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Entrevistas

MARTÍN ARRAU, AGRICULTOR Y DELEGADO PRESIDENCIAL: “PONDREMOS LOS ACENTOS PARA QUE LA VOZ DE ÑUBLE SE ESCUCHE”

“El objetivo es atraer capitales privados que generen nuevas inversiones, empleos de calidad que aumenten la productividad de los ñublensinos, productividad que hoy solo representa un cuarto de la productividad por trabajador a nivel nacional”

Estábamos acostumbrados a ver a Martín Arrau García Huidobro  de jeans y en charlas explicando  lo perjudicial que podía ser la reforma del Código de Aguas. Tratando de traducir un tema en extremo técnico, pero que Martín supo aclarar en un lenguaje simple para que todos los regantes, no solo los del Río Ñuble, Junta de la cual fue parte del directorio durante una década, sino que también los regantes  de otras regiones del país, entendieran qué arriesgaban con esta reforma constitucional. Parece que le gustan los desafíos. Y es que, como él dice el ser agricultor ya es un desafío en sí mismo. Desde marzo asumió una tarea relacionada con la política, pero directamente vinculada con la tierra que lo vio crecer, que lo ha formado profesionalmente, la tierra de al menos las últimas seis generaciones de su familia: la tierra de Ñuble.

En marzo, Martín Arrau (39 años) fue nombrado por el Presidente Piñera como Delegado Presidencial para la Instalación de la Región de Ñuble, tarea que finaliza el próximo 6 de septiembre cuando la ley que crea la región entre en vigencia.

En estos meses Arrau deberá no solo coordinar los servicios, seremías, infraestructura y dotación para que la región se instale, coordinar los requerimientos de los distintos ministerios, sino también recoger las necesidades de Ñuble de modo de avanzar en forma paralela con una estrategia regional de desarrollo con el fin de destinar los recursos, esfuerzos y proyectos en el impulso que la región requiere para su desarrollo y que, sin duda, tiene a la agroindustria como eje primordial. “El objetivo es atraer capitales privados que generen nuevas inversiones, empleos de calidad que aumenten la productividad de los ñublensinos, productividad que hoy solo es un cuarto de la productividad por trabajador a nivel nacional”, afirma.

Martín es ingeniero civil mecánico de la Universidad Católica, fue director de la SNA, fue gerente de Administración y Finanzas en la empresa semillera Curimapu, ha llevado adelante el campo familiar en los últimos diez años, fue coordinador de asesores del ministerio de Agricultura entre el 2010 y 2012, a cargo de la gestión y seguimiento de políticas orientadas a la reconstrucción de infraestructura de riesgo tras el terremoto del 27 de febrero de 2010.  También fue presidente de la Fundación Educacional San Bartolomé, y entre los años 2015 y 2017 lideró la campaña “Por una buena reforma de aguas”, en conjunto con comunidades de Aguas, Asociaciones Gremiales y Juntas de Vigilancias de Ríos.

Es un hombre de trabajo, llega a primera hora a la oficina de la Delegación Presidencial y es el último que se retira, está pensando en varios temas a la vez. Es hombre de planos, le gusta trabajar con ellos abiertos sobre su mesa, se le nota su formación ingenieril, sabe llevar adelante equipos de trabajo, pero por sobre todo tiene un tremendo interés por mejorar la realidad de su región y dar ese paso que todos hemos soñado, porque al fin de cuentas y como el mismo postula, el ser región es solo una caja de herramientas donde todos estamos llamados a ocuparla para avanzar en el desarrollo de Ñuble.

 

200 AÑOS EN CATO

Si quisiéramos remontarnos a la historia de Martín Arrau, deberíamos hacerlo a tiempos de la Colonia, cuando en 1768 Lorenzo Arrau llegó a Chile desde su natal Barcelona. Era ingeniero militar y arribó con la misión de revisar todas las fortificaciones del Ejército del Rey. Era amigo de Ambrosio O’Higgins. Fundó en Concepción una fábrica de cañones.  En 1776 remató la estancia de Cato en Chillán, de los Jesuitas que habían sido expulsado,  la hacienda se calcula era de 37.500 hectáreas.  Así, los Arrau se asentaron en Cato, entre Lorenzo y Martín han pasado seis generaciones que ya cumplieron más de 200 años en Ñuble.

¿De dónde viene ese amor por la tierra como para dedicarse al agro y a su gremio?

Es por la cercanía al campo, siempre hemos dicho que el campo más que una forma económica o un trabajo, es una forma de vida y el que no lo entiende así, es porque no lo ha vivido,  y uno que lo ha vivido en la familia, lo tiene en su ADN.

El trabajar en la agricultura, ¿le ha permitido conocer parte de la realidad de Ñuble?

Sin duda, pero también mi familia desarrolló mucho esa inquietud en nosotros. De chico teníamos  como pasatiempo familiar recorrer, subirse al auto e ir a dar vueltas, conocer era el panorama del día domingo. Recorrer, pasar por un pueblo chico, y almorzar en el almacén que encontráramos, conversar con la gente.  Claramente no era lo importante ir a almorzar a algún lado, sino  que el panorama en sí  era el trayecto, pasar por diferentes partes; gracias a ese sistema familiar pude conocer Ñuble entero y claro  que eso genera más apego a la región

 ¿Eso le permitió hacerse una clara imagen de la realidad social de Ñuble?

Por su puesto y  también el campo. En el campo no hay diferencias sociales, uno trabaja hombro a hombro con toda la gente, somos todos iguales, el campo destruye toda barrera social, la cercanía es fuerte, los problemas son los mismos, el camino lo tenemos malo todos, cae un árbol y se le corta la luz a todos y todos dependemos de las lluvias, de las cosechas, del agua. Hay una forma de ver las cosas que va muy ligado a la cultura agrícola, pero también debo reconocer que la educación jesuita, estudié en el San Ignacio de El Bosque, dejó una profunda huella social en mí. En mi colegio nunca existió un viaje de estudios, nos íbamos a trabajar una o dos semanas a una población  de Santiago y trabajar en la fábrica. Todas  las actividades extra programáticas consistían en ayudar en la construcción de mediaguas en las poblaciones más marginales, esas eran las actividades que hacíamos, la vocación de servicio la inculcaban en todo.

¿Esa formación le ha servido en su profesión o en el día a día?

  Lo primero, permite estar consciente de las realidades, entonces cuando sabes que hay que hacer políticas públicas, uno sabe dónde aprieta el zapato.  Y es tan gráfica esa situación en algunas comunas, donde a veces el alcalde tiene como prioridad hacer un edificio consistorial nuevo, pero cuando uno comienza a recorrer rápidamente  se da cuenta que hay barrios sin alcantarillado y agua potable dentro del pueblo, que las veredas son un desastre, que el hospital no funciona bien, entonces la verdad es que hay que ser consciente de la realidad de las personas y mirar siempre desde el que más lo necesita. Y bueno, ese es el rol del Estado también, hacerse cargo de toda esta gente más desvalida.

 

DISEÑAR LA REGIÓN

Además de la formación jesuita,  usted es ingeniero civil  de la Universidad Católica ¿qué herramientas le ha  entregado su profesión para llevar adelante su gestión como agricultor, ahora como Delegado?

Como ingeniero civil industrial mecánico uno  adquiere ciertas herramientas o métodos de cómo hacer las cosas en distintos ámbitos, yo lo he visto porque he trabajado en finanzas,  en reconstrucción,  en el campo,  y la verdad es que uno puede aplicar la ingeniería en cada una de las áreas en las que se desempeñe y, por cierto, en la instalación de la región hay ingeniería detrás, hay diseño donde uno va priorizando ciertos ítemes, se aplican metodologías y eso es fundamental para todos estos procesos de alto desempeño y de exigencia, es fundamental tener cierto orden,  para hacerlo lo mejor posible.

Vocación de Servicio Público ¿se hace o se nace?

Se adquiere,  no hay que creerse dueño de un monopolio social ni nada por el estilo, uno ve gente que tardíamente partió en esto, yo mismo estoy empezando en la política, y la vocación social uno la puede practicar en la política, en una ONG o en la vida diaria. Hay gente que tiene esa vocación social y la manifiesta preocupándose de sus trabajadores, del compañero de trabajo. Es simplemente darse cuenta de las necesidades del que está al lado, y no quedarse en la pasividad, la verdad es que ayudar al prójimo siempre requiere de algún sacrificio, debemos ir más allá de la compasión y actuar. Es un ejemplo que se debe ver en sus padres.

 

LA AGRICULTURA

Llegó hace más de una década a trabajar a Quimpo, el fundo que la familia tiene en la zona de Cato, luego de haberse titulado y una experiencia laboral en Santiago. Allí se ha dedicó a modernizar los cultivos, profesionalizarlos, estudiar sobre el Código de Aguas. Lo primero que hizo fue plantar cerezos, frutales que continúa en franca expansión y con una excelente experiencia de rendimiento gracias a asesores claros y prácticos, como el mismo comenta.  Además sumó a la carpeta de plantaciones los nogales. Sin embargo, el fuerte es el maíz, maíz dulce, semilleros, remolacha y achicoria. En paralelo sigue cultivando trigo panadero y trigo candeal, por lo tanto sabe claramente la realidad de los cultivos tradicionales, industriales y frutales. Conoce la realidad del secano versus el valle, también cuenta con tierra en la zona de San Carlos.

Cuenta con un buen equipo de trabajo, Martín  piensa que es suerte, pero claramente tiene la capacidad de formar equipos por eso ha podido delegar el trabajo del campo para dedicarse de lleno a la instalación de la región.

En sus proyectos agrícolas ¿cuál es el mayor desafío profesional?

Es que en la agricultura no hay un solo un gran desafío, el seguir de pie es el desafío del agricultor, seguir creyendo que el próximo año nos va a ir mejor, el estar en el campo, el sacar el mejor rendimiento, ese es el gran desafío porque siempre hay una  lluvia que no tenía que caer, siempre hay una helada que no tenía que llegar, o siempre llueve menos de lo que debía llover, entonces la gente que trabaja directamente con la naturaleza  sabe que es una actividad muy incierta. Por otra parte, existen otros tipos de desafíos relacionados con la modernización, pasar de una agricultura tradicional a frutales, construir el Embalse Punilla, la reforma del Código de Aguas,  hay muchos desafíos particulares, pero el que es  agricultor sabe que es la actividad más multidimensional que existe, somos mecanismos, químicos, físicos, asistentes sociales, políticos, tenemos que hacer de todo, porque la actividad agrícola es por lejos la más expuesta que existe a factores de toda índole.

¿Hay mucha diferencia entre ser agricultor y empresario agrícola?

Es lo mismo, claro hoy se exige que tengamos una mirada más empresarial, pero hay  que tenerle amor al campo, si no tenemos ese amor por la tierra y por la gente que trabaja con el campo  uno sería empresario de cualquier cosa, se dedicaría a cualquier otro rubro, claramente la agricultura, no es el negocio más rentable que existe, pero sí el más bonito.

 

DESAFÍOS AGRÍCOLAS DE ÑUBLE

¿Cómo  puede Ñuble llegar a ser la potencia agrícola que aspira ser?

Lo que hay que hacer es ir cambiando la mentalidad de los agricultores, hay gente que ya partió en eso, pero pensemos que hace 25  en Ñuble no se podía hacer maíz y pasamos de cero a sembrar mucho maíz y ser un gran negocio;  hoy el maíz está dejando de ser rentable, entonces  los ciclos de nuevos rubros o de aparición de nuevos cultivos son muy rápidos. Hoy  estamos plantando frutales que seguramente en dos décadas más ya no van  a ser rentables, entonces los agricultores tienen que darse cuenta que este negocio agrícola nos exige  ser mucho más  dinámico, hoy estamos obligados a migrar, hacia la fruticultura en gran medida, sin duda algunos rubros tradicionales podrán mantenerse, pero hay que hacer una reconversión y estar muy atento para adelantarnos a los cambios. Por otra parte debemos como región agregar valor, de modo que todo lo que cosechemos y desarrollemos, debemos tender a exportarlo directo desde la región y entregar productos elaborados por los habitantes de Ñuble y así generar nuevas oportunidades. 

¿Por qué es tan complicado  generar políticas hídricas de largo plazo si todos coincidimos en que  es el agua  el elemento angular de la agricultura?

 Estamos claros que hoy Ñuble está en una situación privilegiada, tenemos un tremendo potencial, mucho suelo  y de buena calidad para plantar o cultivar frutales, suelos buenos para incorporar a la agricultura, tenemos mucha agua, pero esa agua debe llegar a nuevos lugares, y la verdad es que no es  mi rol criticar o hacerme cargo de lo que no se hizo, lo que sí puedo decir es que quiero hacer todo lo posible para hacer políticas públicas de largo plazo con el fin de incorporar zonas a la agricultura, regar más, y propiciar las condiciones para que los privados inviertan, la verdad es que si no lo hacemos sería una gran derrota,  son cosas que no dependen de uno, pero uno esta acá para levantar los acentos, y hacer que la voz de Ñuble se escuche.

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