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Entrevistas

JUAN SUTIL Y EL PROYECTO CARRETERA HÍDRICA: SÓLO REGANDO CHILE PODEMOS SER POTENCIA ALIMENTARIA

No estaba equivocado Alonso de Ercilla cuando escribió el épico poema “La Araucana” y describió a Chile como la  fértil Provincia, y señalada, en  la región Antártica famosa… de fértil mucho, pero de previsora nada de nada…. Nos quedamos en eso, lo de gallardos parece que pasó a la historia porque, definitivamente, nadie se ha atrevido a asumir un desafío quijotesco y a transformar Chile en la potencia agroalimentaria que estamos llamados a ser. Y cuando decimos llamados, no es una frase cliché, hay cuatro razones más que poderosas para avalar en ese desafío: tenemos un clima privilegiado, disponemos de recursos hídricos incluso más que el promedio mundial, estamos lo suficientemente aislados de plagas y somos el proveedor contra estación por excelencia del Hemisferio Norte. Nuestro error es que no acumulamos el  agua, más del 80% de ella se vierte en el mar, la vemos pasar en invierno y cuando la necesitamos no está. Hay inversiones estatales que no se les saca provecho,  otras que quedaron en el tintero. Recorrer las zonas costeras de la Octava y Séptima Región es impactante, cientos de hectáreas sin cultivar, escuelas abandonadas, casas donde los últimos habitantes se fueron a la ciudad en busca de un mejor destino, explica Juan Sutil, Presidente de la Corporación Reguemos Chile.

Parece tan evidente, entonces, que es imperativo hacer algo con el agua en nuestro país, usarla, acumularla e incluso transportarla. Y es esa la propuesta de la Corporación Reguemos Chile, liderada por el empresario agrícola Juan Sutil, junto a un grupo de directores con vasta trayectoria en el tema. Los objetivos son ambiciosos, pero sólo así se pueden lograr salir de la decidia y desaprovechar un recurso envidiado por muchos que Chile puede aprovechar en pro del crecimiento país.

El objetivo medular es llevar el agua del sur al norte para poder regar  1.000.000 hectáreas distribuidas equitativamente entre Bío Bío y Atacama, de paso resolver el déficit hídrico de la minería y de las ciudades del norte,  generar un millón de empleos relacionados a la agroindustria, dar riqueza a regiones que quedaron rezagadas, generar energía limpia y sustentable, revitalizar la inversión pública ya realizada que en algunos casos se construyó y no se ha sacado el provecho o potencial que tienen y, por cierto, llevar a Chile al pódium de las potencias alimentarias.

Según las proyecciones del Banco Mundial la demanda de alimentos aumentará para el año 2050, este aumento se producirá especialmente en el Hemisferio Norte, que hoy representa 80% de la población y somos nosotros el principal productor de frutas y hortalizas de exportación en la contra estación. “Tenemos que garantizar esa demanda”, enfatiza Juan Sutil.

“Además de alguna forma nos tenemos que hacer cargo del cambio climático, de la desertificación, de los incendios forestales y a todo eso se le hace frente con agua. Solo con agua puedes regar, contener, plantar y dar vida”, señala.

“Nos tenemos que hacer cargo del cambio climático, de la desertificación, de los incendios forestales y a todo eso se le hace frente con agua. Sólo con agua puedes regar, contener, plantar y dar vida”

LOS TRAMOS & HECTÁREAS

El proyecto requiere una inversión de 20.000 millones de dólares para concretar la carretera hídrica que recorrerá 1.800 kms, para así regar 1.000.000 de hectáreas en ocho regiones entre Bío Bío y Atacama.  El propósito es movilizar entre 3.000 y 4.000 millones de metros cúbicos.  Estará dividida en cinco grandes tramos: el primero irá desde la Región del Bío bío hasta la de O’Higgins pasando por el embalse Digua y Colbún, el segundo tramo se avanza desde la Región del Maule hasta la Metropolitana pasando por el futuro y proyectado embalse Cachapoal, el tercero  nace en la Región de O’Higgins hasta la Cuarta Región en el Embalse Corrales,  el cuarto va desde el Embalse Corrales hasta el Embalse Puclaro en la Cuarta Región pasando por el embalse Cogotí, Paloma y Recoleta ,y el quinto  va desde el embalse Puclaro hasta Huasco.

Como está diseñado por tramos, el proyecto puede avanzar de sur a norte en forma escalonada. La carretera hídrica se construirá por la precordillera, a una cota promedio de  500 metros sobre el mar; sin embargo, una vez listo el estudio hídrico se podrá definir dónde y cuánta agua se sacará de cada río.

Como son tramos independientes, el agua que se extraiga de un embalse se repondrá desde el sur, por lo tanto, el único aportante real será la Región del Bío Bío.

En la construcción está proyectado un embalse, el embalse Cachapoal. No obstante, el gran desafío es ir rellenado los embalses del Bío Bío al norte, embalses que actualmente ocupan un 20% de su capacidad y que en años críticos llegan al 0%.  A eso se suma el objetivo de aumentar la capacidad del embalse Corrales  en la Cuarta Región.

En cuanto a la generación de energía eléctrica, que también está considerada en el proyecto, se encuentra en estudios preliminares dos opciones: una es instalar hidro hélices que permiten generar electricidad en canales de baja pendiente y poca velocidad, o bien, colocar turbina en los embalses.

ESTUDIOS EN MARCHA & LOS QUE VIENEN

La idea nació casi en forma espontánea, cuando a Juan Sutil lo invitaron a exponer en  ICARE y en su presentación destacó el crecimiento explosivo que había tenido el sector agrícola en Chile: “cómo pasamos de un ingreso per cápita de 3 mil dólares a 25 mil dólares, cómo logramos crecer de US$1.500 millones en exportación a US$15.000 millones.  Nuestras tasas promedio de crecimiento de las exportaciones son en torno al 9%, entonces hay que hacer algo para que este crecimiento continúe y la propuesta es Regar Chile”. El diagnóstico generó tal impacto que el empresario comenzó a ser invitado por diferentes gremios para presentar la idea y ahí se encontraron con el primer problema: faltaba una base técnica que la sustentarla.

Entonces nació la Corporación Reguemos Chile, entidad sin fines de lucro que hasta la fecha ha hecho los estudios preliminares sobre inversión, tiempo, empleos; para luego pasar a la segunda etapa que es en la que se encuentra hoy, es decir, estudios más profundos que se resumen en :

  1. Análisis de disponibilidad de recursos hídricos en las cuencas de la VII y VIII regiones, lo que implica identificar las  cuencas con disponibilidad, analizar la situación de oferta y demanda de agua, análisis de la situación actual de los derechos de agua de esas cuencas y la factibilidad de su uso y el perfil de la infraestructura de embalses necesaria .
  2. Estudio territorial de las nuevas zonas de riego entre las regiones de La Araucanía y Atacama para estimar la potencial demanda de agua que se generaría en las nuevas zonas de riego, establecer una estructura de cultivos en las distintas zonas que quedarán bajo la influencia del proyecto y estimar la disposición a pagar (USD/M3) en función de la rentabilidad de la nueva estructura de cultivos y de los precios actuales del agua. 
  3. Ingeniería de perfil del trazado con el diseño básico de las obras tipo, según características del terreno: canales, túneles, sifones, caminos de servicio, caminos de acceso, precios unitarios de obras, estimación de terrenos a expropiar y análisis territorial.
  4. Análisis ambiental estratégico para detectar posibles impactos negativos en la etapa de construcción del proyecto.
  5. Evaluación social y económica del proyecto con el fin de definir parámetros sociales, estimación de la demanda, estimación de las inversiones, y determinación de los beneficios y costos.

INTERÉS PÚBLICO

La transformación agrícola fomentará las inversiones agroindustriales, tal como ocurre en otro países. Por ejemplo en Portugal gracias al proyecto Alqueva que en una primera etapa regó 100.000 nuevas hectáreas ahora se está duplicando a 200.000. Eso ha generado inversiones en proyectos de hasta 1.500 hectáreas. “Entonces uno analiza, si se están regando 200.000 en la zona de Copiapó o 150.000 de la costa de Chillán  o Parral,  va a ser un gran estímulo a la inversión , va a haber trabajo extra, y ese desarrollo permitirá crecer en 3 puntos el PIB Nacional, lo que significa que Chile alcanzaría el ingreso promedio de un país desarrollado. Ello trae aparejado infraestructura, proyectos agroindustriales, impuestos al Estado. Incluso hemos calculado que el impuesto que recaudaría el Estado equivaldría al pago de la educación básica completa en nuestro país, hecho que es un tremendo salto en el crecimiento país”, acota Sutil.

¿Cuáles son los próximos pasos del proyecto?

Maximiano Letelier, Gerente de la Corporación, Ingeniero Agrónomo con postgrado en Cambio Climático  e Hidrología detalla los pasos a seguir “esperamos dentro de un año terminar con los estudios de perfil para poder presentar formalmente el proyecto al Ministerio de Obras Públicas (MOP) . En ese momento el MOP  puede declararlo de “interés público”, que es lo mejor que le puede pasar a Reguemos Chile, porque ahí pasa a la cartera de proyectos prioritarios para el país y la inversión que venga post declaración de interés público, será cubierta por el Estado o concesionario que gane la licitación”.

¿Cuánto se ha invertido en el proyecto hasta la fecha?

Se ha invertido en estudios preliminares en torno al millón de dólares con recursos que salen desde la Corporación gracias a donaciones recibidas, eso permitirá presentarse al MOP. Luego debería venir una etapa de estudios más detallados que deberían demandar cerca de US$60 millones más, para finalmente pasar a la licitación de la construcción por tramo que prevemos en un plazo máximo de 20 años podamos tener el proyecto completo, explica Juan Sutil.

OTROS PAÍSES LLEVAN LA DELANTERA

Ejemplos internacionales hay muchos. Nos llevan la delantera Perú, le siguen EE.UU., Portugal, Australia, India y Egipto. Pero tal vez el nuestro, sería el más grande y ambicioso.

En el caso de Perú, el Proyecto Especial de Irrigación e Hidroenergético de Olmos, consiste en el trasvase de las aguas del río Huancabamba de la vertiente del Atlántico a la vertiente del Pacífico a través de un túnel trasandino de 20 kms para regar tierras eriazas y la generación hidroenergética al norte de Perú. El túnel trasandino fue la obra más difícil de Olmos porque está debajo de la cordillera de los Andes. El potencial del Proyecto Olmos, identificado en estudios definitivos que fueron realizados en la década de 1970, corresponde a la irrigación de 100.000 has.

Si tenemos tantos ejemplo, ¿por qué Chile se dejó estar tanto años en este tema?

Ha quedado de manifiesto en los últimos 50 años que el agua ha tenido una prioridad relativa, porque han existido iniciativas como  la Ley de Fomento al Riego que ha permitido tecnificar una cantidad importante de hectáreas de riego,  lo que derivó en una optimización de recursos hídricos y han existido algunos esfuerzos en infraestructura de canalización y revestimientos de canales; pero todas fueron obras de menor envergadura. En el tema embalses no se ha avanzado, excepto Santa Juana de Huasco, que claramente estuvo sobredimensionado para la zona. En consecuencia no ha existido  una estrategia de desarrollo del país apostando a la agricultura, pese a que el sector se ha desarrollado en forma muy eficiente, ha tomado las oportunidades  de un mundo globalizado gracias a los acuerdos comerciales, que en ese sentido sí ha existido una política de Estado  consistente en el tiempo. Esos acuerdos, más la fuerza innovadora de nuestro sector, ha permitido a los agricultores transformarse en fruticultores de exportación. Un claro ejemplo es la zona de Coihueco donde hace unos 20 años no había producción de berries y tampoco habían empresas dedicadas a la exportación de ellos,  y gracias a obras de riego como el Tranque Coihueco se abrió esa posibilidad y hoy pasaron de una agricultura primaria con una rentabilidad de 200 mil pesos por hectárea a un cultivo frutal con ganancias de 5 millones la hectárea.

¿Por parte de Empresas Sutil, hay próximas inversiones en Ñuble y Bío Bío?

Hemos hecho muchas inversiones silenciosas, en Frutícola Olmué por ejemplo, donde hemos invertido mucho en modernización de la planta, especialmente en selección automatizada que permite que fluya mayor cantidad de frutas, bajen los costos y eso beneficia en un mejor pago al productor. A eso se suma, como lo señalé desde el primer día que llegamos a Frutícola Olmué que tenemos que ser productores ejemplares, como lo hemos sido en otras compañías, aportando con innovación. Por ello en junio de este año partimos con la primera plantación de 12 hectáreas de frambuesas y moras, y estamos muy prontos a cerrar un acuerdo para una plantación de nueces en Ñuble.

¿Cuál es su interés en el proyecto Reguemos Chile?

Es aportar y devolver a la sociedad lo que nos ha permitido desarrollar. No tenemos ningún interés particular. De hecho la Corporación es sin fines de lucro, y su principal donante es Empresas Sutil, que pretende contribuir con un grano adicional al crecimiento del país . Por ello  trabajamos con un equipo muy diverso de expertos, dando lo mejor de nosostros para poder concretarlo.

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