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Entrevistas

Uso de semen sexado en ganadería: tecnología que avanza lentamente

 Encargar el sexo de las reses de reemplazo hace tiempo que dejó de ser descabellado. Hoy, es una alternativa más de producción que está al alcance de la mano de los ganaderos, pero que sin embargo, rara vez es utilizado en la ganadería de carne. Es más, la Inseminación Artificial (IA) tradicional como herramienta productiva tampoco es usada mayoritariamente en la ganadería nacional, aunque sí es una práctica más habitual en lechería. 

  De acuerdo a las estadísticas pecuarias del INE (2015), las explotaciones ganaderas entre Valparaíso y Tierra del Fuego, usan Inseminación Artificial en el 7.76 por ciento de las explotaciones, mientras que el 92,24 por ciento no las usa. Las regiones donde las cifras son más altas, son Los Ríos (10,98 %), Los Lagos (11,88%) y O’Higgins (13,25%), mientras que en la Región del Bío Bío es de 2.10%, con Ñuble como un usuario mayoritario, con 3.13%, una cifra bastante baja frente a la Provincia de Osorno, por ejemplo, con un 20,18% de explotaciones ganaderas que usan este tipo de Inseminación. Y dentro de esta técnica, puede usarse semen convencional o  semen sexado. Este es el que previamente ha pasado por el proceso de separación de cromosomas X e Y por citometría de flujo, una técnica que actualmente, permite a la industria garantizar el 85 por ciento de certeza del sexo del animal resultante, gracias a nuevos procesos. 

 

“Con casi un 85% del sexo deseado, este sistema de inseminación artificial puede traer beneficios considerables para la ganadería, aunque los entendidos señalan que es solo para alguno ganaderos, los más prolijos y ordenados pueden  obtener los resultados esperados”

A diferencia del semen convencional, que tiene concentraciones que oscilan entre los 10 y los 30 millones de espermios,  el semen sexado tiene, tradicionalmente,  una concentración de 2 millones, por lo que el mal manejo al momento de descongelar y aplicar las dosis, incide drásticamente en los resultados de fertilidad, aunque nuevos avances tecnológicos han hecho que los resultados sean cada vez más similares a los de la Inseminación Artificial convencional en cuanto a fertilidad, que en general se estiman en un 70%, en un protocolo de inseminación en vaquillas vírgenes.

“Las tasas de concepción del semen sexado han ido aumentando, pero no solo por el uso de nuevas tecnologías,  sino también ajustando las horas de inseminación”, indica Ignacio Silva, encargado de productos de Veterquímica. “Por eso estamos haciendo horas más tardías que con el uso de semen convencional  que el sistema Am-Pm”-dijo, explicando el proceso. 

  “De forma tradicional, los animales que estén en celo en la mañana se inseminan en la tarde y los animales que están en celo por la tarde, se dejan para la mañana. En cambio, usando semen sexado uno debe atrasarse unas horas más y estar más cerca de la hora 18 a 20 desde iniciado el celo. El motivo, es que el semen convencional  viene con distintas micropoblaciones que van capacitándose (la capacidad del semen para preñar) a distintas horas, por lo que siempre tenemos una población de espermios disponibles para preñar, lo que explica además los mejores resultados que se tienen con semen convencional”. En el caso del semen sexado, indicó, el comportamiento es distinto, ya que se capacita más cerca de la hora 6 -8, “lo que coincide con atrasar el proceso de inseminación en 4 horas con respecto al uso de semen convencional.  Esta medida es la que hace que cuando inseminamos más tarde, todos los espermios están disponibles para preñar”, indicó Silva. 

 

INSEMINACION DE TIEMPO FIJO

  “En ganadería de carne el uso de tecnología es mucho menor proporcionalmente que en el ganado lechero. Son objetivos distintos, pero muy poca gente insemina artificialmente y mucho menos aún, usa semen sexado”, comenta Marcelo Parra, representante zonal  de ABS Global, quien solo tiene 3 productores ganaderos que usan semen sexado: uno en Ñuble, en El Carmen y dos en Los Ángeles.  Uno de los motivos, es que en ganadería de carne todavía hay mucha deficiencia en el manejo de registros, lo que dificulta tomar decisiones. Sin embargo, hay un interés creciente por el uso de la tecnología, indicó, de parte de productores ganaderos, que están usando más la Inseminación Artificial. “Aunque no están sexando, están aumentando su ganancia genética en el rebaño de forma importante”, destacó, un beneficio mayor frente a la monta natural que todavía es el modelo tradicional de encaste, que tiene mayor tasa de preñez frente a la técnica artificial. 

  Para equiparar esta situación, en los predios crianceros se usa una variante de la Inseminación Artificial  tradicional conocida como de tiempo fijo, que consiste en sincronizar los celos de las vacas del rebaño con el fin de que la mayor parte del rebaño esté fértil en el mismo momento; eso evita depender del ojo del productor para detectar el celo, por lo que se facilita el manejo. “Si hoy, día cero, preño el 50 por ciento de mis vacas, ya tengo un aumento de la utilidad, porque todos los terneros van a nacer en un mismo día, generando lotes parejos para vender;  se acorta el periodo de encaste, porque los toros tienen una capacidad de monta, no pueden trabajar con más de 25 vacas. Si lo fuerzo, y lo hago trabajar con más vacas, el periodo de encaste se alarga en el tiempo  y da lotes disparejos, en que se empieza vendiendo terneros desarrollados y los últimos, de menor valor, porque son más pequeños. Además, un ternero hijo de Inseminación Artificial con buenos números, comparado con un ternero de toro, tiene una ventaja de kilos al momento de venderlo, tanto al destete como terminado”, señala Parra. Otro punto a favor, comenta, es la conversión alimenticia, que también es más favorable a través de Inseminación Artificial, destacó Parra, ya que dijo:  “Las empresas de inseminación artificial, no importa cuál, todas trabajan para obtener la mejor ganancia genética en sus reproductores  y la diferencia de ese producto, contra el toro de campo,  es enorme.  Por eso el uso de semen no hay que verlo como un gasto, sino como una inversión, que aparte de invertir en la genética del animal que queda, la genética del animal que se va es superior, ganó más peso porque convierte mejor lo que come en kilos de carne”.

 

SOLO PARA LOS MÁS ORDENADOS

 Para los ganaderos, la gran desventaja de la Inseminación Artificial es la tasa de preñez, tradicionalmente menor aún si se usa semen sexado. Al respecto, Parra destacó que hoy hay cambios en la base de selección de cromosomas con técnicas menos agresivas lo que permite lograr una tasa de 10% adicional de concepción que con la tecnología anterior.

  No obstante, destacar los beneficios de la Inseminación Artificial, Parra fue claro en que la tecnología del semen sexado no es para todos. “Porque gran parte del éxito de su uso depende de los manejos propios  del campo. Si no hay una buena detección del celo, si no hay un buen manejo de los insumos, si el inseminador no hace un buen trabajo, aunque se ocupe el mejor semen sexado, no se van a lograr los resultados esperados”, destacó.

   Y es que, tanto para el uso de semen convencional como sexado hay una serie de cuidados que no siempre se respetan en campo: por ejemplo, al exponer el canastillo fuera del termo, se está exponiendo las dosis a rayos UV y a cambios de temperatura; las dosis se encuentran en el termo a  196 grados y el ambiente promedio, a 20/25 grados. Ese golpe de calor hace que se pierdan muchos espermios  y ante la menor concentración del semen sexado, el mal manejo tiene un efecto más violento. Un  error común es que al sacar una dosis, se levante el portadosis completo, exponiendo las restantes a un golpe de calor. Otras medidas prácticas, pero que no siempre se siguen, es el buen mantenimiento de los termos de descongelación que son claves, y el reemplazo constante del agua ya que se va convirtiendo en un caldo de cultivo que puede afectar a las dosis. 

  Los costos también cuentan a la hora de pensar en inseminar artificialmente. Mientras una dosis de semen convencional puede oscilar entre 4.500 y 15 mil pesos,  la dosis de semen sexado va a costar entre 15 y 20 mil pesos.  Hacer un tiempo fijo con hormonas para sincronizar el celo tiene un costo promedio de 7 mil pesos por vaca.

 

CLARAS VENTAJAS

  Pero las ventajas siguen siendo muy apetecibles. Si la apuesta es a tener aumento en la masa ganadera, el sexaje entrega entre 85 a un 90 por ciento de certeza del sexo deseado. Para la ganadería de carne se usan tanto en machos como hembras, indicó Parra: se buscan hembras para obtener mayor cantidad de vientres, lo que genera un aumento en la presión de selección genética del rebaño, porque hay más posibilidad de elección.  En el caso de los machos, se usan para seleccionar toros o si ya tengo el número de vientres deseados, y no se quiere crecer más, se usa para destinar los terneros a engorda.

  Las ventajas, no obstante, no solo apuntan a lograr el sexo deseado en la reproducción, sino que hay beneficios adicionales, indicó Parra. El  uso de semen sexado en hembras ayuda a disminuir las dificultades del parto; otro beneficio es que se reducen la transmisión de enfermedades, principalmente venéreas al usar un padre sano, y que se acelera la introducción de mejoras genéticas de manera muy rápida para el logro de objetivos específicos. 

  Ignacio Silva, de Veterquímica, destacó el valor del uso del semen sexado como una herramienta para mantener un plantel adecuado frente a las mermas que se pueden presentar con la aparición de enfermedades, como neospora, como lo explicó en una charla ante productores ganaderos. “Si estoy eliminando más rápidamente en mi plantel y no quiero que se me achique el rebaño, tengo la opción de usar semen sexado sobre mis animales negativos.  Entonces, limpio mi plantel y mantengo la masa”.

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