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Entrevistas

QUINOA, EL SÚPER ALIMENTO QUE EMPIEZA A ENTUSIASMAR A LOS PRODUCTORES

Cada vez los consumidores buscan más los alimentos ricos en nutrientes y fibras y bajo en aporte calórico, la quinoa parece presentarse como una gran alternativa para ofrecer  en ese mercado.

Cultivada desde tiempos inmemoriales en las planicies altiplánicas, la quinoa es hoy, uno de los cultivos que despiertan interés en los productores, que ven cómo los nuevos mercados, orientados a productos de alto valor nutritivo, puede hacer que este antiquísimo, pero a la vez novedoso cereal, sea una alternativa de alta rentabilidad.

Considerada un superalimento, la quinoa incluye  gran parte de los nutrientes, vitaminas, minerales, aceites y aminoácidos esenciales que requiere el organismo además de un elevado contenido de proteínas, por ejemplo, posee todos los aminoácidos esenciales que requiere el ser humano, con lo que sus cualidades nutricionales son superiores a las de otros vegetales. El grano de quinoa contiene entre 11% y 20% de proteínas de alta calidad, que lo hacen comparable a la leche como fuente proteica y superior a cereales como el arroz, la cebada, el maíz y el trigo, además de vitaminas del complejo B; litio, calcio, zinc y comparada con otros cereales, tiene mayor cantidad de fósforo, potasio, magnesio, hierro y calcio, un alto contenido en fibra, pero un bajo aporte calórico.

Así las cosas, no es de sorprender que cada vez con mayor fuerza, sea un alimento altamente apetecido por los mercados de mayor poder adquisitivo, que apuntan a alimentos funcionales, sin aditivos y con inocuidad alimentaria, por lo que incluso países que no son productores tradicionales, estén haciendo ensayos con vistas a introducir el cultivo, como Vietnam, Malasia y Tailandia en el sudeste asiático y Estados Unidos, Canadá, Francia, Reino Unido y Holanda, debido a una demanda mundial creciente.

Para ello, debe lograrse el escalamiento de la quinoa desde su cultivo artesanal a un cultivo industrial, para lo cual se requiere avanzar en el conocimiento de la agronomía del cultivo, que en la actualidad, alcanza una superficie cercana a las 1.800 hectáreas en todo el país, con un bajo nivel tecnológico, muy lejos de la producción de Bolivia, Perú y Ecuador, que en conjunto, producen cerca del 80% de la producción mundial, y donde además, el 90 por ciento de la quinoa es producida por pequeños agricultores.

Los rendimientos y precios

Iván Matus, subdirector nacional de I+D de INIA, indicó que a nivel nacional el uso de la tecnología es bajo, como también son bajos y muy desequilibrados los rendimientos, los que fluctúan entre 180 y 1.000 kilos por hectárea, con un promedio de 600 kilos por hectárea, lo que representa prácticamente el 50% de los rendimientos de los países productores de quinoa en condiciones agroecológicas similares, debido principalmente a que no existe un conocimiento acabado de su manejo agronómico, ya que principalmente este ha sido un cultivo ligado a pequeñas comunidades.

En el país, la principal región productora es Tarapacá, con el 95% de la producción nacional en 2012. Al igual que en los otros países, gran parte de la producción es realizada por productores individuales o pequeños, y para el comercio nacional y exportación ocasional. En Chile, los precios al productor varían entre $ 400 y $1.500 por kilo para la quinoa bruta, sin procesamiento, dependiendo de la zona. Los precios más altos se obtienen en la zona norte donde la quinoa bruta se transa aproximadamente a $1.500 por kilo. Esto es relativo, sin embargo, ya que la cadena productiva es incipiente. Intentos por parte de empresas de  gran calibre como Nestlé por introducir la quinoa en algunos de sus preparados, han hecho que se genere un nuevo poder comprador, que no obstante, requiere de una calidad pareja que no es posible conseguir con productores atomizados, con un alto nivel de informalidad.

Germán Levy, agricultor chillanejo, comentó que ya por cuarta temporada se ha atrevido con la quinoa en la zona, aunque con resultados  dispares. Dos años de un buen rendimiento fueron seguido de una temporada baja, aunque principalmente, indicó, por la elección del terreno, que no se adecuaba al cultivo. “Este es un cultivo interesante, que me gusta mucho, pero donde todavía hay elementos que hay que mejorar, y donde las principales dificultades están identificadas, y tienen que ver con las malezas y la comercialización”, señala Levy.

En malezas, el problema estriba en que por tratarse de un cultivo emergente, no está el conocimiento ni herbicidas definidos para quinoa; con respecto al mercado, la piedra de tope está en la falta de poder comprador, más allá de South Pacific Seeds, que es hoy uno de los referentes. “El gran tema es la comercialización, pero hay cada vez más interés y gente que quiere comprar.

Para agricultores grandes no es tanta la complicación, pero para agricultores más pequeños o de menor producción, llegar a los poderes compradores es más complejo. Pero hay que buscar los canales, mejorar las formas de procesar”, agregó Levy, quien destacó una dificultad es que a diferencia del trigo, no hay agricultura por contrato asociada a este grano, aunque si cada vez más hay agricultores interesados en averiguar más sobre el potencial de la quinoa.

En menor medida, otras dificultades apuntan a que los resultados que hoy se obtienen tienen que ver con un manejo genérico, lo que no ha permitido optimizar el rendimiento. Un aporte importante en este sentido es el que está realizando INIA a través del cultivo de distintos ecotipos de quinoa en distintas localidades, y el desarrollo de ensayos orientados a evaluar fertilidad, distancia entre hileras, dosis de siembra, manejo de maleza y fechas de siembra entre otros, indicó el investigador Iván Matus.

En el mismo marco, se determinó que existe una carencia de conocimiento respecto del cultivo, por lo que a partir del año 2015, se creó el programa nacional de mejoramiento genético de quinoa en INIA, igualando los programas nacionales de trigo y arroz, dada la importancia que se le asigna a este cereal y a su riqueza nutricional.  “Este es un cultivo estratégico y cada vez hay más interés y demanda por germoplasma de quinoa” resaltó Matus.

”En los bancos de germoplasma de INIA tenemos una colección importante y cada vez más solicitudes de material.  Ante esa demanda y por su importancia, tomamos la decisión de iniciar un programa de Mejoramiento Genético de quinoa”, para hacer frente a una creciente demanda que hoy sólo tiene un oferente privado, por lo que es necesario el desarrollo de variedades aptas a cada zona, ya que aunque es un cultivo rústico y resistente a altos grados de estrés, no todos los ecotipos son aptos para todas las zonas. Por eso, destacó, el enfoque que se le va a dar, dependiendo de la zona, va a ser de mejoramiento genético asociado a las comunidades y con financiamiento Corfo, para que las comunidades que han sido guardadoras de este material genético ancestral sean también receptoras de beneficios por resguardar sus tradiciones y patrimonio”.

Christian Alfaro, investigador de INIA y encargado de llevar adelante este programa, destacó que dicha iniciativa, se implementará  en todas las zonas del país donde la especie tiene potencial productivo, con la participación de investigadores en fitomejoramiento de cereales, recursos fitogenéticos, biotecnología, fitopatología, fisiología y agronomía; con el propósito de desarrollar genotipos de quinoa de alto rendimiento potencial, adaptados a las diferentes zonas del país, tolerantes a plagas y enfermedades y que cumplan con las exigencias de calidad del mercado nacional e internacional.

En paralelo, se ha iniciado el desarrollo de paquetes tecnológicos asociados a su cultivo y explotación comercial en cada zona agroecológica, diversificando e incrementando el uso de la quinoa en Chile.

Usos que son cada vez más variados y que tienen opciones de llegar a usos industriales, si se resuelven los cuellos de botella que hoy enfrenta la quinoa, como lograr un nivel de desarrollo del cultivo que hoy aún es incipiente, mejorar el manejo agronómico y obtener variedades de semilla mejorada, así como el desarrollo de una cadena productiva que permita a este grano, avanzar desde los cultivos que hoy aumentan cada vez más para llegar a la mesa de los consumidores. 

Manejo agronómico

De acuerdo a las investigaciones que actualmente realiza INIA, existe muy poca información publicada que indique cuál es la mejor fecha de siembra en aquellas zonas donde actualmente se cultiva la quinoa, al igual que para las zonas que pueden tener un potencial de producción para este cultivo. En distintos ensayos, se han obtenido resultados que apuntan a fechas de siembra óptimas a mediados de agosto para la zona de Ñuble, de acuerdo a los ensayos realizados en Santa Rosa, pudiendo sembrarse también en septiembre como fecha límite para obtener buenos rendimientos. En el caso de distancia de siembra, los primeros resultados indican que la dosis más adecuada sería de 10 k/ha y la distancia entre 20 y 40 cms., aunque debido a que es un estudio incipiente, se espera reunir una mayor cantidad de información, para poder presentar una clara recomendación para este cultivo.

Respecto de su manejo, una de las grandes limitantes es el control de malezas, ya que actualmente no existen herbicidas que se puedan utilizar en el cultivo de la quinoa, obligando al control manual.