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Entrevistas

UN SEGURO PARA LOS HUERTOS: PRODUCIR BAJO TECHO

“La tecnología hoy no solo permite producir frutos en zonas donde antes era imposible, y protegerlos de los imprevistos climatológicos, sino que además, se puede adelantar, escalonar o atrasar cosechas dependiendo de la necesidad”.

  Techar o no techar, esa parece ser la pregunta, y aunque se lee un tanto obvia, los costos otorgan el derecho a la duda y es bastante sensato pensando que estos varían entre 20.000 a 34.000 dólares por hectárea en el caso de los cerezos, claro que las ganancias entre un huerto de cerezo techado versus uno no techado varían entre un 90% de pérdida en un año con lluvia previo cosecha, y en al menos un 30%, en los huertos de manzanos.

  Pero ¿de qué debemos protegernos? Del clima. Y dentro del clima son dos las variables que nos complican más la vida: las lluvias y las quemaduras de sol. Los frutales afectados por lejos: las cerezas, donde algunas variedades se parten de solo mirarlas con la lluvia. Y es que el cerezo tiene una condición climática muy vulnerable frente al clima, es un fruto cuyo período entre floración y cosecha es de 90 días y en plena primavera; justo la estación del año más errática en cuanto a condiciones climáticas: lluvias, heladas, granizos, vientos, sol.

  Los manzanos, por su parte, sufren de la quemadura del sol durante el verano porque su cosecha es a fines de la más calurosa de las estaciones, y a lo anterior, se suma que la rentabilidad en este fruto está siendo cada vez más estrecha, entonces dice Richard Bastías, docente de la Universidad de Concepción y doctor en Fisiología Frutal de la Universidad de Bolonia, Italia,  ya no se puede dar el lujo de que un árbol produzca 250 manzanas y tenga que botar 50 -100 por daños del sol. La industria de la manzana busca hoy exportar el 100% de la fruta que produce el árbol y con una buena calidad y condición para que el negocio sea rentable. “No es posible que el productor costee agroquímicos, el raleo, la cosecha y después tenga que descartar un 25 – 40% de la producción por golpe de sol”, señala Bastías.

  Además, de la variable climática, en el extranjero se están usando mallas  que cubren todo el huerto para evitar la propagación de plagas como la temida Drosophila Suzukii.

  Entonces, según la zona y el objetivo se pueden utilizar mallas, rafias o films plásticos, en algunos casos, elementos en el control de heladas como uso de hélices o de helicópteros.

“No es posible que el productor costee agroquímicos, el raleo, la cosecha y después tenga que descartar un 25 – 40% de la producción por golpe de sol” 

— Richard Bastías, Doctor en Fisiología Frutal

  “Existen muchos tipos de cubiertas, pero hoy en día estamos implementando diferentes tecnologías que hemos desarrollado con los fabricantes italianos y españoles, films que controlan temperatura, intensidad y calidad de luz, atraso y adelanto de cosechas, lo mismo con las nuevas rafias técnicas que hemos adaptado a Chile para sus diferentes climas, objetivos y especies”, señala Francisco Del Sante, Gerente General de DELSANTEK S.A.

  Y agrega: “Estamos intentando que las nuevas plantaciones sean diseñadas entre tres aristas: agronómico, empresas de riego y empresas encargadas de techar, esto  con el fin de lograr cuarteles rectangulares, hileras más cortas, superficies con cuarteles de un máximo de hectáreas para lograr huertos más ventilados y disminuir los riesgos de vientos que afectan los sistemas, eso no implica que un huerto establecido hace años no se pueda techar, de hecho, se puede cubrir cualquier tipo de huerto, cualquiera sea su diseño”, comenta Francisco Del Sante.

MECANIZACIÓN PARA CEREZOS

  La tecnología ha evolucionado mucho más rápido en cerezas que en manzanas y recién se están sumando a la carrera los arándanos.  La evolución ha ido tanto por el lado de los materiales, como la infraestructura y en la mecanización. Las cerezas comenzaron con una simple rafia, dice Richard Bastías y con una estructura tradicional en base a palos impregnados y alambre, pero eso evolucionó a postes de hormigón a los que se suman más accesorios con sistemas mecanizados de movimientos que permiten abrir y cerrar en forma automática. Además, para aquellos huertos que quieren una certificación orgánica, los postes impregnados ya no son aceptados, señala Richard.   “Se avanzó hacia el hormigón porque en Europa se cuestionaban los residuos que pueden dejar los productos químicos que utilizan para evitar que se pudran por hongos”, indica el doctor Bastías.

  De la rafia se pasó a una rafia laminada con una mejor capacidad de difusión de luz y luego a un plástico técnico que tiene propiedades que permiten adelantar o atrasar cosechas en cerezos, dependiendo de la transmisión de luz que tengan.

  En cuanto a lo mecánico, las mejoras han hecho aún más efectiva la gestión para abrir y cerrar más rápido en momento cruciales.

“La tecnología ha evolucionado mucho más rápido en cerezas que en manzanas y recién se están sumando a la carrera los arándanos”.

¿Cómo influyen estas tecnologías de cobertura en el fruto?

  En el caso de los cerezos dice Richard Bastías perfectamente se pueden atrasar o adelantar las cosechas, sin embargo, el principal problema que presenta la fruta bajo cobertura es que pierde firmeza, se ablanda y eso es un punto pendiente a resolver. “Hay varias teorías al respecto, algunas apuntan a la temperatura, otras, y es la hipótesis que yo postulo, que todo apunta a un tema de cantidad de luz que llega a la planta”, indica. Entonces los sistemas de apertura o cierre mecánico vienen a palear esa debilidad porque los productores pueden tener durante más tiempo abierto el techo y cerrarlo sólo cuando está la amenaza de lluvia.

  Ahora hay que considerar, señala Richard, el tamaño de los árboles y en futuras plantaciones hay que pensar en huertos de alta densidad con un tamaño más pequeño de árbol y eso implica cambiar el porta injerto vigoroso como el Colt o Mazzard por uno enanizante como el Gisela.

MALLA BICOLOR PARA MANZANOS

  La protección de los huertos de manzanos comenzó con una malla Raschel totalmente rústica y de bajo costo, su gran desventaja es la durabilidad, no alcanza a llegar a la tercera temporada considerando que está expuesta al sol entre noviembre y fines de abril cuando termina la cosecha del huerto.  Pero quizás el más importante problema que tiene la malla Raschel es que su hilo plano genera o proyecta más sombra de la que debiera o indica su fabricación ya que al ser plana su sombra es más larga. Hoy las mallas son monofilamentos comenta Richard Bastías y al ser cilíndrica proyectan menos sombra y es más eficiente en el control de daño por granizos.

  Pero la novedad en las manzanas están en las mallas que se hicieron en un proyecto entre la UdeC y el FIA donde a través de estudios se generó una malla bicolor, con múltiples ventajas.  Recordemos que hasta la fecha el productor de manzana tenía dos opciones: malla blanca o malla negra. La blanca es menos efectiva al control de la quemadura de sol, pero mejor el color de la fruta porque permite mayor ingreso de luz. La negra, por su parte, es mucho más efectiva el daño por el sol, pero afecta drásticamente el color de la fruta. Y lo que se necesita es exportar manzanas sin quemadura y es un color intenso.  Además, la malla negra puede inducir añerismo (alternancia de producción), debido a que un exceso de sombra inhibe en general el retorno floral, además del excesivo vigor de los árboles que a la larga complica a los productores.

  Entonces frente a estas desventajas de cada color, la Universidad de Concepción, junto a la Fundación para el Desarrollo Frutícola (FDF), productores de manzanas, exportadoras y con el apoyo de FIA desarrollaron una malla con una combinación de colores como gris perla, por ejemplo, que permite ser efectiva en el golpe de sol y no afectar el color del fruto ni el retorno floral.  El costo es el mismo, los resultados han sido excelentes y la Universidad licenció el producto con la empresa DELSANTEK S.A.

  Hasta la fecha, las nuevas mallas se están probando con las exportadoras: Coopefrut y Unifrutti, más los productores de manzanas (Agrícola Uni-Agri, Agrícola Argomedo Ltda. y Agrícola Coigüe Ltda.)

Algunos resultados preliminares con este tipo de mallas indican que:

-La malla bicolor redujo un 10% el golpe de sol en la variedad Granny y aumentó un 11% la cantidad de fruta de color verde intenso en comparación con la malla negra.

-La malla bicolor en el caso de la Pink Lady bajó  en 8 – 9% el golpe de sol respecto a la malla negra, y aumentó cerca de un 23% el color rojo intenso en la fruta con respecto a la negra.

-En la variedad Ambrosia, que es de recambio, en comparación con la malla blanca, se redujo un 14% el golpe de sol y en cuanto al color mantuvieron el mismo resultado.

“Esta malla bicolor es un acierto, porque cumple una doble función y a un precio que oscila entre los US$ 0,50 – 0,55 el metro cuadrado”, comenta el Dr. Bastías.

ARÁNDANOS RECIÉN DESPERTANDO A LA PROTECCIÓN

  En los arándanos están comenzando a probarse los túneles más altos, con cubiertas con plásticos con un alto costo de inversión y los objetivos son adelantar la producción, o sea la precocidad o evitar que la fruta se dañe por la lluvia. Hoy, señala Bastías, los arándanos se ven enfrentados a lluvias extemporáneas y a deshidratación por temperaturas, pero falta información de materiales y estructuras más adecuadas para nuestras condiciones de país (variedades, mercados, etc.) y este es un tema en el que estamos comenzando a trabajar.

  “El túnel que nosotros estamos proyectando es una estructura grande, con buena ventilación con el fin de evitar las altas temperaturas en su interior y que permita una cosecha cómoda”, indica Richard Bastías.

En arándanos, dice Francisco Del Sante, Gerente de DELSANTEK S.A. la protección tiene múltiples objetivos, dependiendo de la zona. Por ejemplo, en la Sexta Región lo que se busca es adelantar la cosecha en algunas variedades, en la Octava Región proteger de la radicación, porque la experiencia del año pasado fue nefasta con 42 grados previo cosecha. “Estamos haciendo una malla patentada que protege de golpes de sol, y entrega una sombra mucho más óptima”. También está la opción de techar los arándanos para protegerlos de la lluvia, en las zonas más al sur, evitando problemas de pudrición y a la vez permite la cosecha en días de lluvia.

COSTO VERSUS BENEFICIO

Las inversiones son altas, pero el cerezo claramente la tolera por su rentabilidad. En cuanto al manzano, el Economista de la Universidad de Concepción, Antonio Pinto, realizó un análisis y determinó que en variedades como ´Fuji´ y ´Pink Lady´ es rentable y se justifica plenamente, más aún en ´Ambrosia´. 

  “El costo de la inversión es variable según el estado fenológico y contra qué nos queremos proteger, pero es importante considerar que, con estos sistemas y un manejo adecuado, los productores se acercan al potencial productivo, y de no tenerlos están expuestos a la variabilidad relacionada al cambio climático, que no sólo conlleva fenómenos “fuera de fecha”, sino también más intensos, lo que puede provocar pérdidas de un 100% en los peores casos. La inversión de proteger un huerto se debe entender como un seguro, pero hay que poner atención a los manejos, como ventilación, riegos, tipos de poda compatibles con las estructuras, etc.”, señala Pablo Rubio Subgerente de Precosecha de Empack.

  De todas maneras, quienes no techan saben que están apostando que hay años en que la rentabilidad del cultivo estará lejos de su potencial por efectos climáticos, comenta Rubio. Hoy las exportadoras están prefiriendo la fruta que venga de huertos protegidos y por lo mismo están apoyando financieramente a sus productores para que realicen la inversión.

  Los costos para techar un huerto de cereza van entre los 20.000 a 34.000 dólares dependiendo de la topografía del terreno, densidad de postes, tipo de postes, sistemas de cables y los diferentes accesorios, características de las cubiertas, etc., comenta el gerente de DELSANTEK. Techar arándanos es más caro y parte desde 35.000 dólares porque se necesitan más postes por hectárea.

  Si es malla en cerezos está el costo en torno a los 18.000 dólares por hectárea y en arándanos 24.000 dólares.

EVOLUCIÓN DE OFERTA

En cuanto a las estructuras, señala Pablo Rubio de Empack, se ha buscado mantener la firmeza y resistencia, pero bajando los costos. Los postes de hormigón han desplazado a los que se usaban antes y gracias a la fabricación nacional lo que ha permitido ofrecer una relación costo durabilidad muy conveniente, señala Rubio.

  Una de las líneas de desarrollo de Empack es una cobertura para distintos frutales que permite alta ventilación y a la  vez buena protección a la lluvia, evitando el peligro de sobrecalentamiento de la fruta en huertos cerrados. Además, a través de su representada Arrigoni de Italia han desarrollado para las condiciones de Chile distintas mallas monofilamento de alta durabilidad, con varios grados de sombreamiento. También ofrecen cubresuelos tradicionales o reflectantes para mejorar la coloración de la fruta y mallas para usos específicos como la protección contra polinización cruzada.

  Empack tiene convenio con empresas que pueden hacerse cargo del material y pueden entregar certificados de disposición final del material para cumplir con las crecientes exigencias legales y con una producción más limpia.

  En DELSANTEK, por su parte, están desarrollando plásticos inteligentes (polysmart) que permiten atrasar, aumentar luz difusa, disminuir daño por helada, plásticos térmicos para adelantar la cosecha en algunas especies. También comenzaron la fabricación de postes de hormigón pretensados en tres diferentes puntos del país para ser eficientes en la logística.

  El color de los plásticos varía según la fruta, Niquel para la uva de mesa en variedades blancas, Hals para los cerezos y arándanos con el fin de aumentar la difusión de luz imitando un día nublado.  Los accesorios de las cubiertas ahora vienen elasticados e inyectados con el fin de resistir mejor el viento, granizos y las nevazones como la que se vivió en la Región Metropolitana hace poco,  dice Del Sante.

  También está en estudio una opción de techo en que no sea necesario abrirse, es decir que la tecnología de la cubierta sea lo más técnico y duradero posible y que la planta se adapte a vivir bajo el plástico, agrega.

  Ahora respecto a la sustentabilidad, la ley N°20.920 sobre residuo industrial va a obligar al instalador o productor tener un certificado sobre disposición final del plástico, es decir, certificar que el plástico se recicla, esa ley, comenta Francisco Del Sante entrará en vigencia en un par de años, “pero nosotros nos adelantamos creando GREENTEK y ya tenemos una alianza estratégica con empresas que reciclan y peletizan el plástico”, indica.

WAYKI PARA ABRIR Y CERRAR LOS TECHOS

Normatech es una empresa que ofrece distintas alternativas de innovación y como productores de cerezos crearon un sistema que permite no depender de la disponibilidad de mano de obra para el movimiento de los cobertores, sino de acuerdo a las reales necesidades del cultivo.

  Todo agricultor sabe que contar con 80 personas de un día para otro para mover 10 hectáreas de techos es prácticamente imposible; su sistema solo requiere un jornal al día para esa superficie.

  Uno de los puntos importantes es que el sistema, Wayki (del mapudungún Lanza), se adapta a todo tipo de estructura ya existente (madera, metal o concreto) sin requerir modificaciones a éste. El impacto que Wayki ha generado en la industria frutícola es sorprendente incluso para los mismos socios de Normatech: para esta temporada estarán instalando sus sistemas tanto en Chile como en Italia, España, Inglaterra y Alemania quienes no se han quedado atrás al ver las enormes posibilidades de contar con Wayki para enfrentarse adecuadamente a las contingencias que ha traído el cambio climático.

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