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Entrevistas

PATRICIO SOTO, EXPERTO EN EMPASTADAS: LA ALFALFA SIGUE SIENDO LA REINA DE LAS FORRAJERAS

“Fertilización, corte, riego, control de enfermedades e incluso posibilidades de industrialización de la alfalfa, son algunos de los temas que conversamos con Patricio Soto Ortiz, Ingeniero Agrónomo, experto en praderas”

Partamos por lo importante y lo práctico: el rendimiento y la calidad son los temas que al final de cuentas más le interesan al agricultor. Para aprovechar los mejores cortes de la alfalfa  que deberían ser en noviembre y luego en diciembre, se debe fertilizar previamente. Ojalá haberlo hecho en agosto para que la producción del primer corte sea abundante porque están las condiciones de clima para ello. Luego  refertilizar para obtener un nuevo corte en diciembre, con otro buen volumen de forraje.  Así se aprovecha bien los cortes con mayor rendimiento que tiene anualmente la alfalfa. A medida que avanzamos hacia el verano, el rendimiento decae por temperaturas y menor  disponibilidad de agua.

¿Y cuánto es un buen rendimiento?

Sobre las 20 toneladas de materia seca de alfalfa por hectárea.

Así de claro y preciso es Patricio Soto Ortiz, Ingeniero Agrónomo, Master en Producción Animal, dedicado principalmente a la producción de forraje por más  de 45 años. Ha asesorado fundos con alfalfa prácticamente en todo Chile; cientos de agricultores ganaderos, lecheros o que cultivan alfalfa consultan sus consejos. Hoy asesora ambas haras de esta edición, varios agricultores de la zona y a 24 agricultores entre San Fernando y Talca  que producen heno para la peletización de la alfalfa , industria donde se exige, un 100% de pureza, calidad y contenido de humedad aceptable en el forraje. Además es asesor de un  proyecto  FIA de Soquimich en la Zona de Toconao (Segunda Región) para el desarrollo de la alfalfa en varias comunidades de la zona.

Por lo tanto en el reportaje nos centraremos en la alfalfa, un cultivo que hoy concentra el 70% de su producción entre Valparaíso y Bío Bío  y que se estima un total de 72.000 hectáreas en el país, según cifras de empresas relacionadas al rubro, en tanto el Censo del año 2007 habla de 60.000. La alfalfa está destinada principalmente  a las lecherías intensivas  para la conservación de forraje en este rubro de la ganadería.

La alfalfa se sembraba hace varios años atrás en la zona centro sur con rendimientos regulares y baja persistencia. Pero gracias a contactos y  ensayos que realizó Patricio Soto en la década del 70, especialmente en la Región del Bío Bío, se mejoró el rendimiento y duración de las praderas, región que  hoy es la segunda en superficie a nivel nacional con más 8.000 hectáreas, según el Censo agropecuario del año 2007, siendo solo superada por la Región  Metropolitana con más de 14 mil hectáreas.

En la década del 60 al 70 había en Chile alrededor de  150 mil hectáreas de alfalfa principalmente en la zona centro norte,  que fueron desplazadas por los cultivos frutícolas.

“En la década  del 70 se sembraba  poca alfalfa hacia el sur. Pero gracias a un contacto que hicimos con don Alfonso Baldrich empezamos a probar alfalfa con la asesoría del doctor Vern Marble de Estados Unidos”, explica. Así, los primeros ensayos fueron hechos  el año 76 en el Fundo Dadindo de don Edmundo Silva,  el fundo  de don Leonel Soto en Longaví y  en un fundo en la zona de Duao en Talca  de don Germán Moya. Entonces la alfalfa fue tomando fuerza en la región.

“En esos años se sembraba muy poca alfalfa y era destinada en parte en mezclas con otros forrajes y con bajas producción, por lo tanto, la alfalfa desaparecía rápidamente, pero a través de los ensayos que corrigieron la acidez del suelo, la fertilización y principalmente se introdujeron nuevas variedades, más productivas y con un sistema de inoculación con cepas de Rizobium  más eficientes, se facilitó que las siembras de alfalfa crecieran en esta zona”, explica.  O sea, la fijación simbiótica del nitrógeno fue más efectiva y, por ende, la alfalfa comenzó a darse con  una producción más alta, aclara Patricio.

Alfalfa se puede cultivar en todo Chile, indica, desde Arica con  alfalfas muy  productivas, hasta Punta Arenas con praderas de mucha duración, pero de baja producción anual.

LA FÓRMULA

Especies y variedades  forrajeras existen muchas y seguramente las más comunes son  los tréboles, como  trébol rosado y trébol blanco y gramíneas como ballicas festuca y pasto ovillo. Ahora cuál elegir depende de muchos factores, pero si necesitamos para pastoreo, es decir, que sea utilizado directamente por el animal, las aptas son trébol blanco y ballica. Si  es para corte,  principalmente  alfalfa y trébol rosado, porque permiten conservar forraje y así guardar la sobreproducción de la primavera – verano para suplir los meses donde falta forraje.

¿Cuáles son las principales diferencia de las praderas dependiendo del destino o uso: Crianza, Engorda mixta, Caballos, Lechería?

Todas son útiles para esos usos, lo que pasa es que los rumiantes no pueden ocupar   las leguminosas solas si no se toman precauciones, y en eso hay que ser bastante cuidadoso porque provocan meteorismo. Los animales se hinchan y pueden morir por asfixia. Por eso, para los rumiantes  se  combinan  leguminosas   (trébol y alfalfa) con gramíneas (ballicas)  para evitar ese problema de meteorismo que se produce.

La razón, explica Patricio, se debe a que  las leguminosas contienen una proteína, la saponina y la saponina en el rumen es un verdadero jabón (de ahí viene el sapolio) que  al moverse  genera globos de espuma que no se eliminan, por lo tanto, el animal se hincha tanto que puede morir por asfixia porque el pulmón está  apretado. Por eso se debe combinar con heno que es un forraje más seco y duro, de tal manera  que en el rumen, el movimiento disuelva esos globos. En todo caso ese inconveniente es sólo para  los rumiantes (vacas y ovejas), los caballos no tienen ese problema.

¿Para los haras o lugares de crianza de caballo deben tener alguna condición especial las empastadas?

Para los haras es mejor usar los pastos un poco más altos, porque el caballo trata de consumir más alto, al menos más alto que el vacuno, además su forma de extraer el pasto es distinta, mientras  el vacuno envuelve con la lengua y tira; el caballo, corta.  Por otra parte, en el caso de razas muy delicadas, como son los caballos ingleses, no es aconsejable la abundancia de trébol porque la floración de éstos puede inducir a desequilibrios hormonales en las hembras y provocar problemas de fertilidad o abortos. Lo mismo ocurre cuando se consume, por ejemplo,  alfalfas que han crecido en invierno y están sometidas a una  fuerte infección de enfermedades fungosas que contienen toxinas, eso también provoca problemas abortivos.

LAS LABORES

¿Qué labores deberíamos considerar para primavera en la alfalfa?

En primer lugar las alfalfas sembradas oportunamente, es decir,  en agosto, ya en octubre deberían tener el estado de tres hojas para aplicarle un herbicida selectivo que controle maleza de hoja ancha o gramíneas. En tanto, en las alfalfas que vienen de años anteriores,  deben ser tratadas en julio con un herbicida de contacto para eliminar malezas y, al rebrotar en agosto, ser fertilizadas con los nutrientes básicos y  que más consume la alfalfa, por ejemplo  potasio.

La fertilización fosfatada  es muy recomendable en la alfalfa, explica Patricio Soto, pero sólo al establecimiento,  si es posterior,  puede inducir a la aparición de trébol blanco lo cual puede  considerarse como una maleza en el caso de la alfalfa, “porque no necesitamos que el trébol blanco compita con la alfalfa, sino que la alfalfa sea pura para poder conservar  adecuadamente el forraje  y tener buenos rendimientos”, indica.

Otro punto importante es el estado de desarrollo al momento del corte. El punto óptimo de equilibrio es cuando la alfalfa se encuentra entre estado de botón y 10% de floración. En ese estado se conjuga rendimiento, calidad y la acumulación de reservas para reiniciar un nuevo crecimiento. Cortes prematuros producen forraje de mejor calidad, pero menor volumen y se   afecta la  duración de la alfalfa. Por otra parte, los cortes con mayor madurez afectarán la calidad del forraje cosechado.

¿Cuántos años puede durar una siembra de alfalfa?

Debe durar 5 años, al quinto año hay que eliminarla, sin embargo hay alfalfares que están más de 20 años. Por ejemplo  en la alta cordillera de Lonquimay visité una alfalfa de 25 años aproximadamente. Y  acabo de ver en Calama  alfalfas que han durado 15 años y con una excelente producción.

“Lo importante es mantener una población adecuada, que no se pierdan plantas o que esas plantas produzcan una abundante brotación de tal manera que compense, con su follaje, la falta de plantas”.  Hay ciertas reglas de cómo mantener un  número de plantas adecuado por hectárea, señala,  el primer año de siembra se deben mantener más o menos unas 250 plantas por metro cuadrado, que puede irse reduciendo a través del año, pero una adecuada  población todavía es de 20 plantas por metro cuadrado siempre que tengan buena  brotación. “Aunque en Estados Unidos con esa población generalmente las eliminan”, acota.

¿Cuántos cortes deben hacerse al año en la alfalfa?

Una alfalfa debería durar en teoría 20 cortes, o sea, que si le damos cinco cortes anuales debería durar cuatro años. Si le damos cuatro debería durar 5 años, pero  hay alfalfas que dan un corte, aunque con 25 años de duración. Cinco temporadas esa una buena producción en todo caso.

¿Y después del corte,  es aconsejable aplicar algo?

Después del corte yo repetiría la fertilización principalmente potásica ya que es el nutriente que más extrae la alfalfa. Pero siempre es aconsejable monitorear el nivel de nutrientes en el suelo para introducir la reposición adecuada.

¿Y el riego, es un cultivo que demanda mucha agua?

Acá son exagerados para regar, me he encontrado con riegos hasta en abril y que comienzan muy temprano en septiembre. Yo aconsejaría para esta zona terminar el riego la primera semana de marzo y empezarlo en octubre.  La alfalfa tiene la capacidad de extraer agua a profundidad, por lo tanto, no se va a secar.

Ahora, es un cultivo que consume bastante agua, pero, aclara Patricio Soto, en suelo trumao  necesita uno a dos riegos entre corte,  es decir, un riego cada 20 ó 30 días. Son preferible los riegos lentos y distanciados a los más  frecuentes y rápidos.

¿Algún tipo de suelo en especial?

Hay que elegir el suelo adecuado. No es aceptable los suelos arcillosos que retienen humedad porque empiezan  enfermedades a la raíz y desaparición rápida de las plantas, por lo tanto, lo más indicado son suelos livianos como los trumaos y también los arenosos.

¿Enfermedades más comunes del cultivo?

Enfermedades deben haber unas diez y otras tantas  plagas, pero no es  económico controlar las enfermedades, salvo una que es la caída de plántulas en el establecimiento, producida por un complejo de hongos.  El resto no es conveniente tratarla, por eso es preferible elegir para esta zona variedades con poco crecimiento invernal, o sea, que tengan latencia invernal de tal manera  que exista poco follaje que pueda ser infectado por  los hongos que hay en el ambiente. Otro tema importante son los pulgones, en este caso hay que considerar la aplicación de productos de baja carencia y que  sean amigables con el medio ambiente para poder proteger las chinitas que son uno de los buenos controladores naturales de los pulgones. En el caso de estar cerca del corte, es preferible adelantarlo y no aplicar productos que tienen su costo y además  no son bienvenidos en el ambiente.

NUEVAS TENDENCIAS

Hoy día, la empresa Copeval  tiene un poder comprador para industrializar la alfalfa y producir pellets y cubos. La gran ventaja es la reducción del tamaño, un fardo es demasiado grande y recarga el costo del  transporte sobre todo si uno tiene que  moverlo a una distancia considerable. Lo que hace la empresa es comprar el fardo y lo compacta. Además existe una  clara posibilidad de exportarlo a Centroamérica.

¿Es posible tener ese servicio en la Región?

El poder comprador queda lejos, está en Nancagua entonces el traslado es considerable. Actualmente asesoro a 24 agricultores  que están produciendo este tipo de alfalfa  que tiene como requisito producir fardos  de buena calidad y  forraje limpio, para evitar rechazos.

¿Sistemas  nuevos para enfardar?

La maquinaria  se ha sofisticado bastante,  ahora  se trata de enfardar lo más rápido posible para que no pierda calidad ni se resequen mucho las plantas ya que cada movimiento es una pérdida de hojas  y en las hojas está el mayor valor nutritivo. Cortar con acondicionador permite que la planta se deshidrate más rápido porque va apretando los tallos que son los que conservan más humedad y, por lo tanto, el pasto se seca más parejo. También se han sofisticado los rastrillos: antes los rastrillos eran de golpe y acarreaban golpeando  entonces desprendían hojas, ahora los rastrillos toman suavemente la alfalfa  y la van depositando en hileras para el paso de la enfardadora.

Cuando la alfalfa tiene un crecimiento tardío, explica Patricio Soto, por ejemplo en abril,  es imposible secarla entonces  lo aconsejable es el sistema “silo pack” que consiste en cortar para  darle un premarchitamiento, luego  recogerlo y hacer un bolo con plástico. Generalmente el costo  en la zona central  es de alrededor de 17 mil pesos por  unidad y se puede vender en alrededor de 35 mil pesos. Es una forma fácil de eliminar esa vegetación para que no entre al invierno con mucho follaje y se contagie con enfermedades o  desgaste la planta.

Para terminar, “lo principal es la siembra: debe ser perfecta, a poca profundidad, en época oportuna, con la fertilización adecuada, la corrección de la acidez justa  y un control de malezas que  permita la liberación de la competencia rápidamente”, aconseja don Pato.

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