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Entrevistas

El manejo de rastrojo sigue levantando humo

Quemar o mezclar el rastrojo, he ahí el dilema, aunque los tiempos han avanzado y parecen ser muy retrógradas las prácticas con fuego, lo cierto es que las quemas son una alternativa eficiente, económica y rápida y a veces la única que existe.

Parece ser que el tema del manejo de rastrojo es un tema “candente” y no sólo en el sentido literal. La verdad, despierta pasiones mucho más allá de lo que se podría imaginar. Y es que, la temática se resume en dos opciones claras ¿quemar o no quemar? En los tiempos actuales, donde todo parece avanzar hacia la protección del medio ambiente, es lógico pensar en el Desarrollo Sustentable y que nuestros nietos puedan disfrutar de las mismas bondades que nos entrega la tierra actualmente, ¿pero cómo avanzamos si  tenemos que ser rentables para sobrevivir? Necesitamos sembrar la tierra luego de un cultivo y que los costos no nos coman en el camino, porque al fin y al cabo, todos trabajamos para ganar. No es fácil, sobre todo, cuando la opinión pública es antagónica al humo, a la contaminación, a los pesticidas, pero nadie sabe en realidad lo difícil que es manejarse sin estos elementos. Es cierto, parece tan contradictorio a la luz de los avances seguir usando el fuego para habilitar los terrenos antes de una siembra.

En el reportaje dejaremos de lado los dogmas y nos centraremos en ver los pro y contra de cada una de las opciones y para ello entrevistamos a tres especialistas relacionados con el tema y a dos agricultores, ambos han quemado e incorporado el rastrojo, entonces han visto lo dulce y lo agraz de las opciones.

Independiente de qué es mejor o peor, lo cierto es que la zona centro sur de Chile, durante los meses de febrero y marzo se vuelve bajo una nube gris, y si lo sobrevolamos pareciera que nuestro país está bajo fuego. Ahora bien, no es extraña nuestra relación con el humo, tenemos raíces mapuches que es un pueblo que sí tiene una cultura relacionada con el humo: la ruca se impregnaba cuando el machi mejoraba a los enfermos, nosotros comemos la famosa tortilla de rescoldo, la gente se calentaba con braseros, entonces el humo y el chileno han tenido una relación tan antigua como la existencia del fuego.

Devolver a la tierra

Carlos Ruiz, Ingeniero Agrónomo del INIA, nos explica que en la zona lo que principalmente se quema es el rastrojo de trigo y de avena, porque también son los cultivos que más que se siembran. Los agricultores tienen su sistema de producción y cambiarlo no es tan fácil, por ejemplo en la pre cordillera de Ñuble, en el secano, la  gente mayoritariamente se dedica a esos cultivos,  por eso en esa zona se registran la mayor cantidad de quemas.

Ruiz lleva adelante un Programa de Transferencia de Prácticas Alternativas al Uso del Fuego en la Región del Bío Bío.  Las razones por las cuales Ruiz aconseja no quemar son varias, primero porque la mitad de los suelos de Chile han sido degradados producto de un mal manejo entre ellos el fuego. Un claro ejemplo es que Malleco que era el granero de Chile, ya no lo es. La quema deja el suelo descubierto al inicio de la temporada de lluvias facilitando el proceso de erosión hídrica y degradación del suelo, además emite a la atmósfera una gran cantidad de gases invernadero y material particulado que es nocivo para la salud. Asimismo, la quema de rastrojo provoca la pérdida de materia orgánica que es la base biológica del suelo y que generalmente esta pérdida se asocia a bajos niveles de nutrientes de la tierra.

Por otra parte, cuando el rastrojo no se quema y se deja en el suelo presenta una serie de  beneficios: mejora la infiltración de las lluvias,  aminora el impacto de las gotas de lluvia sobre el suelo, incrementa la retención de humedad, evita la acción directa del sol sobre el suelo, retarda la germinación de las malezas, disminuye las  temperaturas superficiales en verano y las incrementa en invierno evitando los cambios bruscos día y noche, evita la acción erosiva del viento. Por último, mejora la microfauna del terreno.

En los suelos de riego es más fácil eludir las quemas, porque una de las limitantes en los secanos es la falta de humedad para degradar la paja, entonces todas las obras que vayan en beneficio del riego ayudaría a disminuir esta práctica, agrega Ruiz.

Pero no todo es miel sobre hojuelas… los principales problemas que tiene la práctica de mezclar la paja con la tierra es una nueva dinámica de la población de malezas y enfermedades que afectan a los cultivos y, su control requiere de nuevas formas y, sin duda, de investigaciones adicionales para otorgar mayor seguridad a los productores.

Cuando no queda otra opción

El Ingeniero Agrónomo y Fitopatólogo  del INIA, Ricardo Madariaga, prefiere usar la palabra incinerar en reemplazo de quemar y por una razón muy clara: incinerar es deshacerte de algo valioso, “la paja es tan valiosa como los restos humanos, somos los únicos seres vivos que nos encerramos en un cajón o incluso en un mausoleo y no devolvemos nuestros restos al ciclo de la naturaleza”.

Entonces incinerar es una situación  que se presenta cuando un agricultor no tiene otra herramienta práctica, concreta, real que él quisiera tener para procesar sus residuos agrícolas, esto no es un asunto de dogmas, sino de realidades, dice.

Antiguamente los trigos medían alrededor de dos metros y con la revolución verde lo que sucedió fue que bajaron su estatura a prácticamente 90 centímetros, explica el especialista en trigos. Ahora tenemos una espiga más baja, dice Madariaga, pero siempre hay una relación entre la biomasa que se produce y el grano.  Es claro que para producir grano necesitamos que la planta crezca y produzca su follaje y después todo ese follaje va a ir a dar al grano.  El tema es la cantidad de paja que producen los cereales, por ejemplo agrega Ricardo Madariaga, por cada quintal de trigo que se cosecha, queda 1,2 quintales de paja residual, es decir, casi un 20% extra de lo cosechado, porque la biomasa total (paja más grano) es de 2,2  quintales.

Esa paja se puede recoger con una enfardadora, pero queda el rastrojo que eso no es lo mismo que la paja, puede incluir paja, pero es todo lo que quedó pegado al suelo.

“Lo que se hace con el residuo, es lo que hacen muchos agricultores: prenden un fósforo y el suelo les queda prácticamente limpio”. Sus ventajas: es económico, limpio, rápido, pero ahí empieza el dilema hacerlo  o no hacerlo.

Claro que si el agricultor tuviera la oportunidad de utilizar los residuos lo haría, si tiene lechería puede usarlo en camas, en tiempo de sequía puede venderlos al sur, pero en la mayoría de los casos no tiene otra opción, indica.

No todo lo que brilla es oro

Es verdad que mezclar la paja con la tierra es un aporte de materia orgánica, pero es muy distinto estar ubicado en San Nicolás que tiene un 1 a un 2% de materia orgánica a estar en Coihueco que tiene un 8 a 12% de materia orgánica. “En San Nicolás es pecado quemar, pero en Coihueco no, porque no habrá ningún cambio”, señala Madariaga.

El primer gran beneficio de la quema se ve en las malezas. “La maleza es una planta que crece donde no la quiero, la alfafa por muy maravillosa que es, si crece entre el trigo es una maleza, el trigo  creciendo entre la remolacha, es una maleza”, nos explica.

Cada vez hay un mayor uso de químicos, entonces la solución también pasa por la rotación de cultivos y manejo integrado de plagas y uso razonable, es decir, usar la genética, manejo de siembra, profundidad de siembra, dosis de semilla y manejo de químicos que deben ser con uso razonable. Como existía muy poca rotación de cultivos, porque el trigo y la avena eran negocio, comenzó a haber una resistencia a los herbicidas porque las malezas del trigo son parecidas a la de la avena, entonces mucho producto se aplicaba año tras año en el mismo suelo. Un ejemplo, la ballica que se introdujo en Chile es de muy buena calidad, el problema es cuando crece en cultivos de cereales, como el trigo, se transforma en un grave problema en los agricultores de la precordillera.

Cuando pasas con el proceso  de incineración destruyes toda planta que quede, se eleva la temperatura a 1.000 grados, pero no hay efecto sobre la tierra porque pasa muy rápido. Distinto es si hay un incendio de algo o haces un asado al palo, ese calentón convierte la tierra en ladrillo porque son horas de calor, nos cuenta.

La segunda gran ventaja es el control de enfermedades. El beneficio de la quema es romper el ciclo de vida de los causantes de las enfermedades: hongos, nemátodos, bacterias y pulgones que son vectores de virus. Muchas enfermedades, dice Madariaga, permanecen en el rastrojo. Viven en la paja, pero hay algunas que se alimentan de plantas voluntarias y cuando se incinera, se eliminan también las plantas voluntarias o huachas  y con eso se acaba la fuente de alimentación de esas enfermedades.

En resumen, los principales beneficios de la quema son el control de malezas y enfermedades, y ambas reducen el uso de químicos.

La razón por la cual un agricultor quema es una razón netamente económica, porque un cultivo enmalezado es un cultivo perdido y así se va directo a la ruina, aclara Madariaga.

La rotación de cultivos

En el proyecto de manejo de rastrojos en Bío Bío, explica Carlos Ruiz se utilizaron tres técnicas, en el marco de una rotación de cultivos adecuada porque sin duda ahí está la clave para evitar la incidencia de malezas y enfermedades. La primera técnica dice relación a retirar la paja  y dejar como máximo tres toneladas por hectárea de un total de 6,3 toneladas que quedan posterior a la cosecha, luego triturar el rastrojo y sembrar usando cero labranza. La segunda consiste en enfardar, pasar un mezclador tipo Rubin y sembrar. Y la tercera opción en la cosecha es picar y desparramar la paja y capotillo, luego mezclar con la tierra. Una alternativa adicional que se probará este año es retirar parte de la paja y luego sembrar directamente, esta alternativa está siendo usada con mucho éxito en países como México.

Para Carlos Ruiz existe una estrecha relación entre la falta de rotación de cultivos  y el problema de las enfermedades.  Como solución hay que establecer una rotación de cultivos más amplia y al establecerlo uno corta el ciclo de  las enfermedades y evitamos la quema.

“Entonces básicamente para dejar que quemar uno necesita rotación de cultivos aunque otro problema que hemos visualizado es el tema de las malezas donde también se requiere rotación de herbicidas, de productos químicos. Sin embargo las malezas hoy día son un problema con quema y sin quemas. Se ha observado que las malezas disminuyen cuando se queman, sin embargo, con una rotación adecuada de herbicidas y controles y formas correctas de aplicación de herbicidas las malezas se podrían controlar sin tener que quemar. Hay que prestar atención a la aplicación de productos, que sea el herbicida que corresponde y que estén bien aplicadas” explica Ruiz.

¿Pero cómo hacer una rotación cuando en secano la variedad es tan limitada? La variedad de cultivos no es escasa, lo que limita es la rentabilidad de algunos productos. Por ejemplo en pre cordillera es posible sembrar: trigo, avena, raps, lupino, lentejas, triticale y arvejas, entre otros, señala Carlos Ruiz.

Otra buena opción es la utilización de los rastrojos en alimentación animal, siempre y cuando se suplemente adecuadamente la ración. También se pueden utilizar en cama animal, la paja es beneficiosa para la crianza de terneros nacidos en otoño;  la producción de compost y, por último, se piensa que algún día se desarrollará el mercado de pellets de paja para ser utilizados como combustible.

Entre los costos que debe asumir el agricultor se encuentran el retiro de la paja, porque está comprobado, señala Ruiz, que no más de 2,5 a 3 toneladas se descomponen anualmente sobre el suelo. Ese costo adicional puede ser hasta 100.000 pesos más por hectárea que después pueden reducirse en una menor cantidad de fertilizantes.

El problema está en que el agricultor pide que se hagan  comparaciones con quema y sin quema, no obstante las diferencias a favor de la no quema empiezan, según la experiencia internacional, a aparecer recién al quinto año,  por tanto este es un desafío de largo aliento, que debemos enfrentar para superar los efectos negativos de las quemas, agrega Ruiz.

“La propuesta nuestra hoy día para Chile es sembrar con rastrojo. La quema en este nuevo milenio no puede ser, tenemos una forma  de trabajar en la agricultura moderna donde debemos respetar, manejar y sacar provecho de la paja. Es un recurso forrajero  que estamos desperdiciando, es una protección del suelo que nos olvidamos de ella y estamos en años con cambio climático con falta de humedad de suelo y la paja nos ayuda a mantener la humedad y con eso lograr cultivos más rentables. Finalmente, en Chile buscamos encontrar soluciones en acuerdo con los productores, aunque el ejemplo mundial muestra que en la Comunidad Europea y México, la quema de residuos agrícolas está prohibida por ley”, enfatiza Carlos.

La fertilización y la pérdida de minerales 

Iván Vidal, Ingeniero Agrónomo de la Universidad de Concepción y experto en Fertirrigación explica que el principal problema que visualiza en el manejo de rastrojos, es la velocidad de descomposición de los residuos, ya que no contamos con la humedad necesaria para que este proceso se concrete. Sin embargo, conoce muchos casos, sobre todo en la zona de Los Ángeles,  que dejaron las quemas hace varios años y con buenos rendimientos en sus cultivos.

La técnica de incorporación que usan, dice, comienza en la cosecha, que debe ser a piso, para luego picar el rastrojo y distribuirlo por todo el potrero, después pasar arado mezclador de 10 a 15 centímetros de profundidad con el fin de incorporar ese material. Si a eso se suma un par de lluvias durante el verano, cuando llega la época de siembra ya existe un grado importante de descomposición de ese residuo.

Como resultado, señala Iván mejoran las propiedades físicas, la porosidad  del suelo y 2/3 del potasio quedan con el rastrojo.

Al quemar, el 100% del Nitrógeno y Azufre se pierde y el resto queda muy susceptible a perderse por la acción del viento o el escurrimiento. “Esa pérdida de nutrientes es del orden de 100.000 pesos por hectárea”, indica, ya que se debe recurrir a una dosis más alta de fertilizantes que encarece el cultivo desde el punto de vista nutricional.

Santiago Lagos: Agricultor zona de Coihueco

Don Santiago Lagos lleva muchos años en la actividad agrícola, pero hace unos 15 que decidió dejar de quemar y manejar los residuos en algunos sectores de sus tierras. Y aclara “algunos”, porque en aquellas zonas donde tiene que sembrar en abril no queda otra posibilidad que quemar, pero teniendo la opción de sembrar en agosto, Santiago Lagos realiza todas las faenas necesarias para incorporar la paja. “Yo trillo muy bajo con la máquina, después pasamos  un incorporador y luego un Rubin para mezclar la paja con el suelo”.

Aclara que puede hacer un manejo de rastrojo porque tiene un periodo más largo para los cultivos de primavera, pero en aquellos campos donde está obligado a sembrar en abril no existe otra posibilidad de quemar.

En total don Santiago trabaja unas 600 hectáreas, y siempre ha utilizado la rotación de cultivos principalmente trigo y remolacha.

¿Cuáles son las ventajas que él ve en el manejo? “Si fuera por mí no quemaría nunca porque mejora la tierra, pero es un poco caro, porque para hacer ese trabajo se paga 100 mil pesos por hectárea más o menos, yo ahorro en el pago de ese servicio, porque tengo la maquinaria.”

Cuando hay mucho residuo pasa el Rubin 9 de Lemken, que incorpora la paja con el suelo para que se pueda descomponer.

“No quemar es mejor para la tierra, lo noto en el rendimiento, la humedad le dura más en el suelo porque cuando uno quema el suelo queda pelado  y se apreta mucho. La diferencia en rendimiento a favor de la incorporación pueden ser 10 qq por hectárea en el trigo y en la remolacha antes sacábamos  70 ó 80 toneladas y hoy estamos en 100 ton/ha”, explica Lagos.

Asegura que sus cultivos no se enferman, se mejora el suelo, el riego dura mucho, y no se compacta tanto, la maleza es la misma, sale la ballica, pero con líquidos logra controlarla. Pero aclara que como cuenta con las máquinas para hacer el trabajo sus costos son menores, si no ve que sería difícil poder incorporar los residuos.

Francisco Padilla es agricultor de la precordillera del Bío Bío, Huépil, en el Fundo Reñico. Siembra mayoritariamente raps, trigo y cebada. Como gran parte de los suelos de esa zona, no cuenta con agua  para sus cultivos.

Desde el año 2008 incorpora el rastrojo en un 100% en esas tierras y con el 100% de los residuos. “Siempre tuve la inquietud de incorporar los rastrojos  porque pienso que la agricultura a través de la quema no es sustentable a largo plazo, entonces quería hacerla sustentable,  por eso decidí incorporar”, explica. Para lograr un resultado y sistema óptimo probó varias técnicas desde  hilerar rastrojo, dejarlo encima sin moverlo, hasta que logró el resultado que quería. El sistema por el que optó consiste en cosechar con máquina, que pique bien el residuo para luego pasar un mezclador de rastrojo al suelo.

Los costos son más altos, entre un 10 a 15%. En cuanto al beneficio considera que hay un aumento en el potencial de rendimiento del predio. “Antes sacábamos 50 a 60 qq de trigo  por hectárea, ahora, de la mano de las nuevas variedades, estamos entre los 80 a 90 qq, que en parte creo que se ha debido a la incorporación”, agrega.

Francisco también quema en algunos suelos, especialmente en aquellos arriendos a corto plazo. Este año deberá quemar en el Fundo Reñico de su propiedad porque tiene una presión muy alta de ballica  y necesita eliminarla con fuego; el control con agroquímicos, dice, no está funcionando porque las malezas han creado resistencia.

En resumen incorporar es bueno para la producción y el suelo señala, pero este momento hay un problema de malezas que están muy resistentes a los controles con agroquímicos y no está siendo sustentable en el corto plazo.

Datos a considerar

El rastrojo es todo el residuo que queda en el potrero después de la cosecha de cultivos y después del retiro de la paja. La producción de esta paja está directamente relacionada con la mayor producción de granos. Es decir a mayor rendimiento, más paja o residuos. En nuestro país la producción  de paja más alta por hectárea proviene del maíz con 14,9 toneladas por ha. le sigue el triticale con 12,9 y luego el trigo candeal con 8. En tanto en nuestra región la mayor producción de paja en la temporada 2013-2014 la obtuvo el trigo harinero con 463.144 toneladas, luego la avena con 203.429, el maíz con 203.362 y el raps con 59.572 toneladas.

Cultivo

Paja Región Bío Bío (t)

Trigo harinero

463.144

Avena

203.429

Maíz consumo

203.362

Raps

59.572

El uso regulado del fuego en nuestro país comenzó en 1980 como consecuencia de un gran número de incendios forestales.  El Decreto Ley 276 faculta a Conaf para publicar un calendario de quemas donde se establecen las fechas y horas para el uso del fuego.

Según cifras de Conaf en la Región del Bío Bío entre julio 2013 y junio 2014 se realizaron quemas que representan el 27,4% del país y dentro de nuestra región, Ñuble concentra el 67% de las quemas.

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