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Entrevistas

SANTIAGO LAGOS IBÁÑEZ: SE PUEDE CRECER CON CULTIVOS TRADICIONALES

“Partió con una hectárea de remolacha que sembraba a mano sin tecnología alguna, hoy cuenta con 500 hectáreas de cultivo a los que se han sumado los cereales, trabaja 100% mecanizado y dos tercios de sus siembras están bajo riego tecnificado”

 

Costó bajarlo del tractor. De hecho, el día de la entrevista, él mismo había cargado cuatro camiones y carro con remolacha. Y es que Santiago Lagos Ibáñez, a sus 71 años sigue poniéndole todo el empeño en su trabajo, ese empeño que él mismo considera ha sido el ingrediente fundamental en esta exitosa receta. Y cómo no: con estudios hasta sexto básico, y luego de haberle ayudado a su padre en el campo, a los 17 decidió independizarse y comenzó con una hectárea que arrendó en Coihueco, la zona que lo vio nacer, crecer y prosperar. El paso siguiente fue arrendar doce hectáreas y así sucesivamente hasta llegar a las 500 que hoy cultiva y de las cuales 400 son propias.

¿Cómo puede una persona que no terminó el colegio y partió con sólo una hectárea llegar a cultivar 500, con buenos rendimientos y un gran respeto por sus pares?. La fórmula: empeño, ahorro, orden y trabajo bien hecho, parece fácil, pero no es nada de simple practicarla porque si no habría muchos más Santiago Lagos en el agro.

Lleva más de 50 años cultivando remolacha, rubro con el que debutó en la agricultura. Cultivo que ha sembrado y cosechado, ha hecho ensayos, fue el primero en la zona en sembrar con semillas monogérmicas, ha prestado servicios a Iansa y ha sido camionero no sólo de remolacha, sino también forestal.  Es un cultivo que maneja al revés y al derecho y no se puede quejar. Le ha ido bien a don Santiago, siempre ha tenido buenos rendimientos, aunque reconoce que en la medida que se ha sofisticado el cultivo, los rindes han mejorado.  Pero no sólo de remolacha vive el hombre: también siembra bastante trigo y maíz y en menor cantidad avena y raps en las zonas de rulo.

Santiago Lagos ha sido un hombre que ha ido modernizándose acorde a los tiempos: puso riego tecnificado cuando había que invertir en él. Los resultados fueron tan promisorios que ahora cuenta con seis pivotes y dos más en carpeta. El 70% de su superficie sembrada está bajo riego por este sistema y esperan de aquí al próximo año llegar a un 90%.  Los pivotes le permitieron diversificarse en cultivos hacia los cereales, aumentar superficie y rendimientos, aunque reconoce que la siembra de precisión ha hecho lo suyo.

Pero hay una razón más de peso por la cual ha sido necesario invertir en riego tecnificado además de la evidente escasez de agua: hoy la gente no quiere regar reconoce, es más, se podría decir que no quiere trabajar en el campo.  Quizás esa sea una de las principales razones por la cual nunca ha querido diversificarse a los frutales.

 

¿Cómo era la agricultura hace 50 años?

Muy distinta a la de ahora. En la remolacha, por ejemplo, había que sembrar a mano una semilla multigermen, luego pasaba una persona con un calador y después venía un despulgue donde había que apartar una planta y arrancar las otras, como quien dice un raleo. Todo a mano. La agricultura de antes tenía menos precisión, había menos equipos, uno sembraba con bueyes. Hoy todas las labores las hacemos con maquinaria propia, hemos logrado tener toda la cadena. Si no fuera por la mecanización no podríamos sembrar ni 50 hectáreas.

Prefiere mil veces el cultivo mecanizado por sobre el que demanda mucha mano de obra: es más rápido y eficiente. Y claro, las máquinas en general han sido otra característica que define a Santiago Lagos. Es fanático de los tractores. Sabe todo sobre sus motores, capacidad, sistemas hidráulicos, etc. Conoce muchas fábricas, sobre todo en Estados Unidos donde se diseña su marca favorita: John Deere. Así ha logrado tener toda la maquinaria necesaria para sembrar, cultivar, fertilizar, fumigar, cosechar e incorporar, porque hace más de 15 años que no quema ni una hectárea y los resultados han sido formidables, con suficiente materia orgánica en el suelo.

 

LA RECETA

Directa o indirectamente la familia completa trabaja relacionada al agro. Santiago Lagos está casado hace más de 45 años con Magdalena Ferrada quien ha sido un importante apoyo en este caminar. Tienen tres hijos: un hombre y dos mujeres y cinco nietos. Su hijo y nieto mayor trabajan en el fundo. Su yerno, Dirk Coolen, presta servicios agrícolas.

En las labores diarias se organizan dividiendo las tareas y han logrado formar un excelente equipo de trabajo.

Reconoce que le ha ido bien con la agricultura y cree que la razón no es otra que el empeño que le ha puesto en su trabajo. “Lo que yo puedo hacer, lo hago”, dice. Y tal vez una cuota de orden y ahorro, porque así, señala se puede trabajar financiado, sin pedir créditos.

Pero ¿cómo se logra trabajar financiado?

Con ahorro, no hay otro secreto. Cuesta un poco, pero se puede hacer, con harto sacrificio, no solo mío, sino de mi familia completa. Yo empecé a trabajar a los 17 años y cuando ya tenía cinco hectáreas, todo lo que gané lo invertí en lo que necesitaba al año siguiente para trabajar, obvio dejando algo para vivir.

Así compra, por ejemplo, el abono al contado lo que le permite acceder a importantes descuentos.

Con esa receta don Santiago ha ido creciendo y creciendo y paralelamente tecnificándose. Llegó a tener cuatro máquinas sembradoras de remolacha. Fue visionario en el momento preciso:  compró máquinas, prestó servicios, hoy no sigue con eso porque las máquinas están a full trabajando en el campo.

Y aparte del empeño ¿qué más necesita un agricultor?

El orden, hacer las cosas bien y a tiempo. Nosotros ya tenemos todo organizado, de tal manera que hicimos un calendario anual donde está todo calculado y calendarizado para no atrasarse en ninguna aplicación. Porque si el pasto se pasa, después ya no hay cómo sacarlo.

 

LA REALIDAD DEL AGRO

¿Cuál es su visión de la situación actual de la agricultura?

Está difícil. Con trigo hoy no se gana, nosotros logramos sobrevivir porque nuestros costos son bajos, porque las inversiones fuertes ya se hicieron.

Entonces ¿cuál puede ser la opción para ganar más con estos márgenes tan bajos? ¿Crecer?

Yo diría que no, si uno se extiende mucho puede terminar haciendo las cosas mal, quizás es mejor hacer poco, pero bien, lo que sí es importante es hincarle el diente y guardar la cosecha para lograr un mejor precio. Nosotros lo hacemos con el trigo y con el maíz en una bodega que construimos, por ejemplo, recién a comienzos de mayo vendimos el trigo.

Luego de haber visto la realidad del agro en distintos países, ¿qué cree que le falta a nuestro agro?

Estamos bien tecnificados, la maquinaria que está en otros países, la tenemos también nosotros,  el problema son las escasas políticas públicas destinadas al agro. Ningún Gobierno se preocupa de la agricultura, muchas promesas que al final quedan en nada. Para qué hablar del tema del precio del trigo.

Considera nefasta la reforma al Código de Agua, es una propiedad, un bien raíz que le da valor a la tierra señala, “Si yo quería vendía mi agua a otra persona, pero ahora si el agua va a ser del Estado no puedo alegar que me estén robando agua más arriba del canal, porque al final el agua es del Estado y podrá sacar quien quiera”.

Por último, ¿Proyecciones?

Crecer en riego tecnificado y mantenerse en superficie, que no es nada fácil.

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