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Lobesia botrana

 

EL NUEVO PLAN DE ACCION CONTRA LA POLILLA

 “Desde mediados de agosto comenzó el plan de acción del SAG  para erradicar y controlar esta plaga que afecta la vid  y que también se ha detectado en arándanos y ciruelos”.

 

Hay tres cosas a las que pueden temer los exportadores de frutas, o mejor dicho los fruteros en general, porque al fin y al cabo, por ancha o por manga, la fruta siempre se va para fuera: una caída del dólar, un paro portuario en plena cosecha y la más grave por lejos… una plaga que afecte sus cultivos. Más aún si consideramos que Chile se ha caracterizado por ser país con un excelente manejo sanitario, libre de muchas plagas endémicas en el hemisferio norte, casi una “isla fitosanitaria” y que además, somos una industria que genera confianza por la estabilidad económica que tenemos. Entonces claro que un insecto, por minúsculo que sea, puede venir a mover el piso en cualquier cultivo.

Y de insectos hablaremos en este reportaje: la Lobesia botrana, para algunos una perfecta desconocida; para otros, una invitada total y absolutamente indeseada o una vecina que no queremos que ni se acerque a nuestro huerto. Y es que, esta polilla ha llegado a dañar más del 50% de la producción de vides de un huerto y además restringir el acceso a los  mercados a los que podemos llegar.

Oficialmente se identificó en Chile en el año 2008, pero como toda plaga, se asume ya estaba un tiempo antes en el territorio, explica Grisel Monje, Directora Ejecutiva Programa Nacional de Lobesia botrana del SAG.

Desde mediados de agosto, nos encontramos en pleno plan de acción para controlar la presencia y expansión del insecto en la zona y el país.

La Lobesia botrana es un insecto de la familia de los lepidópteros, su nombre común es la polilla del racimo de la vid, porque su primer hospedante son las viñas. La principal consecuencia que provoca esta polilla, señala Grisel Monje, es que ocasiona un daño directo en los brotes y en las bayas recién formadas en el caso de la uva, por efecto de las larvas que se hospedan en ellas. Esto, posteriormente, se manifiesta también con problemas de pudriciones, pudiendo llegar a daños efectivos en la producción. Incluso se han visto efectos desde un 50  al 60% o más, agrega.

Los daños en la producción es uno de los efectos directos que provoca la Lobesia botrana. Tan solo confirmar su presencia en Chile, genera también muchos efectos indirectos a los diferentes productores. Entre los más importantes, sin duda: las restricciones cuarentenarias que disponen los países de destino de la fruta de exportación cuando están libres de esta plaga, lo que en consecuencia, puede llegar a limitar las exportaciones del país.

Y la polilla llegó…

Cuando una plaga ingresa al país, indica Grisel Monje, es muy difícil que la detección sea tan automática, por eso algunos especialistas hablan que tres o cuatro años antes del 2008, la plaga puede haber estado presente en el país. Las primeras detecciones fueron en la Región Metropolitana, en la zona de Linderos, en unas viñas para producción de vinos. “Allí se pudo detectar un nivel de daño considerable que afectó la producción de las viñas en esa temporada. Como era una plaga nueva y desconocida, no se hacía ningún tipo de control y pudo expresarse en plenitud”, explica la especialista.

Ahora cómo ingresó al país, es difícil determinar fehacientemente la vía de ingreso de una plaga nueva al territorio. Grisel señala que lo que se ha barajado es que el posible ingreso de la Lobesia botrana a Chile fue a través de maquinaria usada proveniente de viñas europeas, donde esta plaga es endémica. Maquinaria que, por cierto, no estaba en condiciones adecuadas desde el punto vista de la limpieza, y ese pudo haber sido la vía de ingreso al país.

Y viñas, los arándanos y algo más

Los análisis del SAG muestran que el hospedero primario de la Lobesia son las vides, tanto viníferas como de mesa. Sin embargo, también se ha encontrado presencia de la polilla en los arándanos, el cual se considera un hospedero secundario. Ahora bien, Grisel Monje explica que los efectos en los arándanos se deben principalmente a huertos cercanos a viñas que están con infestación, y también de zonas urbanas que se encuentran afectadas por la plaga.

“Con las mismas características anteriores, también hemos visto afectados a ciruelos, pero es importante destacar que la cantidad de huertos en estos casos son menores y los niveles en que se detecta la plaga en esta zona es bastante menor que en las vides. Por lo tanto, ambos hospederos con considerados secundarios”, agrega.

En relación a otros posibles frutales, señala, la literatura cita una gran cantidad de especies frutales que podrían hospedar esta polilla, “y por lo tanto lo que hemos mantenido estos años es una vigilancia en otras especies para poder tomar, en el caso que esto ocurra, medidas y evitar que otros frutales pudieran verse afectados. Esto ocurrió con las cerezas, en que la temporada pasada tuvimos un par de eventos, pero sólo quedó en eso y no sufrimos mayores efectos en los mercados, ni se vio más daño en este frutal”.

“Es importante destacar que la industria frutícola está muy atenta a esta situación y ha mantenido una preocupación permanente por proteger sus cultivos, incluyendo a los cerezos, de un posible ataque de Lobesia botrana”, agrega Grisel Monje.

92 mil hectáreas afectadas en viñas

Las cifras son claras. Grisel Monje explica que directamente afectados, es decir, que han tenido capturas en trampas en el caso de las vides, existe una superficie de aproximada de 92 mil hectáreas, que equivalen a 3.500 predios. La mayor parte de esa superficie, corresponde a vides para vinificación con casi 2.600 predios, y de vid de mesa corresponde sólo a 730 predios.

En el caso de los arándanos, la superficie afectada alcanza las 4.370 hectáreas, con 606 predios.

Plan de acción

El plan de acción de la temporada 2015-2016, partió a mediados de agosto, y  se inicia con la etapa de vigilancia que tiene el SAG en los hospederos principales y también en los que la bibliografía sugiere. El sistema de vigilancia, que consiste en trampas con feromonas que permiten detectar machos adultos de Lobesia botrana, debería estar funcionando en todas la áreas del país a partir del 1° de septiembre.

Por otro lado, esta temporada el Plan de Acción incentiva el control a través del uso de la herramienta de confusión sexual con el fin de aumentar la superficie a nivel predial. Con esta medida, “estaríamos pasando de 20 mil hectáreas que tuvimos la temporada pasada a 30 mil hectáreas por parte del SAG, además de sumar 15 mil hectáreas que instalarían los privados. Lo mismo sucede en la parte urbana: como SAG estamos aumentando la superficie, pasando de 6.200 hectáreas de la temporada pasada, a 9.000 aprox. en la temporada 2015-2016”, acota la Directora Ejecutiva del Programa de Lobesia.

El SAG está fomentando que todos los productores que se encuentran en las áreas de control obligatorio, es decir, los que efectivamente tienen que tomar acciones contra la plaga en sus predios, deben ser responsables en términos de utilizar los productos químicos del listado de una manera correcta, en los momentos oportunos y con las forma más eficiente de emplearlos: dosis y mojamiento adecuado, revisar que la maquinaria esté en buen estado y tener sobre las aplicaciones un control estricto para evitar que se realicen de forma inapropiada y que no permitan un manejo de la plaga.

“El llamado es a estar atentos a los avisos que hará el SAG de quienes deberán cumplir con estas obligaciones, mantenerse siempre informados. Y por otro lado, los productores que no necesariamente tienen la obligación de controlar la plaga, que igual estén atentos a lo que está ocurriendo en sus predios, principalmente a través del sistema de vigilancia que tiene el SAG, que puedan conocer en forma clara cuáles son los  daños de esta plaga y que aprendan a identificar para evitar situaciones en que lleguemos tarde a un proceso de infestación y esto les cause daños en sus cultivos”, aclara.

El traslado de maquinarias y temporeros

En cuanto si hay un manual de prácticas de control interno, Grisel explica que el programa ha trabajado bastante el tema de la cuarentena interna y esto incluye  hacer una difusión de todas las medidas que cada uno de los que participan en la producción frutícola y vitivinícola deben cumplir. “Esto es el traslado de maquinaria, el traslado que debe hacerse en forma adecuada y maquinaria limpia, el traslado de materiales de embalaje, los medios de transporte en que se establecen medidas de protección para evitar la diseminación de la plaga. Con respecto a quienes trabajan cosechando la fruta, se les ha dado charlas y distribuido material de difusión para que tomen conciencia de los efectos que puede tener una mala práctica; y lo que se incentiva es que los administradores de los predios también realicen un  trabajo de autocuidado y allí deben estar incluidos los trabajadores ya sean permanentes o temporales”.

Fumigar para exportar

Para ingresar el arándano a Estados Unidos, principal mercado de este berries, existe la disposición de fumigarlos con bromuro de metilo. La medida la determinaron las autoridades fitosanitarias de EEUU, USDA-APHIS, y se adoptó como consecuencia de que en inspecciones conjuntas SAG-USDA para ese mercado, se encontraron estados inmaduros de la polilla en algunos lotes. El efecto de esta fumigación, señala Grisel, es que provoca un menoscabo en la calidad de la fruta y principalmente afecta además la vida de poscosecha. En principio, la autoridad de EEUU había establecido que la fumigación debía hacerse en Chile.  Gracias a las negociaciones realizadas, se logró que se pueda fumigar alternativamente en los puertos de ingreso en EEUU. La ventaja de eso es que el deterioro que sufre la fruta con la fumigación es menos notorio, porque ya sale más rápidamente a comercio y retail. En cambio la que se fumiga en Chile debe pasar todo el viaje, el proceso portuario en el destino, lo que hace que su deterioro sea mayor. Por eso, en este escenario que no es el mejor, el poder fumigar en EEUU puede considerarse favorable.

Pero claro está el gran efecto lo sufren los productores orgánicos, ya que pierden su condición, entonces la opción sería buscar un nuevo mercado como el europeo, que quizás no es tan atractivo, o bien, optar por la exportación de congelados

“En estos momentos, la fumigación con bromuro de metilo es obligatorio para las regiones VI, VII y VIII. El resto de las producciones de arándanos que estén en regiones distintas a estas, todavía  pueden exportar sólo con inspección, sin fumigar”, indica.  La región de la Araucanía no se encuentra afectada con la medida.