X

Entrevistas

RENÁN CANCINO Y SUS VINOS HUASO DEL SAUZAL, LA APUESTA AL VINO CHILENO TRADICIONAL

“Y recién para comenzar a tomar vinos de esa categoría, tiene que haber un gran trabajo comercial detrás, por parte de los restaurant, de los  hoteles, de las tiendas especializadas en vino que ofrezcan probar esas botellas, y ese es un trabajo que no lo podemos hacer sólo los productores, lo debe hacer toda la cadena comercial del vino”.

La pregunta es la siguiente, ¿cuántas veces tú has comprado una botella de un valor superior a los 17 mil pesos? Si me preguntas a mí,  que trabajo hace 20 años en vino, probablemente después de los 12 años, intenté probar un vino de esa categoría, porque tampoco siento que esté lo suficientemente preparado como para distinguir la diferencia entre vinos de esa categoría y el vino de 9.990 pesos que es como el tope al que llegamos todos.  Y recién para comenzar a tomar vinos de esa categoría, tiene que haber un gran trabajo comercial detrás, por parte de los restaurant, de los  hoteles, de las tiendas especializadas en vino que ofrezcan probar esas botellas, y ese es un trabajo que no lo podemos hacer sólo los productores, lo debe hacer toda la cadena comercial del vino.

   Así, grafica Renán Cancino, ingeniero agrónomo, asesor de viñedos y productor de vinos, el trabajo que se debe hacer para valorizar el vino chileno que hacen los pequeños productores.  Su vino,  Huaso de Sauzal vale en torno a los 16.500  pesos  la botella, no es barato, produce del orden de 25 mil botellas por temporada, de las cuales solo 2.200 quedan en Chile, el resto se va al extranjero a mercados tan diversos como Brasil, Estados Unidos, Canadá, Inglaterra y Tailandia y para esta temporada están en conversaciones con España, Holanda y Bélgica. Las tres cepas con las que produce sus vinos: País, Garnacha y Carignan están plantadas en Sauzal, una localidad cercana a Cauquenes, Región del Maule, donde Renán estudió la enseñanza básica y su familia tenía un almacén que hoy es la bodega de sus vinos.

  Chile tiene un patrimonio vitícola inigualable de viñedo viejo de pie franco de 100 años y muchos más en el caso de variedades como País y Moscatel de Alejandría plantada en Chile hace más de 3 siglos, de este viñedo viejo quedan aún más de 10 mil has, eso es único en el mundo, la mayoría de las zonas vitícolas del mundo por la filoxera que atacó lo viñedos a partir de 1850 se tuvieron que plantar sobre vitis americana y estos viñedos rara vez pasan los 75 años. “Creo que nuestra debilidad ha sido no cuidar nuestro material genético original que es único en el mundo y no limpiarlo adecuadamente e inmediatamente cambiarlo por materiales clonales modernos que solo garantizan producción, pero no identidad, ahí hay una deuda pendiente”, afirma.

  Para graficar la producción de vino, Renán explica que hay tres grandes áreas: una es la producción de uva, que dice relación con la parte agronómica del tema,  y ese es el fuerte de Cancino, en eso se gana la vida, aunque también produce vino; y esa es la segunda área, la enología que es la producción de vino y la tercera es la comercialización. Renán asesora empresas de vino en la producción de uva, sobre todo en las líneas de vino más caras.

“Renán explica que hay tres grandes áreas: una es la producción de uva, que dice relación con la parte agronómica del tema,  y ese es el fuerte de Cancino, en eso se gana la vida, aunque también produce vino; y esa es la segunda área, la enología que es la producción de vino y la tercera es la comercialización”.

  Producir uva de vino en Chile es relativamente fácil confiesa,  es de poco accidente, hay producciones regulares, no sufrimos de eventos extremos y eso permite además producir vino con una calidad bastante regular.  Ahora, producir buena uva, dice Renán tiene más bien relación con la selección del lugar, ahí está la esencia, encontrar un lugar con potencial para hacer buen vino. Dependiendo del lugar, el vino tiene cualidades distintas por ejemplo el Cabernet se da muy bien en la precordillera del Maipo a unos 500 mts. de altura, probablemente en la precordillera, en suelos de piedra aluviales y de coluvión se puede encontrar lugares adecuados para el Cabernet hasta el Bío Bío. Carmenere, se da bien en apéndices de la Cordillera de la Costa, en suelos de depósito con clima más de valle central, como Peumo o Apalta y el Carignan se da bien en el secano interior del Valle del Maule.

  Las amenazas que pueden tener el cultivo de las viñas en Chile son mínimas, tenemos un clima muy favorable, plagas prácticamente no existen; claro está la Lobesia, pero eso es preocupación para la fruta fresca, para elaborar vino no incide en lo absoluto, afirma Renán. Ahora los incendios son tema aparte,  sobre todo en el secano costero y secano interior que se han transformado en la nueva habitación de la industria forestal. El área forestal consume agua por lo tanto la sequía es importante y deja material combustible de alto riesgo. El tema de los incendios es incontrolable,  no hay medidas de seguridad, no hay plan de contingencia. “El año pasado el fuego hizo lo que quiso, se movió lo que el viento quiso moverlo y en la dirección que  pudo empujarlo”, comenta.

GARNACHA Y CARIGNAN

   La Vitivinicultura de Chile tiene 500 años y fue heredada de los españoles, el problema es que los campesinos han abandonado este sistema tradicional que dominan y hacen grandes vinos por un sistema moderno empujado por el aparataje de asesoría del Estado como Indap sin los conocimientos necesarios que mejoren lo que se hacía en el campo haciendo ahora una mezcla tradicional y moderna que ha hecho a mi juicio perder la identidad del verdadero vino tradicional chileno.

“Nuestros vinos son País, Cariñena y Garnacha, el País es el vino más importante de nuestro proyecto y es lo que muestra nuestro origen”, comenta Renán.

  La Cariñena, explica, es una cepa que se planta en la década del 40 luego del terremoto del 39, para mejorar el color de los Vinos Países y hacer Vino Burdeos de mejor color y precio. En el año 2007 Renán injertó Garnacha sobre País viejo buscando un componente de mezcla para la Cariñena.

  En Chile,  en la década del 90 se comenzó a hacer vino de Carignan con buenos resultados, hay unas 100 hectáreas de esta cepa, la mayoría en Maule, entonces era sensato pensar que faltarían hectáreas de Garnacha, pero una vez que hicieron la mezcla, les gustó mucho más el vino de cada cepa por separado que el ensamblaje.

El proceso de vinificación de Huaso del Sauzal, intenta replicar el modelo tradicional antiguo  y eso tiene un valor, porque no hay nadie en Chile que lo haga y en el mundo muy pocas personas, por eso estamos haciendo algo exclusivo de Chile.

  “Y esto  es hacer vino con personalidad, probablemente más auténticos”, comenta.

   “Aquí no hay tecnologías, no hay inoxidable, nada de lo que la enología moderna ha aportado, que tampoco es tan moderna, ni experta, llevamos sólo 35 años haciendo vino de esa forma nueva, entonces nosotros fermentamos con roble nativo, ponemos la zaranda encima, sobre ella la fruta,  y la refregamos a mano de manera de separar el jugo del resto, fermentan y se guardan en barriles, no usamos productos químicos, ni levaduras comerciales, esto es vino 100% puro”.

  En cuanto a los valores, y volvemos un poco al comienzo del reportaje,  Renán dice que los vinos chilenos tienen buena entrada en casi todos los mercados, pero como vinos baratos. “Entrar a mercados con vinos caros chilenos ha sido difícil, la mayoría de los vinos chilenos cuesta 5 dólares en la estantería, entonces pagar por uno de 25 dólares es bien resistido, ese es un trabajo que debe hacer Chile como país”, indica.

  “Y esto  es hacer vino con personalidad, probablemente más auténticos”, comenta.

LA FAMA DEL PIPEÑO

  El Pipeño en sí ya no es un vino tan barato,  cuestan 4 a 5 US$ FOB, 14,99 US$ hasta 19,99 US$, muy por sobre el valor de 5,99 US$ del Vino chileno de entrada. El Pipeño es más caro porque representa la cultura del chileno y es un vino que se hizo mala fama porque hubo algunas crisis demasiado profundas en el mundo del vino, por ejemplo en la crisis de los 80, cuando una garrafa de 5 litros de vino costaba lo mismo que una botella de Coca Cola, entonces comenzaron a aparecer todos los elaboradores  de vinos mal hechos, con mucha agua y en guardas muy precarias. Ahora lo valorable, dice Renán, es que tú dices Pipeño en el extranjero y de inmediato te responden Chile, ese es un gran paso, que no sucede ni con el Cabernet Sauvignon.

Leave a reply

Connect with:



Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *