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Entrevistas

Orquídeas: el desembarco de una colorida maravilla en el BioBío

Desde siempre, símbolo de elegancia y lujo, las orquídeas evocan paisajes exóticos, selvas lujuriosas. Y ese es precisamente el mito que quieren romper José Mella y su esposa Pamela Mena de Chile Orchids. El proyecto, que se enclava en la comuna de Los Ángeles, empezó como un hobby y se extendió hasta lo que es hoy, un cultivo en invernadero que se sustenta gracias a una cadena de producción que se inicia en Costa Rica y termina su proceso en Chile, en la Región del BioBío.
Todo partió con una orquídea que compró José, fanático de las flores. Era el año 2013 y la pareja residía en Valdivia, donde él trabajaba en una empresa forestal y Pamela, en un fundo lechero. José se compró una orquídea y empezó a tener problemas con ella, “porque cuando uno no las conoce, tiende a hacer lo mismo que con las otras plantas, ponerla al sol y regarla cada dos o tres días”, cuenta Pamela. Pero empezó a investigar, cambió los cuidados y la salvó. Le gustó, compró otra, a la que le siguió una tercera y pronto, los dos eran amantes de esta especie tropical. “Un día me dijo: ¿y si compramos orquídeas y las vendemos? La primera compra fue de 200 plantas a un proveedor de Costa Rica y yo creé una página de Facebook para hacer la difusión- cuenta Pamela. -Después iniciamos los trámites para profesionalizar este hobby-empresa familiar y con eso partió nuestra participación en ferias en la ciudad de Valdivia. Así empezamos a crecer, compramos 200 más y las vendimos.

Un comienzo tranquilo, a lo que se sumó la construcción de un pequeño invernadero para alojar a estas coloridas visitantes. “El primer invernadero lo construyó él y yo ayudé a poner los plásticos. Era muy chiquitito, de  3 por 6 metros y seguimos vendiendo. Después, la gente nos empezó a pedir flores para los cumpleaños. Mientras tanto, los dos manteníamos nuestros trabajos, porque seguía siendo un hobby, aunque cada día nos gustaba más y las ventas crecían más”, recuerda entre risas Pamela. “Hasta que un día, José echó abajo el invernadero chiquitito y construyó uno más grande, de estructura metálica y policarbonato; 3 ó 4 veces más grande que el primero y empezamos a plantearnos dedicarnos por completo a esto. Además, estábamos en contacto permanente con nuestros proveedores de Costa Rica, que nos contactaron para hacer negocios con nosotros, querían asociarse y entrar al mercado chileno. Pero para eso necesitábamos más espacio, así que optamos por Los Ángeles, donde José tenía una parcela con una casa construida, y así es como llegamos a la región”.

“Empezó como un hobby y se extendió hasta lo que es hoy, un cultivo en invernadero que se sustenta gracias a una cadena de producción que se inicia en Costa Rica y termina su proceso en Chile, en la Región del Biobío”.

 

DESPEGUE AL RETAIL

Hoy el matrimonio es parte de la sociedad de Orchids Chile, junto a los socios de Costa Rica y un matrimonio en Valdivia, Pablo y Marisol, que se encargan de las labores administrativas, finanzas, distribución, logística y ventas desde el sur del país. En Los Ángeles, a 9 kilómetros de la ciudad, tienen un invernadero de 1.200 metros cuadrados y una superficie ocupada de 300 metros cuadrados, con miles de plantas, lo que les da mucho potencial de crecimiento. Los dos matrimonios suman el 70 por ciento de la sociedad y el restante 30 por ciento es de la empresa en Costa Rica que hace la propagación de las plantas in vitro en laboratorio y que envía las plantas sin florecer. Al llegar a Chile, se terminan las plantas, de la variedad Phalaenopsis u orquídea mariposa y luego continúa la distribución, entre Arica y Punta Arenas, con canales de distribución por tierra hasta Santiago y en avión cuando las distancias son demasiado considerables.

Por estos días, el negocio está haciendo un nuevo despegue, con pedidos que se iniciaron recién en octubre por parte de una tienda de departamentos y ferretería de carácter nacional para sus tiendas de Los Ángeles y siete en Santiago, lo que les está generando un gran volumen de ventas, pero que quizás podría terminar con la participación en ferias para poder enfrentar este creciente volumen de demanda y trabajo, para lo cual están en proceso de armar nuevamente los canales y logística.

A pesar de la gran producción, que sigue creciendo, el trabajo lo llevan adelante ellos, con apoyo de una persona en Los Ángeles. Pablo y Marisol realizan la distribución y ventas en Valdivia y traslados de las plantas. En el camino, Pamela aprendió a la par de su marido y hoy comparten los cuidados de las plantas, que incluye todo el proceso técnico a cargo de José, quien es ingeniero forestal, y que incluye revisar el ph del agua, los fertilizantes, la temperatura, las combinaciones de nutrientes, etc. Las ventas corren por cuenta de Pamela, aunque indica que en el día a día, ambos realizan todas las labores dentro del invernadero, lo que incluye empalillar las plantas con tutores. Una tarea que han acometido con entusiasmo, y con la fortaleza que da hacer un proyecto de familia.

“A los dos nos apasiona lo que hacemos, es una bendición trabajar en algo que uno ama, pero igual es difícil, porque verse todo el día tampoco es taaan bueno”, cuenta entre risas Pamela. “Pero es una bonita experiencia, eso determina todo lo que hacemos, señala.

El modelo de ventas es de entrega a distribuidores en algunas ciudades claves, viveros, florerías, y una venta de ejemplares directamente en ferias, lo que además, les ha servido hasta ahora para difusión, carta de presentación y la creación de muchos contactos. Por el momento, no incluye la venta directa en el invernadero, ya que la presencia de visitas podría poner en riesgo la sanidad de las plantas. Pero aunque cuentan con la capacidad de seguir creciendo, y están entregando plantas en todo Chile, no descartan mirar hacia afuera, aunque de momento, “estamos concentrados en hacerlo bien aquí, que ojalá todo mundo pueda tener su orquídea, porque son plantas adictivas”.

 

LOS CUIDADOS DE LA FLOR

La orquídea es una flor hermosa, muy generosa, florece una vez al año y a diferencia de las flores que uno ve habitualmente, en que la floración dura unos días, en la orquídea este período puede ir de 2 a 4 meses, hay flores que incluso pueden llegar a 8 meses. Además, hay un mito en torno a que es muy delicada, que necesita riego frecuente. Ellas de forma natural crecen agarradas al tronco y siempre en la sombra, nunca reciben sol directo. Las personas ven en los hoteles, en las películas y asumen que es una planta cara y delicada, pero no es así, así que hemos ido educando a la gente, explicándoles los cuidados de la orquídea;  es una planta de interior, por lo que no soporta menos de 15 grados; necesitan luz, pero sin que sea sol directo y regar sólo cuando es necesario, cuando el sustrato está seco, que es una vez a la semana en promedio. Y  nosotros queremos que cualquier persona pueden tener una, especialmente si ahora están en Chile y pueden estar al alcance de todos”

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