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Entrevistas

PTI precordillera Laja Diguillín: Apoyo integrado para el desarrollo de la precordillera

Tras varios meses de trabajo,

a principios de julio se concretó el primer embarque de castañas locales, producidas por pequeños y medianos agricultores de El Carmen, con destino a Italia.

Pablo Grau, investigador de INIA Quilamapu que en 1995 introdujo el castaño marrón, y asesor del grupo de castañeros, celebró este logro, destacando que es un gran salto para los agricultores. “Todo se originó cuando los productores plantearon que querían conocer el sistema de procesamiento italiano. Después de viajar, recibieron la propuesta de exportar. Están entusiasmados, porque ahora podrían instalar una industria de proceso en El Carmen, para continuar con la exportación directa a Italia, por lo que están muy motivados”.

Para Grau, la experiencia, además de permitirles a los pequeños productores la llegada directa a mercados externos, generó que se dieran cuenta de la importancia de la calidad para acceder a nuevos nichos de mercado, lo que implica cuidados que no se tenían, como almacenarlas en condiciones de frío para evitar su deshidratación.

La hazaña, es una conquista del trabajo realizado a través del Programa Territorial Integrado (PTI) Laja Diguillín,  que nace de un convenio entre el Ministerio de Agricultura y Corfo, que busca generar valor agregado e innovar hacia una producción sustentable, a través de un modelo de gestión articulador de proyectos e iniciativas que aporten a superar las principales limitantes de los productores. A través de su gestión, el programa beneficiará directamente a 130 pequeños productores de castaños y 70 frutilleros de las comunas de Bulnes, El Carmen, y San Ignacio.

El PTI es la continuación del programa de gestión territorial, creado de manera piloto el 2014, orientado a generar la integración de los servicios del agro en territorios homogéneos, con el fin de desarrollar y poner en valor las cadenas productivas de acuerdo al diagnóstico de brechas y la priorización de los cultivos estimados más relevantes por los propios productores.

Rodrigo Arroyo, gestor del PTI, destacó que el nuevo programa ha levantado nuevas brechas que se detectaron a partir del trabajo con los productores, complementado con el plan de trabajo desarrollado. “Hemos potenciado la asociatividad y el escalamiento en las castañas y la mejora del valor productivo en la frutilla, porque ellos tienen un nicho comercial, mientras que la castaña todavía no, les falta un acuerdo comercial de largo plazo con precios más competitivos para el productor.Este es nuestro desafío, establecer un nicho comercial para la castaña porque todavía hay mucho mercado negro, intermediarios que compran informalmente y agricultores que no quieren formalizar la venta porque la castaña se ha ido transformando en un rubro en la medida que los precios suben o bajan, todavía se ve como un ingreso adicional, a diferencia que los grupos que están trabajando con los marrones  y algunos de la sativa que están tratando de profesionalizar el rubro, transformando los huertos y llevando la línea a una productividad mayor”, dice Arroyo.

En el caso de la frutilla, indicó, los desafíos pasan por mejorar el acceso a riego, mejorar las competencias en procesos de certificación productiva, generar procesos que lleven a un protocolo de bienestar laboral, disminuir los costos de energía a través del uso de ERNC y mejorar la infraestructura de los productores.

“La castaña es uno de los frutos con mayor potencial económico y de innovación para la zona”.

EL DESPETAR DE LA CASTAÑA

Tras su aparición en sociedad como especie de interés comercial, el castaño, ha sido estudiado por su potencial de desarrollo tecnológico, productivo y comercial por parte de la Fundación para la Innovación Agraria, FIA, cuyo resultado arrojó que la castaña es uno de los frutos con mayor potencial económico y de innovación para la zona. Estimaciones del 2015 plantadas con castaños y el 75% de ellos se encuentran en la Región del Bio ºBío, particularmente en El Carmen, donde el castaño es un cultivo emblemático y al mismo tiempo, una alternativa más rentable para las particulares condiciones climáticas y de suelo del secano de la precordillera. Hoy, las estimaciones llegarían a unas 2.000 hectáreas plantadas a nivel nacional.

En la zona del PTI, la proporción de cultivo es de 90% sativa versus 10% marrón, pero de aquí a 50 años, se espera que la proporción va a ser a la inversa debido a la gran cantidad de hectáreas plantadas con variedades marrón, de mejor potencial exportador, que se incrementan anualmente, gracias a un escenario que se ve promisorio. Así, el despertar de la castaña hace unos 10 años con la llegada de poderes compradores en El Carmen han ido mejorando las posibilidades de sus productores que en este propósito, se ha preocupado de mejorar el proceso productivo.

No obstante, hay brechas que impiden el despegue del cultivo como un rubro estratégico y uno de las más importantes, es la falta de conocimiento técnico sobre el cultivo y la cadena productiva. Al respecto, Rodrigo Arroyo indicó que en la zona hay dos ecotipos, la sativa o castaña tradicional, que lleva 200 años en la zona y la marrón, que se ha ido introduciendo hace muy poco tiempo y posee ventajas comerciales, es fácil de descascarar y no presenta tabique (al ser de un embrión), lo que hace más fácil de procesar para la agroindustria. “Pero hay un desconocimiento de cómo trabajar la marrón de forma agronómica, nunca se ha podido asentar el proceso de manejo de la castaña como un rubro, por ejemplo, determinar la fertilización que necesita, el riego, etc., entonces se trabaja en cuanto a los requerimientos del castaño en la zona donde se ha adaptado, pero el marrón no tiene las mismas características ni las mismas condiciones que la Sativa, y eso significa que los profesionales han ido aprendiendo sobre la marcha. No hay una orientación sobre cómo manejar el tema agronómico, brecha que tenemos que fortalecer el segundo año, porque hay huertos que tienen 4 ó 5 años y no tienen una producción importante todavía”. Pablo Grau concordó al respecto, indicando que se han superado muchas limitantes, como la falta de buen material genético, que se suplió con la entrega de plantas por parte de INIA y desarrollo de habilidades técnicas, como aprender a injertar y producir sus propias plantas. Pero sigue pendiente el manejo de cosecha y pos cosecha, porque la castaña es muy perecible, más que una manzana.

En este marco, una limitante es que el cultivo no era considerado un rubro productivo, lo que impedía que hubiera asistencia técnica por parte de Indap. Esta asistencia se logró a través de INIA y el programa de gestión territorial, partiendo con trabajo asociativo a través de un GTT de castañas al que se va a sumar a corto plazo el apoyo de Indap a través del SAT, servicio de asistencia técnica, como destacó Gloria Otárola presidenta del GTT de Castaños de INIA. “Hace tres años, el castaño no era un rubro para Indap, por lo mismo, no se podía pedir crédito para trabajar. Pero eso cambió y ahora ya se puede acceder a crédito y a asesoría; de hecho, estamos organizándonos para hacer uso del programa SAT”, destacó.

Otro de los puntos que se quiere mejorar es la falta de consumo interno, debido al desconocimiento. Poca es la gente que la consume habitualmente, a pesar de su disponibilidad, de ser un frutal de alto rendimiento en la zona y de muchas bondades nutricionales. Gloria Otárola, destacó que la castaña es un fruto muy noble, que tiene potasio, magnesio, que es muy sano para los celíacos, porque no tiene gluten. Pero hay mucho desconocimiento; fuera de la zona de producción, es un fruto que la gente no compra”.

Otra de sus ventajas comparativas es que el cultivo en Chile no presenta enfermedades, por lo que su manejo es libre de pesticidas, por lo que “sin tener la certificación de orgánicos, las castañas chilenas son fitosanitariamente muy limpias, aquí no tenemos ninguna plaga ni enfermedad. La única enfermedad que se puede presentar es la fitophtora, cuando no se hace un buen manejo de riego o se plantan castaños en un sueño con exceso de humedad. Además, eso implica un cultivo de muy bajo costo, lo que lo hace ideal para el pequeño agricultor, comenta Pablo Grau. Plantar un huerto de castaño, sin considerar el suelo, puede costar 2 millones y medio contra 15 millones de un huerto de cerezos, y un manejo de 500 mil pesos y produciendo 5 toneladas, puede generar ingresos de 3 millones y medio.

BERRIES

El PTI Laja Diguillín no incluye sólo a castañas, sino también a las frutillas. Este rubro, está más consolidado, con un fuerte componente  asociativo que le ha permitido generar lazos permanentes con la agroindustria de la zona y mejorar sus rendimientos, aunque todavía hay falencias.  Alfonso Maturana, zonal de Comfrut, destacó que productores PTI del rubro  frutillas están participando de su programa de proveedores desde hace unos 8 años como empresa, “pero vemos que en muchos casos les falta capacidad de inversión en sus huertos para poder crecer y para poder cumplir con las exigencias de los mercados. Cada productor debe seguir las recomendaciones que nosotros como empresa les damos con nuestro equipo técnico. El productor debe ser fiel a los compromisos adquiridos con la empresa en el tiempo, no andar picoteando en uno y otro lado hasta quedar solo”, destacó, donde “el productor y la empresa sean fieles, es una forma de poderse proyectar en el tiempo”.

En el camino, ha habido un fuerte crecimiento del rubro de la mano de la agroindustria, de acuerdo a la demanda. “Nos proyectamos de acuerdo a lo que nos pedía  la industria”, comentó Oscar Avendaño, asesor de berries en la zona de Ñuble. “Cuando partimos con Comfrut, los productores partieron entregando 100 mil, 150 mil kilos y hoy estamos entregando cerca de un millón de kilos. En estos 10 años, fuimos creciendo a la par que la agroindustria”.

Avendaño, manifestó que a pesar de sus buenas expectativas, existen aún hay brechas que superar. “Las principales brechas asociadas a frutillas son la implementación de infraestructura para asegurar la inocuidad en la fruta que hoy día comercializamos hacia los mercados exteriores” comentó, lo que se explica porque muchos agricultores hoy son nuevos y están iniciando sus producciones con muy poca inversión.

Por eso, destacó, una de las mayores expectativas de los agricultores es la de poder acceder a recursos coordinados por este PTI, cuyo principal objetivo es apalancar recursos para satisfacer estas brechas. “Si estás conectado y las instituciones están claras de este encadenamiento,  donde están detectadas las brechas, debiera ser un éxito para el Estado invertir en estos agricultores”, destacó Avendaño, pero agregando que si bien al cabo de un año se satisfacen muchas de sus necesidades, eso no se logra totalmente en dos años.

En el aspecto productivo en cambio, las necesidades pasan por la implementación  y tecnificación de sistemas de riego, mejorar las fuentes de agua,  buscar agua subterránea  y ya tenemos proyectos identificados para hacer pozos profundos.

También va por el lado de acceder a energías renovables, con un fuerte trabajo para implementar paneles fotovoltaicos. En lo agronómico, destacó Avendaño,  siempre se van a ir presentando nuevos problemas, por eso lo importante es que se vaya actualizando constantemente la asistencia técnica. “En lo agronómico, a diferencia de los castaños, hace más de 10 años que en la zona se está realizando un programa de asesoría técnica Sat Indap, lo que permite que estos agricultores han estado acompañados desde el principio. El grupo partió con 15 agricultores y 5 hectáreas y hoy llegan a 70 agricultores con 60-70 has”.

Isabel Fuentealba, productora de berries de Bulnes, destacó que esperan poder arreglar varias de estas limitantes con el apoyo del PTI, como lograr alternativas para el alto costo de la energía que usan para el riego. “Todos los días hay que regar y eso tienen un costo muy alto. Además, no siempre tenemos disponibilidad de agua. Los pozos se secan y muchas veces los productores no alcanzan a terminar su temporada de riego”. Fuentealba indicó que hoy, se han realizado los análisis para determinar quiénes podrían regar con pozos profundos y poder postularlos,  algunos ya lo estamos logrando. Este es un gran avance, porque eso nos permite crecer”, agregó. La diversificación y salir al mundo también está dentro de sus metas de mediano plazo. Fuentealba destacó que estamos haciendo una empresa para exportar a través del programa Juntos del Comité de Desarrollo Productivo Regional. “Estamos diseñando el frigorífico, pero todavía vamos un poco atrasados. Eso nos abriría una posibilidad de abaratar costos y mejorar el precio. Podemos juntar toneladas y lograr un conteiner y llegaríamos directamente al consumidor final, sin intermediarios. Sería muy bonito si pudiéramos lograr eso”.

BUENOS RESULTADOS

Desde su inicio, el PTI ha impactado en las economías locales y mejorado la productividad, cumpliendo la promesa de atraer inversión pública y privada de manera eficiente. Hoy se trabaja en la generación de valor agregado y la innovación para diversificar las opciones productivas de los agricultores.

Pedro Melín, académico de la Facultad de Ingeniería Agrícola de la Universidad de Concepción, destacó que a través de un convenio con la universidad, ya se está trabajando con el rubro castañas para el estudio de sus componentes nutricionales y posteriormente, su transformación en una paleta de productos diversificados. “Las castañas son producidas principalmente en el territorio y las posibilidades son amplias: desde la exportación en fresco a diversos países de Europa, hasta generar alternativas de producción de castañas en almíbar y puré de castañas que se comercializan en el país, como también las harinas para la elaboración de diversas masas horneables”. El académico destacó  que estos productos existen comercialmente en el país, “pero existe desconocimiento respecto de las propiedades químicas de este fruto que este proyecto desea dilucidar. Chile se caracteriza por tener clima mediterráneo y este clima agrega propiedades químicas que es necesario caracterizar para que se puedan destacar en los productos, como las propiedades funcionales de sus carbohidratos, o la disponibilidad de minerales de importancia en la salud humana, que son necesarios de cuantificar. Es necesario mencionar que al no tener gluten es una alternativa para aquellos que tienen  reacciones adversas por la presencia de proteínas de gramíneas como el trigo”. Melín agregó que también se analiza la elaboración de otros productos a partir de las harinas secadas a diversas temperaturas para diferenciar los productos  de harina de castañas, agregando que a mayor plazo, se pueden escalar estudios que se han realizado en el Departamento de Agroindustrias de la Facultad de Ingeniería Agrícola de la Universidad de Concepción, Campus Chillán en elaboración de marrón glacé, “entendiendo que este es un producto sofisticado y de muy alto valor. La adaptación de la castaña nativa a este tipo de procesos es parte de los estudios a realizar y transferir a la comunidad”.

De manera similar, se está evaluando la potencialidad para aprovechar el descarte de la producción de frutilla y transformarlo en productos de mayor valor agregado. Sobre eso, el académico indicó que el valor agregado para las frutillas se desarrollará durante el próximo año. “En este proyecto participan diversos profesionales especialistas en conservas, refrigeración, congelación, jugos y deshidratado así como químicos y físicos de alimentos que se encuentran elaborando las propuestas, ya que la oportunidad de fomentar alternativas de valor agregado permitirá ampliar las posibilidades de comercialización a los productores y mejorar sus márgenes de ganancia”.

Para Fernando Bórquez, seremi de Agricultura, los resultados del PTI hablan por sí solos.  “La modalidad de trabajo de los PTI está dando resultados magníficos, en este momento tenemos dos, uno en la precordillera de Ñuble y otro en Bio Bío, con arándanos y frambuesa. En general, hay cuatro elementos que son trascendentales para el avance de los grupos: uno, la asociatividad, especialmente en el caso de los pequeños productores , que es fundamental porque les permite tener volumen para vender y eventualmente poder comprar; el segundo, financiamiento, donde el grueso del financiamiento lo otorga Corfo para aminorar las brechas a través de un plan de trabajo, y el 20 por ciento lo obtienen de otras entidades o lo pueden valorizar; el tercer eje es la asistencia técnica, que en los PTI tiene una asistencia técnica especializada y el cuarto, que comercializan en conjunto.

Un combo que se ha visto tan exitoso, indicó ya se han tenido reuniones con la directora de Corfo, Macarena Vera “y llegamos al acuerdo de que vamos a programar la creación de más PTI porque los resultados son muy buenos y contemplan los 4 puntos que acabo de mencionar,  ojalá en otros rubros en distintas zonas de la región”.

Eso, indicó, se podría facilitar gracias a la pronta apertura de una oficina regional de Corfo en Ñuble.  Al respecto, la directora regional del Comité de Desarrollo Productivo, Macarena Vera, señaló “Estamos conformes con los resultados de este programa, por la articulación y asociatividad que promueve entre los productores y porque cuenta con el respaldo y compromiso de diversas entidades públicas y académicas. Además, las pasantías en el extranjero y los primeros embarques a Italia evidencian que el trabajo en conjunto y la incorporación de nuevos conocimientos sólo trae inmensos beneficios. Por ello, si seguimos con esta fuerza incrementando la gestión, apostando a la innovación y mejorando la competitividad, podremos ser aún más ambiciosos y ampliar este PTI a más productores y, por qué no, a otras comunas de la región”.

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