que entender que ese fantasma que ve es  irreal porque no es el objetivo. Como decía don Jorge Alessandri Rodríguez, “hay que demostrar con hechos y no palabras”. Como ejemplo acá en la región nosotros tenemos producción de nogales donde hemos logrado llegar a ocho toneladas por ha, que es una cifra muy importante. Entonces ¿qué puede pensar el productor de nogales que eso es una amenaza o que es una fortaleza? Yo creo que es súper importante considerarlo como una fortaleza.

 ¿Y existe la posibilidad de asociarse con los productores, arrendar por unos años sus tierras, plantarlas y devolverlas una vez que amorticen lo invertido?

Mira ese es uno de los caminos del encadenamiento productivo. Nosotros como Empresa Sutil tenemos experiencias en las cuales hemos sido socios directamente del productor, tenemos modelos entre los cuales hemos desarrollados sociedades. Por ejemplo si acá en la provincia de Ñuble hay un productor estrella o muchos productores estrellas, desde el punto de vista de la producción, y ese productor quiere crecer, nosotros vamos a ser los principales interesados en poner recursos ahí ¿por qué? Porque estos son cultivos de alta demanda de presencia y por lo tanto si hay un buen productor que tiene alta demanda de presencia entonces podemos asociarnos con él, o bien, hacer una inversión en conjunto y al cabo de un tiempo, el productor la adquiera o se quede como dueño. Por lo tanto yo no sería excluyente en el encadenamiento productivo. Yo veo que el mundo del futuro es la integración.

EN LOS ZAPATOS DEL AGRICULTOR

¿Es empático Juan Sutil?

Sí, lo soy.

Entonces pongámonos en los zapatos del agricultor tradicional. Si fuera un productor con suelo y con ganas de crecer y entrar a los frutales, pero sin financiamiento ¿cómo lo haría para salir de los cultivos tradicionales? ¿Qué es lo más aconsejable: ir a un banco o buscar un socio?

Yo pienso que depende mucho de la rentabilidad del negocio. En el papel, el negocio de la agricultura siempre va a ser rentable, pero en la realidad tú tienes lluvia en el momento no deseado, helada en el momento menos esperado, la falta de mano de obra, los granizos, una situación de mercado; en ese caso la agricultura camina mucho mejor a través del capital que de la deuda porque cuando tú tienes capital puedes esperar que venga la segunda vuelta, la tercera vuelta, y que te ayude el mercado. Pero cuando es deuda, normalmente los bancos son muy fríos y los bancos están para prestar y cobrar dinero. No están para hacer caridad, por lo tanto, hay que entender que el mejor banco es el propio capital que tú puedes meter en un proyecto.

Entonces en este contexto, señala, es cuando uno tiene que decir: bueno si hay productores que se pueden incorporar a un encadenamiento, hay que tenderles una mano. Pero se debe entender que hablamos de proyectos que no son de un día para otro, esto es un proceso, aclara Juan. “Nosotros para armar un campo de demostración de calidad de producción nos podemos demorar dos o tres años y como los agricultores quieren ver para creer, no creo que haya agricultores que se quieran matricular con nuestros avances hasta que no los vean, por esta razón primero debemos partir nosotros con la producción”, explica.  Ahora dicho de otra forma, señala Juan Sutil, si nosotros vemos que un productor de largo plazo de Frutícola Olmué, que tiene lealtad con la compañía, que ha construido la compañía junto con Olmué, es un productor que tiene potencial de crecimiento, que tiene interés de crecer,  nosotros como Frutícola Olmué no vamos a tener ningún problema en poner el capital para apoyarlo.

Pero el común de los agricultores tiene miedo a esas alternativas…. La nueva opción de su financiera agrícola, Banagro, por ejemplo, ¿en qué se diferencia de un banco tradicional?

Banagro entiende que un productor puede perder plata porque le cae una helada, puede perder  plata porque tiene un granizo o porque tiene un exceso de lluvia. Un ejemplo claro ahora estamos en plena cosecha de frutillas, qué pasaría si un año llueve 20 días seguidos en Chillán en esta época. ¿Ese productor va a poder sacar adelante sus frutillas? No, definitivamente no. Bueno, Banagro entiende que si ese productor tiene capacidad de generación, puede volver a poner recursos para que se rearme y eso lo pueden confirmar muchos productores que trabajan con nosotros.

Al respecto Juan Sutil señala que tienen una mirada del negocio y del riesgo distinto, por lo que si un productor tiene el carácter como dicen los banqueros, es decir, que primero es solvente moralmente, segundo es solvente productivamente y no necesariamente tenga plata, pero que cuenta con la capacidad de gestión y honorabilidad, el día de mañana podemos pasarle recursos y ayudarlo a resurgir, explica Sutil.

¿Por qué decidió crearlo?

Porque yo creo que Chile no tiene una institución financiera  para desarrollar la agricultura y que entienda al productor y si tú me preguntas, yo como empresario, quiero dejar como legado una institución financiera que tenga un origen en la agricultura y que comprenda cómo funcionan los riesgos de este sector y que cuando tú minimizas esos riesgos, por supuesto, que puede ser sustentable en el tiempo. Ahora yo no voy a financiar a un productor que justo ponga frutilla Camarosa, que tiene un pick productivo en 15 días que es distinto a tener un poco de frutillas, un poco  de espárragos, un poco de mora y dentro de las frutillas tener Camarosa y tener Albion tener tres o cuatro variedades, porque ese agricultor va a producir frutillas entre el primero de noviembre y el 30 de enero.  Si te llueve 15 días, va a perder un 15% de las frutillas y no toda la producción. Entonces yo creo que la agricultura uno la tiene que mirar en función de cómo divide el riesgo productivo. En lo personal nosotros tenemos campo en el norte, centro y sur y  todos los años tenemos un problema, por ejemplo las cerezas este año hasta hace 15 días estábamos felices iban a dar más de 10 mil kilos por há. y los árboles abortaron en todo Chile. Puedo soportar ese golpe porque tengo almendras al norte, tengo nueces al sur, es decir, tenemos dividido el riesgo.

“Como Frutícola Olmué tenemos que potenciar a los buenos productores, que sigan creciendo en sus negocios, eso va a permitir que ese productor también tenga una paleta de riesgo asociado a su rubro”, enfatiza.

ÑUBLE, LOS MEJORES SUELOS

¿Qué características ves en Ñuble como para potenciar su agricultura?

Hay muchas. La primera, es que en mi opinión están los mejores suelos de Chile en la zona. Estamos hablando del suelo de Parral a la cordillera,  de San Carlos a la cordillera, de Coihueco, de Bulnes que son suelos trumaos, óptimos para el cultivo de berries o espárragos. Segundo, la zona tiene un clima fantástico porque hay un periodo de primavera más largo, un verano más corto y más cálido que te adelanta el proceso, al tener temperaturas muy altas, y después tienes un otoño corto; por lo tanto al final del día, tienes una condición climática que te permite tener buena productividad, buenos suelos y tener también un buen cultivo. Además cuentan mano de obra, no en exceso, pero lo suficiente para poder desarrollar estos cultivos. Aunque hoy quien pretende pensar que el cultivo de los berries industriales van a ser manuales yo creo que  está equivocado,  van a ser todos mecanizados, y en el caso de la frutillas obviamente va a seguir siendo manual y, por lo tanto, siempre va a ser un cultivo restringido.

¿Tiene pensado abrirse al mercado orgánico considerando que Ñuble es una de las provincias más orgánicas de Chile?

Yo creo que sí. Nosotros tenemos que tener una base de producción orgánica en conjunto con  nuestros productores y también debemos aprender a producir orgánicamente e innovar en esa producción. Creo que es importante esa producción propia porque tú para lograr adelanto de ganancias cuánticas, desde el punto de vista de productividad, tienes que hacer mucha investigación, es decir, encontrar un fungicida orgánico que sea adaptable a la zona y el cultivo, un herbicida orgánico natural y eso pueden ser años de investigación, pero si lo encuentras pueden ser años de gloria. Es ahí donde quiero explicar que nosotros queremos generar innovación, generar desarrollo, generar objetivos productivos y para eso necesariamente tenemos que tener campos experimentales, que sean más bien desarrollos tecnológicos y eso es lo que tiene que entender el productor nuestro.

 

UN SUEÑO: REGAR CHILE

 ¿Se ha ido diversificado en distintos rubros dentro de la agricultura, hay alguno que aún este en carpeta?  ¿Algún sueño pendiente?

El sueño que tengo es regar Chile. Eso significa que hay que mover las aguas del sur al norte, regar la Novena y Octava Región y parte del norte del país. Así podremos transformar Chile en un polo de producción para contribuir al desarrollo del país. Ya estamos trabajando en eso, armando un equipo para concretar este proyecto y regar 1 millón de hectáreas más: 500 mil del norte y 500 mil en la zona centro sur.

Hay hechos claros a través de los cuales Juan justifica su apuesta: basado en lo que hicieron los norteamericanos en la década del 30 en California, donde construyeron una carretera hídrica. De esa forma, explica Juan, California logró transformarse en una zona productiva gracias a los acueductos y represas que construyeron. Y como al él le gustan hechos y no palabras, señala que California multiplicó su superficie regada por 3, su producción agrícola por 6 y su producción agrícola agregada por 10.  Otro ejemplo claro, indica, son nuestros vecinos peruanos. Tienen un proyecto que se llama “Irrigación Olmos” donde se construyó un túnel trasandino de casi 20 km y con ello regaron más de 45 mil hectáreas, así desarrollaron el cultivo de espárragos y arándanos donde antes no podían cultivar.

Si Chile está ubicado en el hemisferio sur, en contra estación, para alimentar al 80% de los consumidores del mundo y si a eso le sumamos que tenemos productos altamente demandados por los países desarrollados, estamos dejando de ganar mucho.  En los próximos 25 años, agrega,  vamos a tener 9 mil millones de habitantes a los que habrá que alimentar. Y para eso hay que aumentar nuestra superficie de tierra regada y lograr producir más y más eficiente. “Un cultivo de trigo genera 1.000 dólares por há.; uno de cereza, 50.000 dólares la hectárea”, señala.

A lo anterior se suma, una justificación más que válida: “El ciclo de los commoditties se acabó, el desarrollo del cobre se estancó y Chile va a crecer a tasas del 2% en los próximos 4 ó 5 años. Para que te hagas una idea, en los últimos 3 trimestres nuestro país no ha crecido, esa es la realidad y por  lo tanto lo que va a pasar es que va a acrecer al 1,5  a 2%”, explica.

La pregunta es obvia ¿por qué?

Por las reformas que está impulsando el gobierno que son contra cíclicas al desarrollo empresarial y segundo, porque el mundo cambió, entonces nosotros qué tenemos que hacer para cambiar Chile: transformarnos en una potencia agroalimentaria y desde ese punto de vista Chile tiene mucho que hacer y si nosotros incorporamos un millón de hectáreas al cultivos del segundo piso como lo llamo yo, es decir de producción, podríamos llegar a pasar dos  veces hasta tres veces la producción de cobre del país, por lo tanto,  el sueldo de Chile pasaría a ser la agricultura y no el cobre y eso significa que este país pasa a ser un país desarrollado y eso es lo que hay que hacer. Eso es mi sueño  y estoy trabajando firme en eso…….

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